y, para ello, desarrolle nuevas habilida- des en las que quizá se utilicen tejidos cerebrales destinados a otros fi nes en condiciones normales. Otra posibilidad es que la lesión del hemisferio izquier- do se limite a descubrir facultades que siempre habían permanecido latentes en el hemisferio derecho: fenómeno que algunos califi can como liberación de la “tiranía” del hemisferio izquierdo dominante.
Kim se sometió a examen psicotéc- nico en 1988. Su puntuación global en cociente intelectual (CI) fue de 87, pero con grandes variaciones entre las prue- bas parciales verbales y de comporta- miento. Había puntuaciones inscritas en la gama de inteligencia superior; otras, en cambio, en la de retraso mental. La conclusión del informe psicológico fue, por tanto, que el CI de Kim no ser- vía para medir su capacidad mental. Los psicólogos siguen debatiendo entre “inteligencia general” e “inteligencias múltiples”, pero nosotros creemos que el caso de Kim apoya este último punto de vista.
A Kim se le diagnosticó “un trastorno del desarrollo sin ninguna otra especifi - cación”; en modo alguno se le identifi - có con un trastorno autista. Aunque el autismo suele asociarse al síndrome del
savant más que ningún otro trastorno
mental aislado, afecta sólo a la mitad de los savants conocidos. En contras- te con los autistas, Kim es abierto y bastante sociable. Un factor que parece imprescindible para el pleno desarrollo de habilidades de savant es un gran interés por el tema en cuestión. La memoria y la música
En el caso de Kim, su interés se centró inicialmente en la pura memorización, pero luego se fue concretando. Aunque su capacidad de abstracción y refl exión conceptual es limitada —no puede in- terpretar muchos refranes corrientes—, Kim entiende gran parte del material que ha confi ado a su memoria. Este grado de comprensión no es habitual entre los afectados por el síndrome. El propio Down designa con la expresión “adherencia verbal” la capacidad que tiene el savant para memorizar un enor- me número de palabras sin entender su signifi cado. Sarah Parker, graduada en psicología por la Universidad de Pennsylvania, utiliza un aforismo lo- cal, muy gráfi co, al hablar de cierto
savant llamado Gordon: “el horno de
la tejería no hace al albañil”. Kim no solamente tiene un horno de ladrillos enorme, sino que se ha convertido en un creativo y versátil constructor de pa-
labras dentro de las áreas de habilidad que ha escogido.
A veces es muy concreto y literal al contestar o dar una dirección. En cierta ocasión, su padre le pidió que “bajara la voz” en un restaurante, y Kim se enco- gió en el asiento para hacer “bajar” así su órgano de fonación. En otros casos puede dar inadvertidamente respuestas muy ingeniosas. Por ejemplo, en una de sus charlas alguien le preguntó por el Discurso (Address) de Abraham Lincoln en Gettysburg, a lo que Kim contestó (interpretando “address” por su otro sig- nifi cado de “dirección”): “Casa Will, en 227 North West Front Street, pero sólo pasó allí una noche, el discurso lo pronunció al día siguiente”. Kim no pretendía hacer un chiste pero se dio cuenta al reír el público; desde enton- ces utiliza esta anécdota con intención humorística.
Kim tiene facultades para establecer asociaciones más sutiles. El uso creativo de una información originalmente me- morizada por repetición rutinaria puede
considerarse el equivalente verbal de una improvisación musical. A la manera de un músico, Kim piensa muy deprisa, tan deprisa que se hace difícil seguir sus intrincadas asociaciones. A menudo, en sus respuestas, parece ir dos o tres pasos por delante de su auditorio.
Recientemente ha aparecido una nue- va dimensión fascinante en las geniales habilidades de Kim. En 2002 conoció a April Greenan, directora de la Bi- blioteca Musical McKay y profesora de música en la Universidad de Utah. Con su ayuda pronto empezó a tocar el piano y a ilustrar el análisis de las composiciones interpretando pasajes de las mismas; asimismo ejecutaba muchas de las piezas que guardaba en su enorme biblioteca mental. Kim también posee una muy notable memoria musical a largo plazo, recordando la tonalidad original de cada composición.
Conoce perfectamente los instrumen- tos de la orquesta sinfónica tradicio- nal e identifica prontamente el tim- bre de cualquier pasaje instrumental.
ETHAN HILL
2.
KIM LEE UNA PAGINA en ocho o diez segundos y al mismo tiempo la aprende de memoria. Su biblioteca mental consta de 9000 obras, con una cobertura enciclopédica que va desde Shakespeare hasta compositores musicales y mapas de las principales urbes de EE.UU.Por ejemplo, presentó la obertura del poema orquestal El Moldava de Be- drich Smetana reduciendo las partes de flauta y de clarinete a una nota en arpegios tocada con la mano izquierda y explicando que los oboes y fagotes entran con el tema principal, que lue- go redujo a notas interpretadas con la mano derecha de una en una y después en acordes de tres (continuando los arpegios con la mano izquierda como señala la partitura). Su habilidad para identificar los compositores de piezas nunca oídas anteriormente, por mera deducción basada en el estilo de las
obras, demuestra un amplio conoci- miento musical.
A pesar de su rareza física, Kim pro- gresa en destreza manual. Sentado al piano puede tocar una pieza musical que desee analizar, cantar el pasaje que le interese o describir la música verbal- mente, pasando de un modo a otro sin interrupción alguna. Además, sigue el ritmo, con percusiones ligeras de la mano derecha en el pecho cuando escucha o de su pie derecho cuando toca.
Greenan, estudiosa de Mozart, obser- va: “Kim tiene notables conocimientos musicales. Es asombrosa su capacidad
de recordar todos los detalles de una composición que en muchos casos ha oído sólo una vez y hace más de 40 años. Las conexiones que establece entre las obras, las vidas de los com- positores, acontecimientos históricos, bandas sonoras de películas y miles de hechos que almacena en su base de datos revelan una enorme capacidad intelectual”. Llega incluso a compararle con Mozart, que también tenía una testa poderosa, fascinación por los números y habilidades sociales irregulares. La profesora se pregunta si algún día po- dría Kim aprender a componer.
SARA CHEN (
ILUSTRACION
); PRATIK MUKHERJEE Y DONNA R. ROBERTS
UNIVERSIDAD DE CALIFORNIA, SAN FRANCISCO
(IMAGENES POR RESONANCIA MAGNETICA
)
El cerebro de Kim Peek (derecha, abajo) difi ere en varios aspectos de un cerebro normal (diagrama y derecha, arri- ba); las imágenes presentadas son secciones transversales antero-posteriores obtenidas por resonancia magnética.
El cerebro y la cabeza de Kim son de gran tamaño; corres ponden ambos al percentil 99. Lo que más sorprende es la total carencia del cuerpo calloso, que, en condiciones normales, sirve de conexión entre los dos hemisferios. Faltan
además las comisuras anterior y posterior, que también suelen unir los hemisferios. El cerebelo, responsable de ciertas funciones motrices, es menor de lo habitual y está mal formado, con un fl uido que ocupa gran parte del es- pacio circundante; acaso ésta sea la explicación de algunas difi cultades de coordinación de Kim. La función que de- sempeñan estas anormalidades en sus habilidades mentales es el tema de la investigación.