Las estelas en la mar pueden trazarse y retrazarse cuantas veces sea necesario, esto corresponde a la dinámica del inconsciente, siempre fluyendo, siempre transformándose.
Los símbolos son el lenguaje del cerebro derecho. Expresan los síntomas, así como los recursos y los procesos que se dan en el inconsciente. Si bien en el cerebro izquierdo, que es analítico y por
lo tanto distingue y separa, el mapa no es el territorio; en el cerebro derecho que integra, totaliza, condensa, el mapa ES el territorio; el símbolo ES lo que representa y, por lo tanto, si lo modificamos, transformamos el síntoma; cuando creamos un nuevo símbolo, generamos un nuevo proceso. Hay que ser muy cuidadosos en la terapia para crear símbolos que deriven en procesos orientados a la
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salud, la integración, el bienestar . Ya que el inconsciente se integra con energía libre, basta dar un empujoncito para que cada proceso siga su camino: ya sea desamarrando un nudo por ahí atorado si el empujón fue correcto, ya sea apretando otro que apenas se estaba formando, si no lo fue.
Si queremos cambiar un afecto, depresión, por ejemplo, se puede inducir el trance a partir de cómo se percibe y sugerir:
Deja queAPAREZCAun símbolo que representaESO
que produce (y repito cada una de las sensaciones con que describió el afecto)... no lo busques, deja que
APAREZCA... lo primero que SURJA, eso es. Un
símbolo puede ser cualquier cosa: un color, una luz, una forma, puede ser un sonido, un olor, un sabor, una sensación física, puede ser incluso una idea que te pase por la mente y que se materializa después... ¿YA TE
DISTE CUENTA cuál es ese símbolo? (le pido que me
lo describa con todos los detalles preguntándole por ejemplo:) ¿cómo es?, ¿tiene colores?, ¿es brillante o mate?, ¿tiene movimiento?, ¿varía?... ahora déjalo ahí a un lado un momento y siente tu respiración, siéntela con todo detalle, siente cómo pasa el aire a través de tu nariz, entrando, saliendo... tal vez puedas escuchar cómo pasa ese aire a través de la nariz, incluso tal vez puedas darte cuenta de su temperatura... siente esa respiración queESel principalRECURSOque tienen tu cuerpo y tu mente para estar bien, la respiración
INTEGRAen cada una de tus células el oxígeno que
LES HACE BIEN y ECHA FUERA todo ESO QUE si se
quedara adentroHARÍA DAÑO...y mientras sientes tu respiración, deja QUE APAREZCA ese símbolo que representa los RECURSOS internos que tú TIENES,
RECURSOS que son físicos, fisiológicos, mentales (y,
dependiendo de las creencias de la persona, puedo agregar, espirituales) paraACABAR,TRANSFORMAR
o HACER lo que sea NECESARIO hacer con ese (y
describo el símbolo del síntoma) de manera que “X” (el síntoma)DESAPAREZCA. ¿YA TE DISTE CUENTA
cuál es ese símbolo? (si asiente, le pregunto cuál es y si dice que no, le repito que un símbolo puede ser cualquier cosa, etcétera, cuando me dice qué es, le pido que me lo describa interrogándole sobre sus características como ya hice con el símbolo del problema, y después continúo) Ahora, pon (describo el símbolo del problema) junto a (describo el símbolo de los recursos) siente tu respiración y observa cómo esa respiración hace que (el símbolo de los recursos al que llamo por su nombre) ACABE, DESAPAREZCA,
TRANSFORMEo hagaLOque seaNECESARIOhacer
con (describo el símbolo del problema) para que “X” (el síntoma) desaparezca... fíjate cómo sucede...¿YA
TE DISTE CUENTA cómo ESTÁ SUCEDIENDO?
(cuando la persona dice que el cambio ya se dio, pregunto por cada una de las sensaciones desagradables en que se descompuso el afecto al iniciar el trance, sugiriendo que ya cambiaron, en la siguiente forma:) ¿YA TE DISTE CUENTA QUÉ
SIENTES AHORA ahí adónde ANTES sentías... (la
sensación desagradable)? (Antes de terminar el trance, sugiero que el proceso continúa a través de los sueños mientras la persona duerme profundamente y descansa a través de cada respiración.)
