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Cuando el soporte silábico es largo, lo cual puede de­ berse a una vocal larga (~ geminada) o a un diptongo.

ESCRITURA LINEAL B

Líquida 4- σ· ρσ perm anece en la m ayoría de los dialectos (también en la coiné) En el gr noroccidental, y, partiendo

1. Cuando el soporte silábico es largo, lo cual puede de­ berse a una vocal larga (~ geminada) o a un diptongo.

2. Cuando la sílaba term ina en consonante, es decir, cuan­ do es «trabada» o «cerrada». En este caso se llam a «larga p o r posición». En λ έ γ ω «recojo», la sílaba λ ε es breve, pero en el adjetivo verbal λ ε κ τό ς la prim era sílaba es larga, porque la división de ambas sílabas es λ ε κ -τ ό ς . Esto vale, en la lengua antigua, tam bién p ara «m uta cum liquida». Pues, a pesar de πα-τηρ, Homero separa πατ-ρός «del padre», y mide la prim era sílaba como larga (igualmente Safo, etc.). En la época clásica se separa ya π α-τρ ό ς, y se mide la prim era sílaba como breve. Esta tendencia a ab rir la sílaba siguió desarrollándose, y en el actual neogr. se silabea le-kti-kón «lenguaje». Con este proceso se produce tam oién una esta­ bilización de las fronteras silábicas. Esta mecanización llega tan lejos, que acaba p o r afectar tam bién al punto de unión de los compuestos (sobre todo teniendo en cuenta que los lím ites de los m orfem as nunca tuvieron vigencia en el inte­ rio r de las palab ras: los m orfem as son λ έ γ -ω , pero las sílabas son λ έ -γ ω ); ε κ β ά λ λ ω se pronunciaba ya en la anti­ güedad έ γ β ά λ λ ω . Luego se separó *e-gba-lo; la vocal inicial desaparece (como sucede frecuentem ente en neogr,), y el grupo gb, inadm isible en posición inicial, es sustituido p o r

bg, que es el más afín; hoy la palabra es bga-lo «extraigo».

En gr., por consiguiente, la unidad prosódica más peque­ ña no es la sílaba, sino la mora. Por eso, en una vocal de dos

Inventario de los fonem as gr. 2: Consonantes. — § 66 129

m oras o en un diptongo, el acento (proceso tónico) puede afectar a las m oras diversam ente: τ ρ ε ις (ε ι = e) no es más que la confluencia de τ ρ έ έ ς . En cambio, las silabas con dip­ tongo largo no constituyen una categoría prosódica propia, porque el gr., p. ej. en la m étrica, no mide separadam ente la cantidad de tres m oras. Según esto, en las sílabas con diptongo largo es determ inante la vocal larga, por lo cual la tercera m ora puede perderse fácilm ente (§ 45).

§ 66. Observaciones generales sobre la a c e n t u a c i ó n . Como sabemos por los gram áticos pntiguos, el gr. tenía un acento m usical (crom ático): la sílaba que llevaba el acento principal se distinguía de las sílabas «átonas» por una tona­ lidad más alta. La diferencia apenas excedía de una quinta dentro del registro individual. Como ilustración, obsérvese que también las cuerdas del violín están añnadas por quintas.

Ya en el siglo m a. de C. la altura tonal comenzó a trans­ form arse en intensidad; esto pudo realizarse fácilm ente p o r­ que una tonalidad más alta requiere generalmente m ayor intensidad de voz. Pero, como en la lengua culta ({teatro!) se conservaba artificialm ente el acento antiguo, es decir, tenía que ser aprendido en cada caso, surgió la necesidad de in­ dicar la, naturaleza del acento y fija rla en la escritura. Los signos destinados a esto los inventó entonces A ristófanes de Bizancio. Finalmente triunfó la lengua coloquial, y el acento m usical fue sustituido por el acento expiratorio, llam ado también acento de intensidad, dinámico o fueitem ente cen- tralizador.

A la naturaleza m usical del acento gr. alude tam bién su antiguo nom bre π ρο σω δία (cfr. φ δή «canto»), que los rom a­ nos trad u jeron por accentus (cfr. cantus). Los nom bres de las tres clases d e acento proceden de la gram ática alejan­ drina. El acento agudo o προ σω δία ο ξ ε ία recibe este nom bre

del adj. ο ξ ύ ς , que en el dominio acústico significa «pene-· trante, chillón»; el significado corriente de la palabra era «agudo», y así lo trad u jeron los rom anos inadecuadam ente p o r acütus. Desde entonces este acento se llam a agudo y se

indica con el signo El acento, grave se llam aba π ρ ο σ ω δ ία

β α ρ ε ία , es decir, acento «sordo» (cfr. βαρύκ,ομ π ος «que muge sordam ente»). También aquí se tomó el significado m ás corriente, «pesado», y se trad u jo con poca exactitud por el lat. gravis. El signo para representarlo es \ Ambos m ovi­

