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Situaciones adversas:

CAPÍTULO V. RESULTADOS Y ANÁLISIS

5.2. Análisis de resultados

5.2.1. Situaciones adversas:

En esta categoría se presentarán aquellas situaciones adversas de la infancia que dejaron conflictos afectivos no resueltos a través de la voz de Diana;

específicamente el análisis se centrará en tres situaciones adversas como lo son: el abandono o desapego, el maltrato y el abuso sexual.

5.2.1.1. Quería saber por qué me dejó: Diana nos cuenta sobre su experiencia con el desapego

“cuando me vio, ella [su madre adoptiva a quien llama madrina] me dijo que yo era la princesa de ella. Y de ahí, yo no sé que pasó y creo que fue ahí donde me dio mi mamá, como a los cuatro años, tres cuatro años” Diana (adolescente madre de 16 años) haciendo referencia al momento en el cual su mamá biológica decidió entregarla para que fuera criada por una

Como se puede observar, la experiencia inicial que Diana tuvo con la maternidad estuvo mediada por el desapego y el bajo desarrollo de las competencias parentales, pues en este relato se hace evidente que a pesar de tener 4 o 3 años de vida, su madre biológica aún no había establecido un vínculo afectivo fuerte con su hija, es por ello que “una madre que se siente acosada por su hijo, al que percibe como un extraño, tiende a menudo a confiarlo a una tercera persona para que se haga cargo de él” Cyrulnik (2013, pp. 82-83).

Este, considero es el hecho fundamental desde el cual se desprenden todas las situaciones adversas por las que tuvo que transitar esta adolescente a lo largo de su vida, que de igual manera configuró su autovalía y su manera de concebirse a sí misma frente a los demás; a su vez, se convirtió en una pregunta que constantemente aparecía en ella y que en diferentes

momentos de su vida intentó resolver; “quería saber por qué me dejó, por qué me dejó y… (…) mi madrina me decía que ella nunca me quiso, entonces yo quería comprobar si ella me quería, que si ella había luchado por mi” Diana refiriéndose a su madre biológica.

Diana cuenta que su madre biológica “nunca pensó en que alejar a un hijo del lado de ella iba a ser muy doloroso, porque ella que… nos dio a las cuatro mujeres y los tres hombres se quedaron con ella; ella no pensó que si daba a sus niñas iba a ser para una, para alguna o para las cuatro, iba a ser muy doloroso al saber en que se había convertido su mamá, que las regaló, que no las quiso, ni pensar que por ella querer dar, como no querer vivir lo que ella vivió, a mi me hizo vivir muchas más cosas” aquí aparece una situación ambivalente, pues inicialmente la madre biológica aparece como una mujer poco empática con sus hijas, pues según Diana su madre biológica nunca pensó en el dolor que le causaría a sus hijas el hecho de alejarlas de su lado, sin embargo, al final aparece como una mujer empática que buscaba evitar pasar a sus hijas por situaciones adversas, de allí, que

buscara a otras personas para que se hicieran cargo de ellas y les dieran una vida distinta.

Llama la atención, el hecho que la situación anteriormente descrita,

solamente fuera realizada con sus hijas, mientras que con sus tres hijos no; esto se debe, a que “una madre sola o desesperada por su pasado, por su marido o por su entorno social empujará inconscientemente a su hijo hacia el aprendizaje de un estilo relacional de evitación, ambivalente o pasivo” (Cyrulnik, 2013; p. 90), teniendo en cuenta esto y el contexto en el que se desarrolla esta situación, es de reconocer que en estos pueblos

pertenecientes al occidente de Boyacá, la visión o el valor que se tiene por la mujer está relacionado con la crianza de los niños y con las tareas del hogar; mientras que, el hombre se vincula a la administración del hogar, la explotación minera y por ende, es una fuente de sustento económico y alimenticio; estas visiones social y culturalmente validadas llevaron a la madre de Diana a regalar sólo a sus hijas, pues es evidente que veía en sus hijos hombres mayor utilidad a futuro, ya que los concebía como una fuente de sustento económico y eso es reconocido por Diana cuando manifiesta que “mi mamá me enseñó que a los hombres se les saca la plata”. Finalmente: “Entendí que mi mamá me dejó fue por los hombres.”

