9. LA CIVILIZACIÓN DE LA IMAGINACIÓN: EL MEDIEVO
9.2 Una simbología de la intimidad de Dios: la Cábala renacentista
Este discernimiento de la religión cristiana durante el Medievo posee, para Czesław Miłosz, una ramificación, ya dentro del Renacimiento, en la interpretación cristiana de la Cábala, introducida en el conjunto de Occidente a través de la expulsión de la judería española de la península en 1492475. En concreto el poeta centra su
atención en la Cábala de Isaac de Luria al considerar que su interpretación de esta corriente mística judía poseía elementos que podían ser de gran utilidad para la cosmovisión imaginativa.
una serie de “negaciones duales” y de contradicciones en cuya resolución, dentro del principio de consistencia (de no-contradicción formal), surge tanto la ciencia como el individualismo moderno.
474 Esta afirmación es matizada por Miłosz cuando señala que, en su extremo, esta doctrina podría servir
como ilustración de una teoría conductista del estado que afirmara la esclavitud como libertad perfeccionada. Ibid.,p. 43.
154 Con Gershom Scholem476, para Czesław Miłosz la Cábala luriana es una teosofía
centrada en el conocimiento de la intimidad de la creación divina. Busca saber cómo Dios creo, y por medio de que etapas, el mundo. Luria parte de un modelo ternario:
tsimtsum (auto-contracción de Dios), shebirat-ha-kémin (rotura de vasijas) y tiqqun
(restauración de la armonía cósmica)477.
Tsimtsum. Contradice a la creación ex nihilo. El mundo no puede limitar la
infinitud de Dios. De la esencia más íntima (Ein-Sof)478 de Dios surge un espacio primordial –que incluiría a la Nada– mediante una suerte de retirada/respiración voluntaria479 de la divinidad: el árbol de los sefirot –las estancias, etapas, “espejos” o potencias emanadas de Dios– desde las que Dios revela el mundo y la jerarquía de los mundos por venir.
Shebirat-ha-kémin. En este proceso de creación se produjo una catástrofe. La
energía acumulada fue tan grande que las “vasijas” (Kelim) destinadas a contenerla se
476 Ibid.,p. 207. En su estudio de la Cábala Czesław Miłosz sigue las traducciones inglesas de los libros de
Gershom Scholem (1897-1982) Sobre la Cábala y su simbología. (Siglo XXI, Madrid, 2015) y Desarrollo
histórico e ideas básica de la Cábala (Riopiedras, Barcelona, 1994).
477 Ibid.,p. 213.
478 Nos habla de un Deus absconditus, En-sof (Sin fin, infinito), que es en sí un mundo impenetrable e
incognoscible. De ese universo sellado para la mirada humana se deriva (no se sabe cómo) el universo sefirótico a través de Dios, que se da a conocer a sus criaturas. RUBEN HAYOUS, Maurice, “En-sof” In.
Diccionario crítico de esoterismo. Jean Servier (Ed.). Akal, Madrid, 2006. p. 369.
479 Maurice-Ruben Hayous, en la entrada Cábala del Diccionario crítico de esoterismo, comenta: “Luria,
poseedor de un espíritu simbólico especialmente dotado, calcó la génesis del universo sobre el drama de su propio pueblo acababa de vivir al verse obligado a retirarse del territorio de España, donde había vivido durante generaciones. De este modo, el propio Dios en persona, señor del universo, se repliega sobre sí mismo, en un acto de amor supremo y de abnegación (tsintsum). Este se retira a sí mismo, mientras todo le pertenece, dejando a la materia un espacio primordial por el que ésta se puede extender.” Ibid., p. 1425.
155 rompieron. De los fragmentos (kehppol) de estas vasijas rotas surgiría "el otro lado" (Sitra abra) que daría comienzo al Mal y a la materia480.
