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Robert Venturi (Con Steven Izenour y Denise Scott Brown) Robert Venturi se licenció en artes en Princeton University en 1950,

donde posteriormente fue profesor de Bellas Artes. En 1954 ganó el premio de Roma lo cual le dio la oportunidad de permanecer en esta ciudad por un período de dos años, viaje que le marcó su carrera. Su permanencia en esta ciudad le permitirá descubrir una faceta de la his- toria de la arquitectura distinta a la rigidez geométrica y a la monumen- talidad y orden que habían impresionado tanto a Kahn, a quien Venturi considera su maestro56.

A comienzos de la década de los años 60s escribe su primer libro “Complexity and contradiction in architecture” (1966), estudio que se convirtió en uno de los más importantes de la teoría de la arquitectura del segunda mitad del siglo XX, y que será en parte base del trabajo que realizará posteriormente en Las Vegas. En este libro, la historia es em- pleada como un elemento para el análisis comparativo sin defender el “revival” histórico.

Aquí, el autor afirma que la complejidad de la forma de la arquitec- tura no puede ser reducida a los parámetros racionales y funcionales que proponían entonces los modernos; a partir de esto, propone la búsqueda de una nueva arquitectura para la ciudad adecuada a su momento his- tórico, que responda de manera más cercana a las distintas realidades urbanas y que acepte a su vez las diferencias y particularidades57.

Para Venturi, los modernos basaron su propuestas en la preocupa- ción por el espacio como una cualidad arquitectónica, los cual los llevó a entender al conjunto como una expresión abstracta de la arquitectura; los edificios fueron leídos entonces como formas, las plazas como espa- cios y los grafismos como colores y texturas. De esta forma, el sistema simbólico de la arquitectura histórica se redujo a estar al servicio del espacio.

Las formas puras y abstractas propuestas por el modernismo estaban concebidas para trasmitir el significado que el arquitecto creador y el sistema considerara necesario; estas formas, que derivaron de los movi- mientos artísticos de los primeros años del siglo XX ‒pintura abstracta, formas mecánicas, etc.‒ dieron pie a una arquitectura que animaba a la expresión del significado, siempre y cuando este significado de lo abs- tracto y lo mecánico fuera trasmitido (Broadvent, 1990, p.245). 56 Para una mayor comprensión y

citando a Luque Valdivia: “Se interesa especialmente por la capacidad de esta Arquitectura para articular los elementos subordinándolos a una unidad geométrica global y desarro- llando todo tipo de ambigüedades, inflexiones y tensiones en espacios de dimensiones mínimas”. (Luque Valdivia, 2004, p.924)

57 “Es, por tanto, la complejidad, la am- bigüedad, la tensión que advierte en las obras de arquitectura que más le seducen, aquello que le gustaría ser capaz de analizar y explicar. Venturi se siente así próximo a la arquitectura que no manifiesta su juego, que no es obvia, que exige, como paso previo para una intelección, que nos veamos capturados por ella, que va más allá del gusto por las formas primarias y trasparentes”. (Moneo, 2004, p.55)

Para los autores de “Learning form Las Vegas: The forgotten symbolism of architectural form” (1972), a lo largo de la historia, desde los egipcios hasta el siglo XX, ha existido una tradición de iconografía que forma un sis- tema simbólico en el que pintura, escultura y grafismo forman parte de la arquitectura; la arquitectura moderna no fue tolerante con este sistema sim- bólico del entorno y antes que mejorarlo prefirió cambiarlo todo. Cuando re- conocieron la existencia de un sistema simbólico en el entorno, se refirieron a la arquitectura en términos peyorativos, como una degradación de los sím- bolos; “La alusión y el comentario al pasado, al presente, a nuestros grandes lugares comunes o nuestros viejos clichés, y la inclusión de lo cotidiano en el entorno, sagrado y profano, es justamente lo que le falta a la arquitectura moderna de hoy” (Venturi, Izenour & Scott Brown, 1982, p. 97)

En sus trabajos calificaron al espacio como el elemento más tirá- nico de la arquitectura del momento, un elemento inventado por los arquitectos y deificado por los críticos; con el espacio, se llenó el vacío que dejó el simbolismo que la arquitectura moderna erradicó. El diseño total del espacio, es para Venturi justamente lo opuesto a dar forma a la ciudad a través de iniciativas particulares, de aspectos simbólicos.

Para cambiar esta tendencia, los autores del estudio proponen volver la vista a la cultura popular y aprender de esta; “el aprender de la cultura popular no expulsará al arquitecto del estatus de alta cultura, pero si puede cambiar esa alta cultura para hacerla más receptiva a las nece- sidades y problemas reales” (Venturi, et alt, 1982, p.193). Con este punto de vista, el elemento esencial de la arquitectura contemporánea ya no será el espacio sino la iconografía, lo cual hay que aprenderlo de la arqui- tectura anterior a la abstracción del siglo XX.

