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CAPÍTULO 2. MARCO TEÓRICO

3.4 Diseño del estudio

3.4.3 Sujetos

Stake (2007), mantiene que una vez decididos los objetivos del estudio de casos, la elección de los actores (personas a estudiar) debe guiarse por criterios que puedan llevarnos a una comprensión del tema, a la modificación de las generalizaciones; pero también por criterios prácticos, como el tiempo que disponemos para el trabajo de campo, la disponibilidad y la buena acogida por parte de personas dispuestas a dar su opinión. Pero no debemos olvidar que la muestra conseguida no debe perseguir que sean casos típicos, o casos representativos de profesores. Sin embargo el equilibrio y la variedad en las características de los participantes son importantes.

Como ya he explicado, el acceso a los participantes se produjo a través de porteros y/o informantes clave. Les expliqué las características generales que podían tener, en principio muy variables. No definí inicialmente el número de participantes, dejé está decisión en función de los datos aportados y del análisis preliminar de las primeras entrevistas. Esto es, basándome en lo que Glaser y Strauss (1967), denominan “el muestreo teórico”, escogiendo aquellos sujetos cuyos testimonios parece más apropiado para desarrollar y probar ideas analíticas emergentes. Por lo tanto, la necesidad de un perfil u otro de personas vino dado por la aparición de temáticas en las entrevistas anteriores, el grado de profundidad sobre ellas, en definitiva, la aparición paulatina de

saturación en la información (Strauss, 1987)31, por lo que la elección de los participantes fue secuenciada. Fui seleccionando a los profesores según su potencial para ayudar a refinar o expandir los conceptos, de forma que sus diferentes disciplinas, edades, formación, experiencia docente y experiencia como tutor, aportaran puntos de vista diversos. Consistió en un tipo de muestreo intencionado, los que consideré que eran adecuados para los requerimientos del estudio. Solo en el caso de un profesor, la iniciativa de incluirle en la muestra no partió del investigador, por lo que se asemeja al tipo de muestreo en “bola de nieve” o “en cadena”. Este tipo de muestreo se le atribuye a L. Goodman (1961), se considera no probabilístico o de conveniencia; en el que los participantes en el estudio identifican a otras personas con las características deseadas y así sucesivamente.

Finalmente, fueron 12 profesores los que participaron en el estudio, 7 de universidad privada y 5 de universidades públicas (ver Tabla 3.4). Si de forma puntual nombro en estos momentos a los doce profesores como casos, es para sentar la premisa de que todos ellos son casos únicos. Los casos-profesores me interesan por lo que tienen de único, como por lo que tienen en común (Stake. 2007). Cada caso-profesor es uno entre muchos, a partir de los cuales, pretendo comprender el fenómeno “tutoría”. Investigo a través de los profesores (estudio de casos instrumental), para aprender y con la voluntad de dejar de lado presunciones mientras lo hago.

31

Strauss, A. L. (1987). Qualitative analysis for social scientists. Nueva York: Cambridge University Press. En Strauss, A. y Corbin, J. (2002).

Tabla 3.4 Los participantes en el estudio: Características.

Participantes (*)

Fecha Edad Sexo Facultad Universidad Años de docente 1 30-9-10 35 M Ciencias de la Salud Privada 4,5 años 2 13-10-10 25 H Ciencias Sociales Privada 9 meses 3 15-10-10 64 H Act. Física y Deporte Privada 11 años 4 21-10-10 36 M Ciencias sociales Privada 7 años 5 5-11-10 31 M Ciencias de la Salud Pública Nueva 4 años 6 8-11-10 39 H Ciencias de la Salud Pública Nueva 9 años 7 3-12-12 33 M Ciencias Biomédicas Privada 10 años 8 20-12-12 46 M Act. Física y Deporte Privada 17 años 9 4-1-11 39 M Ciencias Físicas Pública Antigua 9 años 10 9-1-11 46 H Ciencias Físicas Pública Antigua 18 años 11 4-2-11 57 M Ciencias Pública Tecnológica 29 años 12 9-2-11 28 H Escuela Politécnica Privada 6 meses (*) Todos los participantes firman el consentimiento informado, revisan la transcripción de la entrevista y devuelven correcciones y/o comentarios.

La elección de los profesores se produjo como “en cascada”, especialmente en la universidad privada: el primero era de una facultad, llevaba varios años de docente y era de mediana edad, el siguiente era de otra disciplina diferente, más joven y con menos experiencia docente, a continuación otro profesor de otra facultad distinta, ya en la madurez y con larga experiencia docente y declarado prestigio como tutor, etc.

