Joy, 1993
Tras la persecución de indígenas para capturarlos como esclavos de las explotaciones de caucho (Hevea brasiliensis) en la región, a finales del siglo XIX y comienzos del XX durante la llamada Fiebre del caucho, los Nükák se aislaron de todo contacto hasta 1965, cuando la colonización ganadera llegó a su territorio y algunos Nükák murieron a manos de algunos colonos de Charras, al reclamar los indígenas que los colonos destruyeron un huerto.
Se volvió a tener noticias de ellos en 1988 cuando un grupo de 49 llegó a Calamar (Guaviare), huyendo de un ataque de los colonos que cultivaban coca en las cercanías del río Guaviare, a raíz de un conflicto por niños: los colonos, escasos de hijos por haber pocas mujeres en la colonización, robaban niños indígenas y los indígenas decidieron hacer lo mismo, tras lo cual fueron perseguidos a muerte. Por esta época la población Nükák era de aproximadamente mil personas.
A partir del regreso de este grupo a su territorio, se presentaron varias epidemias que diezmaron la población Nükák y la redujeron a cerca de 400 personas. Gripe, sarampión, parotiditis, malaria falciparum, hepatitis, meningitis, los afectaron sin que hasta 1998 el Estado colombiano adelantara un programa de atención en salud para defender a los Nükák de estas enfermedades y de los problemas del contacto. Con el falso argumento de que “nadie sabe quiénes son sus líderes”, ni siquiera se le permitió a los Nükák, para curarse, usar dineros de su propiedad que de acuerdo con
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la Constitución de Colombia son consignados anualmente desde 1993 en un banco. Solamente en 1998 las secretarías de Salud y Asuntos indígenas el departamento del Guaviare empezaron un programa de salud, gracias al cual volvió a aumentar poco a poco la población Nükák. Otros programas de salud se han llevado a cabo, pero el conflicto armado que ocurre en Colombia, impide ahora que se desplieguen adecuadamente.
Aunque registró un crecimiento demográfico desde 1999, el pueblo Nükák enfrenta cada vez con mayor fuerza una nueva invasión de colonos a su territorio legalmente reconocido, debido a que los cultivos de coca cercanos al río Guaviare han sido fumigados con glifosato (Round-up de Monsanto). Los propios Nükák sufrieron efectos de las fumigaciones y han tenido las enfermedades de la piel por esta causa. Los colonos campesinos que abandonaron las cercanías de ese río para ocultar sus cultivos de los aviones y satélites, han establecido pequeños cultivos de coca dispersos por la selva, dentro del Resguardo Nükák (territorio de propiedad colectiva de los nükâk, reconocido en 1993 y ampliado en 1997, tras sendas campañas internacionales).
La dispersión de la pequeña producción de coca de los colonos, por todo el territorio Nükák, no sólo aumentó los riesgos del contacto y el número de Nükâk que trabajan como jornaleros en la recolección de hojas de coca y otras labores asociadas, sino que atrajo a los diferentes actores armados en torno al comercio de la coca. Existen tres fracciones diferentes de paramilitares rivales, el ejército y policía y la guerrilla, enfrascados en una guerra sin cuartel. Esta ha sido una verdadera catástrofe dentro del territorio; ha producido el desplazamiento del 35 por ciento de la población Nükâk hacia fuera de su territorio; ha cobrado víctimas por explosiones de los combates, interrumpe frecuentemente las rutas de caza, pesca y recolección y, aunque algunos grupos Nükák han logrado preservar su vida tradicional o por lo menos mantener cierta independencia, cada día el espacio donde es posible hacerlo es menor.
Referencias
• ARDILA, Gerardo y Gustavo POLITIS 1992: "La situación actual de los Nukak", en Revista de la Universidad
Nacional de Colombia 26: 2-6.
• ASOCIACIÓN NUEVAS TRIBUS DE COLOMBIA 1982 a 1993: Informes trimestrales de actividades,
presentados a la Dirección General de Asuntos Indígenas del Ministerio de Gobierno o del Interior, Bogotá, varios mecs.
