1. Ultimas y postrimeras voluntades de los indígenas
1.1 Los testamentos indígenas coloniales.
1.2.2 La Selección Documental Definitiva.
Los testamentos indígenas en la zona correspondiente al territorio de los muiscas no fueron documentos corrientes, fueron escasos comparados con los testamentos dictados por mestizos o por españoles. Simplemente observando los archivos y fondos que contienen los testamentos, se corrobora su reducido número respecto a los de otros grupos sociales. Su estructura resume aspectos esenciales de la vida de los indígenas, es una síntesis de sus vivencias, de las relaciones familiares, del oficio que desempeñaron, de las actitudes religiosas y de la adquisición de bienes y el uso que les
96 Archivo Histórico Regional de Boyacá. Archivo Histórico de Tunja. Legajo 100, folios 326r –
330v. Test. Inés Madrid india. 25NOV1661.
97 AHRB. AHT. Legajo 85, folios 298r – 303v. Test. Domingo Valiente indio. 30ABR1644.
98 AHRB. AHT. Legajo 18, folios 143v – 147v. Test. Diego Franco indio, 23JUL1586.
daban. La lista, si se quisiera ser más minuciosa, podría crecer bastante pues entre líneas cuentan y sorprenden con la información que registraron. Lo que importa es que la existencia de los indígenas se ve reflejada en las últimas voluntades, si se quiere se les puede llamar “pequeñas biografías”100, lo cual los hace muy interesantes y eleva su valor general para indagar sobre los indígenas de la época cuando fueron otorgados estos instrumentos de derecho y de impresionante valor histórico en la actualidad.
Los cerca de 100 testamentos fueron otorgados por una minoría. Algunas de estas personas eran satélites de la comunidad regional dentro de Tunja. Otros se habían alejado totalmente de su grupo consanguíneo y civil. Y demasiados, siguiendo sus necesidades, se habían relacionado con otros grupos sociales adquiriendo para sí, una cultura mezclada que no deja de ser interesante.101 Terminada la pesquisa documental,
el número de documentos fue mayor, pero algunos problemas específicos que presentaron algunos testamentos obligaron a restringir su número final. En un principio, fueron 109 los documentos hallados, transcritos y estudiados, pero luego de sus análisis se notó que algunos de ellos no cumplían con las necesidades de esta investigación. En primer lugar, se excluyó un poder para testar en el cual no se especificaba nada diferente al testamento que produjo en virtud de él. Tal mandato fue otorgado por Doña Mencía india de Oicatá y a los pocos días procedió a dejar su testamento por escrito. También se excluyó un testamento que definitivamente adolecía de información, no por su extensión si no porque estaba incompleto al punto de esconder la mayor parte de su valiosa información. Solo un folio hacia parte de él y fue imposible hallar los siguientes, así que solo se obtuvo el nombre de la testante, Catalina de Aponte india de Tunja,102 así como
una fecha estimativa gracias a un documento adjunto que databa de 1637, un siglo después del arribo de los conquistadores a tierra muisca.
Por último, se excluyeron testamentos que eran idénticos, que presentaban una repetición de la información, el uno calcado del otro. En este tipo de situaciones se decidió dejar uno solo de ellos. Generalmente, por lo visto se otorgaba uno en algunos de
100 Véase: Rodríguez Jiménez, Pablo. Testamentos indígenas de Santafé, siglos XVI y XVII.
Bogotá: Alcaldía Mayor - Instituto Distrital de Cultura y Turismo 2002.
101 Esta situación los hizo desempeñar en ocasiones el rol de “agentes mediadores” o “passeurs
culturels”. Véase: Ares Queija, Berta; Gruzinski, Serge. Op. Cit.
los despachos de los escribanos y luego se realizaba en el cabildo, posiblemente por seguridad del o de la testante en caso de pérdida de algunos de estos. Dentro de la selección se tomaron en cuenta testamentos que a pesar de ser otorgados por un mismo indígena, mostraban diferencias sustanciales y presentaban la vida del indígena con algunos años de diferencia, lo cual fue útil para observar la dinámica en la adquisición de bienes o en los cambios por las preferencias al momento de la muerte o en la disposición de la masa herencial. Ejemplos de esta situación fueron varios: Elvira india de Paipa otorgo dos testamentos iguales el 9 de Octubre de 1597, uno reposa en la Notaria II y el otro en el fondo del Archivo Histórico de Tunja. Por otro lado Leonor india de Motavita registró tres testamentos, dos fechados el 7 de Agosto de 1605 y el último el 20 de Abril del año siguiente. Lo curioso es que fueron idénticos, tal vez, las dos últimas copias sacadas textualmente de la primera. También Luisa india de Soconzaque hizo lo propio el 2 de Junio de 1611 con dos documentos que eran un calco perfecto del otro.103 Es
oportuno mencionar, que varios indígenas otorgaron más de un testamento, sin embargo estos diferencian en varios apartados y por ello no fueron excluidos y sirvieron para realizar ejercicios comparativos muy pertinentes y afortunados.
De los 109 documentos fueron retirados de la lista seis, quedando103, de los cuales 98 son testamentos propiamente dichos, 3 memorias en las cuales se dice que tienen validez como testamentos, un inventario de bienes muy pormenorizado pero que no presenta todos los datos deseables sobre la religiosidad y la familia del indígena y un codicilio que afecto la última voluntad plasmada en el texto testamentario fundamental. Con estos 103 testamentos se trabajó en la cuantificación y en el análisis de las trayectorias de estos indígenas sometidos a presiones de cambio cultural. Entre las 103
103 Para ver ubicación de documentos excluidos véase: tabla anexo B.
Tabla No. 1-2. Selección definitiva de documentos. CANTIDAD DOCUMENTO 98 Testamentos 3 Memorias 1 Inventario 1 Codicilio 103 Totalidad de documentos
últimas y postrimeras voluntades se hallaron dos personas triple testantes, ocho doble testantes, que como se dijo anteriormente los otorgaron por su seguridad póstuma en diferentes despachos y curiosamente los documentos eran un reflejo perfecto del otro.