VI. GENITIVO (Mª E Torrego Salcedo)
3. El Genitivo en el SN: Genitivo adnominal
3.2. Tipos de SNs y relaciones semánticas del Genitivo
3.2.1. SNs de entidades referenciales: rasgos semánticos implicados
La forma de interpretar la relación semántica que establece el CN con su núcleo no está en la marca Genitivo, que es general y sólo representa una función sintáctica en el nivel del SN, sino en el propio contenido léxico de los nombres implicados, añadido al conocimiento extralingüístico de las re- laciones que pueden producirse entre los tipos de entidades que representan (Serbat 1996: 263). Analizando los rasgos léxicos que subyacen a las interpre- taciones semánticas de los Genitivos que aparecen en las diferentes gramáti- cas latinas tradicionales, se puede concluir que la mayoría de los valores se producen por la combinación sistemática de ciertos rasgos tanto en el nombre núcleo como en su CN. Los rasgos léxicos que resultan relevantes para el análisis del Genitivo son, en general, los mismos que tienen relevancia para el análisis de las funciones semánticas de los demás casos (cf. por ejemplo, VIII.2.1 y Villa 1996): ±animado, ±concreto, ±cantidad, ± tiempo y ±espacio. Además, es también pertinente el carácter ± específico del CN y la pertenen- cia de ambos nombres a una misma clase referencial. Este conjunto de rasgos da cuenta, como se verá a continuación, de todos los valores semánticos de los CNs propuestos en los manuales.
En efecto, la combinación de estos rasgos en el núcleo y en el CN da lugar a las posibilidades siguientes:
(i) animado humanoNucl. + animado humanoCN = PARENTESCO. El primer rasgo semántico relevante para reconocer la relación de un nom- bre complemento de otro nombre es el rasgo animado (frente a inanimado). Cuando a este rasgo le acompaña, además, el rasgo /humano/, es decir, cuan-
VI. Genitivo
do entran en relación dos nombres de persona, el resultado de la relación conlleva la expresión del parentesco. Esto es así tanto cuando se trata de nom- bres propios, como en los ejemplos (12b) y (12c), como cuando el núcleo del sintagma es un nombre relacional de parentesco del tipo pater, filius, frater. La expresión del parentesco deriva exclusivamente del estatuto social y jurí- dico que tienen las personas en la cultura usuaria de la lengua. De ahí que, en latín, la relación de ciertos nombres, como los de los soldados y su general, los esclavos y sus dueños etc., pueda interpretarse de hecho como una relación de parentesco menos prototípica o, incluso, en el caso de los esclavos, como de posesión.
(ii) (in)animadoNucl. + animadoCN = POSESIÓN.
Cuando un núcleo inanimado (o animado no humano) se complementa con un Genitivo de un nombre animado, las relaciones que se producen entre ellos son las que aparecen denominadas en los manuales como relaciones de posesión o pertenencia. La posesión prototípica es característica de núcleos inanimados y CNs animados específicos (nombres propios o nombres co- munes que designan entidades humanas conocidas), como en los ejemplos de (16), mientras que la pertenencia es propia de los animados genéricos, como en los ejemplos de (17):
(16a) prima ueniat... ratio Epicuri (“venga primero... el sistema de Epicuro”, Cic.
fin. 1,13)
(16b) haec omnia signa Praxiteli, Myronis, Polycliti… Verri uendita (“todas es- tas estatuas de Praxíteles, Mirón, Policleto... fueron vendidas a Verres”, Cic. Verr. 2,4,4)
(17a) corpus hominis mortui uidit magnitudine inusitata anulumque aureum in digito (“vio el cuerpo de un hombre muerto, de un tamaño inusitado, y un anillo de oro en el dedo”, Cic. off. 3,38)
(17b) inuicem haec catulos eius ipsamque uellit (en revancha, esta [ave] acosa a la propia zorra y a sus cachorros, Plin. nat. 10,205)
(17c) leonum animi index cauda, sicut et equorum aures (“la cola es el indicio del estado de ánimo de los leones, como las orejas el de los caballos”, Plin. nat. 8,49)
La diferencia entre estas relaciones es puramente extralingüística: la pose- sión tal como se entiende prototípicamente, no puede darse entre objetos que no pueden poseerse, como corpus en (17a), que sería una extraña propiedad inalienable, sobre todo, si el dueño es “un muerto”; tampoco hay verdadera posesión cuando el CN contiene animados genéricos, no específicos, como
hominis mortui en (17a); también es difusa la posesión de de los animales como en (17b) y (17c), que están presentados como arquetipos de género.
