Hacer lo bueno llama mucho la atención en estos días. ¿Por qué es eso? Porque es una noticia que alguien practique la Regla de Oro, que experimente consecuencias negativas por hacerlo y que este contento porque hizo lo bueno.
Enfrentémoslo, existen muchas cosas que atraen a la gente a cruzar la línea ética. Como he trabajado con personas y he liderado organizaciones durante mas te treinta y cinco años, he tenido la oportunidad de ver a mucha gente comprometer sus principios. Y puedo decirles que después de haber trabajado con gente de casi todos los niveles socioeconómicos en mas en mas de doce países alrededor del mundo, creo que casi siempre se reduce a cinco cosas. Estos son los cinco factores que mas a menudo entran en juego cuando alguien compromete su ética.
1.- Presión
Muchas violaciones éticas que hoy en día siguen emergiendo en Estado Unidos se deben a ejecutivos que “falsifican los libros de cuentas”. Lo hacen a fin de que sus organizaciones aparezcan con mayor éxito del que tiene. Al parece, ese fue el caso de Enron. Cynthia Harkness, una abogada de Enron, describe que el director financiero Andrew Fastow le presento el concepto de monetización en el que las ganancias se registran ala momento. Le dijo: “Andy, me parece que si tu haces un negocio a diez años, y gastas todas las ganancias en un año, tendrás que mantener las ganancias durante los años cuarto, quinto, sexto y hasta llegar al decimo, al hacer mas de esos negocios […] ¿Qué vas a hacer si cambia el mercado? ¿Mas negocios de libros?” “Si, dice ella que le respondió, “tienes que seguir haciendo mas de esos negocios cada año”. Y con cada negocio, la presión por registrar mas contratos seguirá en aumento. Eso tenia que detenerse en algún momento…y lo hizo: con la implosión de Enron.
Según Linda Treviño, profesora en comportamiento organizador de la universidad estatal Smeal de Administración de Empresas: “Las brechas son muchas veces el resultado de la cultura corporativa o la presión de la administración, presión que puede surgir cuando una compañía descubre que es incapaz de cumplir con los pronósticos o expectativas financieras y trata de conseguirlo infringiendo las reglas”.
Creo que en nuestra cultura acelerada casi todos sienten alguna clase de presión. Y con la presión viene la tentación de tomar atajos y doblegar la verdad. Los ejecutivos corporativos sienten la presión de aumentar el valor de las acciones. Los vendedores sienten la presión de generar más ventas. Los estudiantes siéntenla presión de obtener mejores calificaciones. Nadie escapa a la presión. Así que la pregunta es: ¿Cómo va a enfrentarla?
Mientras la enfrenta, tenga cuidado de cómo pudiera ser tentado a comprometer sus valores, y hágase algunas preguntas difíciles:
• ¿Tomare decisiones emocionales o apresuradas?
La presión genera tensión, y esta puede llevarnos a tomar decisiones emocionales. A algunas personas quizá les resulten muy difíciles estos momentos y tomen malas decisiones cuyos resultados influirán en ellos y los demás. ¿Cómo me protejo en contra de esto?
• ¿Comprometeré la verdad? Para algunas personas
es casi imposible admitir que cometieron un error. ¿Estoy dispuesto a mantenerme firme con la verdad aun cuando no me agrade?
• ¿Tomare atajos? Alguien dijo alguna vez que la
mayor distancia entre dos puntos es el atajo. Aunque eso tal vez sea cierto, la presión nos tienta a considerar atajos que no tomaríamos en cuenta en
otros momentos. ¿Estoy dispuesto a pelear para hacer lo bueno?
• ¿Mantendré mis compromisos? Moliere dijo: “Los
hombres son semejantes en sus promesas. Es solo en sus actos que difieren”. ¿Mantendré mi palabra y seguiré adelante incluso cuando me perjudique?
• ¿Cederé ante la opinión de los demás? Algunas
personas son en especial susceptibles a la opinión de los demás. Esto fue cierto en mi durante los primeros cinco años de mi carrera. ¿Hare lo que sea que es lo bueno, aun cuando no sea popular?
• ¿Hare promesas que no puedo cumplir? Samuel
Johnson dijo: “No debemos generar expectativas que no tenemos la facultad de satisfacer. Es más placentero ver el humo brillante en la llama, que la llama sumergiéndose en el humo”. ¿Cómo voy a impedir que mis promesas se llenen de humo?
A fin de tomar buenas decisiones bajo presión, necesito recordatorios de lo que esta en juego. En primer lugar, tengo la responsabilidad ante Dios. En segundo lugar, tengo la responsabilidad ante mi familia. Y siempre mantengo esos recordatorios a mí alrededor. Tengo fotos de Margaret junto con mis hijos y nietos, así nunca olvidare que la gente esta dependiendo de mi para hacer lo bueno. Una de mis definiciones del éxito es que esos más allegados me amen y respeten.
