• No se han encontrado resultados

5. Marco teórico y de referencia

5.3 Rol del padre en el desarrollo social del Niño

A partir del siglo XVII inicia un acercamiento del padre hombre al proceso de crianza de sus hijos. Las formas como se ejercen y conciben las pautas de crianza trae consigo la asignación de roles para cada una de las personas que participan de ella, y es en sentido que el padre – hombre ha tenido a lo largo de la historia unas características asignadas o autoimpuestas frente a la forma de verse y relacionarse con la crianza de su hijo – hija.

Durante varias épocas los padres eran usualmente considerados como proveedores económicos para la familia y su vinculación a los procesos de desarrollo eran ocasionales,

34 lo cual obedecía a factores de orden social y económico. Por ejemplo, durante la Revolución Industrial, los padres hombres fueron desplazados de sus hogares, donde tenían sus lugares de trabajos, a labores que requerían estar lejos de los niños- niñas, ausentismo que le dio a la madre la exclusividad en la crianza. Durante la segunda mitad del siglo XX las mujeres incrementaron su participación en la fuerza laboral, conllevando al aumento gradual del interés y participación de los padres en la crianza de sus hijos. (Avila Carrillo, 2003)

La economía, Sin embargo, fue solo uno de los factores que incidió en el rol ejercido por el padre y la madre en la crianza. El interés por estudiar la paternidad tiene su eje en 1950 con el nacimiento de la teoría del apego, pero a su vez del cuestionamiento al vínculo del apego primario, otorgado exclusivamente a la madre por el investigador Harlow: “La relación madre – hijo, se basa en la satisfacción de la necesidad de cuidado y seguridad”. Investigadores como Clarke- Stewart, 1978; Lamb 1976; Parke 1981. Empezaron a cuestionar el rol exclusivo de la madre y el descuido en la consideración del padre dentro del desarrollo social de los niños en la infancia. Este interés permitió ver al padre como miembro activo de la familia y como un actor que contribuye al desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños, haciendo énfasis en la posibilidad de interacción del padre en las situaciones de juego, disciplina, entre otras.

Al igual que los tipos de crianza, no existe una figura única de padre, ni una forma lineal de ejercer este rol, Según la psicóloga Trinidad Aparicio, en su artículo “Diferentes tipos de padres” podemos evidenciar dos tipos de formas de clasificación de los padres: la

35 primera relacionada con la relación que se establecen entre el padre y el hijo frente aspectos relevantes de la educación y la segunda a las formas de pensamiento. (Perez, 2015)

En la primera clasificación, según su forma de relación y comportamiento con sus hijos, encontramos la siguiente categorización:

- Padres autoritarios. Tienen un alto grado de control y de exigencia pero hacen poca demostración de afecto y tienen una pobre comunicación con sus hijos.

- Padres democráticos. Tienen una buena comunicación, son cariñosos con sus hijos y tienen un grado de control y de exigencia alto.

- Padres permisivos. Padres cariñosos y con buena comunicación con sus hijos pero poco exigentes y con poco control sobre ellos.

- Padres negligentes o indiferentes. Poseen niveles bajos de control, exigencia, afecto y comunicación. Este caso es común en familias desestructuradas.

Estas clasificaciones están mediadas según su actitud ante distintos aspectos de la educación de los hijos y de la relación que tienen con ellos, por ende revisa las siguientes variables. (Perez, 2015):

1. El grado de control que los padres ejercen sobre sus hijos: padres que quieren controlar todo lo que sus hijos e hijas hacen e influir constantemente en su comportamiento sin ofrecerles ninguna autonomía. Su opuesto son aquellos padres que no ejercen ningún tipo de control y tienen una actitud negligente en la educación de sus hijos.

2. La comunicación existente entre padres e hijos: padres que hablan a menudo con sus hijos, tienen una comunicación fluida con éstos, les dan explicaciones del porqué de los

36 castigos y escuchan y piden opinión a sus hijos. Por otro lado también hay padres poco comunicativos con los niños, raramente piden su opinión y tampoco dan explicaciones sobre su comportamiento con ellos.

3. La exigencia con respecto a los hijos: Mientras que algunos padres son muy exigentes con sus hijos respecto a su grado de madurez, consecución de objetivos académicos, etc., otros apenas plantean retos a sus hijos.

