D) El Análisis de Documentos De gran utilidad en el conjunto de las Ciencias Sociales, evaluación psicopedagógica parece un recurso realmente insustituible, tal relación con los
2) En segundo lugar, nos debería permitir tener acceso a toda la documentación relacionada con el objeto de evaluación (alumno/ grupo), y que iría desde el
expediente escolar, adaptaciones curricu-lares realizadas, historial escolar y de aprendizajes, calificaciones obtenidas en los últimos tiempos, etc., así como a sus “cuadernos” escolares para poder observar de primera mano la forma (limpieza, orden, etc.) y eficacia (errores y aciertos) cuando el alumno realiza tareas escolares típicas. 3) Y finalmente, dicha estrategia nos debería facilitar la observación directa, e indirecta de
la competencia curricular del objeto de la evaluación (alumno/a o grupo).
Una posible estrategia que garantizaría las condiciones anteriores podría ser la siguiente: una primera fase, que posea como objetivo la recogida de la información que fundamente/apoye la hipótesis funcional; y una segunda fase, en la que delimitemos la hipótesis que establecemos. Veámosla de forma detallada:
(A) RECOGIDA DE INFORMACIÓN CUALITATIVA QUE FUNDAMENTE LA HIPÓTESIS (1ª SUB-FASE).
Resulta obvio señalar que el proceso de elaboración de la hipótesis funcional de una evaluación diagnóstica ha de comenzar por un primer acercamiento al objeto de la evaluación, es decir a la situación y al propio alumno/a o grupo que van a ser objeto del proceso diagnóstico, y cuyo objetivo debería ser obtener la información necesaria para identificar, inicialmente, el problema/necesidad que hemos de valorar.
En principio, la identificación del problema más importante de un alumno o grupo, del que derivan las necesidades educativas insatisfechas que un alumno presenta va a requerir que recojamos información, sobre todo, de carácter cualitativo que nos ayude a comprender y entender el problema, razón por la que utilizaremos, básicamente, técnicas e instrumentos cualitativos. Aun siendo conscientes de que determinadas evaluaciones diagnósticas pueden precisarse otros instrumentos, en la mayoría de ellas, va a ser necesario que utilicemos las siguientes técnicas:
1ª. Técnicas de análisis documental y de las tareas escolares. La primera técnica de recogida de información que hemos de utilizar es el estudio de la información documental (expediente, informes de profesores, calificaciones, etc.) de que dispongamos del alumno, así como el análisis de los cuadernos de trabajo, en los que podamos observar el trabajo escolar del alumno, desde su limpieza hasta los errores que suele cometer, las tareas que sabe realizar, etc.
Es evidente que esta técnica de recogida de información va a ser más útil cuanta más experiencia tenga el evaluador, ya que obtener información a través del estudio de documentación requiere un nivel experiencial y de reflexión que pocas veces se encuentra en los evaluadores noveles.
2ª. Entrevistas a los agentes educativos. El segundo tipo de técnicas que hemos de emplear para establecer la hipótesis funcional es el que tiene relación con la entrevistas, y siempre deberían tener el objetivo de complementar la información obtenida mediante las técnicas anteriores, así como comprobar de primera mano cómo se perciben los problemas por cada uno de los actores educativos. Deberíamos procurar realizar siempre las siguientes entrevistas:
a) Entrevista al profesor. Para su realización podemos el guión que se incluye en el CD de la asignatura. La entrevista al profesor debería estar centrada en la obtención de información relativa a:
- Tipo de dificultades que el alumno presenta. - Evolución del problema desde que surgió.
- Actitudes ante el problema que presenta el alumno. - Ayudas que el profesor le proporciona.
- Motivación que utiliza con el alumno/a.
b) Entrevista con la familia. Para su realización podemos uno de los dos guiones que se incluyen en el CD de la asignatura, uno destinado a las familias de alumnos con dificultades de aprendizaje (DA) y otro, destinado a las familias de alumnos con discapacidad. La entrevista a la familia debería estar centrada en la obtención de información relativa a:
- Evolución desde los inicios de la escolaridad. - Tipo de problema/dificultad que posee. - Evolución del problema desde que surgió. - Actitudes que tienen hacia el problema. - Expectativas que poseen respecto a su futuro. - Motivación y refuerzos que utilizan con el alumno/a. - Recursos y medidas que adoptan o pueden adoptar. - Participación y relación con los miembros de la familia. Etc.
c) Entrevista con el alumno/a. Y finalmente, es necesario que recojamos las impresiones que el alumno/a tiene del problema y como vive la situación problemática.
d) Entrevista con evaluadores previos del alumno/grupo. Eventualmente, puede interesarnos conocer la posición de otros evaluadores que hayan diagnosticado al alumno/grupo de forma previa. Esta entrevista no es recomendable para los evaluadores noveles, como es el caso de estudiantes, ya que llevaría a la mayoría a no considerar otras fuentes informativas, eliminando de hecho la elaboración de la hipótesis previa, ya que terminaríamos asumiendo una hipótesis extraña.
