Capítulo II. La ongización “Pro-Vida”
7. Sectores en movimiento
Como he intentado mostrar en el presente capítulo, el activismo auto- denominado “Pro-Vida” en la Argentina no es un movimiento estático. El proceso mismo de creación de ONG al interior de este, así como las reinvenciones que estas organizaciones han sufrido a lo largo de los años, han constituido estrategias de adaptación frente a los avances locales e internacionales de los movimientos feministas y LGBTI. Pre- cisamente, ha sido en los momentos de mayor politización de la sexualidad, de mayores debates públicos y de ingreso de estos temas a las agendas políticas, cuando este movimiento ha tendido a profundizar su inserción en estas disputas mediante la creación de nuevas ONG. Los debates internacionales promovidos por las conferencias de Naciones Unidas de mitad de los noventa, así como la introducción del debate local del aborto en 1994 en vísperas de la reforma constitucional, marcaron un primer momento de inflexión en la conformación de estas organizaciones. Las tensiones habidas entre la jerarquía católica y el Poder Ejecutivo a comienzos del siglo XXI, y la consecuente aprobación de una serie de políticas y leyes favorables a los derechos sexuales y reproductivos profundizaron este proceso. Pero fue sin dudas el debate nacional y la final aprobación del matrimonio igualitario en 2010 el que generó una reacción inusitada en el movimiento, cuya respuesta se tradujo en un considerable incremento de ONG y la posterior articulación nacional de estas.
La creación de ONG al interior de los movimientos sociales ha sido un fenómeno social discutido por la academia. Este proceso no solo ha ocurrido al interior del movimiento autodenominado “Pro- Vida”, sino que, por el contrario, ha acontecido en diversos movimientos,
muchos de ellos de corte progresista. En general, los trabajos abocados a este tema han entendido estos procesos como una forma de formalización y profesionalización de los movimientos (Staggenborg, 1988). En esta línea, Sonia Álvarez (1998) propuso desde América Latina el término “ONGización” para referirse a cómo algunos movi- mientos han priorizado la conformación de ONG que buscan lograr ciertos impactos sociales y políticos mediante la especialización de su trabajo. Pero la dinámica de ONGización ha tendido a ser pensada desde una perspectiva crítica (Álvarez, 1998; Nazneen y Sultan, 2009; Apusigah, Tsikata y Mukhopadyay, 2011). Observando el caso particular de los movimientos feministas latinoamericanos, el trabajo de Álvarez consideró que el problema de la ONGizaciónradicaría en el hecho de que las ONG muchas veces terminan actuando como organizaciones “neo” o “para”, en vez de “no” gubernamentales26. Siguiendo a Evelina
Dagnino (2003), si bien esta dinámica de ONGizaciónde los movimientos sociales ha logrado consolidar formas de penetración de las organizaciones en los procesos de toma de decisión estatal, la centralidad que ha adquirido la relación de las ONG con el Estado ha supuesto formas de mermar la radicalidad de sus acciones y demandas. Para esta perspectiva crítica, el problema entonces se sitúa en el hecho de que la posición privilegiada que les endosa el Estado a las ONG, caracterizándolas como “las” representantes de la sociedad civil, ha hecho que abandonen su vínculo orgánico con los movimientos sociales, reemplazándolo por un vínculo que las hace responsables solo frente al Estado y las agencias internacionales que las financian. De este modo, la sociedad civil se habría reducido a sectores cuyo comportamiento se considera “aceptable” según los estándares estatales (Telles, 2001). Así, para estos/as autores/as, la ONGizaciónde los movimientos se habría traducido en una limitación de los discursos, acciones y demandas, con lo cual las organizaciones han visto restringidas o anuladas sus posibilidades de adoptar una política que desafíe de modo radical las injusticias y exclusiones basadas en el poder, y reproducidas por las estructuras estatales, jurídicas y eco- nómicas (Dagnino, 2003).
