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Resumen/Estructura del cerebro

In document Mente y Cerebro 21 - Pubertad (página 40-44)

P

eso del cerebro en kilog

ramos Edad en años VARONES MUJERES 3 2 1 16 –18 19 –21 22 –30 31–40 41–50 51–55 56 –60 61–65 66 –70 71–75 76 –80 81–85 85+ 13 –15 10 –12 8 –9 6 –7 4–5 0,5 0 1,0 1,5 0,5

2.

DURANTE LA PUBERTAD, el peso del cerebro apenas varía, lo que impidió descubrir mucho antes el fenómeno de la reestructuración neuronal.

ODILON MORAES

3.

NO HAY NINGUN ADOLESCENTE que no tenga problemas con el mundo de los adultos. Sólo les queda un consuelo a los padres: ¡ya pasará!

se encargan sobre todo los lóbulos pa- rietales. La poda de sinapsis superfl uas perdura hasta que se han realizado los cambios somáticos, es decir, hasta los 10 años en las chicas y hasta los 12 en los chicos. Las decisivas reestructura- ciones del cuerpo y del cerebro tienen lugar, pues, en perfecta sintonía.

También en el lóbulo frontal encon- tramos una superproducción inicial de sinapsis seguida de una rígida selección y, por último, la mielinización, mani- festada en un aumento de la sustancia blanca. La interconexión entre áreas tan dispares mejora la sintonía neuronal. Por botón de muestra, los centros del lenguaje, distribuidos por los dos hemis- ferios cerebrales, se comunican ahora de forma más rápida y efi caz, lo cual hace posible un aumento de la compe- tencia lingüística de los adolescentes. También los movimientos corporales coordinados por el cerebro se ejecutan con soltura. El tiempo de reacción mo- tora se acorta exponencialmente durante la infancia, para estabilizarse a los 14 o 15 años.

El aumento de sustancia blanca en la corteza prefrontal (la parte más an- terior del lóbulo frontal) posibilita un funcionamiento más efi ciente. Hablamos de un área responsable de la memoria, la toma de decisiones o el control de la conducta. De tal proceso de maduración se benefi cia la capacidad de pensamien- to abstracto, que abre al adolescente nuevas posibilidades e intereses: con frecuencia descubre temas poliédricos de fi losofía, literatura y música a la vez

que empieza a formarse criterios propios e interesarse por la política.

Por fi n, la moral

El último y decisivo paso en esta rees- tructuración del cerebro del adolescente se da en una pequeña área situada en el extremo anterior del lóbulo frontal, por encima de las órbitas oculares. Nos referimos al córtex órbito-frontal (COF). Funciona en conexión con otras estructu- ras que dirigen nuestra conducta social. Las modifi caciones en la conducta que resultan de su reestructuración, marcan el fi nal de la adolescencia. El joven es consciente de su responsabilidad, desa- rrolla el sentido del valor moral de sus actos y completa la capacidad de ponerse en el lugar de los demás.

La importancia que el COF tiene para nuestra conducta se hace patente cuando se lesiona. Si el daño ocurre durante la infancia, se interrumpe el desarrollo emocional y social. Los adultos con un COF que no funcione o que no haya madurado adecuadamente se muestran incapaces de integrarse en la sociedad o de anticiparse a las necesidades y reacciones de los demás. Poseen un psiquismo de adolescente en un cuer- po de adulto.

¿Qué papel queda para las hormo- nas sexuales? Por lo que sabemos, sus efectos se ciñen a hacer que el cerebro sea receptivo a los estímulos sexuales. Todos los cambios corporales, desde el aumento de talla hasta la aparición de los caracteres sexuales, se hallan regidos y coordinados por el hipotála-

mo. Esta estructura del mesencéfalo es responsable de los cambios corporales, incluidos los debidos a las hormonas. También aquí la participación del ce- rebro es decisiva.

El “conmutador” del hipotálamo sólo actúa cuando el cuerpo dispone de su- fi cientes reservas grasas. La informa- ción pertinente arriba al diencéfalo a través de la concentración sanguínea de leptina. El nivel de esta hormona aumenta a medida que van llenándose los depósitos de grasa corporal. Hasta que la concentración de leptina no ha adquirido cierto nivel, el hipotálamo no empieza a poner en marcha la pubertad. Se inicia con la liberación de una hormo- na que estimula la hipófi sis a producir gonadoliberina; ésta, a su vez, estimula las gónadas (testículos y ovarios) para que segreguen hormonas sexuales. De esta forma, la alimentación contribuye a determinar el momento en que se inicia la pubertad, aunque por sí sola no sea el único factor desencadenante. Una mejor alimentación de los jóvenes europeos explica que en el postrer siglo y medio el inicio de la pubertad se haya adelantado cinco años.

Con frecuencia la sexualidad se des- pierta a los 10 años. A una edad en que los chicos y chicas de hace medio siglo apenas se interesaban por los del otro sexo, los chicos y chicas de hoy hace tiempo que conocen la discoteca y han mantenido su primera relación sexual.

Con el adelanto de la pubertad, los adolescentes han de superar una fase difícil de su desarrollo con mucha me- nor experiencia vital. De ahí el interés de que los padres asuman el papel de “córtex prefrontal externo” para sus hi- jos, hasta que a éstos les funcione el suyo propio.

SUZANA HERCULANO-HOUZEL, neurobió- loga, ha publicado varios trabajos sobre la transformación juvenil del cerebro.