5.2.1.2. Coja otro método: Diana nos habla acerca del maltrato El maltrato en la vida de Diana pareciera ser una constante, pues este, aparece una y otra vez, a lo largo de su relato; es un eje sobre el cual se establece su historia de vida, puesto que en torno a él giran la mayoría de sus experiencias con sus cuidadores principales a lo largo de su vida.

“Mi mamá me daba duro, ella me daba muy duro, ella me inflamaba las manos cuando no hacia caso, cuando, recuerdo algo de mí cuando era niña en Chiquinquirá, ella me metía al tanque y me ahogaba por orinarme en la

cama, cuando me portaba mal, y mientras me metía dentro el tanque y me ahogaba, yo le cogía una cadena que ella tenía y que apreciaba mucho, y ella me sacaba y después de eso, mi mamá me cogía con la cama, (…) y me ahorcaba y me ahorcaba, ya al punto de que yo quedaba así gris, me amarraba en el tubo, me decía que el oso me iba a comer, que ese de la mascara de la muerte se me aparecía, así con un chuchillo y me iba a cortar la lengua por mentirosa, y yo salía y no, me metió mucho miedo”

“mi papá me daba duro (…) me cogió como si yo hubiera sido una mujer de él, que tenía que lavar la ropa, que tenía que hacer el aseo, que tenía que cocinar, lavar loza, organizarle la pieza (…) yo salgo a las 6 de la mina de carbón y si usted no me tiene el desayuno tenemos problemas” (…) A mí no me sirva eso frío! Y me lo botó por la cara, ¡Vaya y me calienta eso! (…) Ahh es que esta china no sirve pa’ nada (…) Lo único que sentí fue dos varillazos en este brazo y yo, uuy apenas lo miré, y cuando lo miré me lanzó, él es muy alto, me lanzó la varilla y me quemó de aquí acá (señalando de la barbilla al pecho).”

“mi madrina también me daba muy duro, mi madrina me daba palo ventiao' (…) Ella me golpeaba mucho (llorando) me decía que yo no servía para nada (intenta retener el llanto) me decía que si yo seguía así yo iba a ser una perra, una prostituta, que yo iba a ser una bazuquera, una ñera de la calle, y pues eso a mi me marco”

Como se puede observar, el maltrato al que Diana estuvo expuesta a lo largo de su vida no fue solamente físico, sino que es un maltrato multimodal que incluyó acciones negligentes, explotación infantil y maltrato psicológico y verbal por parte de sus cuidadores principales; sin embargo, se debe tener en cuenta que “a menudo los comportamientos violentos expresan un sufrimiento de las personas que los producen” Barudy y Dantagnan (2005,

p. 131); lo que quiere decir que en sus cuidadores principales también existen situaciones afectivas no resultas que los perturban y generan este tipo de comportamientos; pues “Las emociones no son sólo el combustible que impulsa el mecanismo psicológico de una criatura racional, son parte, una parte considerablemente compleja y confusa, del propio raciocinio de esta criatura.” (Nussbaum, 2008, p.23); esto, sumado al contexto social y cultural, en donde se reconoce que por medio del maltrato el niño aprende y modifica su conducta, generó en los cuidadores la validación de este tipo de prácticas, razón por la cual, el maltrato es una práctica común en los tres cuidadores de Diana; no obstante, es de reconocer que este tipo de acciones fueron ejercidas de manera brutal y desmedida, muestra de la poca empatía que tenían con ella sus cuidadores.