También es extralingüístico el conocimiento que nos hace interpretar si los Genitivos de ejemplos como (16b) representan a los dueños de las esta- tuas (Genitivo posesivo), a sus autores (Genitivo auctoris) o a las personas representadas (pertenencia): esas diferencias reconocidas en los manuales de sintaxis tradicional, no son lingüísticamente relevantes, como defiende Serbat (1996: 257-263). Una caracterización de los tipos de posesión, en función de la prototipicidad de la caracterización léxica de los nombres puede hallarse en Cabrillana (2002a y 2003).
Si se analizara en términos de relación semántica, debería incluirse en el grupo del Genitivo posesivo el Genitivo subjetivo como timor hostium (“el
temor de los enemigos (= el que tienen los enemigos)”, Liv. 21,56,4), como hacen Ernout-Thomas (1953: 41); sin embargo, en este último tipo de Ge- nitivo son más características sus propiedades sintácticas que las relaciones semánticas; por ello, suelen tratarse en sección aparte, como se hará también aquí (§ 3.3).
(iii) (in)animado Nucl. + (in)animadoCN = CUALIDAD.
Un CN inanimado o animado genérico complementando a un núcleo animado puede expresar una propiedad característica del núcleo, cuando el Genitivo pertenece a un nombre generalmente no concreto, genérico y fre- cuentemente acompañado por un adjetivo evaluativo (Serbat 1996: 267-268). Así, los ejemplos de (18):
(18a) homines... magnae uirtutis (“hombres... de gran valor”, Caes. Gall. 2,15,5)
(18b) uir magni ingenii summaque prudentia (“un hombre de gran talento y máxima
prudencia”, Cic. leg. 3,45)
(18c) non mediocris hominis haec sunt officia (“estas no son tareas de un hombre
vulgar”, Ter. Ad. 966)
(18d) leucrocotam, pernicissimam feram... collo, cauda, pectore leonis (“la leucocro-
ta, una fiera sumamente perniciosa... con cuello, cabeza y pecho de león”, Plin. nat. 8,72) (18e) utuntur... ouis formicarum (“emplean... huevos de hormiga“, Plin. nat. 29,133)
(18f) lacertarum catulos uenantur (“cazan crías de lagarto”, Plin. nat 11,84)
(19) quendam mei loci atque ordinis (“o de mi posición y rango”, Ter. Eun. 234) En estos casos la inespecifidad del nombre en Genitivo es el rasgo que establece la frontera entre la cualidad y la posesión-pertenencia (Maurel 1989: 639, citado en Serbat 1996: 268). En casos como (18c) el Genitivo ha de in-
VI. Genitivo
terpretarse como de cualidad por su carácter inespecífico, pero indicaría una relación de pertenencia si fuera específico (“tareas pertenecientes a ese hom- bre mediocre concreto”, distintas de las de otro hombre mediocre etc.). Igual- mente en los casos de (18d-f), los CNs leonis, formicarum, lacertarum atribu- yen a los núcleos una determinación de carácter general: cabeza con la forma de un león (18d), huevos de hormiga (y no de gallina, por ejemplo) en (18e), crías de lagarto y no de otro animal (18f); de ahí que se interpreten como cua- lidad mejor que como pertenencia, a diferencia de las crías de la zorra en el ejemplo de (17b) o el estado de ánimo de los leones en (17c).
Si el Genitivo pertenece a un nombre de lugar, a una raza o a un orden social la relación que indica se ha etiquetado de procedencia como en (19). No es necesario insistir hasta qué punto la denominación está sugerida por la semántica del término.
