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SOBRE LA ESTRUCTURA SOCIAL

In document Antropologia Cultural (página 142-159)

FUNCIÓN Y ESTRUCTURA

SOBRE LA ESTRUCTURA SOCIAL

Algunos amigos me sugirieron que utilizase esta ocasión para ofrecer algunas observaciones sobe mi propio punto de vista en antropología social; y ya que en mi docencia, iniciada en Cambridge y en la London School of

Economics hace treinta años, he enfatizado constantemente la importancia

del estudio de la estructura social, se me sugirió que dijese algo sobre el tema.

Espero que me perdonarán si empiezo con una explicación personal. En más de una ocasión se me ha descrito como miembro de algo llamado la ‘Escuela Funcional de Antropología Social’, e incluso como su líder, o uno de sus líderes. Esta Escuela Funcional realmente no existe; es un mito inventado por el profesor Malinowski. El ha explicado cómo, citando sus propias palabras, ‘el magnífico título de Escuela Funcional de Antropología’ ha sido dado por mi mismo, a mi manera, y en gran parte por mi propio sentido de irresponsabilidad. La irresponsabilidad del profesor Malinowski ha tenido unos resultados desafortunados, ya que se ha extendido por la antropología una densa niebla de discusión sobre el ‘funcionalismo’. El profesor Lowie ha anunciado que el primer exponente del funcionalismo, aunque no el único, en el siglo XIX fue el profesor Franz Boas. No creo que haya otro sentido, aparte del puramente cronológico, en el que pueda decirse que soy el seguidor del profesor Boas o el predecesor del profesor Malinowski. La afirmación de que soy un ‘funcionalista’ me parecería no tener significado.

En la ciencia natural no hay lugar para ‘escuelas’ en este sentido, y yo considero la antropología social como una rama de la ciencia natural. Todo científico parte del trabajo de sus predecesores, encuentra problemas que considera significativos, y por observación y razonamiento intenta hacer alguna contribución al cuerpo creciente de la teoría. La cooperación entre los científicos resulta del hecho de que trabajan sobre los mismos problemas o sobre problemas relacionados. Tal cooperación no da como resultado la formación de escuelas, en el sentido en que existen escuelas de filosofía o de pintura. No hay lugar para ortodoxias y heterodoxias en la ciencia. No hay nada más perjudicial para la ciencia que los intentos de establecer adhesión a las doctrinas. Todo lo que un profesor puede hacer es ayudar al estudiante a que comprenda y use el método científico. No es su cometido hacer discípulos.

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Radcliffe-Brown, A. R.: Estructura y función en las sociedades primitivas, Península, Barcelona, 1968.

Concibo la antropología social como la ciencia natural teórica de la sociedad humana, es decir, la investigación de los fenómenos sociales por métodos esencialmente similares a los utilizados en las ciencias físicas y biológicas. Estoy totalmente de acuerdo en llamar a la materia ‘sociología comparativa’, si alguien así lo desea. Es la materia, y no el nombre, lo que es importante. Como saben, hay algunos etnólogos y antropólogos que sostienen que no es posible, o al menos no es útil, aplicar los métodos teóricos de la ciencia natural a los fenómenos sociales. Para estas personas, la antropología social, como la he definido, es algo que ni existe ni existirá. Para ellos, por supuesto, mis observaciones no tendrán ningún significado, o por lo menos no el significado que yo pretendo que tengan.

Mientras yo he definido la antropología social como el estudio de la sociedad humana, hay quien la define como el estudio de la cultura. Quizá pueda pensarse que esta diferencia de definición es de menor importancia. Realmente lleva a dos tipos de estudio diferentes, entre los cuales apenas es posible obtener acuerdo en la formulación de los problemas.

Para la definición preliminar de fenómenos sociales parece suficientemente claro que debemos tratar con relaciones de asociación entre organismos individuales. En una colmena de abejas hay relaciones de asociación de la reina, las obreras y los zánganos. Está la asociación de animales en un rebaño, de una gata y sus gatitos. Estos son fenómenos sociales; supongo que nadie los llamará fenómenos culturales. En antropología, evidentemente estamos sólo interesados en los seres humanos, y en antropología social, según la defino, lo que debemos investigar son las formas de asociación que existen entre los seres humanos.

