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ROSA FERRADA

In document Calles caminadas, anverso y reverso (página 143-153)

¿Cómo te presentarías aquí?

¡Feminista!

MIFAMILIA

Mi familia chica la constituyen mi compañero Leo, mis hijos Ricardo y Susana y mis nietos Lucas, Tomás y Juliana. Provengo de una familia numerosa, de nueve hermanos. Mi padre falleció tempranamente con cuarenta y cuatro años. Yo tenía doce años. Afortunadamente tenía a mi madre, mujer luchadora, y a mis abuelos maternos. Ellos contaban con una situación media para el barrio El Salto de esos años. Mi abuelo, para ubicarlo en nuestros tiempos, era un subcontratista, tenía una PYME con obreros de la construcción. Sus casas aún se encuentran en uso. Mi madre trabajaba con él y se preocupaba de todos nosotros; pienso que ella, lejos, sobrepasaba la doble jornada laboral. Me recuerdo que en los únicos momentos que yo la veía tranquila y como reposando era cuando amamantaba a uno de mis hermanos o hermanas, se tendía en la cama y aprovechaba de leer. Me acostumbré a tener mucha familia a mi lado. Mi abuelo nos formó en el amor al trabajo, señalaba que el dinero no colgaba de los árboles, que había que trabajar. Por lo tanto, aprendimos a sacar clavos viejos, enderezarlos y dejarlos listos para otra jornada. Por este trabajo recibíamos dinero. A los dieciocho años comencé a trabajar en el Servicio Nacional de Salud en el departamento de Contabilidad y Sueldos; a los diecinueve años amplié mi jornada laboral contratada como secre- taria de la Unión de Profesores de Chile, de 18.00 a 21.00 horas. Allí comienza mi vínculo con la izquierda. Mi contacto directo fue con una dirigente comunista, Berta Moraga. Al poco tiempo conozco a los jóvenes comunistas que me van iniciando en el camino de la lucha por un mundo mejor. Fue un tiempo muy hermoso para mí.

CuBA

En esos años nos marcó la revolución cubana. Mi compañero termina la univer- sidad, nos casamos y partimos a Cuba. Fue la experiencia más hermosa de mi

vida. Una revolución en nuestra América. Nosotros llegamos en 1962, yo estaba esperando a mi hijo Ricardo.

A poco llegar nos vimos insertos en la Crisis de Octubre. El gobierno de Estados Unidos descubre que los soviéticos le habían instalado misiles nucleares en sus narices para defender a Cuba. El bloqueo económico y político se había iniciado un par de años antes y ya había transcurrido un año de la invasión mer- cenaria de playa Girón, en que fueron derrotados. Su deseo era hacer abortar la revolución. La Crisis de Octubre puso al mundo al borde de la extinción, la guerra nuclear y la invasión a la isla estaban a punto de comenzar. Se produce el cerco a la isla con destructores y portaaviones. Todos podíamos verlos desde el malecón de La Habana, nos tenían en su mira, apuntándonos. Por cierto que el pueblo de Cuba estaba listo para la defensa. Si los yanquis entraban encontra- rían todo arrasado y ello les costaría miles y miles de muertos, no había entrega. Todos movilizados, mujeres, hombres y jóvenes. No había temor, todos estaban preparados, volver al pasado por ningún motivo. Había una consigna que decía: “Ni un paso atrás ni para coger impulso”. Nunca sentí temor ni ganas de regresar a Chile en esa crisis.

