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EL SIDA EN ÁFRICA

In document SIDA-Una-Gran-Mentira - Gerardo Sanchez N (página 98-121)

En los medios de comunicación se suele presentar a África, so- bre todo su parte subsahariano, como la zona del mundo más castigada por el SIDA. Aunque sin explicar cómo se obtienen los datos, se afirma que cada año mueren de SIDA más de dos millo- nes de africanos (2.6 millones en 1999) y que casi 24 millones están infectados por el VIH, concentrando así el 70% de todas las infecciones por VIH del mundo. Y se pronostica que la epidemia irá a más, que en diez años muchas naciones negras habrán perdido una cuarta parte de la población, y que para el 2020 su esperanza de vida habrá descendido por debajo de los 38 años. Para resumir, se usa la expresión “el SIDA amenaza acabar con África”.

Ante este cuadro; precisamente del extremo Sur de África, de la República Sudafricana, ha surgido una iniciativa que ha sorpren- dido a los centros mundiales del SIDA (CDC de Atlanta, ONUSI DA, OMS) que son quienes, precisamente, proporcionan los da-tos con los que se ha configurado la imagen antes resumida. Y también ha sorprendido a los especialistas, organismos y asociaciones de cada país.

El sucesor de Nelson Mandela en la presidencia de Sudáfrica, Thabo Mbeky, impulsó, con el respaldo del propio Mandela, de manera muy correcta un debate SIDA, cuya primera etapa tuvo lu- gar en Pretoria los días 6 y 7 de mayo de 1999.

Posiciones oficiales:

En 1981 irrumpe una epidemia de nueva enfermedad llamada SIDA.

En 1984 se determina que la causa es el VIH.

Desde 1985, unos test plenamente fiables indican de manera segura si se está o no infectado por VIH, pues son específicos y cualitativos (test sino).

El VIH se transmite sexualmente, de madre a hijo y por sangre (jeringuilla, transfusiones, hemoderivados).

Los linfocitos T4 son las defensas. La técnica PCR mide la carga viral.

El recuento de T4 y la carga viral son indicadores de la evo- lución de la persona infectada.

Los tratamientos administrados alargan la vida de las personas infectadas y/o enfermas.

En particular, desde 1996 los cócteles han convertido el SIDA en una enfermedad crónica.

La epidemia en Occidente ha sido detenida gracias a las cam- pañas de prevención y a los cócteles.

En áfrica y otras partes del mundo la epidemia sigue creciendo.

Posiciones disidentes o críticas:

El SIDA no tiene entidad biológico-patológica propia sino que es el nuevo nombre dado a una serie de enfermedades antiguas, a estrés crónico y a pruebas de laboratorio mal interpretadas.

Los casos de SIDA pueden curarse sobre la base de tratar los estrés oxidatorios y nitrosativos.

Lo llamado SIDA no puede tener causa viral.

Los test del VIH nunca han sido validados, y son inespecíficos y cuantitativos (test más-menos)

Los linfocitos T4 no son las defensas.

Según explica su propio inventor, el Dr. Mullis, Premio Nóbel, la técnica PCR que él inventó no sirve para medir carga viral alguna (y menos de un virus nunca aislado).

Los tratamientos administrados son oxidativos y mortales a medio plazo, y los cócteles sólo pueden beneficiar transitoriamente a enfermos graves.

-En Occidente, los casos de SIDA bajaron antes de aplicar los cócteles, y las “infecciones por VIH” antes de la primera campaña de prevención.

No hay y nunca ha habido una epidemia de SIDA, ni en Occi- dente ni en África, ni en parte alguna.

El Presidente Mbeky pretende unir los esfuerzos y propuestas de unos y otros a fin de poder aplicar medidas eficaces que estén a la altura de la situación a que se enfrenta. Para muchas personas afectadas y para numerosos científicos, médicos, asociaciones, or- ganizaciones, instituciones, etc., la iniciativa de Mbeky es una fuente esperanza y de energía. La fuerza que está generando puede acabar

con el SIDA. Y sería una buena lección que fuese precisa-mente África quien acabase con el SIDA a partir de esta iniciativa lanzada desde Sudáfrica por el presidente Mbeky.