Se propone que el signo se convierta en un elemento más importante que la masa; así, el edificio, el signo y el arte son un todo. Para Venturi en todas las culturas hay símbolos que aunque distintos, juegan un papel de primer orden en la construcción de la ciudad y la identidad de sus habi- tantes; así, para los mercados árabes, el sonido y el olor son los signos principales para encontrar lo que se busca y en la cultura americana el strip comercial tiene una trascendencia importante, ya que allí se lleva al límite lo simbólico. Con esto, se afirma que no es sólo posible, sino de- seable, la realización de un estudio en términos de signos y significados que permita aprender desde éstos.

Como premisa del estudio, se afirma que los signos hacen conexiones ‒verbales y simbólicas‒ a través del espacio, comunican una gran com-

plejidad de significados a través de las múltiples de asociaciones que se dan y lo hacen de una forma inmediata, sobre los habitantes. En Las Vegas, es claro que los símbolos dominan el espacio y la arquitectura es un elemento secundario en la lectura que el habitante hace de la ciudad; las relaciones más importantes en el strip no son entre los edificios sino entre los signos.

Las Vegas forma parte de lo que la cultura contemporánea denomina ciudad espectáculo; ésta ciudad aparece cuando lo real ha quedado rem- plazado por lo material y superfluo, cuando todo es visible pero a su vez no tiene significado y donde lo que interesa son las formas, no los conte- nidos. Los edificios que componen esta ciudad funcionan como mónadas, formando un interior protegido del exterior y que precisamente por esto, es indiferente con la ciudad que lo rodea y a la que no pretende tras- formar o mejorar; en los casinos del strip de Las Vegas lo real dio paso a lo simulado y superficial (García Vázquez, 2004, p.86).

“Learning from Las Vegas” puso en valor la ciudad espectáculo al in- augurar una nueva mirada hacia los elementos urbanos que eran conside- rados hasta entonces como de mal gusto y sobrantes.

El objetivo planteado en este estudio fue el de ayudar a emerger un nuevo tipo de forma urbana que era radicalmente distinto a los que se conocían hasta el momento: el urban sprawl o ramificación urbana; en esta forma urbana el estudio de la vía comercial puede llegar a ser tan relevante para la arquitectura y el urbanismo contemporáneos, como lo fueron los estudios del medioevo y la arquitectura clásica para las gene- raciones anteriores.

El estudio que tuvo como premisa realizar una investigación comple- tamente desprovista de juicios de valor con el objeto de desarrollar téc- nicas de análisis nuevas, fue el resultado de un proyecto de investigación realizado en 1968 desde la Yale School of Art and Architecture que tuvo como origen el curso: “El análisis formal como investigación de diseño”.

Para fijar el método de análisis en Las Vegas, los autores hicieron una adaptación de los estudios de planeamiento urbano que anteriormente habían realizado, a partir de los cuales plantearon una investigación es- tructurada, organizada en grupos de trabajo y con un triple objetivo: do- cente, investigador y de descubrimiento artístico58.

El estudio se construyó entonces bajo la premisa de aprender del propio entorno: aunque el sistema de aprendizaje es para los autores 58 Como referencia se puede consul-

tar y ampliar la información en: Reaprendiendo de las Vegas, diálogo de Venturi y Scott Brown con Obrist y Koolhaas. Arquitectura Viva, 83, 2002, (pp.40 a 45)

“paradójico” ‒“miramos atrás, la historia y la tradición, para avanzar”, es la forma en que consideran se puede llegar a ser un arquitecto revolu- cionario, que mira el paisaje que lo rodea poniendo en cuestión la manera tradicional de mirar las cosas.

El trabajo se realizó en tres etapas: una inicial de recolección de in- formación en bibliotecas, un trabajo de campo en la ciudad y una fase de procesamiento y análisis de la información. Esto tuvo como resultado una publicación dividida en dos partes: la primera, una descripción y análisis del strip59 de Las Vegas que hace énfasis en la arquitectura como símbolo,

los espacios abiertos y sus características y la imagen; la segunda, una teoría general del simbolismo en la arquitectura y la iconografía propia del sprawl urbano.

Para la primera parte, titulada: “Un significado para los aparca- mientos A&P, o Aprendiendo de Las Vegas”, el strip es analizado única- mente como fenómeno de comunicación arquitectónica, sin poner en cuestión sus valores y haciendo énfasis en el método no en el conte- nido60; aquí, la arquitectura que lo conforma fue definida por los autores

como una arquitectura de comunicación, en donde el símbolo domina al espacio por lo cual, las relaciones espaciales se establecen más con los símbolos que con las formas. En el strip, la arquitectura en cuanto elemento del paisaje pasa por lo tanto de ser forma en el espacio a ser símbolo en el espacio.