Consideremos los hechos concretos y observables en los que está interesado el antropólogo social. Si, por ejemplo, estudiamos a los habitantes aborígenes de una parte de Australia, encontramos cierto número de seres humanos individuales en cierto entorno natural. Podemos observar los actos de comportamiento de estos individuos, incluyendo, por supuesto, sus actos de habla, y los resultados materiales de acciones pasadas. No observamos una ‘cultura’, ya que esta palabra denota, no una realidad concreta, sino una abstracción, y según se usa normalmente, una abstracción vaga. Pero la observación directa nos revela que estos seres humanos están relacionados por una compleja red de relaciones realmente existentes. Es esto lo que yo considero mi deber estudiar si estoy trabajando, no como etnólogo o psicólogo, sino como antropólogo social. No quiero decir que el estudio de la estructura social sea toda la antropología social, sino que lo considero la parte más fundamental de esta ciencia.

Mi opinión sobre la ciencia natural es que es la investigación sistemática de la estructura del universo según nos revelan nuestros sentidos. Hay ciertas ramas separadas de la ciencia que son importantes, cada una de las cuales trata una cierta clase o tipo de estructuras, siendo su objetivo descubrir las características de todas las estructuras de este tipo. Por tanto, la física atómica trata la estructura de los átomos; la química, la estructura de las moléculas; la cristalografía y la química coloidal, la estructura de los cristales y los coloides; y la anatomía y la fisiología las estructuras de los organismos. Yo sugiero, por tanto, que hay lugar para una rama de la ciencia natural que tenga por objetivo el descubrimiento de las características generales de esas estructuras sociales cuyas unidades componentes son seres humanos.

Los fenómenos sociales constituyen una clase diferente de fenómenos naturales. Todos, de un modo u otro, están relacionados con la existencia de estructuras sociales, tanto estando implícitas como resultando de ellas. Las estructuras sociales son tan reales como los organismos individuales. Un organismo complejo es una colección de células vivas y fluidos intersticiales dispuestos de cierto modo; y una célula viva es, de manera similar, una disposición estructural de moléculas complejas. Los fenómenos fisiológicos y psicológicos que observamos en las vidas de los organismos no son simplemente el resultado de la naturaleza de las moléculas o átomos constituyentes de los que el organismo está formado, sino que son el resultado de la estructura en que están unidos. Así también, los fenómenos sociales que observamos en cualquier sociedad humana no son el resultado inmediato de la naturaleza de los seres humanos individuales, sino el resultado de la estructura social por la que están unidos.

Debería observarse que decir que estamos estudiando estructuras sociales no es exactamente lo mismo que decir que estudiamos relaciones sociales, que es como algunos sociólogos definen su materia. Una relación social particular entre dos personas (a menos que fuesen Adán y Eva en el paraíso) existe sólo como parte de una amplia red de relaciones sociales, incluyendo a muchas otras personas, y es esta red la que yo considero el objetivo de nuestras investigaciones.

Yo sé, por supuesto, que el término ‘estructura social’ se usa con diferentes sentidos, algunos muy vagos. Desgraciadamente, sucede lo mismo con muchos otros términos usados comúnmente por los antropólogos. La elección de términos y sus definiciones es un asunto de conveniencia científica, pero una de las características de una ciencia, tan pronto como ha pasado el primer período de formación, es la existencia de

términos técnicos que se usan con el mismo significado preciso por todos los estudiantes de esa ciencia. Lamento decir que según esta prueba, la antropología social se revela como una ciencia aún no formada. Así, deben seleccionarse definiciones que parecen ser las más convenientes para el objetivo del análisis científico.

Algunos antropólogos usan el término estructura social para referirse solamente a grupos sociales persistentes, tales como naciones, tribus y clanes, que retienen su continuidad, su identidad como grupos individuales, a pesar de los cambios en el número de sus miembros. El doctor Evans- Pritchard, en su reciente y admirable libro sobre los nuer, prefiere usar el término estructura social en este sentido. Ciertamente, la existencia de estos grupos sociales persistentes es un aspecto sumamente importante de la estructura. Pero considero más útil incluir mucho más que esto bajo el término estructura social.

En primer lugar, considero parte de la estructura social todas las relaciones sociales de persona a persona. Por ejemplo, la estructura de parentesco de cualquier sociedad consiste en relaciones duales, como entre padre e hijo, o un hermano de la madre y el hijo de la hermana de éste. En una tribu australiana toda la estructura social se basa en una serie de relaciones de persona a persona, establecidas a través de conexiones genealógicas.

En segundo lugar, incluyo bajo la estructura social la diferenciación de individuos y de clases por su papel social. Las diferentes posiciones sociales de hombres y mujeres, de jefes y súbditos, de patronos y empleados, son tan determinantes de relaciones sociales como la pertenencia a diferentes clanes o naciones.