Desde el inicio sugiero que el símbolo aparece y construyo la realidad de que así es. Si el paciente insiste en que no hay nada, le digo entonces que el símbolo es “nada” y empiezo a pedir que lo describa. Esta descripción sirve para reforzar el trance y poder utilizar las propias palabras del paciente para referirme al símbolo. La descripción de la respiración mantiene el trance y sirve como puente para empezar a hablar de sus recursos. Algunas personas, al concentrarse en su respiración, empiezan espontáneamente a transformar el símbolo del problema. En este caso, así como cuando
no aparece un símbolo de los recursos, la respiración es el recurso. Y en cualquier caso es también la energía que realiza el cambio, poniendo al sujeto como observador para impedir que haga intervenir su voluntad. Es muy importante sugerir que aparezca el símbolo deESOque produce el síntoma y no del síntoma. No se trata de quitar un síntoma sin resolver el problema que lo originó porque aquél es sólo un indicador de que ahí hay un nudo que desamarrar, y si el nudo sigue igual, vuelve a aparecer otro síntoma en su lugar. La meta es cambiar ESO que lo originó, desatar el nudo que está en el fondo, generar procesos. Y comoESOes muy complejo y es difícil saber todo lo que abarca, no sugiero en forma drástica que se elimine, sino que dejo la puerta abierta para que se reconstruya o desaparezca. Éste es el único punto en que hay que ser tajantes, en
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asegurar que el cambio se dé . Fuera de ahí, las estelas pueden trazarse y retrazarse en la mar del inconsciente de modo espontáneo y nosotros sólo tenemos que dejar que fluyan y seguir acompañando el proceso.
Es importante recordar que los símbolos fluyen con una lógica que no es a la que estamos acostumbrados, y tener la mente abierta para seguir el proceso y no bloquearlo. Una vez apareció como símbolo de lo que producía un dolor de cabeza, una taza de café humeante y oloroso, y como símbolo de los recursos para hacerlo desaparecer, una flor. Desde la lógica racional es difícil entender qué puede hacer una flor con una taza de café. Con la respiración, la flor se metió en la taza, que se convirtió en maceta, absorbió el café, creció y se transformó en una planta llena de flores y, por supuesto, el dolor de cabeza desapareció. En otra ocasión, el símbolo de lo que causaba el problema era un sol resplandeciente. El sol simboliza poder, genera vida, da calor, etcétera, y parecería más un símbolo de recursos que de algo que provoca un problema. El símbolo de los recursos para acabar con el sol o transformarlo, fue el trazo del perfil de un águila. Nos podríamos preguntar ¿qué puede hacer esto con el sol? Cuando esa persona sintió su respiración, el trazo se fue convirtiendo en un águila con vida que cubrió con su cuerpo al sol, absorbió sus rayos y voló perdiéndose en el horizonte mientras atardecía.Al terminar el ejercicio, esta persona comentó que el perfil del águila le había recordado su nariz aguileña y que se le ocurrió que el sol representaba la imagen idealizada de su padre al que antes sentía que nunca podría alcanzar. Al cobrar vida el águila con los rayos del sol, se estaba identificando con su padre y, una vez que lo
internalizó, emprendió el vuelo para separarse de él, que además, dejó de brillar sobre su cielo.
Esta técnica es muy útil para controlar el dolor. Es interesante que cuando el símbolo de los recursos no acaba definitivamente con el símbolo deESOque producía el dolor, aunque éste desaparezca, es un indicador de que hay algo que arreglar en el nivel orgánico. Una vez, trabajando con un dolor por desgarre muscular, apareció como símbolo de lo que producía la molestia, un tronco de árbol cortado con varios trinches de jardinero encajados. El símbolo de los recursos fue un montón de heno que cubría todo. La imagen muestra por sí sola que era una analgesia temporal y que la dificultad no estaba resuelta, puesto que en cualquier momento el viento podía llevarse el heno y dejar al descubierto el tronco con los trinches encajados.
En ocasiones sucede así, por ejemplo, el tenedor que representaba lo que producía la neurodermatitis . El hecho de que el símbolo de los recursos sea insuficiente para acabar o transformar el símbolo de lo que produce el problema, es un indicador de que necesitamos hacer algo más, una regresión como en ese caso, o promover otra dinámica hasta que el problema se resuelva. Por ejemplo, algunas veces pido a la persona que entre en el símbolo de la dificultad “para transformarlo desde adentro”:
Entra en “X” (el símbolo) para TRANSFORMARLO
desde adentro en FORMA DRÁSTICAyDEFINITIVA
con tu respiración... ¿ya estás ahí? bueno, ahora deja que tu respiración transforme a “X” desde adentro de manera que toda laENERGÍAy la fuerza queANTES
servía para producir “Y” (el problema)AHORAsirva para hacerte sentirBIENcomo tú te quieres sentir, para mantenerte SANOy EN ARMONÍAcontigo mismo y con los demás. Tu respiración siempre te PROTEGE y te haceESTAR SANOyBIEN.¿YA TE DISTE CUENTA
cómo desde adentro se transforma “X” radical y definitivamente?
