4.3 El rol de la sociedad civil
4.3.2 Rol de la sociedad civil respecto a la ENIA
Una de las preguntas que se les realizó a los entrevistados se refería al porqué en la medida que se observaba un debilitamiento de la ENIA como estrategia, ninguna ONG o grupo de ellas, había realizado reclamos al gobierno. Allí se señala unánimemente la debilidad de las organizaciones debido a la pérdida de recursos humanos y disminuye la financiación internacional de las mismas, lo que tiene como corolario su financiación casi exclusivamente con fondos estatales. Ambos aspectos fueron abordados en el apartado anterior.
“… en este país cuando éramos un país pobre y estábamos en la época peor del Uruguay, venía mucha cooperación en plata y en otras especies, y uno tenía recursos como para tener libertad de elaborar sus propios proyectos de investigación, de ejecución, de atención, de asistencia, etc., lo diseñamos y lo financiamos con recursos que venían de otros lados. Cuando eso se retiró, los recursos empiezan a provenir del Estado, los proyectos se condicionan a las políticas públicas, o sea uno elige si participa o no participa, pero la transferencia se realiza para hacer determinado tipo de cosa” (Entrevista 9, partido político)
La supervivencia de las organizaciones está supeditada a la financiación estatal, con lo cual hay un cambio en las reglas de juego y un cambio muy importante en la forma de operar de las organizaciones, especialmente el rol que cumplen en la sociedad.
“… se fue perdiendo la función, el rol, o redefiniendo, perdiendo esa función de exigibilidad de la sociedad civil hacia el Estado, los gobiernos, no y también, porque acá en el Uruguay somos pocos, las organizaciones somos medio juez y parte, queremos controlar, pero también formamos parte del mismo sistema que queremos controlar, entonces es complejo también... vos querés incidir en la licitación, en definir los términos de referencia de la licitación a la cual te vas a presentar, es complicado ¿no?” (Entrevista 14, Sociedad Civil)
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Pareciera no ser la única alternativa y no todas las organizaciones sociales corren con la misma suerte. Se da particularmente el fenómeno de la financiación estatal muy fuertemente en las organizaciones de infancia y adolescencia.
“… allí yo me saco el sombrero con las feministas, porque ellas decían el día que a mí me financie el Estado, o sea, yo dejo de existir, prefiero dejar de existir, porque pierdo sentido de lo que es la esencia de lo que yo entiendo debe ser una organización como esta. Pero las de infancia- adolescencia mayoritariamente viven de ejecutar…” (Entrevista 16, Organismo Internacional)
Esta situación también se vincula al tamaño del país, donde, si bien la proporción de organizaciones sociales que hay en relación a la población total es alta y la tradición del país en participación social es muy marcada, en números absolutos se trata de pocas organizaciones. Si a la vez de ellas seleccionamos sólo las organizaciones que trabajan en temas de infancia y adolescencia, se encuentra una cantidad muy limitada que a su vez perdieron recursos humanos, por lo que la capacidad de incidir en la toma de decisiones es casi inexistente.
“... si uno hace un listado de organizaciones no gubernamentales vinculadas a infancia que han tenido capacidad de propuesta 2005 en adelante yo diría que es muy limitado… en política social cuando un gobierno recluta técnicos, mandos medios, medios altos y altos… en el área social eso también impacta en la capacidad de proponer cosas, que esas instituciones tienen la capacidad de elaboración de propuestas…” (Entrevista 8, academia)
Otro argumento es que de alguna manera se podría decir que la sociedad civil, más bien las ONG que trabajan en temas de infancia y adolescencia, son disciplinadas. Disciplinadas en el sentido de que aportan cuando son convocadas, allí se movilizan y vuelcan sus conocimientos y experiencia, pero cuando el Estado deja de convocar, “se acomodan”.
“[la sociedad civil]… En el proceso previo tuvo una participación activa de aporte de debate, allí hubo participación de la sociedad civil, importante diría yo, estuvieron convocados, hicieron sus aportes desde los distintos lugares, pero… después… no hubo institucionalidad gubernamental, tampoco hubo institucionalidad de la sociedad civil para controlar o, proponer. Tampoco la sociedad civil realizó reclamos, también la sociedad civil se acomodó a la nueva realidad, negoció, presionó, propuso, discutió con la lógica ya establecida… me parece que no prendió tanto la ENIA…” (Entrevista 13, autoridad del CCE)
Como contracara de las declaraciones anteriores, cabe destacar que desde el Comité Honorario de los Derechos del Niño, y desde ANONG, se reclamó a mediados del gobierno 2010- 2015 un estado de situación respecto a las acciones incluidas en el plan de acción de la ENIA. Sin embargo, este movimiento no tuvo la capacidad de reestructurar la estrategia como tal y fue realizado ya casi finalizado el mandato.
“En realidad en el Comité Honorario participan de ANONG y no me acuerdo cuál más, en este Comité Honorario participan y también supuestamente fueron de los que pidieron decir '¿y en qué
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está lo de la ENIA, en qué tanto participamos?', o sea lo sienten; es más, ellos dicen que participaban de la Secretaría Técnica de la ENIA, y tenían una participación como central…” (Entrevista 18, técnico)
Como resultado de esta iniciativa se realizó un documento con el estado de situación de las acciones previstas en el plan de acción, pero no se retomó el CCE ni se le dio más relevancia y difusión a la estrategia como tal.
“… si la ENIA hubiera continuado su curva ascendente, hubieran participado, y si no, es difícil que pudieran ser los reclamantes de la continuidad de la estrategia… porque tienen ámbito para reclamar en los lugares particulares donde se vincula, básicamente INAU, MIDES… ” (Entrevista 17, autoridad 2010 en adelante)
En la ENIA la sociedad civil estuvo convocada en el proceso de diseño; sin embargo, en la medida en que no quedó ninguna institucionalidad instalada, tampoco quedaron previstos los espacios de participación de la sociedad civil.
4.3.3 El aporte de la sociedad civil a la gestión de políticas de infancia y adolescencia