Cronología de la iniciativa de Mbely:

En Octubre de 1999 Mbeki hace pública su cuestionamiento de los criterios oficialmente establecidos sobre el SIDA al decir que no se admite AZT-Retrovir a las seropositivas embarazadas de Sudáfrica porque ha llegado a la conclusión de que es posible que el AZT sea más dañino que beneficioso, por lo que debe investi-garse más su toxicidad.

A fines de diciembre de 1999 Mbeky formuló ocho preguntas a su Ministra de Salud, que fueron:

¿Qué medios y métodos son usados por el sistema sanitario público para comprobar el “status VIH” de los individuos?

¿Qué definición se usa, de nuevo en el sistema sanitario pú- blico, para clasificar a una persona como estando infectada de SI DA?

En las personas que se ha determinado han muerto por SI DA ¿qué “enfermedades oportunistas” han sido identificadas como cau- sa inmediata de muerte?

¿Hay datos sobre el tratamiento de estas personas que han re- cibido para tales enfermedades, incluyendo el perfil de salud de es- tar personas en el momento en que comenzaron a tener ataques continuos de diarrea, de tos, pérdida de peso, etc.?

¿Se ha hecho alguna investigación sobre los perfiles de salud de las poblaciones donde, supuestamente, se ha encontrado que tienen gran cantidad de “personas VIH positivas” (por ejemplo, en la re- gión Kwa-Zulu-Natal?

¿Se han hecho algunas investigaciones en los niños, los me- nores de edad y los huérfanos VIH positivos, respecto a sus per- files de salud, de los de sus madres y familias, así como de los es- tilos de vida y de las circunstancias socioeconómicas de las madres y de las familias?

¿En qué basamos las estadísticas que publicamos sobre la in- cidencia del VIH y del SIDA, y cómo llegamos a las proyecciones?

¿Hay algunos medicamentos anti-VIH/SIDA que son dispensa- dos, incluso a los trabajadores sanitarios que pueden estar expues-

tos a pinchazos, por el sistema sanitario público sobre unas bases regulares?

A comienzos de Enero del 200 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, bajo presidencia de los Estados Unidos, declara que la epidemia de SIDA es “cuestión de seguridad global”.

El 19 de Enero de 2000, Mbeki hace enviar por faz las ocho preguntas, así como las respuestas recibidas de su Ministra, a Da-vid Rasnick, PhD, un disidente norteamericano especializado en el Diseño de Inhibidores de Proteasa.

En enero 20 de 2000, Rasnich envía las respuestas y comenta- rios que ha confeccionado junto con Charles Gechekter, PhD, un Profesor sobre África en la Universidad Estatal de California.

El 21 de enero Mbeki habla directamente por teléfono con Rasnick y, tras unos diez minutos de conversación, le pregunta si apoya sus esfuerzos por hacer una reevaluación de los tratamientos y otros aspectos del SIDA. Rasnick le responde que puede contar no sólo con él sino con numerosos científicos, médicos, pesonas afectadas y asociaciones de distintas partes del mundo.

El 28 de febrero, SAPA (Agencia de Prensa Sudafricana) in- forma que el gobierno está organizando un panel con una treintena de científicos de todo el mundo, una docena de ellos críticos, que discutirán posiciones distintas sobre causa, diagnóstico, prevención y tratamientos del SIDA.

En Abril 2, The Independent (Londres) informa que varios pro- minentes especialistas del SIDA proponen que se boicotee la Con- ferencia de Durban “como protesta a los contactos sudafricanos con “expertos renegados”.

El 23 de Abril. Mbeki envía una carta a los varios dirigentes mundiales proponiéndoles que apoyen su iniciativa y denuncia “una campaña de intimidación y de terrorismo intelectual” en su contra. Extractos de la carta de Mbeki enviada a Clinton, Blair, Schoeder, Kofi Annan y otros importantes dirigentes:

“3 de Abril de 2000

Es para mí un honor expresarle los saludos de nuestro gobierno así como los míos propios, e informarle acerca de algunas gestiones que estamos haciendo para responder a la epidemia del VIH/SIDA.

