• No se han encontrado resultados

SEGUIMIENTO

7.1 Métodos de seguimiento del hábitat

Como ya se ha mencionado en la sección sobre la evaluación del estado de conservación, existen programas y protocolos de seguimiento del hábitat o se están desarrollando y perfeccionando actualmente en varios países de la UE. A diferencia de la evaluación del estado de conservación como parte de las obligaciones de información en virtud del artículo 17 de la Directiva sobre hábitats, no existen directrices normalizadas de la EU para el seguimiento.

Recientemente, se han realizado una revisión y un análisis del seguimiento del hábitat de conformidad con los artículos 11 y 17 de la Directiva sobre hábitats en varios Estados miembros de la UE (Ellwanger et al., 2018). Algunos Estados miembros ya han establecido y aplicado un programa especial de seguimiento normalizado de conformidad con el artículo 11. Algunos han utilizado datos de programas de seguimiento existentes y muchos aún están desarrollando o aplicando sus programas de seguimiento o los están revisando. El análisis revela grandes diferencias en la calidad y la cantidad de los datos de seguimiento utilizados para la evaluación del estado de conservación de los tipos de hábitats. La mayoría de los Estados miembros realizan un seguimiento basado en muestras, incluidos estudios de campo, pero la recopilación de los datos, los tamaños de las muestras y el nivel de certeza estadística varían considerablemente.

El análisis de Ellwanger et al. (2018) ha identificado algunas de las mejores prácticas aplicadas hasta la fecha que pueden considerarse como recomendaciones para el seguimiento del hábitat basado en muestras para el parámetro «estructura y funciones»:

• tamaño de la muestra suficientemente grande para poder estimar cambios en la condición de un tipo de hábitat con suficiente certeza,

• estratificación de las muestras en función de la proporción del área de los tipos de hábitat y de si están ubicados dentro o fuera de ZEC,

• estudio de los tipos de hábitat en parcelas fijas de muestreo permanente,

• estudio de cada parcela de muestreo en al menos un año de cada período de notificación, varias veces en caso de tipos de hábitats antropozoogénicos que respondan rápidamente a los cambios de uso del suelo o de las presiones,

• examen de las especies vegetales típicas al menos mediante listas de especies cuantificadas de manera aproximada o estudios de la vegetación,

• examen de las especies animales típicas de grupos conocidos de especies con una función indicadora conocida en la evaluación de los tipos de hábitats.

Los métodos de teledetección solo se utilizan esporádicamente, además del uso de imágenes aéreas para la elaboración de mapas de los tipos de hábitats. Por un lado, es casi imposible reconocer los tipos de hábitats incluso con datos obtenidos vía satélite; por otro lado, hasta la fecha, los gestores de proyectos encargados carecen de acceso a los datos necesarios, capacidad de computación, herramientas de análisis normalizadas y conocimientos específicos. El rápido desarrollo en este ámbito podría dar lugar a nuevas aplicaciones posibles para realizar el seguimiento de los hábitats (por ejemplo, Corbane et

Cada Estado miembro define los criterios, indicadores y umbrales utilizados para la evaluación de los parámetros que definen el estado de conservación de cada hábitat (por ejemplo, estructura y funciones), el número de repeticiones (en un período de notificación) y el grado de cambios tolerables en los criterios e indicadores. Por consiguiente, es imposible combinar evaluaciones de las parcelas de muestra de distintos Estados miembros a escala biogeográfica o compararlas directamente. Como ya se ha mencionado en la sección sobre el estado de conservación (véase la sección 3.6 sobre recomendaciones), la armonización de los métodos y programas para el seguimiento del hábitat en todos los Estados miembros ofrecería muchas ventajas. Sin embargo, requeriría un gran esfuerzo de coordinación.

7.2 Seguimiento de la eficacia del plan de acción y de las medidas de

conservación

Para evaluar la validez y la eficacia de las medidas de gestión, es necesario llevar a cabo una actividad seria de seguimiento del hábitat bajo supervisión científica, aplicando protocolos científicos normalizados. El seguimiento del hábitat debe proporcionar indicaciones claras de los resultados de la gestión (eficacia, ineficacia, daños).

Algunos posibles indicadores para evaluar la eficacia de las medidas de gestión podrían ser los siguientes:

- Superficie del hábitat en estado de conservación favorable.

- Variación de la superficie cubierta por el hábitat, en general y en ubicaciones determinadas.

- Aumento de las zonas gestionadas, aumento o mantenimiento del estado favorable en las zonas gestionadas, mejora del estado de las especies típicas, regresión de las especies no deseadas (especies arbóreas, especies nitrófilas, etc.).

- Diversidad del hábitat: especies típicas, amenazadas o raras, presencia de especies problemáticas.

- Composición florística. Diversidad de especies (presencia y estado de las especies típicas de plantas e invertebrados). Estructura vegetal, especies indicadoras (tanto positivas como negativas y de diferentes grupos de organismos, incluida la biota del suelo).

- Parámetros clave de los procesos de sucesión (cubierta y altura de matorrales y árboles).

- Superficie con una gestión adecuada. - Coste de las medidas y financiación.

Asimismo, sería importante promover el seguimiento en relación con algunas cuestiones transnacionales, tales como la deposición de nitrógeno y el cambio climático en toda el área de distribución del hábitat.

7.3 Revisión del plan de acción

Parece conveniente revisar y ajustar el plan de acción cada doce años, para cubrir dos ciclos de notificación (en virtud del artículo 17 de la Directiva sobre hábitats), habida cuenta del lento tiempo de reacción de los hábitats a los cambios.

No obstante, la aplicación de las medidas podría revisarse periódicamente (por ejemplo, cada seis a diez años), a fin de revisar las actividades realizadas y los resultados intermedios y detectar posibles brechas, dificultades y limitaciones que deban resolverse.