corazón simbolizó aquellas creencias que reconocen un or den providencial en el mundo, es decir, un orden que salva guarda los valores humanos y el destino del hombre, como lo ha escrito Abbagnano [1964], Quizá es por eso que se dice de la gente que tiende a mantener ciertos valores y ayudar al prójimo que "tienen buen corazón".
Corazón remite probablemente a un latín vulgar coratio- nes, del latín cor, pero también a lo cordial, es decir, a lo afec tuoso, que a su ve z proviene del latín medieval cordialis y del indoeuropeo krd. De la misma familia es acuerdo, misericor dia, pero también recuerdo y recordar, según Gómez de Silva [1985). El escritor Eduardo Galeano escribió: "recordar es volver a pasar por el corazón" y así tituló un trabajo suyo la psicóloga chilena Elizabeth Lira al hablar de los recuerdos fuertes, cuya carga aún en el presente se sienten. En efecto, el corazón tiene que ver con la memoria, pero también, como puede advertirse en el presente trabajo, con la música de arra bal que constantemente llama a la memoria y al olvido al lado del corazón.
En el habla cotidiana el corazón ha estado presente quizá por herencia, por necesidad o por mera invención. En el pri mer caso, puede advertirse a Ricardo Corazón de León, de quien se dice que era valiente, belicoso y feroz en las batallas. Puede ser por eso que cuando se alude a alguien que es va liente se le atribuya, justo eso, ser "corazón valiente", como lo escenificó Mel Gibson. En el segundo, el de la necesidad, se busca, por caso, dar nombre orgánico a quien es la contrapar te del valiente, el asustadizo, pero no se encuentra por lado alguno, lo más cercano es el corazón sensible y de él se dice que es "corazón de pollo". En el tercer caso, el de la invención, el ingenio mexicano es imparable y, en ocasiones, amable. Cuando se dice, por ejemplo, que alguien tiene "corazón de melón" porque es dulce. Así, en consecuencia, cuando refie ren a una persona bondadosa, amable, generosa, se dice que tiene un gran corazón.
Así como el habla cotidiana utiliza diferentes metáforas del corazón, la música también lo hace. En efecto, la música suele jugar con la idea del corazón intentándolo hacer pasar por las personas, por una situación, por una condición o por un reci piente. Un rockero como El Haragán dice: "me dejó el corazón enfermo". O cuando se canta: "mi pobre corazón tenía una pena muy grande, muy grande". Pero también está la contra parte, como si de retórica se tratara: "mi corazón lloró y tam bién se alegró, al escuchar la vo z que le atendió". Aquí el cora zón se comporta como si de una persona se tratara. Y si de vida se trata, acertadamente Tex Tex canta: "no es posible que esté vivo, si le falta el corazón". Sin corazón, literal o metafóri camente, no hay vida. Al menos una que valga la pena.
En l a m ú s i c a d e a r r a b a l
Parece que en donde más se expresa la idea del corazón, en términos epistemológicos, es en la música, pero de manera especial en la de arrabal. Una canción de éstas, clásica por su permanencia y constante por su contenido, tararea: "mátala, mátala, mátala, no tiene corazón mala mujer", porque, cierta mente, entre que esa mujer no lo quiera a uno y que ella muera no hay gran diferencia, porque si hay gente buena que tiene corazones colosales, la gente mala no los tiene.
El distanciamiento que puede tomarse aíguien con respecto a su corazón, bien puede encontrarse en entonaciones como las de El chubasco, de Carlos y José que se quejan: "pero mi amigo ¿por qué estás tan triste?/ pues cómo no, si me sobra razón/ porque la joven, que amaba en un tiempo/ ahora es dueña de otro corazón". Puede, en este caso, hablarse del corazón como una entidad aparte, como algo que puede poseerse. De ahí que se pueda expresar fríamente del corazón y sus aditamentos.
Asimismo, puede vérsele de manera calculadora com o protección cuando se entona: "corazón de roca", a lo que no
correspondería, evidentemente, un pecho de terciopelo sino algo más fuerte, como de metal, y que ya enunciaba el cantan te mexicano José Alfredo Jiménez cuando decía: "porque tengo mi pecho de acero". Así es, después de narrar la pérdida de su otra mitad, también canta: "ojalá que mi amor no te duela y te olvides de mí para siempre/ que se llenen de sangre tus venas y te vista la vida de suerte/ yo no sé si tu ausencia me mate, aunque tengo mi pecho de acero/ pero nadie me llame cobarde sin saber hasta dónde la quiero". Al decir "que se llenen de sangre tus venas", no está sino refiriendo, meta fóricamente, la carencia de sentimientos y la dureza que la mujer expresa al abandonarlo. En consecuencia, no queda otra que armarse contra futuros desmantelamientos, por eso se blinda y edifica un "pecho de acero" al cual, por supuesto, debe corresponder un cuerpo de metal y una cama de piedra, como la que describe Cuco Sánchez.