Como sabe, algunas organizaciones internacionales, como ONU SIDA, están informan de que el África subsahariana padece las dos

terceras partes de la incidencia del VIH/SIDA. Estos informes indican que en nuestro propio país se encuentra entre los más afec- tados. Respondiendo a estos informes, en 1998 nuestro gobier-no decidió incrementar radicalmente nuestros esfuerzos para combatir el SIDA.

A fines del año pasado, interviniendo en nuestro Parlamento Nacional, informé de que había pedido a nuestra Ministra de Salud interesarse en distintas controversias que tienen lugar entre los cien- tíficos sobre el VIH/SIDA y sobre un determinado medicamento. En respuesta a ello, entre otras cosas el Ministerio está organizando un panel internacional de científicos que discuta estas cuestiones de la manera más transparente posible.

En consecuencia, en tanto que africanos, tenemos que enfren- tarnos a una catástrofe que es específicamente Africana porque: · contrariamente a lo que ocurre en Occidente, el VIH/SIDA en África es heterosexualmente transmitido,

· contrariamente a lo que ocurre en Occidente, donde relativamente poca gente ha muerto de SIDA, aunque no por ello deja de ser im- portante, se dice que en África han muerto millones y,

· contrariamente a lo que ocurre en Occidente, donde las muertes por SIDA están disminuyendo, aún cantidades mayores de África- nos están destinados a morir.

Me preocupa muy profundamente algunos aspectos de esta campaña orquestada. Se sugiere, por ejemplo, que hay algunos cien- tíficos que “son peligrosos y están desacreditados”, y con los que nadie, incluidos nosotros, debería comunicarse o intercambiar. ¡En un período anterior a la historia humana, serían herejes a los que habrían de quemar en la hoguera!

No hace mucho, en nuestro propio país personas eran asesi- nadas, torturadas y encarceladas, y prohibida su mención tanto en privado como en público, porque la autoridad creía que sus puntos de vista eran peligrosos y estaban desacreditados. Ahora se nos pide que hagamos precisamente lo mismo que hizo la tiranía racista del apartheid porque, se dice, existe una visión científica que es apoyada por la mayoría, y contra la que está prohibido disentir. ¡Los cien- tíficos a los que se supone que hemos de poner en cuarentena científica incluyen Premios Nobel, miembros de Academias de Ciencias, y Profesores Eméritos de varias disciplinas de medicina!

Científicos en nombre de la ciencia, solicitan que cooperemos con ellos en congelar el discurso científico sobre el VIH/ SIDA en el punto concreto que ese discurso alcanzó en Occidente en 1984.

Personas que en otro tema lucharían decididamente para defen- der los decisivamente importantes derechos de libertad de pensa- miento y libertad de expresión, respecto al tema VIH/SIDA ocupan la primera línea en la campaña de intimidación y terrorismo inte- lectual, alegando que la única libertad que tenemos es estar de acuerdo con lo que estas mismas personas decreta que son verdades científicas demostradas.

Algunas propugnan estas extraordinarias proposiciones con un fervor religioso cegado por un algo grado de fanatismo, lo cual es verdaderamente preocupante. Puede no estar lejos el día en que de nuevo veamos quemar libros e inmolar en el fuego a sus autores por aquellos que creen que tienen el deber de efectuar una cruzada sa- grada contra los infieles.

Lo más extraño de todo es que parece que todos nosotros este- mos dispuestos a servir a la causa de estos fanáticos decidiendo es- tar quietos y esperar.

Puede ser que estos comentarios sean desmesurados. Si lo fue- sen, sería porque en un pasado muy reciente hemos tenido que te- ner nuestros ojos fijos en la muy real cara de la tiranía.

Me resulta muy alentador el que todos nosotros, en tanto que africanos, podamos contar con Su decidido apoyo en esta lucha co- mún por salvar a nuestro continente y sus pueblos de la muerte.