(iv) inanimadoNucl. + inanimadoCN = PROPIEDAD.
La relación que se establece entre dos nombres inanimados que designan, respectivamente, propiedades, características o partes de una entidad, que constituye el Núcleo del SN, y la entidad que las engloba, que conforma su CN, da lugar a la expresión de diferentes relaciones de propiedad, como su- cede típicamente en casos como (20a), donde commoda representa caracterís- ticas de pacis, o en (20b), donde ramis es una parte de arboris. De este mismo tipo puede considerarse la relación semántica entre los Genitivos objetivos y sus núcleos (20c), pero, como en el caso del Genitivo subjetivo mencionado antes, en este tipo de Genitivo sus propiedades sintácticas priman, por lo que se tratará más tarde.
(20a) commoda pacis (“las ventajas de la paz”, Cic. de orat. 2,335)
(20b) sub ramis arboris altae (“bajo las ramas de un árbol alto”, Lucr. 2,30)
(20c) suspiciones... famae (“sospechas... (propias) de los rumores”, Tac. ann. 2,76,5)
Esta relación se define por la pertenencia de los dos nombres implicados al mismo conjunto global, el que designa el CN; el tipo léxico de nombres implicados (concretos, abstractos, contables, incontables etc.) es irrelevante: se puede dar por igual con todos ellos.
(v) inanimado concretoNucl. + inanimado de propiedades físicasCN = MA- TERIA, MEDIDA, etc.
La relación entre una entidad concreta y sus propiedades físicas (la ma- teria, la medida, el peso, color etc.) da lugar a expresiones como las que se
ilustran en (21): en (21a) el CN especifica la materia de la que está hecho un objeto (combinación prototípica entre un núcleo concreto y un CN no con- table, en singular, como materia, aurum, argentum, por ejemplo); en (21b) el nombre de medida en el CN indica la propiedad del tamaño:
(21a) auri nauem euertat gubernator an paleae (“que sea de oro o de paja el barco que
el timonel hace zozobrar (nada importa)”, Cic. parad. 3)
(21b) fossa pedum quindecim (“una fosa de 15 pies”, Caes. civ. 3,63,1)
(vi) nombre de tiempo / Nucl. + nombre de tiempo / espacioCN = PUNTO
DE PARTIDA TEMPORAL / ESPACIAL.
Las relaciones entre nombres de tiempo y espacio dan lugar a expresio- nes temporales donde el CN expresa el punto de partida temporal para casos como (22a) y (22b) y espacial para (23). Postridie expresa una posición tem- poral y el CN, el punto de referencia para ubicarla. Las relaciones temporales ilustradas en (22) tienen su correlato exacto con los nombres de espacio, como se ilustra en (23). Tanto unas como otras son las relaciones de determinación esperables entre ese tipo de nombres:
(22a) postridie eius diei (“al día siguiente de ese día”, Caes. Gall. 1,23,1)
(22b) haec scripsi postridie eius diei (“lo escribí al día siguiente de ese día”, Cic. fam.
3,8,10)
(23a) usque ad quintum miliarium Vrbis (“hasta el quinto miliario de la ciudad”,
Eutr. 1,15)
(vii) Otros rasgos: pertenencia a la misma clase léxica.
Hay un grupo de Genitivos cuya relación se interpreta como una defini- ción o aposición del núcleo. Se trata de los Genitivos de los ejemplos de (24): (24a) gestamine sellae Baias peruectam ("se hizo llevar a Bayas en litera"), Tac. ann. 14, 4, 4)
(24b) aliis... uirtutibus continentiae, grauitatis, iustitiae, fidei (“otros... valores de (=
consistentes en) continencia, seriedad, justicia, lealtad”, Cic. Mur. 23)
Corresponde a esta relación igualmente la forma de citar el nombre de un término, que en latín se hace mediante un núcleo de contenido genérico (nomen, uox) y un Genitivo del término que se cita, como los ejemplos de (25); pueden considerarse de este tipo las de los topónimos cuando adoptan la forma con CN, tipo “la ciudad de Roma”, como en (26). El tipo de expresión
VI. Genitivo
que representa (26) es ajeno a la época clásica, exceptuando pocos textos (Ser- bat 1996: 288). Las expresiones alternativas con aposición, que es la manera más normal, o una determinación con adjetivo se ilustran en (27):
(25a) nomen ipsum carendi (“el propio término “carecer” (lit. el propio término de
carecer), Cic. Tusc. 1,87)
(25b) haec uox uoluptatis (“la palabra “placer” (= esta palabra de placer), Cic. fin.
