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Sus “Irracionales” Proclamaciones

In document El Arca de alianza (página 97-108)

2. El Personaje Central del Arca

2.4. El Mesías

2.4.10. Sus “Irracionales” Proclamaciones

Se trataba de un hombre joven y sin formación académica.

¿Quién era Ieoshua? ¿Un superhombre? ¿Un impostor?

Aparentemente hizo aseveraciones y promesas imposibles, declaraciones extrañas que normalmente marcarían a un hombre como un mentiroso irracional o un fanático demente.

Tome por ejemplo las siguientes declaraciones:

• Yo soy la luz del mundo.(Juan 8:12)

• El Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. (Marcos 13:31)

• Yo puedo dar vida a quien yo desee. (Juan 5:21)

• Yo soy la autoridad moral por sobre todos los hombres. (Juan 5:27)

• Sólo yo puedo salvar a los hombres. (Juan 3:36)

Contraste esta última afirmación con la siguiente que encontramos en el Antiguo Testamento hebreo:

Isaías 43:11 “Yo, Yo Soy Jehová, y fuera de mí, no hay quien

salve.”

Y con la siguiente afirmación hecha por uno de sus apóstoles:

Hechos 4:12 “En ningún otro hay salvación, porque no hay

otro Nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

O existe una contradicción en la Biblia cristiana o nuestro Ieoshua es exactamente el Jehová referido en ese texto.

Entonces, ¿Quién es esta persona que pone su propia autoridad lado a lado con la autoridad de Dios?

¿Puedes ver? Ieoshua no sólo declaró ser un santo varón, sino que además declaró ser único.

Según lo registrado por aquéllos que personalmente oyeron sus enseñanzas, Ieoshua dijo:

• Yo soy uno con Dios. (Juan 10:30)

• Yo soy el único Hijo de Dios. (Juan 3:16,34,35)

• Yo estaba con el Padre antes que el mundo fuera hecho. (Juan 17:5)

Ieoshua hizo otras proclamaciones aún más audaces:

• “Me verán sentado a la diestra de Dios Padre.” (Lucas 22:69)

• “Yo soy igual con Dios.” (Juan 5:17,18)

• “La adoración a mí, es como al Padre.” (Juan 5:23; 10:30,38) (Ieoshua aceptó la adoración como Dios.) (Mateo 4:7; Juan 10:33; 20:28,29)

• Antes de que Abraham fuese, YO SOY. (Juan 8:58)

Antes del encuentro durante el cuál Jesús hizo esta última declaración, ya había advertido:

Juan 8:24 “Por esto os dije que moriréis en vuestros pecados;

porque a menos que creáis que YO SOY, en vuestros pecados moriréis.”

Este es un asunto serio, la designación de sí mismo como el “Yo Soy” no fue accidental, Él es el “Yo Soy”, Aquél con existencia propia.

Con razón Moffatt tradujo su sagrado nombre simplemente como el Eterno.

“YO SOY” era el Nombre con que Dios se presentó a Moisés, como queriendo decir que Él es el único que tiene existencia propia:

Éxodo 3:14 “Dios respondió a Moisés: ‘YO SOY EL QUE

SOY’. Y agregó: "Así dirás a los israelitas: 'Yo Soy me ha enviado a vosotros'".”

El nombre de Dios en hebreo es YHWH o YO SOY.

Como si esto no fuese suficiente, él anticipó: “Yo juzgaré al mundo, y despertaré a los muertos.” (Juan 5:27-29)

Todas estas proclamaciones apuntaban a su divinidad, las que en su momento fueron reconocidas con esa intensión por quienes las oyeron.

Ieoshua es el único líder religioso que haya alguna vez proclamado ser Dios.

¡Increíblemente proclamó que Él, el hijo de un simple carpintero que acostumbraba trabajar entre las virutas y el aserrín del taller de su padre, era en realidad Dios encarnado!

Él nunca “adivinaba” o “suponía”. Sus enseñanzas eran determinantes, definitivas. Aquí había verdadera infalibilidad.

En realidad, Ieoshua no fue crucificado por sus acciones, el problema era su identidad. Este asunto era único entre los juicios criminales.

Él fue crucificado por la blasfemia – al afirmar que era Dios. Y de hecho, a menos que hubiese sido igual a Dios sus palabras eran blasfemias.

2.4.11.

¿Fue un Gran Maestro Moralista?

