CAPÍTULO PRIMERO
1. LA AFIRMACIÓN DEL HOMBRE CONCRETO
1.1.4 El ser como principio y fundamento
Esta brevísima exposición basta para comprender la concepción de „ser‟ que pretende
establecer nuestro filósofo alemán en toda su iniciativa filosófica. Esto equivale a decir
que elaboradas las diferencias entre la realidad del „ser‟ feuerbachiano y la abstracción irreal de su concepto, el paso a seguir por Feuerbach es hacer del „ser‟ el principio y
fundamento del pensamiento. El „ser‟, por tanto, es lo primero80: “El ser es el sujeto; el
pensamiento, el predicado”. La identificación entre pensamiento y ser pone de relieve el
encerramiento en el que se encuentra la filosofía especulativa para salir de sí misma y llegar al ser. La razón, por tanto, ha de ser reflejo y autoconciencia del ser; el ser real o la realidad es vida, y la vida que es esencialmente movimiento, desorden y anarquía, pone en movimiento al pensamiento desinstalándolo de cualquier posición fija y desnudándolo de toda conceptualización, como lo pretende el teólogo y filósofo
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Cfr. FEUERBACH, Ludwig. Principios de la filosofía del porvenir…, p. 133.
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Cfr. FEUERBACH, Ludwig. Principios de la filosofía del porvenir…, p. 133.
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40 especulativo81. Queda entonces claro que el „ser‟ precede al pensamiento; en el pensamiento no ocurre sino la toma de conciencia de lo que ya se es antes del mismo pensar. Al respecto conviene decir, dados nuestros intereses en este trabajo, que el tomar conciencia de sí es volver la mirada sobre sí mismos y ser conscientes de lo que somos; de esta manera podemos entender cómo la conciencia presupone al ser, pues ella no es sino el ser hecho conciencia. Al mismo tiempo podemos comprender que la realidad no es únicamente objeto, sino también fundamento, condición y fundamento del conocimiento. Sobre el asunto Feuerbach afirma:
El entendimiento, la razón, es, finalmente, el ser necesario. La razón existe, porque sólo la existencia de la razón es razonable, porque si no existiera la razón, no existiría la conciencia, todo sería nada, el ser sería igual al no ser. La conciencia establece la diferencia de ser y no ser. Es en la conciencia donde se revela el valor del ser, de la naturaleza. ¿Por qué existe, en general, algo? ¿Por qué existe el mundo? Por la sencilla razón de que si no existiera algo, estaría la nada; si no existiera la razón, existiría lo irracional. Por eso existe el mundo, porque sería absurdo que el mundo no existiera. En el absurdo de su no existencia encuentras la verdadera razón de su existencia, en la gratuita suposición de que no exista el fundamento de su existencia. La nada, el no ser, carece de finalidad, de razón, de entendimiento. Sólo el ser tiene objeto, fundamento y
81“El filósofo especulativo no es capaz de llegar a la intuición –
Anschauung- serena de las cosas, porque
delante de sus ojos y tapándole la visión de las cosas está el concepto; de éste deduce él todo; aun abriendo los ojos, no ve sino conceptos realizados; el mundo entero no es sino para él una alegoría de su lógica, su dogmática o su mística. Por eso el hombre debe aprender a practicar la intuición y a desconfiar de la imaginación –Vorstellung-, que no llega a la realidad misma: Yo rechazo totalmente –dice
Feuerbach- en el prólogo a la segunda edición de La esencia del cristianismo- la especulación absoluta,
inmaterial, contenta consigo misma y que deduce de sí misma su propia temática. Me diferencio totalmente de los filósofos que se arrancan los ojos de la cabeza para poder así pensar mejor; yo necesito
pensar los sentidos, sobre todo los ojos…; no deduzco el objeto del pensamiento, sino el pensamiento del
objeto. Feuerbach ve en ésta su aportación idealista y existencialista un paso decisivo de la filosofía hacia el encuentro directo con la realidad, sin mediaciones desfigurantes; en sus escritos póstumos contrapone
expresamente su „período‟ filosófico al de la escolástica del „pensamiento abstracto‟, a la época de la filosofía moderna hasta Kant de la realidad „imaginada‟ ( y, por lo tanto, mediatizada) y a la corriente del idealismo alemán en torno a la „idea‟; por fin, dice Feuerbach, mi propia época: intuición de la realidad, y
no a través de la imaginación o de la idea”. El comienzo y el fin de la filosofía –como señala nuestros intereses en este trabajo- está fuera de ella misma; no es filosofía, sino vida, intuición. CABADA, Manuel. El humanismo premarxista de Ludwig Feuerbach…, p. 9.
41 razón; sólo el ser existe porque sólo él significa razón y verdad; el ser es absoluta necesidad, lo absolutamente necesario82.
Ahora se comprende por qué el fundamento del ser es la necesidad de la vida. Tal
experiencia que es necesaria para quien vive responde a la pregunta sobre “¿cuál es la
causa de la existencia del mundo? Esta causa es posible de ser pensada porque es
indispensable, imprescindible y necesario”83 que el mundo exista, pero tal necesidad no
radica en la necesidad de la existencia de otro ser diferente a él, “sino por su más propia
e intrínseca necesidad, por la exigencia de la necesidad misma, porque sin el mundo no existe necesidad, y sin necesidad tampoco existiría ninguna razón, ningún
entendimiento”84. Como lo hemos dicho anteriormente, citando a Parménides en su poema, sólo es lo que es y no lo que no es. Sólo „lo que es‟ (el Ser), es y es pensable. El no-Ser, ni es, ni es pensable85. El ser a que se refiere Parménides es, desde luego, la realidad, o el mundo. Y Parménides no podía concebirlo sino como algo corpóreo, en palabras de Feuerbach como el objeto de sí mismo, es decir como, algo concreto.