Para los autores, esta arquitectura de Las Vegas recupera la capa- cidad persuasiva que ésta tuvo en el pasado:

Paradójicamente, la arquitectura vulgar, la arquitectura conocida, la arquitectura espontánea del strip era la heredera de la arquitectura an- tigua –de la arquitectura que Venturi había aprendido de maestros como Labatut y Paul Cret‒, con la que ya se había encontrado en Roma y que con tanta energía y brillantez nos había mostrado en <Complexity and contradiction> (Moneo, 2004, p.79).

El sprawl, ‒nueva forma de configuración urbana, lugar propicio para la aparición de esta arquitectura de la comunicación‒, es definida por los autores como una fase más en el desarrollo de las ciudades y como tal debe ser tratada, no despreciada. El espacio urbano de Las Vegas, que no está confinado entre edificios como el espacio medieval, ni es balanceado y proporcionado como el renacentista, no se desarrolla en orden rítmico como el barroco y es libre alrededor de los edificios como el moderno, corresponde con este nuevo modelo urbano; el estudio define a los apar-

59 Denominación que los autores dan a la calle comercial principal de la ciudad de Las Vegas.

60 “Está bien claro que Venturi, Scott Brown e Izenour se decantaron por valorar los aspectos comunicativos de la arquitectura, en su opinión de mucho más interés que aquellos a los que cabe calificar de estructurales. Las Vegas era el paradigma de una arquitectura que hacía de la comu- nicación su razón de ser y de ahí que el libro comience con un elogio de la misma”. (Moneo, 2004, p.76)

camientos como una evolución del espacio extenso y en apariencia “des configurado” que desde Versalles tiene lugar en la historia de la ciudad.

Para Venturi, toda ciudad es un tejido de actividades sobre el terreno y Las Vegas tiene una configuración de estas actividades que depende de la tecnología del movimiento y de la comunicación; aquí, es evidente el contraste entre dos tipos de ordenamiento visual que no son caracterís- ticos de la ciudad compacta: el de los elementos del mobiliario urbano (bordillos, farolas, rótulos) y el de los edificios y anuncios.

Por lo tanto, el espacio del strip –característico en la estructura del sprawl‒, es un nuevo orden espacial que se relaciona con la comunica- ción y la velocidad, en donde la arquitectura abandona su forma pura a favor de nuevos medios que expresen la nueva realidad, donde no se puede entender la ciudad como una simple concatenación de espacios ni un edificio como manifestación de éstos (Moneo, 2004, p.77).

Las Vegas era tan diferente a lo estudiado hasta entonces que se hizo necesario generar y aplicar nuevos conceptos y teorías para abordar su estudio; por esto, el equipo de trabajo tuvo que generar nuevas formas de análisis, lo cual le permitió distinguir tres diferentes maneras de cla- sificación de los edificios: la primera, la más común en la ciudad, en la que aparece al frente un gran anuncio al lado de un edificio; la segunda, la alternativa, un eficiente edificio con la fachada cubierta de signos y la tercera, cuando el edificio luce para lo aquello que realmente es.

Una vez identificada la configuración urbana del strip, en el estudio se realizó un proceso de análisis que en lugar de comparar la nueva arqui- tectura con lo viejo y diferente, ésta fue descrita y analizada cuidadosa- mente, permitiendo una interpretación de la ciudad tal cual como real- mente era; esto, llevó al desarrollo de nuevas teorías y conceptos sobre las formas más adecuadas a la realidad contemporánea y por tanto, la construcción de nuevos instrumentos conceptuales para el diseño y la planificación acordes con esta realidad. Para los autores del estudio, este método ofreció una salida a la imperante trama propuesta por los CIAM y abrió una variedad de nuevas posibilidades de análisis e intervención.

El desarrollo de nuevos instrumentos, implicó un rompimiento con las técnicas de representación tradicionales provenientes de la arquitectura y el urbanismo, que para los autores eran un obstáculo para la compren- sión de la ciudad ya que eran estáticas y cerradas para una realidad que se presentaba como dinámica y abierta; para Venturi y su equipo de tra- bajo, las técnicas de representación provenientes de la arquitectura po-

dían servir para representar edificios pero no para los rótulos y anuncios; las provenientes del urbanismo para representar usos y actividades pero sólo a nivel del plano y sin intensidades. Por lo tanto, era necesario la ge- neración de nuevas técnicas de análisis y lectura de las nuevas realidades urbanas.

