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Riesgos para el Sumakawsay

In document BUEN VIVIR.pdf (página 39-43)

Si bien es muy importante que el Sumakawsay esté nuevamente en el ambiente social y genere ciertas inquietudes y esperanzas, no es menos cierto que pueda terminar como otra moda más de las tantas que han habido. Existen algunos riesgos y es muy importante tenerlos muy claros, al menos para quienes tenemos un inmenso respeto por las tradiciones milenarias de nuestros antepasados, para que de alguna manera seamos la voz y el

corazón de este cosmocimiento, al cual consideramos muy sagrado.

En todo caso, apoyamos el haber incluido este concepto ancestral en las Constituciones Políticas de Bolivia y Ecuador, pero lo cual debe ser un instrumento o mecanismo para seguir profundizando el diálogo, el análisis, y sobre todo para la re-educación y toma de conciencia de toda la sociedad. No solo y principalmente desde la teoría, sino a partir de la convivencia, tomando como eje a la experiencia acumulada de las cosmunidades ancestrales que sobreviven y de la memoria que vive inconsciente en cada uno de nosotros. No debería haber una afán desesperado por ya consolidarlo al 100 %, pero tampoco el de perder el ritmo de asentamiento y que luego sea remontado por otras teorías, o de que sea diluido dentro de otros postulados y quede como algo superfluo o en un rimbombante folclorismo, típico de los indigenistas.

Por eso es muy importante saber: por dónde caminamos, con qué caminamos, y con quién caminamos, sino nunca activaremos ese propósito. Para ello es importante corazonar que no hay camino que nos lleve al sumakawsay - vitalismo, sino que el sumakawsay - vitalismo es el camino. A igual, que no hay camino al amor sino el amor es el camino. Y ese camino ya tiene un recorrido de por lo menos 10.000 años, por lo que no hay que comenzar a especular con nuevas teorías, sino en despertar nuestro inconsciente colectivo. Ahí en nuestra memoria ancestral está el camino, camino natural que debemos recuperarlo después de habernos extraviado, para seguir caminando al ritmo de la vida. En ese sentido, el período de transición es importantísimo pero no debe ser convertido inconscientemente en un fin -en sí mismo-, o que nos desvíe en el intento. Para que ello no suceda, la guía fundamental son todos los principios y leyes de la Cosmoconciencia Andina, para que así todo esto pueda ser real y factible, y no quede como una nueva aventura ilusoria o fantasiosa o idealista, de las muchas que hemos vivido, especialmente estos cien últimos años. He aquí algunos riesgos:

1. Caer nuevamente en el maniqueísmo del “bien y el mal”. Seguir reproduciendo -de una nueva forma- la dicotomía: bien y mal, y consecuentemente creando nuevas formas de bien y de mal ultra-modernos, para seguir categorizando y continuar en la lucha de los que se creen que son el bien contra los del mal. Así, entre los que ahora comienzan a hablar del Vivir Bien y le oponen el Vivir Mal, o Buen Vivir y su adversario el Mal Vivir. O los que comienzan a hablar de Mal-desarrollo, como que hubiera habido o pudiera existir un Buen- desarrollo. Lo cual, a la final tiene ante todo una fuerte carga moralista, que una connotación cultural o epistemológica.

2. Hacer sincretismos que desnaturalizan la esencia de cada tradición. A

pretexto de relativismo o de inclusión, caer en la actitud de hacer mezclas que hagan perder la belleza de la diversidad, para crear híbridos que más parecen monstruos que nuevas entidades (biosocialismo del sumak kawsay). Es hacer mixturas que en última instancia se vuelven: “ligth” y “new age”, para tan solo el consumo del mercado -banal y superficial- de hoy en día. Siendo al parecer es el propósito de los socialistas del siglo XXI, de envolver al Sumakawsay para que quede solo como un apéndice folclórico del socialismo posmoderno. De ahí la importancia de marcar la estructura de ambos, aunque se planteen alianzas pero que sea en similares condiciones y no que el sumakawsay - vitalismo sea solo una “costilla” del socialismo. 3. Querer unificar las diferentes visiones del Buen Vivir en uno solo. Que quienes promueven ahora el Buen Vivir, cojan algunos tópicos de los diferentes “Buen Vivir” desde los socráticos, pasando por los cristianos, hasta lo andino, y en ese propósito hacer una mazamorra “única” que nos intoxique a todos. En el afán civilizatorio de propender a la unificación en vez de estimular la variedad, terminemos en un nuevo esclavismo reduccionista (Globalización del Buen Vivir).

4. Dogmatizar a través de las teorías y que no re-surja desde el corazonamiento (sentimiento-pensamiento). Que el análisis se simplifique a una cuestión simplemente mental, retórica, intelectual, subjetivista para nuevamente quererlo resolver en, y a partir, de las ideas políticas. Esto sería no entender, que es la vivencia y solo ella la que enseña e instruye. Es la vivencia anclada en la realidad y no en las ilusiones o utopías personales, para reproducir los delirios civilizatorios y seguir en los mismos sueños falaces que hemos vivido. No podemos racionalizar exclusivamente algo que es vivencial, y que surgió para nuestros antepasados en su estrecha vinculación con la realidad de la naturaleza, para hoy convertirlo en un simple modo de producción o sistema social o teoría socio-económica. Si bien es todo ello, es mucho más que aquello. Siendo ese el otro riesgo: convertirlo en algo fatuo y llevarlo superficialmente al debate social como otra teoría o dogma social.

