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112 Solía ofrecer los platillos o algún instrumento que necesitara ejecutarse de forma

simétrica para aquellas personas que presentaban más asimetría en sus movimientos.

L. es un hombre muy alto y pesado sus movimientos de tipo atetósicos han tenido siempre, desde que lo conozco, cierto descontrol rítmico y espacial: amplios, con inquietud, en un ir y venir hacia adelante y hacia atrás. Desde el 2008 hay un franco deterioro, se le cambia la medicación, sin embargo le resulta imposible palmear y marchar al mismo tiempo; la dificultad aumenta notablemente si además debe entonar una canción o improvisar sonidos con su voz. La medicación le produce desinhibición verbal y cierta desorientación temporal que mejora al año, sin embargo puede controlar un poco más sus movimientos involuntarios y realizar otros más simétricos. La utilización de los platillos en la marcha le facilita la simetría. También logra en un momento de improvisación instrumental para relajación llegar a modificar la intensidad del gesto en forma progresiva hasta hacer el sonido casi imperceptible.

El grupo no deja pasar desapercibido este momento, haciendo comentarios muy positivos acerca de su intervención sonora.

baquetas

Pandereta (asir y golpear)

(golpear, tamborilear) castañuelas (pinza)

Sonajas (sacudir) güiro (raspar)

Rondalla:

Observando a los nuevos pacientes que se integraron en el añ0 2008, encuentro que algunos fueron músicos en su juventud.

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G. tocaba el laúd y la bandurria, igual que AS. y V. había sido guitarrista y participó en coros profesionales.

Propuse entonces formar una pequeña rondalla125, con el fin recordar

viejos tiempos de “tuna” y fiestas populares (como conjunto instrumental y no de grupo terapéutico).

G. y AS: coincidían en edad (72 a 75) pero también en el hecho de que jamás habían vuelto a los instrumentos y ni siquiera sus hijos tenían recuerdos de sus padres como músicos.

Al volver de las vacaciones de invierno, G. regresó con una hermosa bandurria que sus hijos le regalaron en Navidad. AS. por su parte se mostró muy entusiasmado con la propuesta y un día que G llevó su instrumento a la sesión de Musicoterapia, comenzó a tocarlo con gran habilidad y musicalidad. Lamentablemente no podía acudir a los ensayos de la rondalla, que eran dirigidos por la Terapeuta Ocupacional, también pianista y estudiante de uno de los máster de Musicoterapia.

G. también tocaba de oído y lo hacía con mucha corrección. La pequeña rondalla se completaba con dos guitarristas, AG y V. además de dos voces femeninas, y una masculina.

El debut de este pequeño conjunto se realizó para festejar el Día Internacional del Parkinson (11 de abril).

Al año siguiente después de una larga internación por dificultades digestivas, AS. comenzó a asistir regularmente a los ensayos, trayendo también una flamante bandurria que le regalaron sus hijos.

Equilibrio y relajación:

Es común en el paciente con Enfermedad de Parkinson que al estar de pie con los ojos cerrados sienta que su cuerpo está oscilando, aunque de fuera se lo perciba totalmente quieto. (Salvando el temblor de miembros superiores aumentado por la ansiedad y el temor a caerse).

En los grupos A y B después de varios minutos de propuestas motrices y expresivas que apuntan al movimiento creativo y al equilibrio conciente (balanceo hacia la pared, juego del muñeco de goma en tríos, balanceo hacia el costado deteniéndose en un pie elevando el otro), se solicita al finalizar un minuto con los ojos cerrados, las posturas se modifican: mayor

125 Grupo musical formado por instrumentos de cuerda (Guitarras, laúdes, bandurrias) que actúa en

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base de sustentación y aplomo, eje desplazado hacia la vertical, rostros distendidos.

Los participantes logran tomar conciencia de esta nueva postura, muchos expresan verbalmente que ya no sienten oscilación al cerrar los ojos. El miedo disminuye, se sienten seguros.

balanceo lateral 2007 balanceo en tríos 2007

Combino sensación de relajación con conciencia del equilibrio, busco música que acompañe estos movimientos, lentos, cadenciosos, de vaivén, la encuentro en bandas sonoras de algunas películas, agradezco a Enio Morricone, Philip Glass entre otros, tantas ambientaciones sonoras que ahora descubro se adaptan a mis pacientes, los motivan los equilibran, los centran.

Estas experiencias son muy variadas:

En el afán de separar la idea de que estar relajado es estar tumbado, se trabajó haciendo hincapié en los mecanismos conscientes del proceso de relajación, para que cada uno lograra automatizarlo y pudiera echar mano de esos dispositivos en cualquier momento de su vida diaria, logrando el tono muscular adecuado sin tensiones, sin pérdida de equilibrio, en una batalla cotidiana que deben ganar al avance inevitable de la enfermedad

 Balanceo hacia la pared de frente apoyando las manos a la altura de los hombros (reflejo de paracaídas)

 Balanceo lateral hacia la pared, cayendo sobre un lado y levantando el pié de afuera levemente.

 Balanceo en rueda en el centro de la sala

 Apoyada la espalda contra la pared subir y bajar doblando las rodillas, desplazando los omóplatos.

 Lo mismo pero con una pelota como intermediaria que no debe caerse.  Lo mismo pero con un almohadón.

La experiencia grupal es muy rica…poco a poco cambia la postura, erguidos, con la espalda recta, tienen los ojos cerrados, están de espalda a

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la sala…les doy la consigna de salir caminando hacia atrás, en el mismo ritmo de balanceo que tenían hacia la pared. Olvidan abrir los ojos y los veo caminar hacia atrás, seguros en su caminar, sin chocar unos con otros, y si se rozan, siguen su camino sin desestabilizar la marcha.

Canciones.

Ya nos hemos referido a la utilización de las canciones126 durante la sesión de musicoterapia. Sin embargo considero importante volver a hacer mención de un elemento que es integrador, socializador, evocador, movilizador de emociones y recuerdos. En muchas obras teóricas sobre musicoterapia encontramos referencia a la importancia del canto dentro de la sesión, pero quiero dejar mis impresiones acerca de lo que cantar significó para este grupo de personas con enfermedad de Parkinson a lo largo de los cinco años de trabajo.

La posibilidad de alargar el soplo respiratorio al emitir sonidos con sentido de canto, o de colocar la voz en otro lugar, el de la entonación, le sirvió a estas personas para recuperar vitalidad en la emisión, entusiasmo, intensidad, tanto afectiva como emisora.

Hubo días en que se producían verdaderos duelos de canciones, tácitamente competían por la canción más antigua, menos cantada, más rara, y otras veces por el repertorio de algún personaje famoso de su juventud. Intentando reproducir long-plays enteros de algún intérprete determinado.

Como ya dijimos más arriba las personas que se iban incorporando al grupo solían reclamar un cancionero127 en cual poder leer las letras de las canciones. Se les explicaba que la función del canto no era cantar exactamente la letra de una canción si no dejar que fluyeran libremente los recuerdos.

Finalmente se comprendía el sentido y se iban uniendo a estos potpourris que fluctuaban entre la copla, el tango, el pop de los años 60 y eventualmente la incorporación de canciones posteriores a los años 70.

Este trabajo con el canto motivó una tesina de fin de máster de una alumna que realizaba prácticas en el ciclo lectivo 2008/2009 (Sara Añino)128, que desarrolló un estudio sobre el uso de la voz en las personas con enfermedad de Parkinson.

126 Ver en esta misma obra Primera parte. 127 Ver ídem

128Añino Villalva, Sara (2009) La voz y las canciones en Musicoterapia personas afectadas con

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