2,6)
(26) ad oppidum Paradae (“a la ciudad de Parada”, Bell. Afr. 87,1)
(27a) urbs Roma ( “la ciudad de Roma (= la ciudad Roma)”, Liv. 4,7,1)
(27b) urbis Romanae (“de la ciudad de Roma (= Romana)”, Liv. 2,10,2)
La interpretación de un Genitivo como appositiuus o definitiuus depende no tanto de los rasgos semánticos de los nombres implicados como de la per- tenencia de los dos nombres, el núcleo y el CN, a la misma clase léxica (más precisiones en Serbat 1966: 287-301), con la particularidad de que el núcleo contiene la referencia genérica y el CN, las referencias más específicas. Eso sucede en los casos de (24), con “transporte y litera”, e incluso en los de (25), entre “palabra, nombre” y cualquier termino (nominal) de la lengua. Tam- bién los topónimos, como en (26) (oppidum Paradae “la ciudad de Parada”), pueden interpretarse como una especificación de una referencia más genérica.
También considero dentro de este grupo ejemplos del tipo monstrum mu- lieris (“un monstruo de mujer”, Plaut. Poen. 273), siguiendo a Serbat (1996: 296-298).
3.2.2. Los SNs cuantificados. El Genitivo partitivo y el de cantidad
Los SNs cuantificados son aquellos que presentan como núcleo sintáctico un cuantificador nominal (pars, por ej.), pronominal numeral o indefinido (tres, aliquis, etc.) y como CN un nombre referencial. Como se indicó, la par- ticularidad de esta clase de sintagmas es el tipo de designación resultante, que no es la representada por el núcleo con la precisión que aporta el CN, sino la representada por el CN cuantificada por el núcleo. En otras palabras, el nú- cleo aporta al CN la información gramatical de un determinante, no al revés. Entre los SNs que presentan esta particularidad, los manuales reconocen dos tipos, los partitivos y los de cantidad, que se diferencian únicamente en el carácter contable o no contable del nombre en Genitivo (Serbat 1996: 343). Los de cantidad son los contables (pars militum) y partitivos, los no contables
(aliquid uini). Como las diferencias no son relevantes en lo que se refiere al
El rasgo que define esta relación se ha definido como /+cantidad/ en Mau- rel (1985) y ha de encontrarse en el núcleo; en estos casos la caracterización léxica del CN es abierta: puede ser cualquier tipo de nombre susceptible de funcionar como un todo sobre el que actúa el operador de cantidad. La com- binación léxica se recoge en el esquema (viii), del que se ofrecen algunos ejem- plos en (28):
(viii) CantidadNucl. + entidad referencialCN = PARTITIVO
(28a) quidquid materiae adimitur (“se elimina un poco de madera”, Plin.
nat.17,178)
(28b) multum auri (“mucho (de) oro”, Gell. 3,9,7)
Probablemente de este mismo tipo ha de considerarse el Genitivo que de- termina al anafórico neutro id en expresiones como la de (29) o al adverbio re- lativo quo en (30). Los ejemplos podrían multiplicarse (Serbat 1996: 329-343). (29) neque puduit eum id aetatis sycophantias struere (“y no le dio vergüenza a esa edad (= a eso de edad) maquinar intrigas”, Plaut. Asin. 71)
(30) respondit se quod in nummis haberet nescire quo loci esset (“respondió que no sabía en qué lugar (= en qué de lugar) estaba el dinero que tenía”, Cic. Att. 8,10,1)
Este tipo de Genitivo se presenta en alternancia con SPs de Origen, sobre todo, de / ex + Abl. (cf. XI.3.2.3).