• CABRERA, Gabriel; Carlos FRANKY y Dany MAHECHA 1999: Los N+kak: nómadas de la Amazonia
colombiana; Universidad Nacional de Colombia, Sf. Bogotá D.C.- ISBN 958-8051-35-5
• CÁRDENAS, Dairon y Gustavo POLITIS 2000: Territorios, movilidad, etnobotánica y manejo del bosque en los
Nukak orientales. Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI, Bogotá D.C.- ISBN
958-695-035-2
• CATHCART, Marylin 1979: "Fonología del Cacua", Sistémas Fonológicos Colombianos vol. IV, p.p. 9-45; ILV; Editorial Townsend, Lomalinda (Meta).-
• FRANKY, Carlos; Gabriel CABRERA; Dany MAHECHA 1995: Demografía y movilidad socio-espacial de los
Nukak. Fundación Gaia, Bogotá D.C.
• GROUX, Sabine 1993: "Rapports su la situation sanitaire et sociales des indiens Nukak de Colombie"; París. mec. 66 páginas.
• GUALTERO, Israel 1989: "Estudio breve de la cultura material de los Nukak". Asociación Nuevas Tribus de Colombia, mec. 15 p.
• GUTIÉRREZ, Ruth 1996: "Manejo de los recursos naturales (fauna y flora) por los Nukak"; trabajo de grado. Universidad Nacional de Colombia, mec.
• MAHECHA R., Dany, Carlos FRANKY, Gabriel CABRERA y Carmen R. FAJARDO M. 1998 Los Nukak un
mundo que se extingue. COAMA, Bogotá D.C.- ISBN 958-96633-1-1
• MONDRAGÓN, Héctor 1994 "La defensa del territorio Nukak" en Antropología y derechos Humanos. Memorias
del VI Congreso de Antropología en Colombia. Carlos Vladimir Zambrano editor. Universidad de los Andes, p.p.
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• POLITIS, Gustavo G. 1995 Mundo Nukak. Fondo de Promoción de Cultura, Banco Popular, Bogotá D.C.- ISBN 958-9003-81-83
1996 Nukak. Instituto Amazónico de Investigaciones SINCHI, Bogotá D.C.- ISBN 958-95379-8-7
• SILVERWOOD-COPE, Peter L. 1990: Os makú, povo caçador do nordeste da Amazônia. Editora Universidade de Brasília.- ISBN 85-230-0275-8
Enlaces externos
• SURVIVAL INTERNATIONAL, Febrero de 2006 [1] • e-postal [2]
• Caminantes vídeo formato .ram [3]
• Construcción de campamento vídeo formato .ram [4] • Informe [5]
Referencias
[1] http://www.survival.es/related_material.php?id=367 [2] http://www.survival.es/ecard.php?gallery_item_id=900
[3] http://www.survival.es/images/gallery/Video_Galleries/nukak/hi_res/Nukak_Moving_camp_high.ram [4] http://www.survival.es/images/gallery/Video_Galleries/nukak/hi_res/Nukak_Building_house_high.ram [5] http://www.javeriana.edu.co/Humana/nukak.html
Pastos
Como pastos son conocidos los pueblos aborígenes que los españoles encontraron habitando junto con los quillacingas la franja andina de lo que actualmente es el departamento de Nariño, al sur de Colombia, y la provincia del Carchi, al norte de Ecuador. Al llegar los españoles su población era de 23.000 personas.[1]
Pastos y Awá
Tomás Hidalgo,[2] a partir de un vocabulario recolectado en Muellamués, y Sergio Elías Ortiz,[3] han propuesto la relación cercana de la lengua de los pastos con el cuaiquer, kwaiker o Awá pit, de la familia Barbacoa, además de una notoria influencia del quechua, explicable por lo demás, dada la vecindad con el imperio Inca, que incluso dominó transitoriamente la región hacia 1492 y levantó una fortaleza, aun visible, en Males (hoy municipio de Córdoba).
Es posible que el nombre de "pastos" sea una castellanización de Pats Awá ("gente escorpión"), una imagen surgida para referir que Huayna Cápac les "quiso pisar la cabeza y lo picaron con la cola", pues al ocupar el imperio la zona de Ipiales, los pastos se refugiaron en la Cordillera Occidental y lograron expulsar a los ocupantes. Los incas prefirieron entonces avanzar por el piedemonte amazónico a través del territorio de los Cofán,[4] pero finalmente fueron los españoles los que controlaron la región y fueron los Awá quienes lograron preservarse de la dominación en las selvas de la vertiente del Pacífico, en tanto los pastos finalmente dejaron de hablar su idioma.
