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MUY HISTORIAKush (SUDÁN)
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l reino de Kush se ubicaba en el actual Sudán, en las inme- diaciones de la confluencia del Nilo Azul y del Nilo Blanco: una zo- na rica en materias primas, sobre todo en oro, y, como tal, muy ten- tadora para sus vecinos egipcios, que lograron conquistar el reino durante el Imperio Medio. Si bien en sus comienzos Kush (aprox. 750-300 a.C.) tenía muy arraiga- da la impronta egipcia, a partir del siglo III a.C. su cultura se africani- zó hasta conformar una lengua yuna escritura propias. Su capital, Meroe, situada en la orilla dere- cha del Nilo, se fundó en 750 a.C. En sus ruinas pueden distinguirse tres zonas: la ciudadela, protegida por una muralla, en la que se ubi- caban el palacio real y otros edi- ficios de la corte; el complejo reli- gioso, formado por diversos tem- plos, y el conjunto urbano donde residía la población. Asimismo, en las inmediaciones se conser- va una necrópolis formada por unos mil túmulos y, algo alejadas, las tumbas reales, entre las que
destaca la pirámide de Arkamani ( 260 a.C.). El reino de Kush per- manecería sumido en el olvido de no ser por los viajeros europeos -entre ellos, el aventurero italiano Giuseppe Ferlini (1797-1870)- que, en el siglo XIX, viajaron hasta Sudán e informaron de la existen- cia de las ruinas. En consecuen- cia, a principios del siglo XX se excavó sistemáticamente, ya con medios científicos, en los puntos de referencia, lo que permitió la conservación de los restos arqueológicos y evitó su expolio.
Yam (EGIPTO)
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l reino de Yam se tomó durante muchos siglos como un mito. Só- lo se sabía de él por una inscripción en una tumba en Asuán de un noble egipcio, enviado por el faraón en el año 2270 a.C. a una peligrosa misión de exploración a través del desierto con destino a un misterioso reino lla- mado Yam. En 1923, el explorador egipcio Ahmed Hassanian Bey des- cubrió las montañas de Uwienate, las bautizó como “el oasis perdido” y se percató de la existencia de pinturas rupestres en la zona. No obstante, no fue hasta 2007 cuando una expedi- ción a los valles de Uwienate (a unos 700 km de Abu Simbel), liderada porel explorador maltés Mark Borda y el guía Mahmoud Morai, documentó una serie de pinturas prehistóricas acompañadas de textos jeroglíficos datados en el siglo IV a.C., en los que se daba cuenta de la existencia de un reino ubicado en la zona que se ha identificado como Yam. En las ins- cripciones, junto a representaciones de animales, se detalla, además, la gran riqueza del misterioso reino en incienso, marfil, grano y ébano. Es posible que tales materias primas atrajeran a los comerciantes egipcios y que la decadencia del reino se pro- dujera cuando se abrieron otros mer- cados más accesibles, dado que la ruta hasta Yam era larga e implicaba cruzar el desierto.
Aksum (ETIOPÍA)
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apital religiosa de la Iglesia or- todoxa etíope, Axum, en el es- tado de Tigray, es hoy uno de los lugares de peregrinación más impor- tantes de Etiopía. En el siglo III fue la capital del reino de Aksum, un impe- rio que se extendió desde el actual Yemen hasta el este de Sudán y que llegó a controlar las rutas comercia- les entre África y Asia. El yacimiento arqueológico de Aksum y, concre- tamente, sus estelas fueron decla- rados Patrimonio de la Humanidad en 1980. Se trata de unos enormes monolitos esculpidos que, según parece, señalaban las tumbas de los antiguos soberanos. En la zona se han hallado numerosas tumbas cu- yos ajuares funerarios han aportadovaliosos datos sobre esta cultura, si bien muchas habían sido expolia- das. El reino de Aksum fue entre los siglos I y X un importante motor co- mercial del noreste de África. Abar- caba gran parte del norte de la actual Etiopía, algunas regiones de Sudán y Eritrea y parte de la costa occiden- tal de la península Arábiga. Participó, pues, plenamente, en los intercam- bios comerciales entre Oriente y el mundo mediterráneo hasta la ex- pansión del Islam en la Edad Media. Sobre Aksum pesa la leyenda de que se correspondería con el mítico terri- torio de la reina de Saba; de ahí que, hasta la abolición de la monarquía etíope en 1974, los emperadores, descendientes de los reyes de Aksum, se consideraran herederos del rey Salomón y de dicha reina.
Las estelas funerarias de Aksum, Patri- monio de la Humanidad desde 1980, son monolitos ricamente tallados. Tigray
Los túmulos de la necrópolis de Meroe, asombrosas cons- trucciones de la cultura Kush.
La primera referencia al rei- no de Yam apareció en esta
tumba de Asuán (Egipto).
AG
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AHU
MUY HISTORIA
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Tuwana
(TURQUÍA)
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n la península de Anatolia se encuentran los restos de un antiguo reino que, en el I mi- lenio a.C., formó parte del impe- rio hitita. Es, hoy por hoy, un au- téntico misterio, ya que apenas aparece citado en algunas fuen- tes hititas y asirias que le con- ceden la responsabilidad del control de entrada a Capadocia, del acceso a Cilicia (la costa sur de la península de Anatolia, que ahora se conoce como Çukuro- va) y al Oriente Próximo. Como tal, es muy posible que fuera un reino poderoso y económica- mente fuerte, algo que parecen confirmar los restos hallados en el yacimiento arqueológico de su capital, Kinik Höyük: tres es-telas que se han conservado en mal estado, el muro de la acró- polis y los edificios del interior de la misma. La muralla tiene una altura de 6 metros, se con- serva en buen estado y tiene inscripciones que parecen indi- car que se estaba en el camino del alfabeto. Tuwana es, pues, uno de los más importantes re- tos de la arqueología actual, ya que de los trabajos que están realizándose en la actualidad, dirigidos por el profesor italiano Lorenzo d’Afonso y la Universi- dad de Nueva York, se espera la información definitiva sobre un reino a medio camino entre el mito y la Historia, que acabe por confirmar las complejas relacio- nes políticas entre los reinos de Oriente Próximo que conforma- ron la civilización hitita.