Bueno, pasó lo que pasa cuando tú eres chico. Los grandes, la Unión Soviética y Estados Unidos hacen sus negociaciones. Se retiraron los misiles atómicos y se garantizó por los yanquis que no invadirían a Cuba, pero la agresión ha con- tinuado hasta el día de hoy por casi medio siglo. Entonces se siguió luchando y preparándonos porque, como decía el comandante Guevara en la ONU, “a los imperialistas no hay que creerles ni un tantico así”, mientras gráficamente juntaba el pulgar con el índice de su mano. Después, constantemente los aviones hacían incursiones invadiendo el cielo cubano, quemando cañaverales e introduciendo pestes a la masa ganadera o a las producciones agrícolas, o introduciendo sabo- teadores. En las negociaciones de la Crisis de Octubre estaba como presidente de la Unión Soviética, Nikita Kruschev. Los cubanos siempre han tenido buen humor, incluso, en los momentos más duros, la gente salió a la calle al ritmo de conga entonando “Nikita Nikita lo que se da no se quita”, refiriéndose al retiro de los misiles. Fueron momentos tensos los vividos a fines de 1962. El bloqueo continuó, por ejemplo, mi hijo tomaba una leche que se llamaba Pelargón, y no se pudo comprar más porque estaba bloqueada su venta a Cuba. Pasamos momentos muy duros, ya que el niño no resistía otro alimento. Situaciones parecidas sufría la población por carencia de otros productos y medicamentos.

Con el triunfo de la Revolución se produjo un éxodo de profesionales cu- banos hacia los Estados Unidos, en Miami les ofrecían excelentes condiciones de vida para que desertaran. A Cuba llegaron técnicos de los países socialistas en gran cantidad –de América Latina fueron numerosos, de Chile más de cien–, para cubrir las necesidades del difícil momento que vivía el pueblo cubano. Era una experiencia extraordinaria la que se estaba viviendo, todos los días pasaba algo, alguna medida nueva que beneficiaba a la población, una nacionalización o la aplicación de la Reforma Agraria. Era una revolución con mucha dinámica

y alegría. Había trabajo en todas partes, muchas cosas por hacer. Una compa- ñera chilena profesora de Educación Física me invitó a trabajar en un equipo del Instituto de Deportes y Recreación (INDER), que posteriormente se amplió con el Ministerio de Educación. Era necesario incorporar la educación física en los colegios en toda la isla. En una primera etapa participaron los directores en jornadas de capacitación. Fue un proceso muy interesante y crecedor. Este equi- po se preparaba técnicamente y laboralmente. Realizamos muchas actividades masivas. Por varios años trabajé en granjas de rehabilitación de niñas menores. Ellas en la mañana estudiaban y en las tarde trabajaban en una granja avícola. La gran mayoría había ejercido la prostitución en los muelles del puerto, lugar en que, antes de la revolución, llegaban muchos marineros que no discriminaban con la edad que tenían estas niñas. Otras habían tenido problemas en sus hogares y estaban en la calle.

Después de varios años de estudio y trabajo fui seleccionada para estudiar en la Universidad de La Habana. Continuamos con nuestro ritmo de trabajo y estudio de lunes a viernes y los sábados durante todo el día se realizaban nues- tras clases y seminarios. Durante la semana teníamos que preparar trabajo en equipo, además de nuestra jornada normal de trabajo. En junio del año 1971 nos íbamos a titular como profesores de Educación Física. Esto no pudo ser porque regresamos a Chile a fines de 1970. No podíamos perdernos este acontecimiento histórico que encabezaba el presidente Salvador Allende.

LoSCAMBIoSDELMuNDo

Me ha tocado vivir en tiempos de profundos cambios, revoluciones, guerras, dictaduras, invasiones. Soy de las generaciones que fuimos marcadas por la Gran Revolución de Octubre, que hizo realidad que los obreros y campesinos fueran los actores principales de esta hazaña que estremeció al mundo. No todo avanzaba en dirección positiva, se preparan las fuerzas bélicas para derrotar la naciente Unión Soviética. Surge el fascismo como criatura del capitalismo en una de sus crisis llevando al mundo a una de las etapas más crueles y sanguinarias de la historia. El capitalismo en su versión fascista con Hitler a la cabeza crea los campos de concentración y extermino de revolucionarios, judíos y gitanos.

MEMCh, MovIMIENto pro EMANCIpACIóNDELA MujEr En relación al MEMCH que surgió en los años treinta, ¿cuándo se terminó?