3.2.3. Genitivo subjetivo y objetivo
Los Genitivos subjetivos y objetivos son CNs de núcleos nominales que designan eventos. Los SNs que contienen este tipo de nombres son predi- caciones verbales nominalizadas. Al ser estructuras derivadas de predicados verbales, los nombres eventivos conservan la estructura de complementación de su predicado, al menos en lo que corresponde a los dos primeros argumen- tos, el Sujeto y el Objeto (Rosén 1981: 71-80). La nominalización completa conlleva rección en Genitivo, que es el morfema que se asocia al máximo gra- do de nominalidad (cf. XVII.1.2). Se ofrecen unos ejemplos en (31)-(32):
(31a) aduentu Caesaris (“a la llegada de César” (< Caesar aduenit “César llega”),
VI. Genitivo
(31b) fidem publicam iussu senatus dedi (“di fe pública por orden del senado”, (<
senatus iussit, “el senado ordenó”), Cic. Catil. 3,8)
(32a) rei publicae dissensio (“desacuerdos sobre el estado” (< rem publicam dissenti-
re “estar en desacuerdo sobre el estado”), Cic. Sest. 72)
(32b) tridui mora (“un retraso de tres días” (<morari triduum “retrasarse tres días”),
Caes. Gall. 4,11,4)
(32c) cum paucorum dierum iter abesset (“como se hubiera alejado un camino de
unos cuantos días”, (< paucos dies ire “viajar unos días”) Caes. Gall. 4,7,2)
Los argumentos que aparecen en las estructuras nominalizadas son el pri- mero, que corresponde al llamado Genitivo subjetivo, como en (31a) y (31b), que reposan respectivamente sobre Caesar aduenit y senatus iussit, y el segun- do, el llamado Genitivo objetivo, como rei publicae en (32a), paralelo a rem publicam en rem publicam dissentire, tridui en (32b), paralelo a triduum en triduum morari o paucorum dierum en (32c) paralelo a ire (procedere) paucos dies. En consecuencia, los Genitivos subjetivos y objetivos se diferencian de otros Genitivos adnominales en que son argumentos del nombre eventivo. No obstante, desde el punto de vista de la sintaxis, el tipo de relación que se establece entre el Genitivo y el nombre es igualmente una relación adnominal semánticamente inespecífica. Ni siquiera está exento de ambigüedades el pro- pio reconocimiento del Genitivo como Sujeto (primer argumento) u Objeto (segundo argumento) del predicado correspondiente. La interpretación sólo es inequívoca si el núcleo procede de un verbo de un solo argumento, como aduenio en (31a) o si los dos argumentos de un predicado transitivo tienen una diferenciación léxica clara, como el caso de iubeo en (31b), donde senatus únicamente puede interpretarse como subjetivo porque presenta los rasgos léxicos que corresponden el primer argumento del verbo iubere y no a los de su segundo (un infinitivo, nombre de acción). De la misma forma los ejem- plos de (32b), donde el tiempo es el segundo argumento de morari, no el pri- mero, o (32c), donde iter está funcionando como una nominalización de un predicado de recorrido espacial y el argumento está ocupado por el tiempo de viaje (como en “andar tres días”; cf. Torrego 2008b). Sin embargo, en (32a) rei publicae, que es objetivo (el objeto de disenso), podría ser también subjetivo si se entendiera como una colectividad de seres humanos que disiente sobre alguna cuestión (“el Estado no se pone de acuerdo”). Esta misma ambigüedad se produce cuando los verbos son transitivos y admiten complementos de la misma clase semántica que los Sujetos, como es el caso de metus hostium, según el testimonio de Aulo Gelio en (33):
(33) “metus hostium” recte dicitur et cum timent hostes et cum timentur (“el miedo de los enemigos” está bien dicho tanto cuando temen los enemigos como cuando son temidos”, Gell. 9,12,13)
En cuanto a las relaciones semánticas entre el CN y el nombre eventivo, son de la misma clase que las de los nombres no eventivos, habida cuenta de las alternancias que documentan (infra, § 3.2.3.1).