Los recordatorios son valiosos, pero no bastan. También necesito sistemas que me mantengan por el buen camino. “Los hombres son semejantes en sus promesas. Es solo en
sus actos que difieren”. Moliere
Por ejemplo, si debo tomar una decisión bajo presión, dedicare el tiempo para escribir el problema y su solución, así no actuare con precipitación. Escribo las promesas que hago, de modo que no las olvide con facilidad. También le pido a mi asistente, Linda Eggers, a que me ayude a darle continuidad a mis decisiones y promesas, de modo que no quede alguna sin cumplir. Le sugiero que haga cosas similares. Haga todo lo necesario para resistir bajo presión.
2. Placer
En el libro The Road Less Traveled, el siquiera M. Scott Peck cuenta una historia sobre como reacciono cuando le regalaron una bicicleta nueva a los nueve años de edad. Una de las cosas que descubrió es que ansia montar su bicicleta colina abajo con rapidez. Sin embargo, pronto aprendió que un deseo desenfrenado y estimulante puede conducir al dolor. En una ocasión, mientras bajaba veloz por la colina decidió que intentaría tomar la curva al pie de la pendiente sin disminuir la velocidad. Sufrió una terrible caída. Dice “No quería experimentar el dolor de renunciar a la frenética velocidad en aras de mantener mi equilibrio a la vuelta de la esquina”. La experiencia de la niñez de Peck no es muy diferente a como muchos adultos viven toda su vida. Enfrentémoslo, vivimos en una sociedad hedonística.
Durante décadas, a la gente en Estados Unidos se le ha alertado con las palabras: “Si se siente bien, hágalo”.
No obstante, esa actitud nos ha dejado un terrible legado: deudas incontrolables y bancarrota, divorcio y adicción a las drogas. El deseo por placer puede ser un terrible maestro. El hecho es que los placeres que la mayoría buscamos son a corto plazo y nos dejan vacios. Las cosas que nos tientan rara vez cumplen lo que prometen. El poeta Robert Browning Hsmilton nos da una perspectiva de la verdad cuando escribió estas palabras:
Camine una milla con Placer, Charlo todo el camino,
Pero no supe más por ello, Por todo lo que me había dicho. Camine una milla con Dolor, Y no dijo ni una palabra;
Pero, ah, ¡las cosas que aprendí Cuando Dolor camino conmigo!
Si se lo permitimos, el deseo por el placer (o la comodidad) nos llevara a hacer cosas de las que nos arrepentiremos después.
¿Cuál es la respuesta al atractivo del placer? La primera es huir de la tentación. En Viajes alrededor del mundo siguiendo
el ecuador, Mark Twain observo: “Existen varias
precauciones buenas frente a la tentación, pero la mas segura es la cobardía”. Si sabe que es susceptible en especial a un placer que lo tentara a cruzar su línea ética, apártese del camino del daño. Cuando vea venir la tentación,
cruce al otro lado de la calle. La mejor forma de evitar la tentación es previniéndola.
La secunda clave es desarrollar disciplina. En Reasons to Be Glad, el autor Richard Foster escribe:
La persona disciplinada es la que puede hacer lo que haga falta cuando se hace falta. La persona disciplinada es la que puede vivir en el buen uso del momento. El ascético extremo y el glotón tienen el mismo problema: no pueden vivir como es debido; no pueden hacer lo necesario en el momento oportuno. La persona disciplina es libre.
Es irónico, pero para obtener libertad, necesita contener sus emociones con disciplina. Eso requiere carácter. Una de las mejores formas para desarrollar disciplina es demorar la gratificación.
Nuestra generación no hace bien eso. Somos las personas microondas; queremos todo ahora. La generación de mis padres, la que sobrevivió a la Gran Depresión y peleo en la Segunda Guerra Mundial, parece más disciplinada. David Callahan, en su libro Kindred Spirits: Harvard Business
School`s Extraordinary Class of 1949, examino una clase de
graduados de la posguerra que contaba con noventa y un veteranos.
Comparo esos graduados, los que luego dirigieron varias grandes corporaciones, tales como Johnson & Johnson y Capital “La persona disciplinada es la que puede hacer lo que haga lo que haga falta cuando se hace falta”. Richard Foster
Cities/ABC, con ejecutivos promedio de la actualidad. “Ahora”, escribe Callahan, “el sentido de sacrificio, de tener que deferir la gratificación, es muy pequeño. Se trata de obtener algo para ellos mismos”.
Es lamentable, pero los lideres empresariales que han perdido sus corazones tras los placeres y las posesiones, se convierten en personas poco confiables ante sus seguidores. A cualquiera que ame mas el placer que la verdad va de cabeza a los problemas, y se llevara a otros con el.