4. La capacidad para expresar afecto y cariño a los hijos: Mientras algunos muestran su cariño e interés por el niño constantemente, otros se muestran más fríos e indiferentes.

Por otro lado, y dando paso a la segunda forma de clasificar por parte de la psicóloga Pérez Trinidad, la manera de pensar y de ver el mundo por parte de los padres influye de manera notable en su relación con los hijos. En este sentido establece tres grandes grupos de padres:

1. Los tradicionales. Tienen una concepción muy estereotipada sobre las funciones del padre y de la madre dentro del seno familiar. El padre cumple un papel más autoritario, utilizando el castigo como principal táctica educativa y dejan a la madre la comunicación y la afectividad (Perez, 2015).

2. Los modernos. La participación del padre y de la madre en la educación de sus hijos es muy similar, no tienen problema en exteriorizar su afecto y se muestran más comunicativos con los hijos. (Perez, 2015)

37 3. La mayoría de los padres formarían un grupo intermedio, que tiene elementos de las dos clasificaciones anteriores.

38

Capítulo 2: Apuesta Metodológica

La presente investigación se realiza desde el paradigma interpretativo con una metodología cualitativa que busca la comprensión de la realidad abordada.

El paradigma interpretativo es entendido como aquel que busca el análisis de los supuestos sobre las costumbres, políticas, desarrollo económico, religiosos etc., que se encuentran en una comunidad en general. Este paradigma se basa en el proceso de conocimiento, en el cual se da una interacción entre sujeto y objeto, en el hecho ambos son inseparables. La observación no sólo perturba y moldea al objeto observado, sino que el observador es moldeado por éste (por la persona individual o por el grupo observado). Tal situación no puede ser eliminada, aun cuando el observador quisiera. El paradigma interpretativo no pretende hacer generalizaciones a partir de los resultados obtenidos. La investigación que se apoya en él termina en la elaboración de una descripción ideográfica, en profundidad, es decir, en forma tal que el objeto estudiado queda claramente individualizado. (Ramírez, 2015)

En concordancia con el paradigma interpretativo se toma como base la metodología cualitativa (Centro Virtual Cervantes, 2014) la cual se caracteriza por:

1. Ser inductiva; como consecuencia de ello, presenta un diseño de investigación flexible, con interrogantes vagamente formulados. Incluso, se pueden incorporar hallazgos que no se habían previsto inicialmente, y que ayudan a entender mejor el fenómeno

39 estudiado. Así, si tomamos como ejemplo el estudio del discurso del profesor en el aula, se pueden detectar a la vez otros fenómenos, como pueden ser las aportaciones de los estudiantes que parecen no guardar relación con el objetivo didáctico de la clase, y que se escapan, aparentemente del objeto de estudio inmediato, pero que pueden resultar interesantes para comprender mejor el objeto estudiado o como punto de arranque para investigaciones posteriores.

2. Tener una perspectiva holística, global del fenómeno estudiado, sin reducir los sujetos a variables. Quiere esto decir que la metodología cualitativa no se interesa por estudiar un fenómeno acotándolo, sino que lo estudia teniendo en cuenta todos los elementos que lo rodean. Así, por ejemplo, una investigación de tipo cualitativo se interesará —por seguir con el mismo ejemplo— por el discurso del profesor en el aula, pero no lo acotará con variables del tipo: cantidad de estudiantes en el aula, número de horas impartidas por el profesor, niveles de los estudiantes, etc.

3. Buscar comprender, más que establecer relaciones de causa-efecto entre los fenómenos. En el caso que sirve de ilustración, no se busca dar cuenta de por qué el discurso del profesor tiene ciertas características distintivas, sino más bien describir dicho discurso.

4. Considerar al investigador como instrumento de medida. El investigador puede participar en la investigación, incluso ser el sujeto de la investigación, puesto que se considera la introspección como método científico válido.

40 5. Llevar a cabo estudios intensivos a pequeña escala. No interesa estudiar una población representativa del universo estudiado, como plantea la metodología cuantitativa, sino analizar pocos sujetos en profundidad. En este sentido, cabe decir que no se busca la generalización, sino la especificidad de la realidad observada.

6. No proponerse, generalmente, probar teorías o hipótesis, sino más bien generarlas. Es, más bien, un método de generar teorías e hipótesis, que abren futuras líneas de investigación.