5. Caer en la aventura, en la que cada cual individualmente suelta su imaginación, cuando esto es un proceso milenario cosmunitario. No valorar el proceso histórico y experiencial de quienes configuraron en un larguísimo período de vida el Sumakawsay. Comenzar a construir su Buen Vivir, muy particular e individual, y desde ahí lanzar sus teorías nuevas del Buen Vivir, que en muchos casos contradigan a los procesos milenarios de los pueblos y las presenten como verdades propias, fruto o a pretexto de su libertad de pensamiento y libertad de expresión.

multiversal. Que partiendo de lineamientos anversos se hagan adaptaciones sutiles y se construya un Sumak Kawsay que contradiga las bases y fundamentos de su esencia primordial. Que quede solo con ropaje andino pero en el condumio sea civilizatorio -como actualmente se presenta-, de la misma manera como se ha ido construyendo el folclorismo andino en estos 500 años, que no es mas que souvenir para el etnoturismo civilizatorio. Y desde ahí habrá que ir marcando las rupturas para que la flor del Sumakawsay se manifieste y se esparza con el viento y no sea arrinconado como “hierba mala”.

7. Que se vayan creando apellidos para el Sumakawsay y el Buen Vivir. Así como con el desarrollo, en que le han ido dando las vueltas para pretender hacerlo a sus medidas, y luego surja un Sumakawsay sustentable, Sumak Kawsay identitario, Sumak Kawsay revolucionario, Sumak Kawsay socialista, etc. Con el Buen Vivir, que más ha sido una teoría desde Sócrates podría ser obvio, pero con algo tan profundo por su historicidad y vivencialidad milenaria sería un insulto a todos esos pueblos, a sus muertes y a sus dolores.

8. Establecer indicadores del Buen Vivir. Algunos ya se han lanzado a delimitar indicadores sin antes precisar y renacer la estructura fundamental del Sumakawsay, y esto puede llevar a algo mecánico y a un nuevo tecnicismo. Pretender ir de la técnica a la conciencia, de la teoría a la conciencia, de la economía a la conciencia, y no comprender que es al revés, que es en primera instancia comprender y enraizar la conciencia orgánica total, la matriz desde la cual se paren las demás expresiones de vida. Y de esta manera, todas estén conectadas a la fuente y no comiencen a dispararse a su libre arbitrio y terminar yéndose en contra de quien sostiene y mantiene todo ello: la Madre Naturaleza.

9. Caer en la idealización y romanticismo de lo que fue el proceso de nuestros antepasados al configurar este sistema de vida, y crearse falsas ilusiones de que ya llega el paraíso. Siempre han habido y habrán controversias y dificultades, y es muy difícil llevar a la práctica todo lo que conceptualmente y transcentualmente se plantea. No somos ilusos en pensar que nuestros abuelos ya vivieron plenamente el Sumakawsay. Además que configurar el Sumakawsay como principios de vida les tomó varios períodos para irlo sistematizando y aplicando en todos los órdenes y situaciones. Incluso quedaron en algunos contextos como expectativas y no se lograron ejercitarlas ampliamente en toda la población, y en muchos casos quedó reducido a ciertas cosmunidades.

En ese sentido, nos llevará muchos años para que se asiente el Sumakawsay – vitalismo en este tiempo y mucho más para que cuaje en la conciencia

cotidiana de la gente. La expresión de la diferencia, que es algo natural en la vida siempre traerá conflictos y deberemos ir reaprendiendo paulatinamente a asimilar, interiorizar y enraizar el respeto. Esta palabra es la base de todo. El respeto es humildad y mientras el ser humano no logre encarnarlo cada vez más plenamente en su conciencia, existirán las disputas. Sin embargo, ese es el medio o instrumento que tenemos los humanos para, como “Caminantes del Arcoíris” cumplir con nuestra tarea y misión de vida, de re-activarnos de seres humanos individuales y separados a seres humanos totales (maestros de la vida).

Que ciertos grupos o pueblos quieran apropiarse y decir que es suyo. En esto es importante dejar bien claro, que el Sumakawsay no tiene que ver con razas o etnias o geografías o grupos, que quieran utilizar o aprovechar para atribuirse potestades, en algún sentido o forma. A la final de cuentas, el vitalismo ha sido conocido y practicado por toda la humanidad en diferentes períodos de su existencia y en las diferentes regiones de la Madre Tierra. Evidentemente con diferentes nombres y variedades, pero a la final dentro de la misma esencia del Convivir Natural Armónico o Filosofía de la Vida (vitalismo). Esto significa que el Sumakawsay “no es propiedad exclusiva del aimara -y quechua hablantes-, ni de personas con tez oscura, sino de todos los pueblos de buena voluntad que quieren y trabajan por un cambio radical (paradigmático) en las relaciones humanas y con la naturaleza.” (Esterman 2008)

Atawallpa Oviedo:

Terapeuta Vitalista (autodidacta), Abogado y Doctor en Jurisprudencia (UCE). Conferencista y animador internacional: Francia, Suiza, Bélgica, Alemania, Suecia, España, Bolivia. Impulsor del Movimiento Sumak: organización holística que impulsa el Sumakawsay en conjunción con el Vitalismo a nivel mundial.

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Crecimiento, Decrecimiento,

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