Por otra parte, hay que reconocer que los actos de maltrato de los cuidadores principales, dejaron en Diana huellas emocionales y una

confusión constante por no poder encontrar aquella base afectiva esperada desde sus cuidadores; “yo también me escapaba y me iba para un lado donde era solo, donde supuestamente yo hacía un cambuche, iba y me sentaba allá y a veces lloraba porque si, yo decía pero que quiero al fin, ni mi mamá, ni mi papá, ni mi madrina ¿entonces quien me quiere a mi?” eso también incidió en como se percibía, puesto que, a partir de las cicatrices dejadas por los actos violentos de su papá, Diana manifiesta que “ahí se me bajó el autoestima, yo decía: ¡Voy a quedar como un monstruo! y yo de la pura rabia, yo misma cogía alcohol y agua oxigenada y me lo eché ahí, y yo me refregaba así, yo ¡uyyy noo lo detesto! (…) Noo yo parezco un

fenómeno y me miraba en el espejo y lloraba. Ahí ya me empecé a rebeldizar más.”.

A pesar de que Diana intentó dialogar con su madre adoptiva, a quien le manifestó en diferentes ocasiones que ese tipo de actos violentos no generaban en ella cambios positivos, sino que por el contrario, generaban que sus actitudes desafiantes y rebeldes se exacerbaran aun más, esto no

tuvo ningún cambio en las prácticas ejercidas por la madre adoptiva, lo que generó en Diana la aparición de comportamientos delictivos y en la

exacerbación de la crisis de la autoridad arremetiendo contra dichas figuras de autoridad por medio de sus actos tal como lo plantea Carvajal (1993), que en palabras de Diana sería: “yo trataba de ser lo mejor pero no, entre más ella me daba yo mas me rebeldizaba, entre mas me dijera, yo más me volvía así, o sea yo le decía que coja otro método, que si ella me dejaba de pegar yo cambio, pero ella me daba más duro, yo me le escapaba, yo le robaba plata a ella, yo le robe mucha plata, le decía muchas mentiras”.

Debido a que su madre adoptiva se había convertido en su figura más representativa, sus palabras y acciones generaron en Diana una respuesta que no siempre fue inmediata, pero que en efecto, incidían en ella a nivel afectivo y determinaron su vida, especialmente en su adolescencia; pues al preguntar sobre lo que habían generado aquellas palabras dichas por su madre adoptiva18, Diana responde “Que me volviera esa niña, una perra, una mentirosa, una bazuquera, una ñera y yo me volví así después de los doce años, yo como les he contado acá yo llegué a la “L” yo jibariaba19, yo

mataba y comía del muerto, yo me volví prostituta, ahí en el Santa Fe metí bazuco, hice de todo en mi vida y farriaba, hacia lo que se me diera la gana (…) en ese tiempo que yo estuve allá le dije a mi madrina que yo me iba a prostituir, yo le dije a ella que yo no tenía más sentido, que yo me iba a prostituir, que nadie me quería, se lo dije llorando (…) yo me convertí en la persona que usted me dijo que yo iba a ser”.

Como se puede observar, el maltrato es un acto que no tiene un límite frente al impacto que este genera en la vida de las personas, pues se hace evidente en el caso de Diana, que debido a sus diferentes experiencias de vida y a la falta de un cuidador bientratante, tuvo que pasar por muchas situaciones adversas en su vida que finalmente la llevaron a perder el

18Remitirse al fragmento inicial de análisis de esta subcategoría en donde se hace referencia a la madre adoptiva como madrina.

sentido de la misma; de igual forma, el maltrato generó en ella, un aumento en las conductas desafiantes hacia el adulto, la norma y la autoridad, al igual que heridas en el alma como lo dice Cyrulnik (2014), las cuales no sanaron rápidamente, exponiéndola a experiencias como el consumo de sustancias psicoactivas, el abandono del hogar en una corta edad, a actos delictivos y a sentimientos de culpa, ira y desconsuelo.