C. S. Lewis, profesor en la Universidad de Cambridge y una vez agnóstico, escribió:

“Un hombre que siendo simplemente hombre y sostenga la clase de cosas que Jesús dijo no se trataría de un gran maestro moralista, sino de un lunático – al mismo nivel del que afirma ser un huevo duro – o se trataría del mismo Diablo del Infierno. Usted debe hacer su elección. O este hombre era, y es, el Hijo de Dios; o se trataba de un loco o algo mucho peor.” (Lewis, C.S. Mere Christianity. New York: The Macmillan Company, 1952, pp.40, 41)

Además agregó:

“No nos permitamos respaldar ningún sin sentido de que Él fue un gran maestro humano. Él no nos ha dado esa libertad. Él no pretendía ser sólo eso.”

2.4.12.

¿Mentiroso o un Ser Perturbado?

Si las afirmaciones de este hombre fueran falsas, había dos alternativas:

A - Sabía que sus demandas eran falsas. De ser así, entonces

tuvo la intención de engañarnos deliberadamente. Se trataba de un mentiroso, hipócrita o demonio - y era además bastante necio, puesto que llegó a morir por ello.

De tratarse de falsas proclamaciones sin ningún contenido de verdad, entonces fue el engañador más inmoral de toda la historia.

Hizo que otros le confiaran sus destinos eternos, incluso que murieran por sus proclamaciones. Si sabía que no podía respaldar sus proclamaciones, entonces Él fue indeciblemente

malo. Era un mentiroso y un hipócrita, porque enseñó a otros a ser honestos a cualquier costo, mientras enseñaba y vivía una colosal mentira.

Al respecto, es menester considerar que de todos los escépticos estudiados, ninguno ha llegado a insinuar que Ieoshua fuera un engañador. Por lo general aceptan que fue una persona seria y honrada.

Un hombre malo no podía haber enseñado verdades tan grandes - verdades que aún realizan el milagro de cambiar el carácter de las personas. Y un hombre bueno no podría engañar a las personas por las cuales Él daría su vida.

De hecho, ¿Cómo, en el nombre del sentido común, un impostor podría mostrar de comienzo a fin “el más puro y más noble carácter en la historia, con el aire más perfecto de verdad y realidad”? (Schaff).

Ahora bien, no teniendo asidero la hipótesis anterior, asiste analizar una segunda opción:

B - No sabía que sus proclamaciones eran falsas. Si esto es

verdad, él estaba sinceramente perturbado; era un lunático.

Aunque los hechos muestran que su mente era tan perspicaz, que era más que un contrincante para los intelectos más agudos de entonces.

Díganme. ¿Cómo podría haber sido un loco sin jamás haber perdido el equilibrio mental?, quién navegaba tranquilamente por encima de todos los problemas y persecuciones, como el sol sobre las nubes, siempre dando una respuesta aún más sabia

a las insidiosas preguntas. Él, serena y deliberadamente “hizo predicciones que se han cumplido en forma literal.” (Schaff)

El notable historiador británico William Lecky, un especializado antagonista de la cristiandad organizada, dijo:

“El simple registro de esos tres cortos años de vida activa, ha hecho más para regenerar y ablandar la humanidad que todos los discursos de los filósofos y todas las exhortaciones de los moralistas.” (History of European Morals from Augustus to Charlemagne; New York: D Appleton & Co., 1903, p.8)

2.4.13.

¿Por Qué Lo Rechazaron?

En la investigación efectuada por Jonathan Gray, sobre las profecías respecto del Mesías venidero, resultó impactado por aquellas que parecían indicar que el Mesías sería rechazado por las mismas personas que esperaban su venida, hasta que finalmente sería aceptado por otros.

Entonces, surgió la interrogante: ¿Por qué los líderes de la

nación judía rechazaron a esta Persona? ¿No tenían, a saber,

bastantes evidencias?

Jonathan encontró, que a lo menos, estuvieron condicionados a hacerlo por las siguientes diez razones:

1 - Fueron injustos contra él. El corazón humano, según la

Escritura, se engaña a sí mismo - y está corrompido por el pecado. Nosotros somos por naturaleza rebeldes en relación a los asuntos espirituales (Ver Anexo 5).