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Enlaces externos
• Los Pastos [5]], capítulo del libro “Geografía humana de Colombia”, en la Biblioteca Luís Ángel Arango.
Referencias
[1] « ::: CABALLEROS ANDANTES :: Leyendas Medievales ::: (http://www.caballerosandantes.net/index.php?cid=30&page=12)». [2] Hidalgo, Tomás (1913) Juicio crítico sobre la "Historia general de la República del Ecuador": 39-42. Quito.
[3] Ortiz, Sergio Elías (1965) "Lenguas y dialectos indígenas de Colombia"; Historia Extensa de Colombia I (3): 58-60. Bogotá. [4] Ortiguera, Toribio de 1586 Jornada del Río Marañón. Madrid: Atlas, 1968
[5] http://www.lablaa.org/blaavirtual/geografia/geohum4/pastos1.htm
Pijao
Pijao
Población total Descendientes mestizos (Indeterminada)
Idioma Lenguas nativas y español
Religión Religión tradicional y cristianismo
Etnias relacionadas
Tamaes, Guakaes, Koriguages, Yalkaes, Yaporoges, Andakes, Panches, Kimbaes
Los pijao o pijaos eran una federación de pueblos amerindios que habitaban en la región del Tolima y otros territorios en Colombia. Por la costumbre de vestir hermosas prendas adornadas de oro que no cubrían sus genitales y pintar sus cuerpos con el tinte vinotinto de la Bija, los conquistadores españoles les llamaron inicialmente
Bipxaus[1] (bijaos), que así llamaban los paeces a uno de estos cacicazgos, para finalmente y de manera peyorativa usar la palabra pijao.
En tiempos precolombinos poblaron la Cordillera Central de los Andes entre los nevados del Huila, del Quindío y del Tolima; el valle alto del río Magdalena y el alto Valle del Cauca en la actual Colombia. Su linaje se remonta a 6000 a.c. con desarrollos tecnológicos variados, sin modificar su manera de gobierno, el cacicazgo. No llegaron a formar imperios, manteniéndose como pueblos federados. Los restos de cerámica más antiguos se datan de tal época. Estos belicosos pueblos Americanos tenían origen étnico Caribe, por sus caracteristicas antropológicos inequivocas, como lo confirman: Fray Pedro Simon,[2] Juan López de Velasco [3] y Antonio de Herrera [4] , historiadores y cronistas de la Conquista de América e historiadores colombianos del siglo XX como Miguel Triana.[5]
«como no fueran de tres naciones, Pijaos, Taironas y Araucos, que son las tres naciones de la gente mas valiente de las indias»
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Imagen de modificacion de craneo practicada a principios de siglo XX. Los matacha de Quintin
Lame
Aspectos antropológicos
Federación Pijao La adscripción étnica de estos pueblos es compleja, si bien fueron
calificados como "caribes" por cronistas coetáneos como Fray Pedro Simon,[6] Juan López de Velasco [7] y Antonio de Herrera [8] , historiadores y cronistas de la Conquista de América. El caso es que los primeros cronistas aplicaban el término "caribe" a cualquier grupo belicoso que se resistiera a la autoridad y tuviera cierto tipo de prácticas antropofágicas. Sin embargo la evidencia lingüística, que es un indicador más sólido, si bien revela cierta influencia caribe en el léxico no sugiere que los pijao hablaran una lengua caribe.[9] [10] Aún algunos historiadores colombianos del siglo XX como como Miguel Triana.[11] o Pedro Ordónez de Ceballos[12] ingorando la falta de evidencia lingüística califican de "caribes" a los pijaos sobre la base de rasgos culturales.
Aspecto
Dentro de su estética corporal era común la modificación de su cráneo con tablillas ortopédicas que usaban desde neonatos en la región occipital y frontal que les daba un aspecto de ferocidad, y les emparente con la cultura Tumaco dentro de La que se encuentran figuras de arcilla que denotan similares rasgos faciales: la deformación
craneal, también modificaban la forma de sus extremidades superiores e inferiores con el uso ajustado de pitas (Cuerdas de fibras entrelazadas).