Sin embargo, los datos analizados en el presente capítulo permiten revisar parte de este enfoque crítico. Precisamente, quienes han solido usar críticamente el concepto de ONGizaciónhan tendido a basarse en un marco analítico vinculado a los movimientos progresistas, como el feminismo, dejando de lado la existencia de este proceso en los movi-
mientos de corte tradicionalista o conservador. En el caso del movimiento autodenominado “Pro-Vida”, en cambio, es necesario considerar que sus demandas no suponen una oposición a las formas de dominación o de exclusión política y económica que son denunciadas por otro tipo de movimientos sociales. La agenda de este movimiento, en este sentido, no busca abolir un sistema de poder que produce desigualdades (como es el patriarcado o la heteronormatividad para los sectores feministas y/o LGBTI), o contra las instituciones que han reproducido históricamente estos regímenes de dominación (como podría ser el Estado o el capitalismo). Por el contrario, su agenda desde un comienzo ha buscado impactar en las instituciones jurídicas, políticas, económicas y sociales para que reproduzcan una moral sexual alineada con ciertas estructuras de dominación tradicionales. Así, su objetivo no es generar un nuevo mapa de relaciones de poder, sino preservar o, en última ins- tancia, restituir el mapa tradicionalmente hegemónico de relaciones patriarcales y heteronormativas. De hecho, pese a las transformaciones que han sufrido las ONG autodenominadas “Pro-Vida” a lo largo de las tres olas que bosquejé en este capítulo, la política sexual que defienden se ha tendido a mantener intacta. Dado esto, la ONGización del activismo autodenominado “Pro-Vida”, en su búsqueda por impactar sobre el Estado, la ley y las prácticas sexuales, no debe ser pensada como una restricción a su agenda u objetivos, pues su proyecto político no es contrario a la normalización de los cuerpos y subjetividades llevada a cabo históricamente por el Estado y otras instituciones, sino que favorece la reproducción de esas tradicionales formas de modelización. De este modo, la aplicación del concepto de ONGización para comprender el proceso de creación de estas organizaciones al interior del movimiento autodenominado “Pro-Vida” implica asumirlo sin esa carga crítica a la que la teoría de los movimientos sociales lo ha asociado. Antes bien, debe ser pensado como un término analítico-des- criptivo que permite observar la forma en la que el activismo héteropa- triarcal ha privilegiado la conformación de ONG como una estrategia de impacto político y social.
Una segunda acepción del concepto de ONGización ha sido la acuñada por Vaggione (2005a), quien lo ha aplicado para referir los modos en los que la religión se ha revitalizado en los últimos tiempos mediante la acción de organizaciones de la sociedad civil que se movilizan en defensa de las doctrinas y creencias sostenidas tanto por
sectores religiosos progresistas como por aquellos asociados al activismo héteropatriarcal. La noción de ONGizaciónde lo religioso presentada por Vaggione permite observar las formas estratégicas en las que desde la religión se ha priorizado la creación de ONG para actuar en la arena de la sociedad civil.
Al aplicarlo al caso del movimiento autodenominado “Pro-Vida”, el concepto resulta de suma utilidad para explicar el surgimiento y actuar de organizaciones que adscriben explícitamente a una específica cosmovisión religiosa, como una suerte de “brazo civil” de ciertas iglesias conservadoras. Sin embargo, sus límites radican en que no permite capturar del todo las formas no religiosas que han adquirido ciertas organizaciones del movimiento. Si bien las creencias e identifi- caciones religiosas están presentes en este movimiento, algunas ONG han buscado conformar una militancia que trascienda la religión, mi- nimizando o borrando lo religioso como forma de presentarse en el espacio público. Así, como señalé anteriormente, parte del activismo autodenominado “Pro-Vida” ha acentuado en los últimos años su des- vinculación de lo religioso mediante la conformación de organizaciones sin una identidad institucional religiosa específica, en lo que denominé como “des-identificación religiosa”.
En definitiva, la ONGizaciónde este movimiento es un fenómeno que otorga nuevos matices a las formas a través de las cuales la literatura ha pensado la relación de los movimientos sociales con las organizaciones civiles. La actual etapa por la que atraviesan las ONG autodenominadas “Pro-Vida”, marcada por inéditos esfuerzos por sostener una alianza institucional de carácter federal, y múltiples coaliciones provinciales, abre nuevos interrogantes respecto de las formas que adquirirá su estrategia política. Si bien es esperable que su agenda no sufra cambios significativos a corto y mediano plazo, en consonancia con las agendas defendidas por la jerarquía católica y las iglesias evangélicas conservadoras, es necesario esperar para observar el impacto que esta alianza pueda tener en la política sexual nacional.