Los problemas que suscitan los SNs eventivos se relacionan con el número y el tipo de argumentos que pueden aparecer junto a un núcleo en una nomi- nalización.
En relación con el número de argumentos, es importante tener en cuen- ta que los procesos de nominalización conllevan una reducción de valencias (Mackenzie 1985), por lo que es muy poco frecuente que un Genitivo sub- jetivo y uno objetivo coaparezcan dependiendo del mismo núcleo; en latín arcaico no se documentan (Rosén 1981: 78), pero en latín clásico no son im- posibles, como prueba el ejemplo (34): iniuriis funciona como un nombre verbal determinado por un Genitivo subjetivo (Heluetiorum) y uno objetivo (populi Romani). Ambos Genitivos aparecen sin coordinar porque designan relaciones semánticas distintas (la que corresponde al Sujeto y al Objeto de la estructura predicativa), como se defiende en Torrego (1991), pero también porque aparecen en distinto nivel de jerarquía: el Genitivo subjetivo junto con el nombre constituye un primer nivel de determinación; ese conjunto es, a su vez, determinado por populi Romani. Es lo que se denomina una “estruc- tura nido” (Pinkster 1995: 93). La jerarquía estructural se representa en (34’): (34) pro ueteribus Heluetiorum iniuriis populi Romani (“por causa de las viejas injurias de los helvecios contra el pueblo romano”, Caes. Gall. 1,30,2)
(34’) [[Heluetiorum iniuriae] populi Romani]]
Cuando un núcleo eventivo presenta los dos argumentos del predicado co- rrespondiente, lo habitual es que aparezcan expresados mediante marcas di- ferentes, más explícitas que el genérico Genitivo. A veces la noción subjetiva se expresa mediante un adjetivo posesivo y la objetiva mediante el Genitivo, como en (35a), o alguna marca preposicional alternativa, como en (35b):
(35a) tua sui memoria (“tu recuerdo de él (= el que tú tienes de él)”, Cic. Att. 13,1,3)
(35b) id euenire a canis ortu per introitum solis in leonem (“esto sucede desde la salida del can mediante la entrada del sol en el león”, Plin. nat. 5,56)
VI. Genitivo
Con relación al tipo de complementos que pueden nominalizarse, la cues- tión es compleja y requiere investigación. En principio, la marca Genitivo se reserva a los argumentos con función sintáctica Sujeto y Objeto (Pinkster 1995: 116-117): esto parece excluir de la nominalización los complementos marcados por casos diferentes al Nominativo y Acusativo. Sin embargo, exis- ten casos como (36), donde, aparte de éstos, se documenta un Genitivo expre- sando el Tiempo en el que el evento se produce (36):
(36) eorum dierum consuetudine itineris nostri exercitus (“la costumbre de aquellos días de viajar de nuestro ejército”, Caes. Gall. 2,17,2)
Este ejemplo muestra la complejidad del asunto, porque eorum dierum re- presenta un complemento de tiempo en la estructura oracional que ni siquiera es un argumento, sino un adjunto. No es posible abordar aquí esta cuestión, que, hasta donde sé, no ha sido suficientemente estudiada hasta la fecha. 3.2.3.1. Alternancias de los Genitivos subjetivos y objetivos
Los Genitivos subjetivos y objetivos presentan alternancias con comple- mentos marcados de manera más explícita, que permiten interpretar de un modo más objetivo las relaciones semánticas que establecen con su núcleo. Estos complementos suelen ser también las formas de expresión elegidas para evitar la ambigüedad de la coexistencia de dos Genitivos. Las alternancias son diferentes, obviamente, para cada tipo de Genitivo. Rosén (1981: 41-100) ofrece una relación exhaustiva de las documentadas en latín arcaico.
(i) Alternancias del Genitivo objetivo. El Genitivo objetivo aparece en alternancia con formas de expresión del Beneficiario con nombres como odium, como se muestra en (37a), (37b); in + Ac. es una de las marcas prepo- sicionales que expresan esta función (cf. Torrego 1989a). En (38) se muestra otra variación, esta vez con el nombre abstracto de un verbo de movimiento,