Por favor, acepte Su Excelencia la seguridad de mi respuesta”. –Concluye así Thabo Mbeki su misiva.

El 6 de Abril, Sudáfrica suspende un censo del “anti-VIH” Na- virapine por considerar que están muriendo demasiadas mujeres embarazadas con las que se hace la prueba. Las acciones del labora- torio fabricante, Triangle Pharmaceutics Inc., de California del Nor- te, descienden un 34% en la bolsa de valores, y esto provoca una reacción de ésta.

En Abril 16, la televisión M-Net de Sudáfrica emite a 40 países africanos su programa Carte Blanche con una entrevista al Presidente Mbeki efectuada por la periodista inglesa Joan Sentón.

Declaraciones de Mbeki por TV emitidas a 40 países Áfricanos (extractos):

“Lo que digo es porque no traen todos los puntos de vista. Pue- de ser muy bien que (los oficialistas) tengan razón, pero pienso que si tienen razón y están convencidos de que tienen razón sería una buena cosa demostrar que están equivocados aquellos que están equivocados (...) No me imagino que Jefes de Estado puedan ser capaces de decir que, puesto que no soy economista, no puedo tomar decisiones en materia de economía; puesto que no soy mili- tar, no puedo tomar decisiones en materia de defensa; puesto que no soy profesor, no puedo tomar decisiones en materia de educa- ción. No veo por qué en particular la salud debería ser tratada co- mo una cosa de especialistas y que el Presidente de un país no pu- diese tomar decisiones referentes a salud. Considero que sería una dejación de deberes si lo que se refiere a cuestiones que afectan a la salud lo dejásemos en manos de médicos y de científicos (..) Estamos muy contentos de ver que la India se está interesando en este rema”.

El 17 de Abril, la dirección de la IAS (International AIDS So- ciety) envía una carta a sus más de 10,000 miembros de 132 países invitándoles a “ir a Durban como un acto de solidaridad internacio- nal, como una demostración de los esfuerzos conjuntos del Norte y del Sur del mundo luchando contra el VIH/SIDA.

El día 19 de Abril, Jacob Zuma, Presidente del Parlamento, expresa su apoyo a Mbeki e informa de que ha recibido una carta de la asociación de personas afectadas ACT-UP de San Francisco, comunicando que la presidencia de la XIII Conferencia Internacio- nal las ha prohibido participar por tener planteamientos críticos.

El 25 de Abril, Jame Wolfensohn, Presidente del Banco Mun- dial, promete en su reunión anual celebrada en Washington que “no habrá límites” a los fondos obtenidos para combatir el SIDA en los países en vías de desarrollo.

El 27 de Abril, la revista Nature publica una “Carta Abierta al Presidente de Sudáfrica” en la que señala que “el SIDA no será de- rrotado o detenido sin el acceso a mejor tratamiento que la ciencia moderna puede ofrecer”, y afirma que “estamos bien al tanto de los argumentos de aquellos que desafían tal relación directa (entre VIH y SIDA). Nuestras columnas han estado –y permanecen- abiertas a cualquiera que ofrezca evidencia de lo contrario.

El 30 de Abril, la administración Clinton declara que “el SIDA es una amenaza a la seguridad nacional de los EE. UU., Fintan Dunne, editor de la página web aidsmyth.com escribe un comenta-rio matizando que lo declara enemigo de la “seguridad de los EE. UU.” no es el SIDA sino los disidentes del SIDA, es decir, todas aquellas personas, asociaciones, etc., que cuestionan la versión oficial del SIDA. Quizá la pregunta a formular sea: ¿Qué tuvieron que ver los responsables de los EE.UU. con el origen y desarrollo del SIDA como para que ahora sientan que es una amenaza a su seguridad nacional el que se abra una investigación a fondo sobre el fe- nómeno SIDA? Y ello precisamente a partir de África.