Notas
1Ver: http://issuu.com/pablolic/docs/universidad_austral_-_informe_matrimonio_ho-
2Ver: http://www.argentinosalerta.org/category/temas/fallo-corte-aborto?page=3 [Consulta:
8 de agosto de 2017].
3Es en este sentido que a lo largo de la presente investigación utilizo el término “Pro-
Vida”, siempre destacando que es una autodenominación, y no una forma de describir de manera precisa y exhaustiva a estos sectores.
4Recupero esta idea del trabajo de Vaggione (2010a), quien señala que una característica
relevante de los fundamentalismos religiosos es que estos transforman al patriarcado en un eje de intervención política.
5Estas intersecciones en las que operan el patriarcado y la heteronormatividad con otros
sistemas de poder han sido recogidas por diversas autoras del denominado “feminismo de la tercera ola”. La conceptualización de “kyriarcado” propuesta por la teóloga feminista Elisabeth Schüssler Fiorenza (2000) es un ejemplo de esto. Según la autora, el patriarcado refiere etimológicamente a la idea de la dominación del padre sobre los/as hijos/as y los/as miembros del clan, y se ha presentado tradicionalmente como una noción a-histórica que no refleja otras formas de dominación que atraviesan las relaciones de género, como las asociadas a la clase, la raza, la etnia, etc. El kyriarcado
(etimológicamente, kyriossignifica señor, maestro o amo), en cambio, es un concepto
que recoge estas intersecciones, refiriéndose a las formas de dominación de hombres propietarios, ilustrados, pertenecientes a la elite y al centro, sobre diversas expresiones subalternas (Cursach Salas y Ramón Carbonell, 2012). Si bien utilizo los términos “pa- triarcado” y “heteronormatividad” debido a que gozan de difusión y aceptación académica y política general, me refiero a los mismos en una acepción más amplia de interconexión con otras estructuras de poder, cercana a la de kyriarcadopresentada por Schüssler Fiorenza.
6 No existe una única definición para las ONG. Para una discusión respecto de las limi-
taciones y alcances del concepto, ver Martens (2002).
7 Para un análisis de esta retórica en el contexto de las disputas en torno a la
despenalización/legalización del aborto en la Argentina, ver Capítulo 3.
8 Siguiendo estos criterios, diversas organizaciones que apoyan tangencialmente la
agenda del movimiento autodenominado “Pro-Vida”, o que ocasionalmente han efectuado algún tipo de alianzas con este, pero cuyas acciones no se orientan de manera primordial a temas de política sexual, no fueron incluidas en el mapeo.
9Pese a los vacíos de información de algunas ONG, los datos presentados a continuación
constituyen una mirada general en torno al proceso de conformación del activismo au- todenominado “Pro-Vida”.
10Las cursivas son mías.
11Ver: http://vidahumana.org [Consulta: 18 de febrero de 2013].
12Agradezco a María Angélica Peñas Defago por señalarme este punto.
13Aunque no todas la acciones interpuestas por ONG autodenominadas “Pro-Vida” se
han hecho mediante amparos colectivos, esta figura ha sido utilizada ampliamente por estos sectores en contra de los derechos sexuales y reproductivos, como señala María Angélica Peñas Defago (2010).
14En 1998 la ONG cordobesa Portal de Belén, quien adquirió personería jurídica en
amparo en contra del Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación solicitando la revocación de la autorización del anticonceptivo de emergencia de marca “Inmediat” (distribuido en la Argentina desde 1996), y la prohibición de su fabricación, distribución y comercialización. El caso llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, quien en 2002 falló a favor de Portal de Belén. Sin embargo, en ese año la anticoncepción de emergencia ya no se comercializaba bajo la marca “Inmediat”, con lo cual la decisión de la Corte no tuvo efectos prácticos.