3ª. Observación del trabajo escolar. Y el último tipo de técnicas que debemos utilizar para recoger, inicialmente, información sobre los procesos de enseñanza / aprendizaje son las que tienen relación con la observación del trabajo escolar, que puede y debe realizarse de dos maneras diferentes:
a) Observación indirecta. En primer lugar, utilizando una escala de estimación o lista de control (p.e. una de las FOE, observación de la lectoescritura, etc.) para lo que deberíamos pedir colaboración a los profesores de los alumnos, ya que habitualmente ellos manejan, habitualmente, buena cantidad de la informacien que nosotros necesitamos y que obtenerla mediante la observación directa nos costaría mucho esfuerzo y tiempo.
b) Observación directa. Y en segundo lugar, cuando la información sobre la competencia y dificultades de un alumno, obtenida a través de los profesores no nos resulte fiable, o sea imcompleta, será necesario observar directamente el trabajo escolar del alumno, ya sea en su medio natural (su propia aula) ya sea proponiéndole la realización de tareas escolares concretas, que se pueden ejecutar en poco tiempo (lectura, escritura, cálculo, etc.) y que nos permita obtener la información que no hemos obtenido de forma indirecta. Y que nos sirva para completar la escala de observación-estimación que hemos trabajado con el profesor.
(B) ESTABLECIMIENTO DE LA HIPOTESIS FUNCIONAL (2ª SUB-FASE).
Con la información que hemos recogido con instrumentos, básicamente, cualitativos es la que deberíamos utilizar para establecer la hipótesis funcional de una evaluación diagnóstica. Pero ¿Cómo establecer la hipótesis funcional de una evaluación diagnóstica? Para establecer una hipótesis funcional puede ser adecuado utilizar un procedimiento como el siguiente:
1º: CONSIDERAR LAS HIPÓTESIS DE LOS DIFERENTES AGENTES. Es decir, que lo primero que es necesario hacer es tener en cuenta las posiciones que tienen los diferentes agentes educativos, agrupando la información (sobre todo las datos y evidencias aportadas por cada uno) recogida en la fase inicial con cada uno de ellos, estableciendo con la mayor claridad posible la información (evidencias, datos y opiniones) en que se apoya cada una de las hipótesis:
A) HIPÓTESIS DEL PROFESORADO. En primer lugar, es necesario tener en cuenta la opinión y los datos proporcionados por el profesorado del alumno sobre cuál cree que es el principal problema del alumno/a, debiéndose resaltar aquellos datos y opioniones
contradictorias de varios profesores del alumno/a.
B) HIPÓTESIS DE LA FAMILIA. En segundo lugar, es necesario tener en cuenta la opinión y los datos proporcionados por la familia del alumno/a que le permiten pensar cuál es el principal problema de su hijo/a. Es importante que se resalte el “grado de sinceridad” que hemos apreciado en la entrevista, así como las contradicciones que existe entre la información proporcionada y entre la que proporcionan diferentes elementos familiares (padre/madre).
C) HIPÓTESIS DEL EVALUADOR. Y finalmente es necesario que tengamos en cuenta la opinión que nosotros mismos nos hemos formado a partir de la recogida de la información realizada hasta este momento (análisis de documentos, análisis de tareas, entrevistas y observación directa), especialmente la que hemos recogido de forma directa y mediante el análisis comparativo de la información obtenida de los diferentes agentes educativos entrevistados.
D) HIPOTESIS DE EVALUACIONES DIAGNÓSTICAS ANTERIORES. Eventualmente, podríamos considerar la hipótesis que consideran otros evaluadores (p.e. orientadores que hayan evaluado previamente a nuestro alumno/grupo), pero en el caso de los estudiantes de diganóstico esta hipótesis deberíamos considerarla cuando hayamos finalizado el proceso diagnóstico.
2º: VALORAR EL RIGOR Y CALIDAD DE LOS DATOS DE APOYO EN CADA HIPÓTESIS. El segundo paso en el procedimiento de establecer una hipótesis previa ha de ser el análisis y valoración del rigor y calidad de los datos que hemos considerado, ya que en la mayoría de los casos vamos a obtener información que nos resulte valiosa, y además lo sea, y otra que no se ni útil ni valiosa. En el análisis y valoración del rigor y calidad de los datos obtenidos, es necesario tomemos, al menos, las siguientes precauciones:
A. Diferenciar las opiniones de los datos. En primer lugar, necesario que diferenciemos