E L ANÁLISIS COMPARATIVO EN EL MARCO DE UNA H ISTORIA SISTÉMICA
3. Herramientas para el estudio del subsistema político y su interac ción con las relaciones internacionales
3.1. Los sistemas políticos de las grandes potencias Comienzos del siglo
Alemania: La Constitución de 1871 estableció el sistema federal y una monarquía parlamentaria. Sin embargo, este sistema se edificó sobre un estado autoritario dominado por la reaccionaria aristocracia terrateniente y militar prusiana. El rey de Prusia fue investido de la posición hereditaria del emperador alemán quien disfrutaba del poder exclusivo para nombrar y despedir a la cabeza del gobierno, el Canciller; también gozaba del poder exclusivo para conducir las relaciones exteriores, comandar la fuerzas ar- madas en tiempo de guerra; convocar, aplazar y disolver el Parlamento bicameral y a través del Canciller, promover la legislación doméstica.
El
control de Prusia sobre el Bundesrat o Cámara Alta fue preservado por me- dio de un complejo sistema de representación indirecta y por contribución,
• Marco geográfico-ecológico:
Tierras y recursos conocidos y comunicados entre sí; clima, epide- mias.
• Subsistemas demográfico y micro-social:
Natalidad, mortalidad, estructuras de parentesco.
• Subsistema económico:
Unidades, interacciones y productos de la actividad agropecuaria, comercial, industrial y de servicios.
• Subsistema cultural:
Unidades, interacciones y productos en religión, ciencias, artes, educación; ideologías que conectan el ss cultural con el económico y el político.
• Subsistema político:
Unidades, interacciones y productos del Estado y entre los Estados; grupos con relevancia para el control de la violencia; organizaciones internacionales.
junto con la estipulación constitucional de un veto prusiano sobre la legisla- ción concerniente a asuntos militares. La Cámara Baja o Reichstag aunque elegida por representación directa sobre la base de sufragio universal mas- culino, no tenía la autoridad legislativa asociada con los genuinos sistemas parlamentarios. La cabeza del Parlamento – el Canciller - era responsable ante el Emperador y su Gabinete de Ministros, solo ante el Canciller. Esto significaba que podía mantenerse en el poder sin mayoría legislativa mien- tras retuviera la confianza del gobernante hereditario. Ni el Bundesrat ni el Reichstag tenían poder sustantivo y sobre todo respecto a la política exte- rior.
Francia: Hacia 1875, una serie de leyes fundamentales habían estableci- do un régimen republicano: la III República. Tenía probablemente la consti- tución más democrática de todos los estados europeos. El legislativo consis- tía en dos cámaras: la Cámara de Diputados que era elegida por sufragio universal masculino por un período de cuatro años y el Senado, elegido indirectamente por nueve años. Aunque iguales, la elegida directamente, la Cámara de Diputados, era más poderosa. Gobierno y Ministros precisaban una mayoría en la Cámara para ganar acuerdo, y un voto de no confianza podían derribarlos. Las dos Cámaras se reunían para elegir al Presidente por siete años y usualmente era una figura ceremonial. El verdadero poder ejecutivo descansaba en el Gabinete de Mtros. Y las decisiones importantes se tomaban en negociaciones entre los líderes de los partidos. Los Mtros. eran responsables ante la Cámara. Todos los gobiernos estaban compues- tos de coaliciones y podían ser disueltos por desacuerdos.