15 Algunas de las ONG que han buscado evitar las interrupciones de embarazos
contempladas bajo los marcos de la no punibilidad, han llegado incluso a recurrir a acciones más agresivas y directas. En el caso de Vitam, por ejemplo, miembros de la agrupación buscaron en el 2006 persuadir a la madre de la mujer violada para que renunciase al aborto. En tanto, activistas autodenominados/as “Pro-Vida” lograron en 2008 ingresar al cuarto del hospital donde se encontraba otra niña embarazada, mostrándole material gráfico de fetos desmembrados a fin de disuadirla de no abortar. Ver: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-111093-2008-09-06.html [Consulta: 14 de marzo de 2013].
16 Ver http://aica.org/aica/documentos_files/Otros_Documentos/Salud_sexual/
doc_Otros_Accion_de_amparo.htm [Consulta: 27 de agosto de 2012].
17Existen algunas agrupaciones evangélicas que comulgan con la causa de la militancia
“Pro-Vida”, como la Juventud Evangélica Bautista Argentina, por ejemplo, o la Liga Ar- gentina de Mujeres Evangélicas, pero entre cuyos objetivos y actividades los temas de se- xualidad y reproducción no son necesariamente centrales, por lo que no fueron consideradas dentro del mapeo como organizaciones estrictamente “Pro-Vida”.
18 Ver: http://es.catholic.net/op/articulos/2641/cat/231/movimiento-fundar.html
[Consulta: 8 de agosto de 2017].
19Ver: http://www.youtube.com/watch?v=bKsyQrQQLvU y http://www.youtube.com/
watch?v=i_ABsmNTojo [Consulta: 30 de mayo de 2013].
20SAEMB es una ONG que se presenta como libre de cualquier identidad religiosa.
Está dirigida por el médico Luis Aldo Ravaioli, quien en múltiples espacios públicos se ha opuesto a los derechos sexuales y reproductivos argumentando que la Argentina es una nación católica, por lo que se debe respetar esa identidad y no aprobar leyes o políticas que van en contra de las enseñanzas de la jerarquía vaticana. Ver: http://www.ar- gentinosalerta.org/node/1201 [Consulta: 28 de mayo de 2013]. Asimismo, otro de sus miembros era el militante católico José Albino Murri, presidente también de la ONG Unión de Entidades por una Vida Más Humana, de Mendoza. Ver: http://saemb2009.blogs- pot.com.ar/2009/06/saemb-en-mendoza.html [Consulta: 28 de mayo de 2013].
21Me refiero a la Red Federal de Familias y a sus delegaciones provinciales, las que
abordo en las líneas siguientes.
22Ver: http://www.abortolegal.com.ar [Consulta: 6 de marzo de 2013].
23La entrevista realizada en junio de 2010 (previo a la aprobación del matrimonio
igualitario) por el medio católico Verdad en Libertad al médico Luis Aldo Ravaioli, presidente de la ONG Sociedad Argentina de Ética Médica y Biología, grafica esto. En aquella oportunidad Ravaioli señaló: “[el activismo LGBT] existe, como existe también el lobby del aborto. Están relacionados porque comparten la misma ideología. Fíjese que en el acto que se hizo en Plaza Congreso antes de ayer (…) dijeron ‘bueno, después
de esto viene la ley del aborto’”. Ver: http://horadeverdad.blogspot.com.ar/2010/07/en- trevista-al-dr-luis-aldo-ravaioli.html [Consulta: 11 de marzo de 2013].
24Un caso emblemático de estos privilegios corresponde a la obligación del Estado de
sostener el culto católico, tal como lo señala el artículo 2 de la Constitución Nacional.
25Esto tiene orígenes históricos, ya que desde el siglo XIX el protestantismo comenzó
lentamente a aceptar el uso de métodos anticonceptivos, en contraposición con la postura restrictiva de la jerarquía católica (Mundigo, 2005).
26Álvarez, sin embargo, realizó posteriormente una revisión de su crítica, particularmente
centrada en las ONG feministas latinoamericanas, reconociendo la importancia de estas para el impacto social y político y evidenciando que muchas de ellas se mueven más allá de las prácticas enmarcadas en las directrices de los Estados neoliberales (Álvarez, 2009).