En las universidades públicas me dejé asesorar por los informantes clave, que me encaminaron hacia profesores con largas trayectorias en la universidad, que aceptaron hablar conmigo, programando minuciosamente los días y horas de las entrevistas. Según la literatura, no siempre las elecciones de participantes por parte de los informantes clave son acertadas (Hammersley y Atkinson, 2008). En mi caso produjeron una amplia recolección de datos. Aunque en el diseño inicial no tenía previstas entrevistas a estudiantes, estas surgieron de manera informal durante mis paseos por los campus de las universidades, especialmente en la universidad Nueva. Mantuve conversaciones breves al aire libre con grupos reducidos de estudiantes que contestaron a mis preguntas de forma espontánea.

A la hora de elegir a los profesores, mi principal preocupación era evitar que me identificaran como “cara institucional de la universidad”, dado que llevaba desempeñando desde varios años atrás actividades de coordinación del Plan de tutorías en la facultad de Ciencias de la Salud en la universidad privada; por lo cual, una de las condiciones básicas para elegir a los participantes, era que no me relacionaran directamente con esta actividad. Y así se lo hacía saber a los informantes clave, como condición importante para elegir a unos u otros profesores. Hago alusiones a este aspecto de la elección de los participantes en el diario de investigación:

27 de septiembre, 2010

Mi principal preocupación en estos momentos es obtener el visto bueno de las autoridades académicas del campus, es decir, todos los decanos de la universidad. Para ello he decidido firmar mis solicitudes como estudiante de doctorado y como profesora. La coincidencia del tema de investigación y de mi área de trabajo en la universidad, no constituye una ventaja sino un

inconveniente, tal y como he ido leyendo en textos sobre metodología de investigación cualitativa y estoy comprobando por mi misma: investigar en un escenario del que formo parte. Por eso he tomado medidas que me alejen del lugar conocido, seleccionando participantes desconocidos y en lugares donde no me reconozcan y presentándome siempre como lo que realmente me siento en estos momentos: una estudiante de doctorado.

El investigador como sujeto:

La reflexividad generada en la investigación involucra al investigador en un estudio no como protagonista, sino como actor (De la Cuesta, 2003). Debo situarme en el estudio, como sujeto situado, con una biografía y una perspectiva que condicionan lo que se pregunta, cómo se pregunta y qué interpreta (Rosaldo, 1991)32. El investigador cualitativo no es imparcial, no es inocente, no es neutral, no está por encima de la realidad social que le es contada, porque es partícipe de ella. Máxime si el campo de investigación nos es familiar, en cuyo caso es mucho más difícil distanciarnos de nuestras presuposiciones, ya procedan estas de la teoría social o del conocimiento profano (Hammersley y Atkinson, 2008:120). Todo el tiempo me vi inmersa en el mundo de los profesores, procurando la distancia necesaria con el fin de distinguir conocimiento nuevo, no interpretarlo a priori, y “extrañarme” al modo del antropólogo en una cultura que le es ajena. Procuré asumir un papel de profesora-estudiante novata, que representó un enorme esfuerzo de voluntad en algunos momentos; especialmente en la universidad privada. El

alejamiento fue más fácil y la extrañeza más a flor de piel en los escenarios de las universidades públicas. Las emociones como investigadora, al volver a pisar el campus de la universidad Antigua, donde había estudiado muchos años atrás, me trajeron al recuerdo vivencias como estudiante. El investigador es actor situado y es un instrumento de la propia investigación.

21 de octubre 2010:

Tras cuatro entrevistas a profesores, (...) escucho visiones de la tutoría que yo no tengo, y las escucho como algo nuevo. Pensé que me iba a costar mucho trabajo descubrir información, no porque no exista, sino por ser un tema en el que llevo trabajando desde diferentes enfoques desde hace unos años. Y estos “sorprendimientos” me sitúan en el papel del que “no sabe que no sabe”.

Ordenación de acciones para el establecimiento y mantenimiento de contacto personal durante el trabajo de campo:

1. Contacto por e-mail presentándome como investigadora y una breve presentación del tema de estudio. Solicitud de colaboración.

2. Envío de formato de consentimiento informado a petición del candidato, previo al contacto personal (ver formato en Anexo 2).

3. Espera de respuesta de aceptación y búsqueda de día, hora y lugar. Confrontación de disponibilidad por ambas partes.

4. Reserva de sala de reunión, aula en el caso de la universidad Privada. En las universidades públicas se realizó en el despacho de cuatro profesores y en una sala de reuniones en el caso de uno de ellos.

5. Realización de la entrevista. Firma del consentimiento. Negociación del envío de la transcripción.

7. Envío de transcripción.

8. Confirmación del envío y recepción de modificaciones, comentarios, etc. Mi agradecimiento de nuevo.

El trato con todos los participantes fue cordial, aunque en algunos casos el tiempo de entrevista se vio condicionado por otras actividades programadas en la agenda de los profesores, y la sensación de prisa fue evidente y afectó al desarrollo de esta en el caso de un profesor de la universidad Antigua.

3.4.4 Fuentes de datos, estrategias e instrumentos de recogida de