Likkvn. Tras la ruptura de las vasijas, Dios creo el mundo anterior al Pecado
Original en un acto de Gracia derramando Su Luz481, tratando así de ordenar, redimir o restaurar (likkvn) al mundo primordial a su estado original. La trasmutación de la luz divina en luz física daría lugar al primer punto matemático y, a posteriori, en una energía eléctrica que, en su expansión, daría lugar al universo.
Este tratamiento de la creación además de ser un epítome del razonamiento simbólico (“Lo que está más abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es
como lo que está abajo”482), poseería, para el poeta, la virtud de hacer comprensible al
cristiano el mayor misterio de su fe: como una divinidad, identificada con el Bien, habría dado lugar a un mundo caído, emparentado con el Mal, que el mismo Dios sufriría en su Encarnación. Como Dios en la Cábala luriana ordenó el mundo primordial posterior a la catástrofe derramando su Luz483, Cristo derramaría su sangre,
por amor a la humanidad en la Cruz. La Creación, para ser comprendida, debe de realizarse desde la Cruz.
480 “Además, del mismo modo en el que hombre fecunda a la mujer, Dios forma una pareja con el universo:
los recipientes que se rompen bajo el efecto simbólico de una semilla demasiado fuerte nos recuerdan por su forma y su naturaleza de receptáculos, al sexo femenino. El simbolismo sexual se transforma en simbolismo luminoso en el momento en que debe tener lugar el tiqqun: las parcelas de semilla dispersas en la nada de las tinieblas deben volver a ser capturadas; éstas, sin embargo, se transforman en chispas de luz, perdidas en un océano de tinieblas. El orante judío, a través de su oración, participa en el restablecimiento de la armonía cósmica.” Ibíd., p. 369-370.
481 Miłosz menciona que ya en las escuelas medievales de Chartres y Oxford se atribuyó el acto de la
creación al movimiento de la luz emitida por Dios. Además, como ya se verá en el apartado 12.4.3. Oskar Miłosz, realiza una lectura de cabalista del Génesis en donde la Creación “exterior” se da a partir de un mandato divino expresado por medio de una proyección de la luz espiritual (Fiat lux, “Hágase la luz”). MIŁOSZ, Czesław, The land of Ulro, Farrar, Straus and Giroux, New York, 2000. p. 216.
482 Ibid.,p. 210. 483 Ibid.,pp. 215-216.
156 Además, dentro de este esquema, el ser humano poseería un papel central, fundamentado en la existencia de una humanidad de Dios u Hombre Primordial presente en las primeras formas surgidas dentro del proceso de emanación del espacio primario: Adam Kadmon.
A través de esta figura el hombre puede evitar ante la inhumanidad del mundo, tanto el dualismo absoluto como el prometeísmo. Creado por analogía a Adam
Kadmon, Adam (el hombre) es el Rey de la Creación. Ya sea para provocar la Caída,
ya sea para restaurar el mundo a su forma prístina y primera, el destino del mundo descansa sobre su memoria del vínculo humano con Dios. Así en la Caída Adam que dejó de contemplar la Creación a través de los ojos de Dios para verla desde una percepción divinizada de su yo, desde lo mesurable484. De esta manera el mundo devino un en-soi autónomo, una segunda naturaleza material, sostenida sólo por la fuerza de su inercia485. La restauración escatológica del orden divino de la naturaleza, que promete la Cábala luriana, se produciría, cuando el hombre, siguiendo las enseñanzas dadas por la misma Cábala, volviera aceptar a Dios como su redentor. Volviera a mirar el mundo desde la mirada de su Creador486.
No cabe duda que, para Miłosz, Adam Kadmon y el papel del hombre en la Cábala luriana puede ser entendido como una prefiguración de Cristo y del papel del hombre en el plan escatológico cristiano.
484 MIŁOSZ, Czesław, The land of Ulro, Farrar, Straus and Giroux, New York, 2000. p. 217-219. 485 Ibid.,p. 220-221.
157