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CAPÍTULO TERCERO

3. LA NEGACIÓN DE DIOS COMO AFIRMACIÓN DEL HOMBRE

3.1 El ateísmo como hecho histórico

3.1.1 Tipos de ateísmo

Ahondemos todavía un poco más en los preámbulos de este cometido. Sobre los diversos tipos de ateísmo que actualmente se discuten, examinaremos tres de ellos, a saber: ateísmo teórico, práctico y teórico-práctico334.

332

Concilio Ecuménico Vaticano II. Constituciones. Decretos. Declaraciones. Edición oficial patrocinada

por la Conferencia Episcopal Española. Tercera edición. Editorial B.A.C. Madrid. 1999. Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual: Gaudium et spes. 19. P. 255. En adelante la citaremos con las

siglas G.S., y su respectivo numeral.

333 Instituto Internacional de Teología a Distancia.

El problema de Dios. Editorial Institución Arzobispo

Claret. Madrid. 1985. P. 78.

334

106 3.1.1.1 El ateísmo teórico

Según J. Girardi: “El ateísmo teórico es la actitud de aquél que, habiendo alcanzado el uso de razón, no afirma un ser que trascienda el mundo, ni como existente, ni como

objeto de un problema susceptible de solución”335. Este tipo de ateísmo es también

considerado como ateísmo negativo. Consiste en ignorar la existencia de Dios aunque se tenga una idea vaga de Él. En contraste, el ateísmo positivo, designa un juicio que excluye la existencia de Dios. Por ejemplo, esta clase de ateísmo puede ser asertorio, escéptico o dogmático, agnóstico o semántico. En el primer caso –ateísmo asertorio- reconocemos a Feuerbach, Marx, Nietzsche, como también a Sartre. En el ateísmo escéptico, la existencia de Dios es dudosa. Y cuando la existencia de Dios es imposible de conocer estamos, entonces, hablando del agnosticismo. El ateísmo semántico, cuyas bases están en la filosofía neopositivista afirma que el problema de la existencia de Dios carece de sentido.

En cuanto al agnosticismo, tengamos presente que etimológicamente significa la doctrina de la incognoscibilidad. Y en la acepción corriente, designa la orientación filosófica que defiende la incognoscibilidad de lo suprasensible, y por consiguiente, la negación de la metafísica como ciencia, en lo pertinente al conocimiento de Dios336. Estrictamente, “la palabra griega gnosis significa simplemente „conocimiento‟”337. Un

ateísmo agnóstico que frente a la imposibilidad de conocer a Dios por medio de la razón, accede a Dios por vía no teorética es un ateísmo desdibujado e impreciso. Igualmente sucede, si negando la naturaleza de Dios, no se niega su existencia. De manera semejante sucede con el término incredulidad, que en sentido amplio es lo opuesto a la fe. Se reconoce como incrédulo a aquél que no acepta la autoridad de un testigo y, por consiguiente, rechaza la verdad no visible a los ojos de la razón. En el lenguaje de la religiosidad, incrédula es aquella persona que desprecia la revelación divino-positiva. Adviértase, en razón de lo hasta ahora dicho, que tampoco esta opción puede ser calificada como atea, pues como vimos en el capítulo anterior, la fe no es un imperativo de las verdades religiosas.

335Citado en Instituto Internacional de Teología a Distancia.

El problema de Dios...., p. 78.

336

Cfr. BRUGGER, Walter. Diccionario de filosofía…, p.47.

337 HUTIN, Serge.

107 Con respecto al término indiferentismo, también podemos hacer algunas precisiones. Existen dos modos de aplicación, el primero, el indiferentismo teórico que puede ser absoluto o relativo. Es decir, en el caso del absoluto, que se identifica con el deísmo, es propio del que cree indiferente practicar o no un credo religioso. En tanto, quien esté orientado por el indiferentismo teórico relativo, manifiesta total indiferencia para profesar una u otra religión, ya que ninguna de ellas es más que las otras como tampoco estas religiones son portadoras de la verdad plena y única. Siguiendo el hilo conductor de estas primeras páginas, podemos también caer en la cuenta de que ninguna de las dos formas de indiferencia religiosa coinciden con lo que hemos visto que es el ateísmo. 3.1.1.2 Ateísmo práctico

Hace referencia a un modo de vida que no hace partícipe a Dios en las acciones humanas. Dicha actitud se introduce en un sistema de valores que no necesita de Dios para salvaguardar sus normas de comportamiento social. Pero, adviértase que esta ausencia de Dios no es sinónimo de inmoralidad. Entonces, ¿de qué carencia estamos hablando? De aquella que hace referencia al sentido teológico del pecado. El pecado es para el cristianismo la negación o ausencia de una vida en unión con El Creador. En sentido estricto, el orden moral queda desvinculado de las sentencias religiosas.

3.1.1.3 Ateísmo teórico-práctico

Se basa sobre el deber de excluir a Dios de las funciones del género humano. Este tipo de ateísmo se relaciona con el deísmo como con el ateísmo teorético positivo. Una forma de este ateísmo es el laicicismo, que juzga que la religión sólo tiene influencia en la esfera de lo personal, más no en ningún sector social. Por tanto, queda excluida cualquier participación de la religión en la legislación y, más aún, en la enseñanza pública. De igual forma, para el Estado, no le es propio emitir juicios de valor en materia religiosa. Es necesario, también, que no se confunda el laicicismo con el anticlericalismo. Éste último se opone a la participación de la jerarquía eclesiástica en la

108 ejercida por sus ministros”338-Teocracia-. Como vemos, tanto el laicicismo, el anticlericalismo e incluso el indiferentismo, no son en sí formas precisas del ateísmo teórico. Aparentemente podemos relacionarlos, pero conceptualmente existen puntuales diferencias.