2 - Hirió su orgullo nacional. Estaban esperando un Mesías

que los libertaría de la ocupación romana. Porque Ieoshua no vino con el poder y la gloria de un libertador físico, ellos lo

rechazaron. Incluso el pensar que sus expectativas podrían frustrarse, los enfurecía. (Les dijo que había venido a conquistar el pecado en la vida.)

3 - Su humilde estilo de vida ofendió su esnobismo.

4- No había sido enseñado por ellos. Estaban descontentos

con este maestro joven e inteligente, porque no había asistido a ninguna de sus escuelas. No era de ninguna manera un fruto de sus enseñanzas. Y su ministerio era independiente.

5 - Su carácter los delataba. La compasión de Ieoshua

mostraba un vívido contraste con sus propias actitudes rígidas y sin afecto. Su gran amor hacía que la pequeñez de ellos se viera extremadamente reducida. Frustrados y enfadados, ellos comenzaron a odiarlo.

6 - Sus argumentos eran de una clase superior. Hombres

escogidos por su supuesta sabiduría, enviados a Él, le hicieron muchas preguntas capciosas, determinados a entramparlo para que dijese algo con que pudiesen condenarlo. Sin embargo, Ieoshua silenciaba un ataque tras otro. Entonces, los que habían pretendido ser elocuentes opositores, llagaban a hacer rechinar sus dientes en señal de frustración e ira, para luego humillados emprender la retirada. En forma elocuente, Ieoshua hacía referencia a pequeñas anécdotas pidiéndoles que las comentaran, para que en sus respuestas y antes de darse cuenta, terminasen condenándose a sí mismos. Al ver con cuanta claridad ellos mismos ocupaban el lugar de la parte culpable y al ser superados, la vergüenza los enfurecía, no en vano escribió el rey Salomón “No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio y te amará” (Proverbios 9:8). Con esta estrategia, Cristo también estaba rescatando de entre ellos a los verdaderos sabios, quienes como José de

Arimatea y Nicodemo terminarían amándole. Pero, también estaba asegurando el odio de aquellos que no lo eran.

7 - Su popularidad creciente hacía peligrar la influencia que ejercían. Los milagros de Ieoshua lo hacían cada vez más

y más popular. Su personalidad era tan cálida y amante, que lograba hacer que grandes muchedumbres se reunieran en torno suyo. Los líderes religiosos estaban completamente alarmados. Cada vez más las personas estaban cayendo bajo su influencia, peligrando la propia autoridad de ellos. Estaban perdiendo el control que ejercían sobre la masa de individuos.

8 - Temieron provocar la ira de Roma. Desde el año 63 AC

una docena de rebeliones habían sido aplacadas en Palestina, la mayoría de ellas por la fuerza romana. Otro levantamiento bajo el comando de Ieoshua de Nazareth desangraría la paciencia de Roma, lo que podría generar una ocupación más drástica. Por estas razones políticas, Jesús fue percibido como una gran amenaza.

Aunque los hombres en su maldad exigirían su vida, sería el propio Ieoshua quién tomaría voluntariamente la decisión que sabía lo llevaría a la muerte. Ésa era la razón por la cuál había venido al mundo. Su muerte era una parte importante del plan divino para rescatar la humanidad… tantos como fueran los que lo aceptasen.

A las anteriores razones, se agregan estas otras dos razones aplicables a nosotros mismos que vivimos en el tiempo presente:

9 - Ieoshua les pidió dejar el grupo mayoritario y seguir a un insignificante grupo pequeño, les dijo:

Mateo 7:13,14 “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es

la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y son pocos los que la hallan.”

Esta condición, era entonces un hecho triste de la vida. Tal cómo lo es hoy. En este mundo, la verdad es siempre rechazada debido a la presión del medio. Todavía la historia nos muestra que la mayoría por lo general sigue por el camino equivocado.

10- Ieoshua les pidió “déjalo todo y sígueme”. En esos días,

esto podía significar la pérdida de tu fuente de trabajo e incluso ser despreciado.

Aceptar las demandas de Ieoshua no resulta una decisión fácil. Requiere de una reflexión profunda. No se pide un compromiso superficial, un cambio externo. Es una transformación total en la vida de una persona.

Entonces, la única solución es...: ¡Elimínenlo!

Una confrontación inevitablemente trágica se estaba incubando rápidamente en los líderes religiosos respecto de Ieoshua. Algo debía hacerse... y PRONTO.

In document El Arca de alianza (página 97-108)