Creo que es importante precisar la fecha del nacimiento del MEMCH para res- ponder a esta pregunta: el MEMCH tiene su fundación el 11 de mayo de 1935. Responde a la necesidad histórica del momento. El país estaba saliendo de la

depresión de los años treinta, con altos índices de pobreza y cesantía. Junto con los procesos nacionales, se recibe la influencia de la revolución Rusa de 1917 que cambia radicalmente el escenario a nivel mundial. Acompañando este avance revolucionario, se contrapone el proceso contrarrevolucionario con el surgimiento del fascismo y la militarización que apuntaba a la segunda guerra mundial.

El MEMCH existió a lo largo de dieciocho años, hasta finales del año 1953. Las causas por las cuales el MEMCH se desarticula responden a los aconteci- mientos políticos que se vivían en esos años. Olga Poblete señala:

“Creo que este fue un movimiento femenino que vivió en y para su época. Respondió a intereses de las mujeres en un par de décadas muy importantes de nuestra historia. También es posible –agrega– que haya operado un factor interno de dispersión. La multiplicidad de frentes para la acción, capacidad organizativa y condiciones de liderazgo que tenían las memchistas, las lle- varon a colaborar en muchas actividades. Ocurrió como la disgregación de una gran familia, cuyos frutos y semillas fueron a enriquecer otros surcos”. Creo que de esa época se pueden hacer muchos análisis políticos, lo im- portante es situarse en lo que estaba pasando en el país. Por ejemplo, Gabriel González Videla surge como candidato a la presidencia como un hombre pro- gresista. Como tal recibe el apoyo de los partidos de izquierda. Desde el inicio de su mandato va cambiando radicalmente su postura. El Partido Comunista va siendo aislado y posteriormente perseguido, encarcelado y relegado. Esta situación también golpea al MEMCH. Dentro de la organización había muchas comunistas. Se dictó una ley que pone fuera de la ley al partido, a sus militantes y a toda persona que tenga ideas de avanzada. Este Presidente borra de los re- gistros electorales a los comunistas y a muchas personas que no eran militantes. El día que se promulga por ley el derecho al voto de la mujer, no es invitada la señora Elena Caffarena, que no era comunista, pero también había sido borrada de los registros electorales. Ella, como abogada, había jugado un gran papel en esta lucha por el derecho a voto de las mujeres, fue coautora del proyecto de ley. Muchas veces se tiende a buscar culpables por la desaparición de ese MEMCH. No soy de esa postura, hay que pensar en la escisión que se produce dentro de la sociedad y que afectó al MEMCH.

Con el derecho al voto se cumplió una de las grandes aspiraciones ciudadanas que el movimiento de mujeres, partiendo por las sufragistas, venía impulsando durante tantos decenios. Históricamente era un nivel más avanzado en la lucha por la igualdad. Naturalmente nosotras sabemos que una cosa es votar y otra la designación de mujeres tanto para la presidencia como para el Parlamento y los cargos de gobierno, ello es algo que aún esta lejos de ser un derecho. Aún no tenemos partidos ni movimientos con una claridad política tal que rompan con esta discriminación odiosa y retardataria.

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No puedo dejar de hacer justicia a un hombre que se adelantó a su tiempo. Luis Emilio Recabarren fue uno de los primeros hombres de Chile en reconocer el papel social de las mujeres, esa parte invisibilizada y esclavizada. En el año 1906 en Punta Arenas, Recabarren manifestó: “Los hombres hacen las leyes que no reconocen en la mujer ningún derecho... la mujer no es inferior, solamente dife- rente”. Y también señaló: “Para los socialistas, la mujer debe ser el ser más libre. Debe ser superiormente instruida, ilustrada y dedicada por entero a la educación”. En 1911, enterado de que la feminista española Belén de Zárraga había sido invitada a Chile a dictar un ciclo de conferencias, Recabarren conversó con ella y la invitó a organizar juntos una gira por el norte salitrero. Estas giras dieron paso a la creación en el año 1913 de Centros Feministas Belén de Zárraga, en Iquique y Antofagasta, organizados por la líder sindical Teresa Flores, junto con María Castro, Ilia Gaete y Adela Lafferte.

