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En la última década, ha cobrado especial presencia el término e-learning, es decir, ―aprendizaje electrónico‖, que luego retomaremos bajo una visión más amplia considerando los factores que hacen a una red socio-técnica. La definición del mencionado término no es unívoca, es por este motivo que presentaremos diversos conceptos para su análisis. El autor Schell (2001) concibe al e-learning como:

Los cursos de formación en red son definidos para nuestro propósito como cursos donde la mayoría, si no toda, de la instrucción y de las pruebas se logran vía recursos accesibles en la Web (p. 95).

Jolliffe et al. (2001) sostiene que:

(…) puede ser descrito como la distribución y el acceso a colecciones coordinadas de materiales de aprendizaje sobre un medio electrónico usando un servidor web para distribuir los materiales, un navegador web para acceder a ellos y los protocolos TCP/IP y HTTPP para mediar el intercambio. (…) puede incluir aplicaciones FTP, videos bajo demanda, acceso intranet, uso del teléfono, tecnología CD-ROM, materiales impresos y una variedad de otros componentes que pueden ser o

76 no pueden ser envueltos en el uso de Internet, un navegador Web y otros convencionales protocolos de comunicación (p. 8- 9).

Se podría inferir que estas definiciones se orientan hacia el aspecto instrumental del proceso educativo, no teniendo en cuenta aspectos como el trabajo en equipo y procesos colaborativos.

Otros autores sostienen que los recursos que dispone el alumno son el punto nodal del e-learning y, a su vez, en los que hay que realizar una cuantiosa inversión: La calidad de los materiales formativos cobra una significación especial en la formación no presencial, al ser el instrumento principal de transmisión básica de conocimientos del que dispone el alumnado. De ahí que su evaluación se haya convertido en una de las evaluaciones a las que se le han dedicado mayores esfuerzos. Los materiales utilizados en el e-learning pueden ser textuales, hipertextuales (o hiper-media) o multimedia, y estar diseñados para su uso tanto on-line como off-line (Rubio, 2003, p. 105).

La cita del 2003, no contempla lógicamente las actuales posibilidades que brinda internet, este modelo responde principalmente a las primeras implementaciones e-learning, donde un ―contenidista‖ era el encargado de diseñar los materiales, que en general eran secuenciales y no incluían (ni era del todo posible) la participación interactiva del alumno, el modelo transmisivo lo conceptualizaba como consumidor de contenidos. En la misma definición el autor

“Cómo entretejer saberes, dotar de sentido, transmitir conocimientos a partir de múltiples lenguajes y/o formas de expresión son preguntas básicas para el enseñar y el aprender. De hecho, no hay una única respuesta ni una única manera de conocer y los dominios a conocer son infinitos”. (San Martín, 2003, p. 57)

77 prioriza el modo transmisivo, siendo su principal instrumento los contenidos que el alumno recibe.

Existen otras definiciones que consideran a la ―teoría‖ como uno de los puntos más costosos:

Estos elevados costes iniciales en teoría se compensan por unos menores costes de personal y porque el alto gasto de desarrollo de curso se amortiza en las sucesivas repeticiones del mismo. Este modelo impide la entrada de empresas que no dispongan de importantes presupuestos en generación de contenidos y de una cuota de mercado (número de matrículas) suficientemente grande para poder amortizar la inversión inicial (Roldán y Hervás, 2008, p. 7)

Estas concepciones, en general, dieron por resultado modelos sumamente estáticos, donde los materiales eran comprados a un contenidista y permanecían sin ningún tipo de modificación por una cierta cantidad de tiempo, lo cual impedía la actualización de los espacios on-line que precisamente por su naturaleza, tendrían que distinguirse por su dinamismo. A su vez, la re-utilización de estos objetos educativos anteponiendo una filosofía mercantilista a un verdadero acto de producción subjetiva conduce a prácticas totalmente descontextualizadas.

Se expone que uno de los puntos clave para conseguir el liderazgo en costes se centra en la optimización del proceso de generación de contenidos. En este sentido, se aconseja la creación de grandes repositorios de objetos de aprendizaje que permiten aprovechar los efectos de las economías de escala en la producción de cursos. (Roldán y Hervás, 2008, p. 16) Es en este punto donde cabe preguntarse:

1. ¿Puede plantearse una opción educativa de calidad bajo estas condiciones?

78 A su vez, la definición de la Comisión de las Comunidades Europeas, efectúa un avance en relación a las anteriores, ya que incluye lo colaborativo: “la utilización de nuevas tecnologías multimediales y de Internet para mejorar la calidad del aprendizaje facilitando el acceso a recursos y servicios, así como los intercambios y la colaboración a distancia‖15. Si bien esta definición podría ser demasiado general, plantea un modelo más interactivo y apunta a la colaboración online, pilares de la web 2.0.

