• No se han encontrado resultados

65.— SUCEDIÓ EN LOURDES

In document 160 Ejemplos Positivos para el Más Allá (página 148-152)

C

onforme a la comisión médica—científica insti- tuida por la Santa Sede, más de cien enfermos ter- minales y paralíticos han sido curados instantáne- amente en Lourdes después de las primeras apariciones de la Virgen a Bernardette, actualmente —como todos saben— canonizada. Pero ahora nos dan cuenta del primer milagro.

Pierre Bouriette, minero de las canteras de Pic du Jer, había quedado ciego del ojo derecho en 1838 —veinte años antes de las apariciones— a causa de la explosión de un barreno. Y veinte años después —en 1858—, cuando en todas partes se comentaba que el agua naciente que manaba al lado de la gruta por mandato de la Virgen, curaba a los enfermos, Pierre Bouriette, como era su costumbre, se fue a la consulta del doctor Dozous para que le recetara las gotas habituales, una medicación que le servía para evitar la infec- ción del ojo que le quedaba.

Después de coger la receta, se atrevió a preguntarle: — Doctor, ¿es cierto que el agua de la pequeña Bernar- dette cura a la gente?

— Vete a la fuente de Bernardette, y si vuelves con vista en ese ojo, creeré.

Pierre Bouriette era hombre de poca fe, y con más curio- sidad que esperanza fue. Se lavó el ojo ciego en las aguas turbias del manantial, y cuando terminó, viendo con más claridad, se cubrió el ojo sano con los dedos y comenzó a

— ¡Veo, Virgen Santísima, veo con el ojo que tenía ciego desde hace veinte años!

Corrió gozoso a la casa del doctor Dozous. Y cuando lo vio le dijo a voz en grito:

— Doctor, ¡estoy curado! ¡Estoy curado! ¡Veo con el ojo que tenía perdido! No es usted quien me ha curado. Ha sido el agua de Bernardette.

— ¿El agua de Bernardette? —replicó sonriendo el doc- tor—. No creo nada de eso. Espera.

Se volvió de espaldas y revisó el diagnóstico que llevaba 20 años guardado en el fichero, con la siguiente anotación: “Pierre Bouriette tiene una amaurosis incurable. No puede ver ni verá jamás”. El doctor tapó con la mano el ojo sano del minero, y le dijo:

— ¡Anda, léeme esto!

El minero lo leyó seguro y sin pestañear. En ese momento, el escepticismo del doctor había terminado, y desde aquella fecha no dejó de visitar la gruta de Masabie- lle todos los días festivos.

Esta fue la primera comprobación médica de una cura- ción milagrosa en Lourdes.

66.— LAÍN ENTRALGO

S

i algo envidio en esta vida es a los intelectuales que no se distancian de Dios, y más que a estos, a los que han llegado a la cima de la santidad, porque la vida es muy efímera y pasa pronto, pero el bien que se hace a los menesterosos se va engarzando en lo que pudiéramos llamar “espíritu sin cuerpo” y vive eternamente.

Aflora este preámbulo en mi mente después de leer el libro de Pedro Laín Entralgo, titulado: Quién es el hombre. Si tuviéramos que describir el currículum vitae de don Pedro, estrecha nos vendría una página entera de La Voz. Comenzando por los estudios de Ciencias Químicas y Medi- cina, catedrático de Historia de la Medicina, y miembro de la Real Academia de la misma. También pertenece a la Real Academia de la Lengua. De esta última fue director entre 1982 y 1987. Y... ¿para qué seguir?

Después de leer su libro y conocer el contenido entre la fe y la ciencia, no sería exagerado decir que Pedro Laín Entralgo, a sus 91 años, puede ser el último gran intelectual español del siglo. Y como antropólogo nos deja muy clara la ciencia que trata del hombre, física y moralmente, haciendo engarzamiento entre la moral y la religión. Por eso nos dice: “La religión lleva consigo la exigencia y la admi- sión del sentido de la humanidad en el curso de su historia. La salvación se realiza históricamente en el tiempo, y eso afecta a cada hombre y a todos los hombres del mundo. La

Durante la guerra se afilió a la Falange. Pero desilusio- nado muy pronto de las actividades políticas, se alejó de la misma. Un hombre tan cristiano como él no podía vivir envuelto en las patrañas que diariamente oímos en los míti- nes y en el Congreso, tal vez por eso sigue apostillando: “Vivir cristianamente en el mundo en cualquier época, pero más concretamente en ésta, es una cuestión problemática que hay que resolver”.

Don Pedro sabe muy bien que la Religión tiene incondi- cionales amigos y enemigos feroces. Y tanto más cuanto mayor sea el grado de espiritualidad del creyente, porque esos hombres que se han entregado totalmente a Dios, nos comprometen a todos con sus palabras y con sus obras, y lo curioso es que el daño que pueden hacer a sus adversarios no termina con la muerte del santo: “El justo muerto, puede condenar al impío vivo” (Salmos, 37).

Y qué nos dice don Pedro Laín Entralgo acerca del aborto: “Toda manipulación del ser humano en su evolución desde el óvulo fecundado hasta la constitución de un ser ine- quívocamente humano, como es un feto a término, toda intervención en ese proceso para alterar su capacidad de actuación libre, no es lícita”.

Son muchas las preguntas que nos hace don Pedro: “¿Cómo ha venido el hombre a existir? La creación del mundo, la intervención de Dios en el curso del mundo, con- duce a esa visión de la historia propia de la religión”.

67.— LO QUE YO PIENSO Y LO QUE

In document 160 Ejemplos Positivos para el Más Allá (página 148-152)