En el estudio de la estructura social, la realidad concreta en la que estamos interesados es el grupo de relaciones realmente existentes, en un momento dado, que unen a ciertos seres humanos. Pero no es esto lo que intentamos describir en su particularidad. La ciencia (diferente de la historia o la biografía) no está interesada en lo particular sino sólo en lo general, en los tipos, en los acontecimientos que se repiten. Las relaciones reales de Tom, Dick y Harry o el comportamiento de Jack y Jill pueden figurar en nuestras anotaciones de campo e ilustrar una descripción general. Pero lo que necesitamos para fines científicos es una relación de la forma de la estructura. Por ejemplo, si en una tribu australiana observo un número de casos de comportamiento entre personas que están en relación hermano de la madre e hijo de la hermana, es para poder registrar del modo más preciso

posible la forma normal o general de esta relación, abstraída de las variaciones de casos particulares, aunque considerando esas variaciones.

Esta importante distinción entre la estructura como una realidad concreta realmente existente, para ser directamente observada, y la forma estructural, como lo que el trabajador de campo describe, quizá pueda aclararse por una consideración de la continuidad de la estructura social a través del tiempo, una continuidad que no es estática como la de un edificio, sino una continuidad dinámica como la de la estructura orgánica de un cuerpo vivo. Durante la vida de un organismo su estructura se renueva constantemente; y, de manera similar, la vida social renueva constantemente la estructura social. Así, las relaciones reales de personas y grupos de personas cambian de año en año, o incluso de día en día. En una comunidad entran nuevos miembros por nacimiento o inmigración; otros la dejan por muerte o emigración. Hay matrimonios y divorcios. Los amigos pueden convertirse en enemigos, o los enemigos pueden hacer las paces y convertirse en amigos. Pero, mientras que la estructura real cambia de este modo, la forma estructural general puede permanecer relativamente constante durante un período más largo o más corto. Así, si visito una comunidad relativamente estable y la visito de nuevo tras un intervalo de diez años, veré que muchos de sus miembros han muerto y otros han nacido; los miembros que sobreviven tienen diez años más y sus relaciones mutuas pueden haber cambiado de muchos modos. Sin embargo, puedo encontrarme con que los tipos de relaciones que puedo observar no son muy diferentes de los que observé diez años atrás. La forma estructural ha cambiado poco.

Por otra parte, la forma estructural puede cambiar, a veces gradualmente, a veces de manera repentina, como en las revoluciones y en las conquistas militares. Pero, incluso en los cambios más revolucionarios, se mantiene cierta continuidad de estructura.

Debo decir una palabra sobre el aspecto especial de la estructura social. Raramente encontramos una comunidad absolutamente aislada, sin ningún contacto exterior. En el momento actual de la historia, la red de relaciones sociales se extiende por todo el mundo, sin ninguna solución absoluta de continuidad en ningún lugar. Esto da lugar a una dificultad a la que creo que los sociólogos no se han enfrentado realmente, la dificultad de definir el significado del término ‘una sociedad’. Ellos hablan a menudo de sociedades como si estas fuesen entidades discretas, diferenciables como, por ejemplo, cuando se nos dice que una sociedad es un organismo. ¿Es el Imperio Británico una sociedad o un grupo de sociedades? ¿Es una aldea

china una sociedad, o es simplemente un fragmento de la República de China?

Si decimos que nuestro tema es el estudio y la comparación de las sociedades humanas, deberíamos ser capaces de decir cuáles son las entidades unitarias en que estamos interesados.

Si tomamos una localidad adecuada, de un tamaño adecuado, podemos estudiar el sistema estructural según aparece en esta región, es decir, la red de relaciones que conecta a los habitantes entre ellos mismos y con la gente de otras regiones. Así, podemos observar, describir y comparar los sistemas de estructura social de tantas localidades como deseemos. Para ilustrar lo que quiero decir, puedo referirme a dos estudios recientes de la Universidad de Chicago, uno de un pueblo japonés, Suye Mura, hecho por el doctor John Embree, y el otro de una comunidad franco-canadiense, St. Denis, del doctor Horace Miner.