Continúo insistiendo en el cambio hasta que se haya dado. Se puede también hacer que el paciente entre en el símbolo de sus
recursos y que éste a su vez entre en él mediante su respiración y decir, por ejemplo, si el símbolo es una luz blanca:
Métete dentro de esa luz y deja que te bañe, siéntela... ahora, deja que la luz entre dentro de ti a través de cada respiración, siente cómo entra y vaLLENANDOtu cuerpo y tu mente, filtrándose en todas y cada una de tus células¿YA TE DISTE CUENTAcómo se siente estar lleno de esa luz, TENER A LA MANO todos esos RECURSOS?Y ahora que ya estásLLENO DE LUZ, deja que esa luz blanca bañe toda
tuHISTORIAy la transforme y laRECONSTRUYAllenándola con
LINDOS MOMENTOS, encontrando y AMPLIFICANDO todas las
EXPERIENCIASyAPRENDIZAJESqueHAYen ella y que tal vez ni
siquiera te habías dado cuenta... deja que bañe y llene toda tu historia transformándola y CAMBIANDO en ella LO que es NECESARIO
cambiar para que túESTÉSbien,COMO QUIERESestar.
Ésta es una manera indirecta de reconstruir la historia y de recuperar recursos dejando que las estelas vayan y vengan, se tracen una y otra vez, como mejor convenga. Ésta es la dinámica del inconsciente, siempre fluyendo, siempre cambiando. Por eso, cuando sugiero a una persona que cada vez que cierre los ojos y sienta su respiración podrá darse cuenta de queAPARECEpor sí solo el símbolo de sus recursos internos para tenerlo a la mano y volverlo a vivir como en ese momento, aclaro que puede ser que surja igual que en ese ejercicio, o de manera distinta, ya que el inconsciente cambia continuamente. Y añado: “Sea como seaSIEMPREestá bien,
sonTUS RECURSOS”.
Erickson definió el trance como un estado en que la atención está concentrada en lo que es verdaderamente importante para la persona en ese momento. En donde surge en forma espontánea el nudo que es necesario desamarrar. Puede ser que empecemos a caminar por un camino y de repente nos encontremos en otro.
Hace poco inicié un trance en un paciente con problemas graves de salud. Desde hacía dos años, a pesar de que su diagnóstico implicaba que sufriera un deterioro físico progresivo hasta llegar a morir, ha ganado peso, tiene dieta libre, está recuperando poco a poco sus actividades sin mayores problemas, a pesar de que los estudios radiológicos y de laboratorio muestran una realidad diferente. Él decía sentir una lucha interna muy difícil entre dos adversarios que no se resolvía en favor de ninguno de ellos. Tenía
pesadillas o al menos sueños inquietos en los que aparecían personajes agresores y un hombre que les hacía preguntas que él no podía responder, “como pidiéndole cuentas”.
En ese momento, se sentía físicamente bien y con algunas molestias en las piernas. Decidimos trabajarlas con un símbolo para que desaparecieran.
El símbolo de eso que causaba las molestias en las piernas fue un color rojo brillante. El símbolo de sus recursos para acabar con el rojo, un caballo café. Mientras el caballo se acercaba al rojo, vio venir un hombre a galope que quería matarlo. Le dije que permitiera que su respiración acabara con ese hombre y defendiera a su caballo. La respiración arrojó al agresor a un precipicio pero el agresor quedaba detenido de la orilla “por un pelo” que la respiración no lograba romper. Cuando estuvo a punto de lograrlo, surgió de la pared de roca del acantilado un soporte que lo detuvo. Entonces, le dije, haz lo que sea necesario paraACABAR DEFINITIVAMENTE
con él. Entró a la escena y mató a ese hombre a puñaladas; después, el caballo café se acercó y con el hocico lo arrojó al precipicio. A partir de entonces, los sueños se volvieron más tranquilos y sintió que la lucha interna se inclinaba a favor de la salud. Quisimos recorrer el camino de las molestias en las piernas y de repente nos encontramos en un escenario en donde se libraba la lucha entre la vida y la muerte, entre una parte suya que quería matarlo, tal vez como castigo por las culpas de las que le pedía cuentas y la parte suya que quería vivir. Esto era lo verdaderamente importante para él en ese momento y fue lo que surgió en el trance.