3.- Poder
Muchos de los recientes escándalos en los negocios estadounidenses se han desarrollados debido a que los ejecutivos abusaron del poder de sus posiciones. Comenzaron a pensar que los activos de las compañías que negociaban en público eran de su propiedad. Es lamentable que para muchas personas tener poder es como beber agua salada. Mientras más beben, mas sedientas se ponen. Los padres fundadores de nuestro país reconocieron esto y crearon un gobierno con tres ramas a fin de que se controlara y equilibrara el poder. Dado que, como dijera el presidente John Adams: “Ningún hombre es lo suficiente sabio ni bueno para que se le confié el poder ilimitado”.
Harriet Rubin, autora de dos libros sobre el poder, llama “ejecutivos narcisistas” a los jefes egoístas que prosperan en poder. Los describe de esta manera: “Se emborrachan y uno termina con el dolor de cabeza […] Nunca dicen gracias y usan a la gente como pañuelos desechables”. El experto en
liderazgo y sicoanalista, Abraham Zaleznik, dice que muchos ejecutivos desarrollan un sentido de autoridad.
Tener poder es como beber agua salada. Mientras más beben, mas sedientos se ponen.
Tales ejecutivos “lleguen a creer que ellos y las instituciones son uno.
Así que […] toman lo que quieren cuando quieren”.
Bruce Horovitz, del diario USA Today, tiene un punto de vista humorístico sobre ese tipo de comportamiento. Llama a lo que esta ocurriendo en las corporaciones de Estados Unidos “el síndrome Yertle, la tortuga”. En el libro con ese titulo del doctor Seuss, Yertle, el rey tortuga, es el señor de todo lo que puede ver, ordena a sus súbditos que permanezcan en una torre con el en la cima. Sin embargo, al final todo se desmorona.
Casi siempre es típico que las personas susceptibles es especial al poder experimenten un ciclo que sigue este patrón:
• La recepción del poder: El poder en si es neutral,
como el dinero. Es un medio que se puede utilizar para bien o para mal. Aun así, puede ser peligrosa, sobre todo para las personas que logran éxito rápido y obtienen con facilidad el poder antes de estar preparada para esto.
• El abuso del poder: Uno de los peligros del poder es
que a esos que se les confía dicho poder comienzan a hacer de su preservación su mayor preocupación. No entienden que el poder recibido, ya sea en negocios, gobierno, ministerio o relaciones personales, se le ha dado con el propósito de servicio. Los que quieren mantener su poder a toda costa son los más propensos a comprometer sus patrones éticos con tal de retenerlo.
• La perdida del poder: Es inevitable, pero todo el que
abusa del poder lo pierde. Los directores ejecutivos abusadores, como dictadores, viven con los minutos prestados.
Los abusadores de poder ven las cosas en gran parte como Robert Greene, autor de The 48 Laws of Power. Aquí recomienda un plan de acción que toma un rumbo diferente al de la Regla de Oro. Escribe:
Mantengan a la gente confusa y en la sombra al no revelarles el propósito detrás de sus acciones. Si no tienen un indicio de los que intenta conseguir, no pueden preparar una defensa. Guíelos por el camino equivocado, envuélvalos en humo, y cuando se den cuenta de sus intensiones, será demasiado tarde […] La reputación es la piedra angular del poder. Solo mediante la reputación puede intimidar y ganar; una vez que comete un desliz, sin embargo, es vulnerable, y lo atacaran por todos los flancos. Mantenga su reputación inexpugnable.
La imagen de una persona, la que Green describe como “reputación”, es semejante a una sombra, pero el carácter es la sustancia real de una persona. A fin de lograr el éxito a largo plazo y vivir una vida ética, no debe preocuparse por crear una buena imagen. Seria mejor que se esforzara por forjar un carácter inexpugnable.
“Si un hombre es capaz de aceptar una situación en un lugar de poder con la idea de que solo es temporal, sale con éxito. Sin embargo, cuando cree que el es la causa del poder, eso puede ser su ruina”. Harry Truman
El poder se parece a un poderosos rio. Siempre y cuando mantenga su curso, es algo provechosos y bello. No obstante, cuando se desbordan sus riberas, trae gran destrucción. ¿Cómo mantenemos el poder en sus márgenes? Siga el consejo del presidente de los Estados Unidos, Harry Truman. Nos recomendó: “Si un hombre es capaz de aceptar una situación en un lugar de poder con la idea de que solo es temporal, sale con éxito. Sin embargo, cuando cree que el es la causa del poder, eso puede ser su ruina”. Aquel que se da cuenta que esta cuidando su poder demasiado debería comenzar a examinarse a fin de evitar rupturas éticas. El poder puede ser terrible seductor.