mientos de la entonación se unen en la π ρ ο σ ω δ ία ό ξ υ β α ρ ε ΐα ,

que p o r la form a del signo de este acento (Λ, '"', ~) se llam a

tam bién π ε ρ ισ π ω μ έ ν η (de περισπάω «tiro de... alrededor»),

térm ino traducido al lat. por circum flexus «doblado alrede­ dor». El circunflejo, en virtud de su doble naturaleza, sólo puede ponerse sobre vocales de dos m oras (= vocales largas)

o sobre diptongos; la prim era m ora (χ ρ ό ν ο ς) tiene entonces

ό ξ ύ τ η ς («altura»), y la segunda, β α ρ ύ τ η ς («profundidad»). Si en un diptongo agudo se retro trae el acento en una m ora,

surge necesariam ente un circunflejo, p, ej. Ζ ε υ ς : voc. Ζεο

(= éü).

Las palabras pueden clasificarse por la posición de su

acento. Las oxítonas (de ο ξ ύ τ ο ν ο ς ) llevan el acento agudo

en la últim a sílaba, p. ej. θ ε ά . Las paroxítonas (de π α ρ ο ­

ξ ύ τ ο ν ο ς ) lo llevan en la penúltim a, p. ej. χ ρ ό ν ο ς ; las propar­

oxítonas, en la antepenúltim a, p. ej. π ό λ ε μ ο ς . Las perispó-

menas llevan el circunflejo en la últim a sílaba, p. ej. Έ ρ μ η ς ;

las properispóm enas, en la penúltim a, p. ej. δ ή μ ο ς.

§ 67. El acento gr. se rige por ciertas reglas. El acento sólo puede ir sobre una de las tres últim as sílabas de una palabra (ley de las tres sílabas). Pero la fórm ula se complica por el hecho de contarse.en gr, las m oras: la distancia entré la m ora acentuada y la m ora final de la palabra no debe ser de

más de una sílaba. Por eso son posibles combinaciones como

^ - (π ό λ εμ ο ς) y ^ - - (δέδω κα), pero no la combinación;

^ ^ porque, en este caso, entre la m ora acentuada y la

m ora final habría una distancia de una sílaba + una mora. Esta limitación del acento se aplica tam bién al circun­ flejo. Por la naturaleza de este acento, δήμος es igual a

déémds y, p or consiguiente, debe ser considerado este caso

como el de π ό λ εμ ο ς (pólém bs). De aquí se derivan algunas consecuencias. Así como el gen. de π ό λ ε μ ο ς tiene que ser π ο λ έ μ ο υ , así tam bién el de δήμος tiene que ser δήμου (eó); pues la distancia entre la m ora acentuada y la m ora final en ~ „ abarcaría dos moras, repartidas entre dos sílabas d i s t i n t a s (a diferencia, p. ej., de δέδωκα). Por el mismo motivo es preciso co rrer hacia delante el acento en π ρ ά γ μ α ­ το ς (aá) (frente a πραγμα)·

Requiere consideración especial la term inación absoluta en α ί y ot. Esta term inación —-con dos excepciones— es con­ siderada como breve. Por eso se dice ο ίκ ο ι, ά νθ ρ ω π ο ι, frente

a ο ικ σ ις , ά νθ ρ ώ π ο ις, y γ λ ω τ τ α ι, frente a γ λ ώ τ τ α ις . Esta

term inación se considera larga, sin embargo, en el optativo

(άπ ο-θνήσκοι, λ ύ σ α ι (de -ο -ίτ, -α-ϊτ) y en los locativos

’ ϊσ θ μ ο ϊ «en el Istm o» y οικ ο ι «en casa».

§ 68. Dentro de estas condiciones rítm icas, el jónico- ático establece algunas reglas especiales.

1. El acento perm anece en su sitio incluso en el caso

de una contracción. M ediante la supresión de la fron tera silábica mantenemos δ ο υ λ ό ο μ εν > δ ο υ λ ο υ μ ε ν (ου = ο ο j. Por eso un circunflejo no exigido por razones rítm icas es señal! de una contracción: Π ερικλής, de -κ λ έ η ς, θ ε ώ ν, f. de θεά ω ν (gen. pl.). Constituyen excepción num erosos monosílabos- (neutros como κ ρ ΐ, nombres de letras como μΟ, form as ver­ bales monosilábicas como hom. βή; los m onosílabos séxua-

d o s 1 tienen generalmente acento agudo (con excepciones, p. ej. οάξ, tomado del acus. α ίγ α , junto a α ΐξ). El llam ado alargam iento com pensatorio (= geminación de la vocal, § 81, 2) no es, naturalm ente, una contracción; por eso tenemos, p. ej., ίσ τ ά ν (τ ) ς > ίσ τ β ς , con acento agudo.

2. La posición del acento se había fijado ya antes de la