Cambiaban el aspecto de su nariz con la fractura del tabique nasal, además perforaban su nariz y el lóbulo de la oreja para el uso de emblemáticos y decorados adornos de oro. Llamaban a sus adornas corporales "Wua-La-ka" (Balaca). Usaban coronas de diversos materiales, mascaras, diademas de plumas, brazaletes, narigueras u otros pendientes. Pintaban sus cuerpos en actos comunitarios de rojo con el tinte de Achiote que llamaban: "Bi-Cha" (Bija).
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Belicosidad
Varias etnias caribes de los siglos XIV a XVI fueron sociedades belicosas de carácter expansionista. La gran extensión que alcanzaron esos pueblos y el mestizaje con otras poblaciones locales hicieron surgir diferencias culturales muy marcadas entre los caribes de una zona y otra, de acuerdo a las adaptaciones adquiridas y contactos con otras etnias. Anotan los historiadores el indiscutible origen Caribe esta etnia considerada los "Navegantes de la Prehistoria en América", que durante milenios, en migraciones de tiempos prehistóricos, usaron como vías principales de penetración la del río Magdalena y la del río Orinoco. De primera vía de penetración[13] por el Río Magdalena (Wuakakaya) con los linajes Ambigues, Muizes, Kolimas, Panches, Kimbaes, Putimanes y Paniquitaes. En cuanto a la segunda vía por el Río Orinoco [14] con los linajes Tamaes, Guakaes, Koriguages, Yalkaes, Yaporoges, Yaguae y Andakes.
Era muy hábiles nadadores, relatan que estas gentes fácilmente cruzaban el Wakakaya (Río Magdalena) llevando sobre sus hombros carga o prisioneros. Sus Teguas tenían amplios conocimientos de farmacología a partir del uso de las sustancias naturales. Para el rol de guerrero usaban la palabra: Ma-Ta-Ca (Macancan) y a sus prendas de batalla Ma-Ta-Cha (Matachin). Dentro de las armas utilizadas por estas gentes encontramos: lanzas (Ambigues), bodoqueras (Koriguages y Andakaes) arcos y flechas (Tamaes y Yalkanes) también hacían uso de macanas y ondas. Fueron el símbolo de la resistencia y la altivez indomable, no recuerdan los cronistas de indias federación que combatiera con tanta tenacidad y gallardía por casi un siglo, antes de quedar aniquilados y no vencidos. Más de cuatrocientos conquistadores españoles y cuarenta mil indios de tribus aliadas a los conquistadores fueron muertos en combate por estas gentes. Muchas expediciones fueron enviadas a sojuzgarlos pero fueron desbaratadas por los pijaos.
Nombre
Escribe Fray Pedro Simon de los pijaos y su nombre: Ambiguexs significa Brujos o Bipxaus[15] que a si les dicen a estas gentes los Paeces. Estos guerreros caribes que dominaban extensos territorios de lo que hoy es el Departamento del Tolima en Colombia tenían como actividad económica comercial el cultivo del tabaco al cual daban distintos usos y comerciaban en preparaciones medicinales llamadas Ambi [16] o a manera de cigarro para la fuma. Penetro este comercio buena parte de América hasta encontrar su nombre en regiones donde el cultivo de esta planta no era posible así pues: Los kechuas llamaban Ampy a la medicina o al veneno. Los Tupíes llamaban Amby al mucílago elaborado a partir del tabaco. (Martius) Los Tupí-guaraní llaman Ambiu al unto jugo o extracto de tabaco (Jover)
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Escultura en Bronce honrando a la Mohán Tulima
Aspectos sociales
Imagen de modificacion de craneo practicada a principios de siglo XX. Los matacha de Quintin
Lame Su organización social, el cacicazgo, una forma de clan familiar de
linaje ancestral, no residía en poblados; sus bahareques o habitaciones eran apartadas unos de otras de meticulosa [17] y cuidadosa construcción