Esto conllevó al desarrollo de nuevas técnicas de abstracción para representar los conceptos y los esquemas que se deducen del análisis de estas nuevas realidades ‒más allá de los edificios‒, realidades que están marcadas por la combinación del cambio y la permanencia de manera simultánea.

Estas nuevas técnicas de abstracción se hicieron realidad con el de- sarrollo de nuevos planos de análisis y síntesis de la información recogida como fueron el nuevo plano de Nolli para Las Vegas –que reveló y aclaró lo que era público y lo que era privado–, el plano de establecimientos y direcciones –que desarrolló la intensidad y variedad de los usos–, el plano con los usos interiores de los edificios, el plano con esquemas comparados de las actividades realizadas por tiempos, el plano de ilu- minación del que dependían las calidades ambientales de la ciudad, el plano de palabras escritas desde la carretera y algunos planos de rela- ción de los edificios con el entorno, entre otros61.

La segunda parte del estudio, denominada: “La arquitectura de lo feo y lo ordinario, o el tinglado decorativo” se constituyó en un llamado al realismo y modestia de las actuaciones urbanas en las que debe existir una especial atención al contexto, tanto físico como social.

Aquí, el strip es nuevamente definido como un espacio de ramifica- ción urbana que no es cerrado ni dirigido como en las ciudades tradi- cionales, sino que es abierto e indeterminado, identificado por puntos aislados localizados sobre el plano; estos puntos, más que edificios son símbolos tridimensionales en el espacio. Para los autores, el strip es ahora lo que en su momento fue el Foro Romano, una mezcla formal poco estética pero simbólicamente muy rica.

En esta parte se propuso descubrir el simbolismo olvidado de la forma arquitectónica. La arquitectura, que ya no sigue a la función y que por el contrario sin ésta su forma funciona mejor, está determinada por tres características: la diversidad ‒utilización de símbolos que ofrecen diversidad‒, la pertinencia ‒uso de símbolos apropiados al sitio o a la cultura‒ y la representatividad ‒los elementos simbólicos añaden signifi- cado y enriquecen‒ (Ordeig, 2004, p.148).

61 Véase para una mayor comprensión:

“Planos de Las Vegas”, en: Venturi, et alt, 1982, pp.41 a 58.

Legado

Desde el libro “Complexity and contradiction in architecture” (1966) Venturi ha defendido una arquitectura que promueve la riqueza y la ambi- güedad por encima de la unidad y la claridad, la contradicción y la redun- dancia por encima de la armonía y la simplicidad. Estos preceptos son retomados y puestos en práctica en el análisis de Las Vegas, lo que hace a este último estudio una continuidad de lo empezado años atrás.

Para Koolhaas, estos dos estudios crearon un espacio conceptual para una arquitectura posible en donde el espacio en que se podía prac- ticar la arquitectura no volvió a ser el mismo; “Learning form Las Vegas: The forgotten symbolism of architectural form” se constituyó en un mani- fiesto para el cambio de la esencia al signo62.

A partir de la aplicación de las técnicas del estructuralismo, el es- tudio dio a conocer al mundo de los arquitectos ‒embebidos hasta en- tonces en una cultura cerrada‒, el arte de lo comercial y popular en que lo feo y lo ordinario son en realidad íconos con gran carga simbólica que construyen una arquitectura diferente a la anterior, en donde los valores de comunicación son más altos que los propios valores espaciales.

Constituye una mirada que propuso aprender del paisaje urbano exis- tente con tolerancia, lo cual implicó poner en cuestión lo forma de mirar la ciudad que era enseñada en las academias hasta entonces. Igualmente formuló una invitación a arquitectos y estudiantes de arquitectura a con- 62 Koolhaas, (2002). En: Reaprendiendo

de las Vegas, diálogo de Venturi y Scott Brown con Obrist y Koolhaas. Arquitectura Viva, 83, p.43

Figura 21. Map of Las Vegas Strip showing heraldic symbolism. (Fuente: Learning fromLas Vegas: the forgot- ten symbolism of architectural form, Cambridge, 1972)

siderar las diferencias entre la arquitectura como espacio y arquitectura como símbolo, como valores de la ciudad, y a aplicar nuevas técnicas de análisis y representación acordes con las realidades de cada tiempo.

Con esto propusieron sacudir las formas tradicionales de enseñanza y práctica de los análisis y del diseño urbano, acercándolos a la realidad cotidiana y sacando la práctica de escuelas y oficinas.

Los estudios de Venturi y Scott Brown inauguraron una forma de aproximación a la ciudad que dio pie a la fundación de una teoría urbana basada en el discurso de la complejidad en la que el caos y el orden no fueran términos contradictorios. De esta forma, en los años 80s y 90s los teóricos inscritos en esta línea de actuación orientaron sus investiga- ciones hacia estructuras flexibles y cambiantes, con nuevos órdenes es-