El 1 de Mayo, The Globe Mail de Canadá, bajo el título “Los negadores de que el VIH causa el SIDA deberían ser encarcela- dos”, informa que el Dr. Mark Wainberg, presidente de la IAS –y que es canadiense- ha declarado que “si tuviésemos éxito y ence- rrácemos a un par de estos tipos, garantizo que el movimiento de negadores del VIH moriría rápidamente”.

Los días 6 y 7 de Mayo, se celebra el panel en el Hotel Sheraton de Pretoria y sin presencia de periodistas, condición exigida por los defensores de la hipótesis VIH=SIDA (USA). Asisten 33 cientí- ficos: Luc Montagnier como oficial y Peter Duesberg como disi- dente. También participaron Ann Duerr de los CDC, Clifford Lane de los NIH y otros altos oficiales que entre pasillos decían que la conferencia era importante, y que muchos de los argumentos disi- dentes podían ser una ayuda en la lucha contra el SIDA. En esa oportunidad, ante la presión por parte de la parte disidente, la Dra. Helene Gayle y el Dr. Flofford Lane admiten que no existen prue- bas científicas de la existencia del “VIH” ni de la confiabilidad y especificidad de los tests de diagnóstico empleados para el SIDA.

El sábado 6 Clinton llamó a Mbeki para pedirle que permitiese la asistencia de cuatro especialistas de SIDA de la Casa Blanca; Mbeki aceptó y los cuatro aparecieron el último día, aunque no di- jeron casi nada.

Acuerdos del panel:

-Constituir un comité formado, por el lado oficial, por Helen Gayle (Directora del Centro Nacional de Prevención del VIH/SI DA, CDC) y Malegapuru Makgoba (Presidente del Consejo de In- vestigación Médica de Sudáfrica), y, por la parte disidente, el Dr.

Peter Duesberg (miembro de la Academia Americana de Ciencias y Profesor de la Universidad de Berkeley, CA) y Harvey Bialy (ex editor de BioTechnology). Su función es la de formular estudios epidemiológicos y experimentos a realizar, y preguntas a responder que permitan zanjar los desacuerdos.

-Continuar el debate por internet de forma cerrada los partici- pantes del panel.

-Encontrarse de nuevo antes de la Conferencia de Durban. -Rasnick resaltó que luego que ningún oficialista objetó nada cuando afirmó que “el AZT había matado a mucha gente”, y aña- dio que “podría haber cuantificado que fueron decenas de miles los asesinatos”.

Declaración de la minoría crítica con recomendaciones al gobierno de Sudáfrica:

Dado que las definiciones de SIDA son diferentes en Occidente y en África, y que han cambiado con el tiempo. En muchos casos un africano diagnosticado como SIDA no sería considerado como tal en EE. UU., Europa ni Australia, y dada la cuestión clave de si los africanos clínicamente diagnosticados como SIDA son de he- cho VIH positivos, formulamos lo siguiente:

El SIDA no es contagioso, aunque muchas de las manifesta- ciones oportunistas lo sean.

El SIDA no es transmitido sexualmente. El SIDA no está causado por el “VIH”

Los medicamentos anti-VIH, cuya toxicidad está admitida, matan a las personas.

Los efectos tóxicos inducidos por dichos medicamentos causan condiciones definitorias de SIDA que no pueden ser distinguidas del SIDA.

Recomendaciones:

-Dedicar la mayoría de los recursos biomédicos y otros, nacio- nales e internacionales, a la erradicación y tratamiento de las enfer- medades definitorias de SIDA predominantes en Sudáfrica, tales como tuberculosis, malaria e infecciones endémicas, a la mejora de la alimentación, a proporcionar unas condiciones de salud mejores y agua potable.

-Rechazar completamente el empleo de medicamentos anti- VIH. Inevitablemente estos medicamentos requieren cantidades

importantes de otros medicamentos compensatorios, y lo que se proclama es que, en el mejor de los casos, sólo producen benefi- cios transitorios en pacientes gravemente enfermos.

-Promover educación sexual basada en el hecho de que hay muchas enfermedades de transmisión sexual y de que se pueden evitar muchos embarazos no deseados.

-Suspender la difusión del mensaje falso y psicológicamente

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