Y a la inversa, a un pecho de brío pertenece un corazón igual, como el que entona la denominada "chamaca de oro", Sonia López: "desde que tú me engañaste tengo el corazón de acero/ y de mis labios no sale decir ya que te quiero.../ cora zón de acero tengo yo, por culpa de tu amor que me engañó/ corazón de acero tengo yo, porque tú amor me olvidó". Y si gue, cual si escuela de José Alfredo se tratara: "tengo el pecho como piedra, que no le entran ni puñales/ y la culpa tú la tie nes por todas tus falsedades". A.sí que cuidado, las mentiras, la traición y el olvido provocan el surgimiento de corazones metaleros. Esta canción de la Sonora Santanera es emblemá tica, símbolo de esta manera de aproximarse al corazón, con cibiéndolo com o una entidad aparte, incluso para evitar el dolor que en él se experimenta. Corazón de acero, da cuenta de ese estado de distancia magnánimo en el que uno puede encontrarse incluso después del golpe amoroso, La protec ción hacia el futuro, al menos discursivamente, es fortalecer se, pertrecharse, para evitar asaltos, golpes, heridas. Luego entonces, para ello hay que edifica]' corazones de metal.
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Pero el corazón puede ser expresado no sólo comparado con metales, sino con vasijas y recipientes donde algo puede ser vertido, por ejemplo, sentimientos, sean de amor o de odio. Que es lo que relata Rigo Tovar en su canción Am or sincero.3 "esta tristeza mía, esta pena tan negra/ la llevo dentro de mi alma, dentro de mi corazón/ y es que nadie logrará qui tarme de recordar, lo que siempre me decías.../ Búscate un amor sincero.../no busques amor fingido, porque luego sufri rás". El corazón es un recipiente de sentimientos, en este caso de la tristeza.
Y si el corazón es una entidad separaba, puede ser visto como un objeto y, por tanto, puede venderse lo mismo que regalarse u ofrecerse al mejor postor. Y es lo que hace, nue vamente, la Sonora Santanera cuando canta esa canción-tribu to de prácticamente todos conocida "Luces de Nueva York"; "fue en un cabaret donde te encontré bailando/ vendiendo tu amor al rnejor postor, soñando/ y con sentimiento noble, yo le brindé como un hombre mi destino y corazón/ y pasado ya algún tiempo/ pagaste mi noble gesto con calumnias y trai ción". Am or traicionado, lo cual duele si el espíritu masculino esgrime que se brinden las cosas como hombre. La cultura masculina se ve golpeada, y mucho, ante este tipo de "pago", sobre todo después de que a la mujer se le ha sacado de un sitio de paga. Por eso después le revira: "vuelve al cabaret... vuelve a ser lo que antes eras, en aquel pobre rincón", A un pago cruel corresponde una retribución desalmada.
El sentido común dice "por ellas, aunque mal paguen" y al menos eso se ratifica en múltiples canciones del arrabal. Una de ellas, "Pueblito", de Los Cadetes de Linares dice: "pueblito de mis recuerdos, donde perdí m i más grande amor/ por eso lo traigo dentro, dentro, muy dentro de mi corazón/ por eso, aun
3En realidad esta es una canción que le compone a su madre, recordan do que le dijo qué tipo de amor buscara para evitar los sufrimientos. Y pare ce que le hizo caso, porque entre tanto buscar a esa mujer fue dejando hijos por todos lados, algo así como 16 o 17: tuvo tantos hijos, como mujeres,
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Epistemologías del corazón en ia música de arrabal • 79
que yo esté lejos, nunca me olvido de aquel amor/ aquel amor que es tan grande, así lo siente mi corazón.../ voy a pedirle al des tino, que se encargue de aquel amor.../ Quisiera gritar su nom bre y así decirlo con emoción/ pero no puedo, Dios mío, ya tiene dueño su corazón". Ésta, bien podría denominarse una canción de paso por las epistemologías: va de la distancia (el corazón como depósito], a la fusión (el corazón que siente, que metafóricamente es la persona). Y de nuevo, el corazón de ella, ya tiene otro dueño. El corazón es la persona.