Estrechamente relacionada con esta concepción de estructura social está la concepción de ‘personalidad social’ como la posición ocupada por un ser humano en una estructura social, el complejo formado por todas sus relaciones con los demás. Todo ser humano que vive en la sociedad es dos cosas: es un individuo y también una persona. Como individuo, es un organismo biológico, una colección de muchas moléculas organizadas en una estructura compleja, dentro de la cual, durante tanto tiempo como persiste, ocurren acciones y reacciones fisiológicas y psicológicas, procesos y cambios. Los seres humanos como individuos son objeto de estudio para fisiólogos y psicólogos. El ser humano como persona es un complejo de relaciones sociales. Es un ciudadano de Inglaterra, un marido y un padre, un albañil, un miembro de una congregación particular metodista, un votante de un determinado distrito electoral, un miembro de su sindicato, un afiliado al partido laboralista, etc. Obsérvese que cada una de estas descripciones se refiere a una relación social, o a un lugar en una estructura social. Obsérvese también que una personalidad social es algo que cambia durante el curso de la vida de la persona. Como persona, el ser humano es el objeto de estudio para el antropólogo social. No podemos estudiar a las personas si no es en términos de las personas, que son las unidades de las que se compone.

Si alguien me dice que un individuo y una persona son realmente lo mismo, le recordaría el credo cristiano. Dios es tres personas, pero decir que El es tres individuos es ser culpable de una herejía por la que muchos hombres fueron condenados a muerte. Pero el no poder distinguir entre individuo y persona no es simplemente una herejía en religión; es peor que eso; es una fuente de confusión en ciencia.

Espero haber definido suficientemente el tema de lo que yo considero una rama muy importante de la antropología social. El método a adoptar se sigue inmediatamente de esta definición. Debe combinarse con el estudio intensivo de sociedades particulares (es decir, de los sistemas estructurales observables en comunidades particulares) la comparación sistemática de muchas sociedades (o sistemas estructurales de tipos diferentes). El uso de la comparación es indispensable. El estudio de una sociedad particular puede proveer materiales para el estudio comparativo, o puede permitir hipótesis, que deben ser probadas con referencia a otras sociedades; no puede dar resultados demostrados.

Nuestro primer cometido es aprender todo lo que podamos sobre las variedades, o diversidades, de los sistemas estructurales. Esto requiere investigación de campo. Muchos escritores de descripciones etnográficas no intentan darnos una relación sistemática de la estructura social. Pero algunos antropólogos sociales, aquí y en América, reconocen la importancia de tales datos, y su trabajo nos proporciona un cuerpo de material en constante crecimiento para nuestro estudio. Además, sus investigaciones ya no están confinadas a las llamadas sociedades ‘primitivas’, sino que se extienden a comunidades en regiones como Sicilia, Irlanda, Japón, Canadá y Estados Unidos.

No obstante, si vamos a tener una morfología comparativa real de sociedades, debemos intentar construir algún tipo de clasificación de tipos de sistemas estructurales. Esta es una tarea compleja y difícil, a la que yo mismo he dedicado mi atención durante treinta años. Es el tipo de tarea que necesita la cooperación de un número de estudiantes y creo que puedo contar con los dedos de la mano los que están interesados en ella actualmente. Sin embargo, creo que se está haciendo algún progreso. No obstante, dicho trabajo no da resultados espectaculares y un libro sobre el tema no sería un best-seller antropológico.

Deberíamos recordar que la química y la biología no se convirtieron en ciencias totalmente formadas hasta que se hubo progresado considerablemente en la clasificación sistemática de lo que estamos tratando, sustancias en un caso, y plantas y animales en el otro.

Además de este estudio morfológico, que consiste en la definición, comparación y clasificación de diversos sistemas estructurales, hay un estudio fisiológico. El problema es: ¿cómo persisten los sistemas estructurales?, ¿cuáles son los mecanismos que mantienen viva una red de relaciones sociales, y cómo trabajan? Al usar los términos morfología y fisiología, puede parecer que vuelve a la analogía entre sociedad y

organismo, que fue tan popular entre los filósofos medievales, usada y a menudo mal interpretada por los sociólogos del siglo XIX, y es totalmente rechazada por muchos escritores modernos. Pero las analogías, usadas apropiadamente, son importantes ayudas para el pensamiento científico y hay una analogía real y significativa entre estructura orgánica y estructura social.

En lo que estoy llamando fisiología social no sólo estamos interesados en la estructura social, sino en todo tipo de fenómeno social. La moral, la ley, la etiqueta, la religión, el gobierno y la educación son parte del complejo mecanismo por el cual una estructura social existe y persiste. Si tomamos el punto de vista estructural, estudiamos estas cosas, y no en abstracto o aisladas, sino en sus relaciones, con referencia al modo en que dependen o afectan a las relaciones sociales ente personas y grupos de

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