Para comunicarse utilizaban fogatas, con señales acordadas para convocar a los distintos eventos comunitarios. El medio de transporte fluvial fue generalizado en estas gentes, recorrían sus áreas de influencia y gran parte del territorio de Colombia en tiempos considerablemente cortos, gracias a su habilidad y conocimientos de navegación. Llamaban a quienes mejor ejercían la navegación boha (boga) y a sus embarcaciones kanoha (canoa), talladas de una sola pieza de madera de saman o ceiba
Sus asambleas o mingas se verificaban a la sombra de Ceibas, donde efectuaban sus ceremonias de guerra, coronación de cacicas, rituales nupciales y otros actos. Usaban sus flores para adornar a las mujeres soltera (vírgenes) y consideraban este árbol como el "Gran Hogar" símbolo de una naturaleza, rica, generosa y maternal
Su agricultura cosechaba en las cordilleras: Papas, Arracachas, Frijol, Uchuvas entre otras. En las zonas más cálidas: Maíz, Yuca, Mandioca, Coca, Tabaco, Algodón, Cacao, Aji, Achira, Aguacates, Ahuyama, Guayabas, Mameyes. Eran diestros en la domesticación de animales. Mantenían en sus comunidades diferentes especies mamiferos
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acuáticos [18] , aves y primates, estos últimos utilizados en la recolección de frutos de la selva y raciones de huevos; utilizaban como animales de rastreo a zorros y pastoreaban con intención de caza venados, chigüiros y otros anímales de sabana. En sus bahareka los dormitorios los formaban hileras de hamacas (Ha-ma-ka) que les servían como cama o cunas; eran tejidas en telar con fibras de algodón. Llamaban a su cocina barbacoa, era un mesón de madera cubierto por tierra donde asaban y cocinaban sus alimentos.
Llamaban Tata a sus ancestros de linaje o abuelos, es claro el uso en la palabra Tatacoa que significa -el abuelo-
serpiente- ( Tata- Boha) nombre dado por estos cacicazgos a un área desértica rica en fósiles de todo tipo en los
Departamentos de Huila y Tolima en Colombia. Decían Muan (Mo-Han) o Chaman, (Cha-Mo-Han) a sus sacerdotes y Tegua (Ta-Wua) a sus curanderos o médicos siendo estos roles distintos dentro de sus sociedad.
Aspectos religiosos
Mohán Estos y otros pueblos prehispánicos encontraban sagrados y mágicos
muchos elementos naturales: astros, eventos meteorológicos, fuentes de agua, seres vivos, vegetales, minerales y su propia existencia, practicaban una forma de animismo en donde todo forma parte una sola unidad divina (monoteísmo primitivo). Pensaban que las acciones del hombre afectaban esta unidad divina y para mantener tan delicado equilibrio realizaban variadas formas rituales. Hacían representaciones o ídolos en oro, ceramica o troncos de madera de estos elementos mágicos que adornaban con dardos o lanzas, les pintaban de distintos colores y procuraban que fueran propicios con ofrendas de distinos elementos desde: sangre humana hasta bebidas de chicha de diferentes ingredientes. Sus ceremonias sagradas eran precedidas del ayuno de su Mo-Han o sacerdote[19] , que desde sus guacas (Wua-ka) presagiaba aspectos de la dualidad Bien-Mal, con el vuelo de aves y mariposas o la lectura de: chaquiras, ceniza de tabaco, bejucos resinosos, sedimento de Chucula (Cacao) o en las entrañas de animal de monte. Usaban diferentes sustancias sicotrópicas para alcanzar el trance religioso desde Ha-ya-wua-ka (Ayaguasca) hasta venenos de insectos o animales.
La cacica y mohán Tulima,[20] , regentaba una Wua-ka o santuario religioso pijao en las cercanías del volcán Machín, fue asaltada por los españoles y hecha prisionera, siendo conducida encadenada hasta Ibagué, en cuya plaza principal se le condenó a la hogera e incineró, y mientras agonizaba recibía bendiciones de un inquisidor sacerdote perdonándola del pecado de brujería para que así su alma volara pronto al cielo. La muerte de la mohán fue un golpe certero al orden político de la Federación, ya que era costumbre que las decisiones las tomara el oráculo, La Guaca Tul-ima.