El corazón narrado como roca, con pecho de acero y cama de piedra (toda una continuidad narrativa), es expuesto, y no sólo metafóricamente con dureza. Porque en la vida cotidiana se experimentan durezas y rudezas, y desamores. Pero tam bién se expone su contraparte porque la vida cotidiana también se mueve en diadas, bueno-malo, arriba-abajo, dulce-amargo, etcétera. Y aunqúe en ocasiones lo dulce termine por amar garse, vale la pena expresarlo. La Sonora Santanera dice que brindó con sentimiento noble un corazón. Esa es "actitud ha cia la vida", como bien lo señaló Simmel. Y eso también, por supuesto, le da sentido a la existencia.
En la epistemología de la fusión, el corazón es práctica mente lo mismo que su portador. Pegarle al corazón es pegar le a su dueño. Hacer sufrir al corazón es hacerlo al que lo posee. Es lo que se quiso expresar cuando se compuso aque lla canción que dice: "no te asombres si te digo lo que fuiste, una ingrata con mi pobre corazón", donde el corazón es la misma persona,4 a quien se le trató mal, según narra Julio Jaramillo, aunque lo cierto es que se oye más desgarradora y rítmica con La Sonora Dinamita, con Margarita de por medio, claro está.
Una canción emblemática de la epistemología de la fusión es aquella que lleva por título: "Te extraño mucho", y es espe
4"Éramos dos almas, como dos almas en una", canta la Sonora Santane ra, que es un ejemplo claro de la epistemología de la fusión. Aquí quítese alma y póngase corazón, y todo encaja.
cialmente fuerte, inclemente, atormentada y punzante. Es ésta una dé las canciones más dolorosas cuya música, letra, tono y voz son desgarradores. Sufrimiento pleno. N o hay cabida para la esperanza cuando se oye: "no quiero ver envejecer mi corazón, lo siento enfermo y está triste como yo/ te extraña mucho, ya no siente tu calor/ lejos de tu amor, se me v a a morir/ si la esperanza es tenerte junto a mi/ te soy sincero y no te podría mentir/ tú mis palabras nunca en cuenta tomarás/ y el viento cruel las llevará./ Camino sin sentido tomaré, cuán to vagaré, eso no lo sé/ por esas calles tristes andaré/ y cada amanecer me verán volver./ Tú estás ausente y poco a poco muero yo, porque estoy lejos de tu amor, de tu querer/ esa es la causa de este triste padecer/ y mi corazón muere también". Es evidente que quien se encuentra triste, se siente envejeci do y se siente morir. De hecho quien canta no personaliza, más bien lo hace vía el corazón. Así, cuando se anuncia que el corazón se muere, lo que se quiere decir es que úno está feneciendo. Las heridas metafóricas del corazón devienen heridas literales de la gente.
Es más o menos lo que quiso decir José Alfredo Jiménez cuando a su manera tarareó: "es inútil dejar de quererte, yo no puedo vivir sin tu amor/ no me digas que voy a perderte, no me quieras matar corazón/ y o que diera por no recordarte, yo que diera por no ser de ti/ pero el día que te dije 'te quiero' te di mi cariño y no supe de m V corazón, corazón, no mé quieras matar corazón / Corazón, corazón". En esta canción, el autor le habla al corazón como si de una persona se tratara. El co razón es ella, su interlocutor. Le pide que no lo mate, que no lo abandone y, para ello, hará todo lo posible, hasta componer le cánticos. Eso es lo que hace este "filósofo mexicano de las penurias" al entonar: "te v o y a dedicar una canción, a v e r si me devuelves tu cariño/ ya vengo de rezar una oración, a ver si se compone mi destino/ acuérdate que siempre te adoré, no dejes que me pierda en m i pobreza/ ya todo lo que tuve se me fue/ si tú también te vas me lleva la tristeza/ no dejes que
me muera por tu amor, si tienes corazón, enséñalo y regresa" / Si tú también te vas" ,5
Y es que el abandono es recurrente en esta epistemolo gía. N o es construcción de relaciones pues se sabe cómo hacerlas. El problema es cómo deshacerlas, ¿qué hacer des pués de que a uno lo abandonan? Con causas de por medio, porque no es lo mismo que alguien se quede sólo porque su media naranja ha muerto a que lo depongan por una perfidia, cosa que reclamaba Rigo Tovar cuando cantaba "Besando la cruz": "de qué sirve querer con todo el corazón/ de qué sirve tener el deber respetando un amor/ pa' mi todo eras tú, no hubo nadie jamás.../ pscuridad hoy eres tú)por tu traición". Primero, una mujer que quiso; segundo, le dio todo su amor; tercero, terminó por abandonarlo, y cuarto, el reclamo y la queja vienen. Esa es la tónica en esta mirada: "cobarde, tú no eres otra cosa/ cobarde y mentirosa/ no sabes qué dichosa te pudo hacer mi amor/ Coraje, no sabes tú qué es eso/ coraje al dar un beso, coraje al dar sin miedo completo el corazón/ tú siempre, tú siempre tienes miedo". La Sonora Santanera, "Cobarde y mentirosa".