150 220 200 180 160 140 120 100 100 110 120 130 140 90 80 160 170 180 190 200 210 220 230 240 250 4 6 8 10 12 14 16 18 20 22 4 6 8 10 12 14 16 18 20 22 4 6 8 10 12 14 16 18 20 22 V

olumen en centímetros cúbicos

V

olumen en centímetros cúbicos

Edad en años Edad en años

Edad en años Lóbulos frontales Varones Mujeres Máximo Lóbulos parietales Lóbulos temporales Lóbulo frontal Lóbulo temporal Lóbulo parietal

4.

EN LA PUBERTAD EL CEREBRO empieza a encogerse, pero no en todas sus partes al mismo tiempo. La secuencia refl eja las fases de la pubertad.

WARUM SIESO SELTSAM SIND. GEHIRNENT-

WICKLUNGBEI TEENAGEM. Barbara Strauch. Berlin Verlag; Berlín, 2003.

STRUCTURAL MRI AND BRAIN DEVELOPMENT. P. Thomson et al. en International Review of

Neurobiology, vol. 67, págs. 285-323; 2005.

Bibliografía complementaria

Myc: ¿Infl uyen en los jóvenes los casos de suicidio dentro de la familia y en el círculo de conocidos?

Poustka: Evidentemente. En los ám-

bitos donde se producen los suicidios se cuadruplica el riesgo de que se pro- duzcan estos hechos. Yo tuve una vez en tratamiento a una muchacha que su- fría síntomas de miedo profundo: no se atrevía a ir al colegio. Cuando pasaba los fi nes de semana con sus padres, les amenazaba: “Si me volvéis a mandar al psiquiatra, me marcho de casa”. Y se escapó; en concreto, a la misma vía del tren donde hacía tres meses que su prima se había matado. Lo trágico era que la muchacha se había suicidado por miedo a separarse de los padres, precisamente el síndrome que nosotros queríamos tratar.

Myc: La novela de Goethe “Werther”

desencadenó en su día una oleada de suicidios, el llamado “efecto Werther”. ¿Cómo valora el peligro de acciones imitativas?

Poustka: Es notablemente alto. En los

años ochenta el Segundo Canal de te- levisión alemana emitió un documental en varias partes sobre el suicidio de un alumno que se arrojó a las vías del tren. Esta emisión describió de manera deta- llada, aunque sin sensacionalismo, los motivos y circunstancias de los hechos. Cada parte de la serie se iniciaba con la misma escena en las vías del tren que precedía al suicidio. En el intervalo temporal en que se emitió la serie, se arrojaron en toda Alemania a las vías del

Mente y cerebro: Profesor Poustka, se estima que un veinte por ciento de los adolescentes especula alguna vez con la idea del suicidio. ¿Puede diagnosticarse con seguridad el peligro de suicidio en una persona joven?

Profesor Fritz Poustka: Eso es algo

casi siempre difícil. Yo mismo he vivi- do el caso de un adolescente que sufría fuertes depresiones, se encontraba en un estado de ánimo de desesperanza y se había ido aislando de los demás desde hacía años. Y una mezcla de to- das esas circunstancias alberga un gran peligro. Además, y en primer lugar, ya había ido buscando compañeros de suicidio en los correspondientes chats de Internet. Pero a la hora de determi- nar su internamiento en una clínica, el equipo médico se encontró con que el muchacho producía la impresión de estar de buen humor y relajado. Se excluyó el peligro de suicidio y se le envió a casa. Se ignoraba que, para entonces, y en confabulación con un compañero de chat, se había procurado somníferos y alcohol. Posteriormente aparecieron muertos en un bosque. La pausa suicidal había engañado a los expertos. El muchacho ya había decidido y parecía tranquilo en su de- terminación.

Myc: ¿Qué señales de alarma deberían

tomar en serio los padres?

Poustka: En primer lugar un continuo

e intenso abatimiento; dos terceras par- tes de los adolescentes con peligro de suicidio son depresivos. La situación se agudiza cuando la depresión aboca a la desesperanza y a la sensación de falta de alternativas. Aproximadamente una cuarta parte de los afectados padece miedo, del colegio o de otro tipo. Tam- bién es una señal de alarma el abuso

de drogas: de un 40 a un 60 por cien- to de los jóvenes consumen drogas o medicamentos durante largos períodos de tiempo.

Myc: ¿Qué síntomas se suponen críticos en el comportamiento cotidiano?

Poustka: Ante todo, la agresividad, un

fuerte sentimiento impulsivo y una hi- persensibilidad ante los reproches. Las agresiones se pueden volver contra ellos mismos, los impulsos incontrolados pue- den llevar al intento de suicidio como en una reacción de cortocircuito y la incapacidad de crítica les hace más difícil la ayuda a los familiares. Pero hay un punto adicional que considero decisivo: el aislamiento. Corren un alto riesgo los jóvenes que han roto el con- tacto con su entorno, su familia y sus amigos. Suplen esa ruptura con nuevos lazos, a través de Internet, con chicos de mentalidad similar.

Myc: ¿Es posible por tanto que los chats refuercen las tendencias suicidas?

Poustka: Sin la menor duda. Los chats

actúan como catalizadores. Quien bus- que este tipo de complicidades en la red no tardará en encontrar a otros jóvenes con tendencias suicidas. Y a partir de ahí los mensajes electrónicos girarán en torno al plan suicida.

Myc: ¿Cuándo deberían actuar los pa-

dres?

Poustka: Cuando el joven acaricia la

idea del suicidio y dialoga con otros interlocutores sobre esta cuestión. Los padres no deberían esperar más y buscar asesoramiento médico. No faltan expertos en profilaxis contra el suicidio, conocedores de los foros de Internet y que saben dónde radican los peligros.

FRITZ POUSTKA dirige la clínica psiquiátrica infantil y juvenil de la Universidad Johann Wolfgang Goethe de Frankfurt.

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