Gran Bretaña: Tenía un sistema político de estructura democrática aun- que en política exterior el Ministro del área gozaba de gran autonomía. For- malmente era una monarquía constitucional que crecientemente se fue transformando en un gobierno parlamentario democrático [sistema constitu- cional democrático]. Los monarcas reinaban pero no gobernaban. El verda- dero ejecutivo era el Gabinete de Mtros, teóricamente elegido por el monar- ca pero en realidad por el partido que tenía la mayoría en la Cámara de los Comunes. Nombraba funcionarios, supervisaba la administración e introdu- cía propuestas de leyes en el Parlamento. Este Gabinete aunque conducido por el Primer Ministro, que era elegido por el partido, era responsable ante el Parlamento y podía ser despedido por un voto de no confianza o al fraca- sar en la aprobación de una ley importante. Durante mucho tiempo el Par- lamento se dividió entre los dos grandes partidos: Conservadores y Libera- les. Cuando el partido gobernante fracasaba en una votación clave también podía renunciar y permitir al otro partido formar gobierno o podía disolver el
Parlamento y convocar nuevas elecciones.
La soberanía real la tenía el Parlamento, dividido en dos cámaras: la Cám. de los Comunes y la de los Lores. Ya en este período los Comunes tenían el verdadero poder aunque hasta 1909 los Lores mantuvieron el de- recho de aplazar o bloquear legislación aprobada por los Comunes. Los Comunes eran elegidos por voto popular por seis años, siempre que no se disolviera la Cámara para nuevas elecciones. Durante el siglo XIX distintas leyes fueron ampliando el derecho de voto considerablemente aunque toda- vía quedaba cerca de un tercio de los hombres sin ese derecho.
Rusia: En los años precedentes a la Primera Guerra era el único estado europeo que oficialmente se proclamaba a sí mismo como una autocracia. En teoría todo el poder legal era investido en la persona del Zar. Los Mtros. del gobierno eran nombrados personalmente por él, así como las leyes eran decretos del Zar. No había Legislatura electiva y por lo tanto no había nece- sidad de partidos políticos. Hasta la revolución de 1905 los grupos oposito- res estaban proscriptos. Entonces, el Zar, en medio de los disturbios revolu- cionarios, hizo algunas concesiones: proclamó el fin de la censura y de la prohibición de los partidos políticos, permitió la creación de la Duma – una asamblea nacional elegida. Sin embargo, el sistema estaba muy lejos de ser democrático. Los diputados eran elegidos indirectamente y el sistema elec- toral estaba proyectado para favorecer determinados grupos sociales [[los sectores aristocráticos] y a los leales del Zar. Cuando las dos primeras Du- mas incorporaron diputados hostiles al régimen, la Duma fue disuelta por el Zar y el sistema electoral se rehizo [con mayores restricciones al voto popu- lar]. Es decir, que a pesar de la introducción de una constitución y de una legislatura electiva, la naturaleza fundamentalmente autocrática del sistema no fue alterado.
Austria-Hungría: Era el tercer estado más grande de Europa después de Rusia y Alemania. Imperio políglota, la nacionalidad gobernante era una minoría: doce millones de los más de cincuenta millones de habitantes, hacia 1910. Aparte de los magiares que constituían el pueblo gobernante de Hungría, el resto estaba formado por una multitud de pueblos como los che- cos, eslovacos, polacos ucranianos, rumanos, serbios, croatas, eslovenos, italianos, eslavos musulmanes y otros. Desde 1867 el reino de los Habsbur- gos lo formaban dos estados separados – el Imperio de Austria y el Reino de Hungría – unidos bajo una misma bandera y la soberanía de un mismo monarca: el Emperador; cada estado tenía su propia lengua, constitución, funcionarios y parlamento. Estos parlamentos no tenían poder ni efectividad. Así, A-H había establecido un sistema con los atributos externos de un go-
bierno parlamentario constitucional mientras que en realidad conformaba un sistema de absolutismo burocrático pues el Emperador poseía el poder de decisión último en cuestiones de guerra y de paz.
En suma, Alemania, A-H y Rusia eran sistemas constitucionales, con legislativos electivos pero de mínima efectividad, sin responsabilidad parla- mentaria y sus ejecutivos no eran electivos. Los tres configuraban sistemas de fachada democrática (Resumen y Trad. de Geller y Singer 1998: 179- 184).