Se considera necesario introducir conceptos de ―Educación a distancia‖ (EaD), ya que esta tiene una tradición mucho más amplia que el denominado ―e-learning‖ y los antecedentes de la EaD se remontan en siglos y no en décadas. Algunos autores la consideran “un proceso educativo en el que una parte considerable de la enseñanza está dirigida por alguien alejado en el espacio y/o en el tiempo” (Perraton, 1982, p. 26). Otras posturas la consideran como un sistema tecnológico de comunicación bidireccional, que puede ser masivo y que sustituye la interacción personal en el aula de profesor y alumno como medio preferente de enseñanza, por la acción sistemática y conjunta de diversos recursos didácticos y el apoyo de una organización y tutoría, que propician el aprendizaje independiente y flexible de los estudiantes (García Aretio, 1986, 1990, 1994).

La primer definición de EaD sólo acentúa la separación geográfica de quién dirige el proceso educativo, mientras que la segunda, si bien considera que tiene que haber una tecnología de soporte, incluye términos como la interacción y el aprendizaje flexible. Estos puntos van a ser retomados en la presente tesis cuando se trate el modelo de mediaciones físico-virtuales.

79 Las perspectivas actuales coinciden que los ambientes de aprendizaje no se circunscriben a la educación formal, ni tampoco a una modalidad educativa particular, se trata de aquellos espacios en donde se crean las condiciones para que el sujeto construya nuevos conocimientos, integre experiencias variadas que le posibiliten procesos de análisis, reflexión y creación. Llamémosle virtuales en el sentido que no se llevan a cabo en un lugar predeterminado y que el elemento distancia (no presencialidad física) está presente. Pero también tomemos conciencia que la presencia de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC´s) en la sociedad globalizada modifican la concepción tradicional del ambiente de aprendizaje aúlico integrándose a éste lo virtual.

En una mirada retrospectiva, se puede observar que el aprendizaje en contextos no tradicionales no es propio de estos últimos años, ni siquiera del último siglo. En el año 1728 (Padula, 2003) ya se ofertaban en la Gaceta de Boston, elementos y materiales para la propia instrucción de los interesados a través de un sistema de envíos y tutorías por correo postal. Desde ese entonces, las tecnologías evolucionaron hasta las actuales PC, que pueden manejar textos, imágenes, sonidos, animaciones, etc.

Se podrían distinguir 4 períodos en la historia del e-learning según Barrientos Parra y Villaseñor Sanchez (2006) la era de la capacitación centrada en el intructor (previo a 1983), la era de la multimedia (1984-1993), una primera etapa del e-learning (1994-1999) y una segunda del 2000 en adelante. Estos autores repasan las ventajas y desventajas de cada uno de estos estadíos:

80 Antes de que las computadoras fuesen ampliamente usadas, el método más empleado era la capacitación presencial a cargo del instructor. Esto permitía a los estudiantes salirse de sus ambientes laborales para trasladarse e interactuar con el instructor y sus compañeros. Sin embargo, esto significaba costes y bajas durante horarios laborales, haciendo que los proveedores de capacitación estuviesen constantemente buscando opciones superadoras.

Era de la Multimedia (1984-1993)

Los avances tecnológicos de este período se materializan por medios informáticos como: el programa Windows para PC, los equipos Macintosh, CD-ROM, etc. En un intento por hacer más transportables y visualmente atractivos los cursos basados en computador, éstos fueron entregados vía CD-ROM. La disponibilidad en cualquier momento y en cualquier lugar proporcionó ahorros en tiempo y coste que la anterior era no podía y ayudó a reformar la industria de la capacitación. A pesar de estos beneficios, los cursos en CD-ROM presentaron fallos en la interacción con el instructor y en presentaciones dinámicas, haciendo las experiencias lentas y menos atractivas para los estudiantes.

Primera etapa del e-learning (1994-1999)

Al evolucionar la Web, los proveedores de capacitación empezaron a explorar cómo estas nuevas tecnologías podrían mejorar la capacitación. El advenimiento del correo electrónico, web browsers, HTML, media players, audio/vídeo de baja fidelidad y simple Java empezaron a cambiar la cara de la capacitación multimedial. La tutoría vía e- mail, intranet CBT con textos y gráficos simples y capacitación basada en web empezaron a emerger.

81 Segunda etapa del e-learning (2000-….)

Avances tecnológicos, incluyendo aplicación de red Java/IP, acceso a anchos de banda y diseños avanzados de sitios web revolucionan la industria de la capacitación.