ELFINDEL MEMCh

¿Por qué se terminó el MEMCH?, el derecho a voto era un objetivo importante, pero había otros en un programa más amplio.

Se termina por las razones antes expuestas. Esto de que se había logrado el derecho al voto no me parecía que resolviera la discriminación a la mujer. El MEMCH tiene el mérito de haber sido en Chile el primer movimiento femenino organizado, militante, con permanencia y continuidad en el tiempo. No es una organización elitista, integra a mujeres de toda condición social: intelectuales, obreras, campesinas, dirigentes sindicales y dueñas de casa. El MEMCH fue una escuela, formadora de grandes luchadoras sociales. La agenda del MEMCH fue profundamente rupturista y revolucionaria. Se inspira en la lucha femenina por hacer valer sus derechos de ser social en igualdad de condiciones con el hombre y con un justo reconocimiento a su participación en la vida de la comunidad. Con una reglamentación científica, se pedía el aborto en determinadas circunstancias y que las mujeres pudieran abortar en los establecimientos hospitalarios del Estado. Había una gran preocupación por la infancia. Se exigía jardines infantiles para los niños. Una lucha constante en contra de la pobreza.

El MEMCH se caracterizaba por su espíritu unitario y su visión internacio- nalista. Nunca abandonó el concepto de interacción entre el acontecer nacional y el internacional. Juega un papel relevante en la lucha por la paz. Aporta en relación a la participación de las mujeres en los partidos políticos: la mujer puede actuar con los partidos, pero, además, es indispensable que haya organizaciones de mujeres que mantengan en alto la bandera de las reivindicaciones propiamente femeninas. Éstas solo pueden ser la obra de la lucha tenaz de las mismas mujeres

y sus organizaciones. Además, las memchistas mantuvieron toda su vida su per- tenencia al MEMCH y transmitieron su experiencia a las generaciones futuras.

EL MEMCh ‘83

El MEMCH que resurge en los años ochenta, ¿respondía o representaba a la izquierda chilena tradicional?

En el MEMCH ‘83 estaban las mujeres que representaban con sus organizacio- nes a los partidos de izquierda, víctimas del golpe de Estado militar-empresarial: MUDECHI-Mujeres de Chile, del Partido Comunista; Unión Chilena de Muje- res, UCHM, del Partido Socialista; Unión Popular de Mujeres, UPM, también del Partido Socialista; Acción Femenina, del MAPU; Comité de Derechos de la Mujer, CODEM, del MIR; Frente de Mujeres Juanita Aguirre, del Partido Radical; Agrupación de Mujeres Democráticas, AMD, que responden a diversos partidos de izquierda.

Cuando llegué del exilio, empecé a trabajar en el MEMCH desde el MUDE- CHI. Ser parte del MEMCH fue una experiencia muy importante y crecedora para mí. Existía una planificación por parte de la coordinación de las actividades a desarrollar. Yo fui parte del equipo de capacitación en el cual estaban Carla Braga, María Lenina del Canto, Ana María Duque. Se trabajaba con armonía y respeto a todas las integrantes procedentes de diferentes tendencias. Tengo la certeza que fue un espacio político de gran amplitud. Naturalmente en ese tiem- po lo principal era terminar con la dictadura fascista. No quiere decir que no se realizaran capacitaciones relacionadas con los derechos de la mujer. Cada orga- nización trabajaba en esa dirección realizando su trabajo en poblaciones donde estaban sus grupos. En este espacio se constituía un comité para preparar los 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer. En él estaban los partidos de izquierda y la DC. Y muchas organizaciones como, por ejemplo; la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, de Ejecutados Políticos, Movimiento Feminista, Catemu, Momupo, Mujeres por la Vida, Colectivo Mujeres y Educación, SIN- TRACAP, Casa de la Mujer de Huamachuco, CEMPROS, Coordinadora de Talleres de Puente Alto, Las Araucarias, Casa Sofía, Casa Malén, RIDEM. Había muchas más, desgraciadamente los archivos en esos tiempos no funcionaban y la memoria te traiciona. Posteriormente, nacen otras coordinaciones y redes, como el Colectivo Mujer y Salud; el Foro Abierto de Salud y Derechos Reproductivos; la Red contra la Violencia; la Coordinación de Organizaciones Femeninas de Santiago. En conjunto se realizaron diversas campañas, como la campaña “Soy mujer tengo derechos”.