Como en este caso, a partir de un símbolo o de cualquier punto, se puede pasar en forma espontánea a cualquier otro, y si no percibimos lo que está sucediendo e insistimos en continuar por el camino que habíamos iniciado, el paciente puede sufrir complicaciones que van desde sensaciones generales de malestar, vómitos, insomnio, angustia indiferenciada, hasta la aparición de una reacción psicótica y terminar en un hospital psiquiátrico, porque afloró algo que estaba reprimido y no se resolvió. Sólo se rompió el equilibro en que esa persona se hallaba antes.Algo similar sucede en sujetos que han sido inducidos al trance en situaciones en que no hubo oportunidad de elaborar lo que ahí surgió porque los hipnotistas no tenían preparación para darse cuenta de lo que estaba sucediendo dentro de ellos y, por lo tanto, no lo trabajaron. Es el caso de la hipnosis de
teatro o del manejo que individuos sin una adecuada formación
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clínica hacen, por ejemplo, para control de hábitos . Es fácil que suceda porque todo lo que aparece en trance son símbolos y éstos condensan situaciones y síntomas actuales y viejos.
Cuando se manejan símbolos, cualquier cosa puede aparecer. Algunas veces fluyen tan rápido que no nos da tiempo de entender racionalmente en ese momento de qué se trata; y eso no importa, lo que importa es acompañar y asegurar que el proceso termine bien. Más tarde entenderemos, o tal vez nunca, no importa. Para acompañar es preciso observar, estar atentos a los gestos y expresiones de la persona en trance, los cambios en el ritmo de su respiración que nos indican si está tranquila, molesta, triste, asustada o angustiada. Si no estamos seguros de cómo se siente podemos preguntarle si todoVABIEN, sugiriendo que así es.
Cuando la transformación de los símbolos es tan rápida que no hay tiempo para comprender qué pasa, propongo al paciente que sienta su respiración y sugiero que, de la misma manera que hace con el cuerpo, ahí en el trance, saque todo lo que si se quedara adentro le haría daño e integre y guarde lo que le hace bien. Le digo: “Fíjate cómo en cada momentoCAMBIA LO que esNECESARIO
cambiar y se REAFIRMA LO que es BUENO para ti. Tu mente inconsciente, que es sabia y te protege, sabe exactamente lo que es necesario transformar y lo hace a través de tu respiración”.
Enseguida describo un trance con una dinámica de este tipo. Durante el tiempo que duró, yo repetía que la respiración guiaba el proceso. Cada vez que la paciente mostraba algún malestar, le recordaba que sintiera su respiración y observara cómo ésta cambiaba lo que era necesario cambiar ahí para que ella estuviera bien. Iniciamos el camino a partir de cómo esta mujer, con diagnóstico de depresión endógena, sentía la culpa en el cuerpo. Dijo sentirla “por aquí, como algo que te llena, te llega a todas las paredes... como una piedra fría, dura, molesta, que tienes metida y se quiere hacer más grande y ya no cabe... estoy viendo un túnel con agua... y pasan torpedos... el túnel es de bambú... al final hay una luz —y agregó con cara de desesperación—, pero no puedo llegar”. Le dije que sintiera su respiración y, al hacerlo, comentó: “Ya me salí de la tierra, estoy en el firmamento, veo la luna, las estrellas... y Jesús con su luz, sentado... pero Jesús ya se transformó en un ángel que tiene las manos amarradas y sobre él pasa un avión grandísimo, pero
grandísimo”. Le pedí otra vez que sintiera su respiración para que arreglara ahí todo lo que fuera necesario arreglar y se vio desatando las manos del ángel y continuó: “Ahora el ángel y yo regresamos al túnel, se acabaron los torpedos y está lleno de estalactitas... pero ya vamos a salir... está lloviendo... nos metemos a una cuevita de donde salen animalitos simpáticos: una viborita, un dinosaurio... ya la víbora no me está gustando, está creciendo (repetí: siente tu respiración) ahora se pelean la víbora y el ángel... y ahí está la manzana deAdán y Eva, con la víbora y algo altísimo, gigante, como cuello de jirafa... ahora estamos en un suelo de arena blanca rodeado de bambú y está Jesucristo mechudo, colgando de una cruz... lo voy a bajar... desapareció... ahora sólo hay una viejita tejiendo, una viejita muy fea con toda la cara arrugada (al sentir la respiración, la viejita desapareció) ahora hay un númeroUNOcomo de vela de cera entrando a una iglesia con trompetas... la gente está muy contenta, es un lugar llenísimo de gente y grandísimo, como la iglesia en que nos casamos y un colibrí... ya apareció la viejita, pero ahora está bonita”. Podríamos intentar entender el significado de los símbolos que aparecen a lo largo de este trance y rompernos la cabeza tratando de encontrar una relación entre ellos. Sin embargo, lo importante fue asegurar que cada vez que había alguna molestia en la paciente o la sensación de que algo de lo que ella observaba no le gustaba, yo sugería su transformación en la forma más adecuada y aunque ni ella ni yo sabíamos qué era lo más adecuado, su inconsciente sí lo sabía y lo hacía a través de su respiración. Terminé el trance en un momento