5.2.1.3. Me acostaba en la cama: Diana nos habla acerca del abuso sexual

“ahí fue donde mis hermanos abusaron de mi, yo le conté a mi mamá y mi mamá no me creyó.” Diana haciendo referencia a los actos sucedidos cuando ella tenía entre 9 y 10 años con sus tres hermanos mayores en diferentes momentos.

Como se puede observar, este tipo de situaciones repercutieron

significativamente en la salud mental y física de Diana; sin embargo, a lo que mayor trascendencia le da, es al hecho de que su madre no le hubiera creído. Si bien los actos ocurridos con sus hermanos fueron los que

generaron en ella mayor impacto, no dejaron de existir otros abusos que vinieron principalmente de familiares; este tipo de situaciones, llevaron a Diana a buscar refugio en hombres mayores, uno de ellos fue su tío paterno; sin embargo, esto también la expuso a otro tipo de abuso sexual: “comencé a tener una relación con el tío, con mi tío; él me tocaba…Nos besabamos pero ¿sí?, como para mi olvidarme de todo, ya a lo último me acostaba en la cama y me daba asco”, como se puede observar la mayoría de las figuras masculinas alrededor de Diana, debido a dichas situaciones, se configuraron como una fuente de cariño pero al mismo tiempo de abuso y maltrato, de igual forma, empieza configurar las relaciones afectivas

mediadas por el sexo como una ruta de escape ante estas situaciones que la agobiaban.

Todo lo anterior, configuró de otro modo sus interacciones con los hombres, pues como ella lo cuenta: “No, no tenía amigos. No tampoco, porque yo siempre fuí después de eso, me volví como marimacha. No sé, me volví más fuerte, empecé a pegarle a los chinos jugaba fútbol, yo jugaba los juegos que jugaban ellos que ay que a los puños que a matarnos, que ¿sí? a tiburones así” esto la expuso a situaciones de maltrato verbal que

repercutieron en su identidad frente a sus demás compañeros de colegio; sin embargo, lo que se devela aquí es que a raíz de aquellas situaciones que no podían expresarse de manera verbal y a las cuales no había encontrado un sentido o una respuesta adecuada, Diana empezó a tener cambios en su comportamiento, tornandose agresiva, aislándose y llorando a solas tras no comprender nada.

Lo anterior se debe a que “los niños maltratados que no reciben una protección adecuada y coherente pueden manifestar sus sufrimientos con comportamientos violentos hacia los demás, hacia ellos mismos muchos años después” (Cyrulnik, 2013, p. 131), a su vez, da explicación a las cicatrices que Diana presentaba en los brazos ocasionadas por ella misma en años anteriores. De igual manera se observa un impacto en sus

actividades de la vida diaria relacionado con la alimentación que inciden en su bienestar, pues “no comía, dejé de comer ahí. porque ya había pasado lo de mis hermanos, no me daban ganas.” es así como se ven variaciones a nivel volitivo generadas por aquellas situaciones.

Como se puede observar a lo largo de esta categoría y a partir del análisis de las tres subcategorías que la componen, el bajo desarrollo de las competencias parentales expone a las personas a situaciones adversas que tienen un efecto directo sobre su desarrollo integral y diverso; puesto que, aquellas experiencias por las cuales tuvo que pasar Diana especialmente en la infancia, generaron en

ella algunos conflictos afectivos al no poder encontrar una base afectiva segura para su desarrollo humano y a su vez, incidieron en el desarrollo de sus propias competencias parentales, puesto que estos no se resolvieron rápidamente; requirió de varios años y de apoyo constante para poder resignificar estas experiencias por medio del relato de vida y de esa manera generar una

maternidad resiliente que le permitiera romper la transmisión intergeneracional del maltrato infantil; todo lo anterior es debido a que “La vida de una persona puede quedar perturbada por años y años a raíz de las dificultades que se inician en estos primeros tiempos” (Winnicott, 2004, p. 57).