Para mí, en ese tiempo empezaron a cambiar muchas cosas. Todas éramos militantes de diferentes partidos de la izquierda, pero el desarrollo que se produce en la mujer no se reflejaba al interior de los partidos. En el partido podíamos

discutir, podíamos ver cuáles son las estrategias, qué es lo que estaba pasando, analizando el todo en su conjunto. Pero dentro del movimiento somos las mu- jeres concretamente quienes decidimos. Bueno, y así se fue dando dentro del MUDECHI, al cual yo representaba en el MEMCH. Comencé a reflexionar, tú veías mucho activismo, pero no estaba el contenido, no había suficiente discusión, sino tareas y había que cumplirlas. Todo se transformó en tareísmo sin discusión. ¿Cuándo aparecerán los problemas de las mujeres dentro de los partidos?, ¿cuán- do la representación de las mujeres en los cargos de dirección? No había y no hay la voluntad de hacer partidos donde hombres y mujeres tengan los mismos derechos y exista, a lo menos, un 50% de mujeres en cargos de representación. Esta reivindicación va acompañada de grandes exigencias y transformaciones a nivel de la familia en que se tiene que compartir el trabajo diario y rutinario del hogar por la pareja. Mi militancia se empezó a resentir por diversos problemas, muchas veces tu célula no funcionaba como correspondía, por diferentes causas, y se extinguía. Hay que tener en cuenta que eran tiempos difíciles. Me fui alejan- do de una militancia regular y no pasó nada, nadie me llamó a conversar. Esto no me pasó solo a mí, otras mujeres dejaron de militar en sus partidos, aunque otras aún están ellos. En mi caso, continúo siendo una persona comprometida con una cultura comunista. Yo empecé a militar a los diecinueve años. Eso no se borra, es parte de tu vida. Me tocó vivir un tiempo de cambios tan importantes que me marcaron para siempre.

Con respecto a eso mismo, esta relación entre feminismo y derecha, o que la relación es obvia entre feminismo e izquierda, ¿cómo la ves tú?

Para mí, la relación es entre feminismo e izquierda. El feminismo es transforma- dor, es integrador, es antirracista, antihomofóbico y antitransfóbico, anti todas las formas de discriminación ejercidas por el patriarcado.

O sea, el feminismo no refiere solo a los derechos de las mujeres y a la discriminación por ser mujeres, según se entiende comúnmente, sino a querer cambiar un tipo de organización social patriarcal que genera las desigualdades

no solo de las mujeres.

Exactamente. Y gracias al trabajo investigativo de Julieta Kirkwood es que accedimos a toda una historia de participación de las mujeres que no estaba en ningún lado, no existía, aunque era activísima. Y esa visibilidad dio impulso fuerte también al movimiento y a las mujeres en cuanto a identidad.

¿Y cómo se sostuvo el nuevo MEMCH desde el año 83 al 90?

Con apoyo internacional. Como todo en tiempos de la dictadura, se mantuvo con el apoyo internacional y el del exilio. Dicho exilio trabajó en denuncia en

Naciones Unidas, en otros organismos internacionales y en los diferentes países en que nos encontrábamos, además, generó apoyo financiero producto de miles de acciones realizadas en el mundo. Gracias al trabajo organizado en el exterior se logró la condena mundial al régimen terrorista y salvar muchas vidas, además

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