4.- Orgullo
Quizá uno no piense de forma mecánica en el orgullo como una falla potencial capaz de socavar la ética y perjudicar la practica de la Regla de Oro. Al fin y al cabo, ¿no se le exhorta a la gente a enorgullecerse de su trabajo? ¿No
recompensamos la buena conducta de los niños diciéndoles lo orgullosos que estamos de ellos?
“El orgullo es la base de todos los grandes errores” John Ruskin
¿No se anima a los estudiantes a desarrollar el orgullo en su escuela?
Tener un sentido de valía debido a lo que somos es algo bueno. Así que lo que puede tener es confianza. Sin embargo, tener un exagerado sentido de autoestima puede ser muy destructivo. La literatura de la sabiduría está llena de advertencias en cuanto al orgullo y su impacto negativo. Eche un vistazo a estas declaraciones sobre el orgullo, tomadas del libro de proverbios:
• Al orgullo le sigue la destrucción.
• Con el orgullo viene el oprobio.
• El orgullo solo genera contiendas.
• El altivo será humillado.
El escritor del siglo diecinueve y critico de arte, John Ruskin afirmo: “El orgullo es la base de todos los grandes errores”. ¿Qué hace del orgullo algo tan negativo?
El profesor, escritor y apologista cristiano, C.S. Lewis, ofrece una perspectiva del orgullo con una gran agudeza. Cree que el orgullo es lo que lleva a las demás fallas morales. Señalo:
¿Suena esto a exageración? Si es así, piénsalo bien. Hace un momento señalaba que mientras mas orgullo tiene uno mas le molesta verlo en los demás. En efecto, si deseas hallar cuanto es tu orgullo, la forma mas fácil de averiguarlo es preguntarte: “¿Cuánto es lo que me disgusta que los demás me desdeñen, que no nos tomen en cuenta, nos hagan remar para su propio beneficio, se crean superiores a nosotros, o del todo nos descarten?”. El caso es que el orgullo de cada quien [sic] esta en competencia con el orgullo ajeno. Es porque deseábamos ser lo mas ruidosos en la fiesta que nos sentimos tan incómodos cuando otros son los que hacen el ruido […] Lo que queremos dejar claramente establecido es que el orgullo es esencialmente competencia. Lo es por su misma naturaleza, al paso que los demás vicios lo son solo por accidente, por decirlo así. El orgulloso no se complace de tener algo sino de tener más que el otro. Decimos que hay quienes se sienten orgullosos de ser ricos, de ser inteligentes o de tener buena figura, pero no es así. Están orgullosos de ser más ricos, más inteligentes o de mejor figura que los demás. Si cada quien [sic] llegara a ser igualmente rico, inteligente o de buena figura, no habría nada de que estar orgulloso. Es la comparación la que nos hace más orgullosos: el placer de estar por encima de los demás. ¿Cómo puede la gente tratar a los demás de la misma manera que quieren que los traten si su preocupación es
superarlos? No puede. Es mas, si su meta es ser más rico,
más inteligente o de mejor figura que los demás, su enfoque se concentra en usted y su propio interés.
Hace muchos años, la revista Time señalo una declinación ética en los negocios, las políticas, las leyes y la medicina, y se la atribuyeron al orgullo. En una obsesión protenctiva con el yo y la imagen”, concluyo un escritor del Time, las personas de esas profesiones tendieron a “ocultar las quejas éticas debajo de la alfombra”.
El orgulloso no es fácil de vencer. Benjamín Franklin observo que “quizá no exista otra pasión natural mas difícil de dominar que el orgullo. Derríbelo, siléncielo, mortifíquelo cuanto quiera y seguirá vivo. Incluso si creo que lo vencí por completo, es problable que me enorgullezca de mi humildad”. Aun así, debemos esforzarnos por vencerlo. No solo tiene el potencial para socavar nuestra ética, sino que también interfiere con nuestro desempeño. Peggy Noonan cita a un diplomático alemán del siglo diecinueve que dijo que aunque puede ser difícil engañar a un hombre honesto, es fácil engañar a alguien que se crea inteligente. El orgulloso puede cegarlo: a sus propias faltas, a las necesidades de otros y a las fallas éticas que yacen en su camino.
5.- Prioridades
Jim Collins, autor de Built to Last y Good to Great, ha realizado una amplia investigación sobre lo que hace que las compañías tengan gran éxito. Cuando hace poco le preguntaron que indicaba su investigación en cuanto a la importancia de la ética en el establecimiento de su empresa de éxito, Collins respondió: “Nuestra investigación señala un elemento esencial en toda compañía de éxito. Las mejores
empresas han elaborado un conjuntos de valores básicos y viven por ellos”.
Lo mismo es cierto para los individuos. Cada vez que una