Desde esta perspectiva es evidente que lo que se expresa, lo que se manifiesta es el amotinamiento de emociones, de sensaciones, de imágenes. Tanto que no permite distinguir la sensación de quien la experimenta, sensación y persona son, en los hechos, lo mismo y, en consecuencia, la gente es pura emoción. Estrictamente lo que le pasa a ella le sucede al cora zón o a la inversa. Se dice que el corazón está golpeado para expresar que uno está vapuleado. Nótese si no: "conocen to dos la dulzura de tus besos/ en cuántas manos, tu cabello se enredó/ muchas imágenes retrata tu mirada y yo adorándote
5La canción continúa en los mismos términos: "si quieres que me arran que el corazón, y ponga junto a ti mis sentimientos/ espera que termine mi canción, tú sabes que yo cumplo un juramento/ acuérdate que siempre te ado ré, no dejes que me pierda en mi pobreza/ ya todo lo que tuve se me fue/ si tú también te vas, me lleva la tristeza/ no dejes que me muera por tu amor/ si tienes corazón, enséñalo y regresa”.
con todo el corazón / Me da vergüenza que te miren de mi brazo, pero me muero si a mi lado tú no estás/ me das la vida, me das la muerte, me das la dicha, la mentira y la verdad". Epistemología de la fusión: son una sola entidad, corazón y persona. Y entonces el corazón puede hablar por ella, recla marle el despecho y la ambigüedad de sus pasos. Eso se narra en "Me da vergüenza". Y continúa en "Ya te conocí", ambas de la Sonora Santanera: "ya te conocí/ ya sé muy bien que eres toda vanidad/ que nunca diste ni has dado tu querer/ que sólo buscas el placer/ Muere mi ilusión al descubrir que en tu en fermo corazón/ has anidado el rencor sin compasión/ espejo de tu mal, mujer". El corazón contaminado, contamina a ella. Lo que de él se diga, que está enfermo, por ejemplo, a ella se le aplica. Y quien canta defiende a su corazón, indefenso como él pretende alejarlo del contaminado órgano para que no tenga los mismos males; "ve que tu traición, ha destrozado mi pe cho/ mi alma y todo mi ser/ pues ya te conocí/ quiero arrancar de mi pobre corazón las gratas horas tan falsas como tú/ re cuerdos que deben morir". Así de fuerte.
Y se puede llegar al extremo de evocar el fin, lo que no se quiere, pero que es inevitable que llegue. Y si es ahora mejor, peor resultará posponerlo. Y de eso sabe José Alfredo Jimé nez: "acaba de una vez, de un solo golpe/ por qué quieres matarme poco a poco/ si va a llegar el día que me abandones/ prefiero corazón que sea esta noche./ Diciembre me gustó pa' que te vayas/ que sea tu cruel adiós mi navidad". Si de la navidad se supone que son tiempos dulces, armoniosos y felices, enton ces hay que asestarle al espíritu un golpe, pero certero. Para que, como entra el año nuevo con innovadores propósitos, se inicie, asimismo, con un nuevo depositario de la pasión: "no quiero comenzar el año nuevo, con este mismo amor que me hace tanto mal", dirá el guanajuatense.
Hasta aquí el corazón en la música es narrado como a la persona y a la inversa. Si el amado termina por traicionar, el corazón es el traicionero, si no se desea que se aleje, se le dice
al corazón que permanezca. Si se le quiere decir o reclamar algo se le dice o se vierte el reclamo al corazón, pero la perso na se da como aludida. Eso se entiende. Se sabe que lo narra do está dirigido a ella.
Las personas, es decir, sus corazones, por aquello del desleimiento, tienen actitudes, comportamientos y prácticas. Y así, sí el corazón se encuentra triste, es que uno lo está. Lo mismo alguien ha de ser ingrata con ese corazón y éste en consecuencia enfermar. Eso sucede en la vida cotidiana, en lo ordinario de la existencia. Pero eso cotidiano, como bien lo se ñalaba Maffesoli, es la materia, el cemento de la cultura, de nuestra sociedad. Una sociedad afectiva podría denominarse la nuestra. Es esa sociedad donde hay abandonos de corazo