Capítulo III. Plataforma de tele neurorrehabilitación cognitiva
4. Evaluar diseños: La parte más importante de este proceso es sin duda la validación de los diseños Idealmente se realizará mediante un test de usabilidad con usuarios reales.
3.3.1. P RINCIPIOS DEL DCU
Los principios del Diseño Centrado en el Usuario [Sidar13][Sanz96] no son más que una reformulación de los principios más elementales de la Ergonomía Clásica y de aquellos se derivan, en general, las guías de accesibilidad.
Capítulo III. Plataforma de tele-neurorrehabilitación cognitiva
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En este punto cabe resaltar que no se puede pretender desarrollar un producto absolutamente accesible. Podrá hacerse, en todo caso, más accesible, pero siempre habrá personas que no puedan hacer uso del mismo, más aún en el caso concreto que nos atañe, es decir, pacientes que sufren un DCA y que como consecuencia tienen sus facultades cognitivas dañadas.
Todos estos principios, que el diseñador tendrá que tener siempre en mente en el desarrollo del sistema de rehabilitación, están fundamentados en la psicología humana:
La consistencia es parte indispensable del diseño
La consistencia puede definirse como la similitud de patrones que pueden ser percibidos en las tareas, en la presentación de la información y en otras facetas del diseño de una interfaz. La consistencia reduce la carga de aprendizaje de los humanos e incrementa el reconocimiento mediante la presentación de patrones familiares. Dado que se puede considerar a los humanos de algún modo como máquinas de reconocimiento de patrones, cuanto más consistentes sean éstos, menos tendremos que aprender, resultando una interfaz más fácil de usar. Se ha de facilitar la aplicación de los conocimientos adquiridos de forma previa al desarrollo de nuevas tareas, lo que a su vez se va a traducir en un aprendizaje rápido.
Ha de darse la consistencia dentro de un producto (el mismo comando desarrollaría funciones que el usuario interpreta como similares), en un entorno (se efectúa una adopción de convenciones para todo el conjunto), con las metáforas (si un comportamiento particular es más característico de un objeto diferente que el que su metáfora implica, el usuario puede tener dificultad en asociar comportamiento y objeto).
En el caso que nos ocupa, la consistencia en el diseño es de gran importancia dado que los pacientes con DCA pueden no identificar correctamente las metáforas si esas no son muy claras, o perderse si la consistencia no está perfectamente definida.
Además, al tratarse de un proyecto con múltiples desarrolladores de distintas instituciones, se deben fijar una serie de convenciones no sólo en cuanto a código a la hora de programar, sino también en cuanto a diseño, imágenes, metáforas, etc. El desarrollo colaborativo del sistema y la compartición de recursos favorecerá sin duda este aspecto.
El control de la situación debe estar en manos del usuario
El diseño de la interfaz debe guiar al usuario a través de una tarea mediante peticiones e información de retorno. Una buena interfaz debe funcionar al ritmo del usuario (de acuerdo a las órdenes que él mismo va dando), sin intentar controlarlo. En este sentido se distinguen dos componentes: predictibilidad, el usuario debería poder adivinar qué hacer a continuación en cada estado del sistema; y reversibilidad, los usuarios deberían poder deshacer operaciones y volver atrás cuando se ha cometido algún error.
De esta forma, se entiende que ha de ser el usuario quien inicie las acciones y controle las tareas del sistema. Sin embargo, cuando el usuario se trata de un paciente habrá que tener en cuenta que, debido a las características particulares de estos, en ocasiones el sistema deberá tomar la iniciativa para llevar a cabo acciones que ayuden al usuario cuando éste sea incapaz de tomar decisiones por su propia iniciativa.
Las interfaces deben adaptarse al usuario
En la medida de lo posible debe ser la interfaz la que se adapte al usuario y no al contrario, dando al usuario el control como se ha comentado anteriormente. De esta forma la interfaz debe
Monitorización y optimización de terapias de tele-neurorrehabilitación cognitiva
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poder adaptarse a las características individuales de los usuarios, sus niveles de experiencia, su nivel de afectación, etc. Sin embargo, esta singularización o personalización no debe exagerarse hasta el punto de reducir la consistencia de la interfaz. También se ha de tener en cuenta el efecto de bloqueo en el usuario que se produce al permitirle introducir numerosos parámetros de configuración para personalizar la interfaz, por lo que conviene reducir estos a los más básicos y necesarios.
Debe existir una compatibilidad entre las expectativas del usuario y la realidad del diseño de la interfaz
Los diseños deben ser compatibles con las experiencias previas del usuario y, por lo tanto, deben estar basados en ellas. Si se sigue este principio, de nuevo se favorece el aprendizaje. Por otra parte, ha de existir una compatibilidad entre el modelo mental que el usuario tiene de cómo realizar determinadas tareas y el modelo de tareas de la interfaz, resultando este aspecto esencial para que se obtenga una interfaz de usuario fácil de utilizar.
En este punto se ha de tener en cuenta la experiencia previa que los usuarios (tanto terapeutas como pacientes) puedan tener en el uso de la plataforma previa PREVIRNEC, de modo que los cambios introducidos en la nueva plataforma desarrollada deriven en la menor carga de aprendizaje posible.
Economía
Las interfaces deben permitir alcanzar una operación en el mínimo número de pasos realizados por el usuario y reduciendo el trabajo en la mayor medida posible.
Teniendo en cuenta que la incorporación de sistemas informáticos a los procesos clínicos tiene como uno de sus objetivos principales conseguir una reducción de tiempo en los procesos tradicionales, resulta clave intentar optimizar al máximo las operaciones, reduciendo lo más posible los pasos necesarios para completarlas. Esta reducción en la carga de las operaciones necesarias para completar cualquier funcionalidad en el sistema deberá enfocarse tanto a los profesionales, que tendrán que utilizar este sistema durante gran parte de su jornada, como a los pacientes por motivos de su déficit cognitivo.
El diseño de la interfaz debe ser estructurado
De este modo se reduce la complejidad, ya que los humanos procesan la información clasificándola y estructurándola en un marco comprensible. Esta estructura debe ser compatible con la organización del conocimiento del usuario sin sobrecargar su memoria, tomando como base los principios de simplicidad y relevancia. Por tanto, se organizará la información de manera que sólo se presente aquella que sea relevante y de una manera sencilla. En el caso de los pacientes, debido al daño cognitivo, la estructura con la que la persona organiza los conocimientos en su cerebro puede haber cambiado, y su memoria se encuentra frecuentemente afectada, por lo que este aspecto es de vital importancia.