2. CONTEXTO REGIONAL: DE CENTROS Y PERIFERIAS
2.4 CONTEXTOS LOCALES
2.4.1 Tamalameque: leyenda y tamboras
Tamalameque es un municipio situado al sur del departamento del Cesar, ubicado a orillas del río Magdalena, en la subregión de la Depresión Momposina. Se extiende a lo largo de 511 km2 de un territorio plano, cuyo 16% corresponde a
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ciénagas, caños, áreas inundables y el río Magdalena. Históricamente las principales actividades económicas se han derivado de la pesca, la agricultura y la ganadería, esta última de mayor auge durante las dos últimas décadas, siguiendo la tendencia regional. Tiene una población de 16636 habitantes (DANE 2005), quienes subsisten en la mayoría de los casos trabajando en estas actividades.
Tamalameque y sus alrededores. Fuente Google Maps, 2011.
Tamalameque, junto a Tenerife y Ocaña, hicieron parte de las principales poblaciones (no costeras) de la provincia de Santa Marta desde principios del siglo XVI (Saether 2005). Sus antecedentes prehispánicos se relacionan con comunidades indígenas que parecen pertenecer o no, a indígenas chimilas. Diferentes autores relacionan su pasado con ese grupo indígena (Pino 1979, Fals Borda 2002), mientras que otros especifican sobre un subgrupo chimila o independiente, tal como se refiere en los trabajos de Restrepo Tirado (1975), en los que se describe a grupos señalados por los españoles como tomoco y tamalameque (Restrepo 1975). Tamalameque fue fundado y reubicado en diferentes oportunidades. En una ocasión estuvo en el lugar que ocupa en la actualidad el municipio de El Banco (Magdalena). Se resaltan los años de 1544 y 1680 para su fundación, siendo el oficial el primero y el segundo, el de su último traslado.
Tamalameque, al igual que las poblaciones vecinas, fueron fundaciones españolas con las cuales los europeos fueron tomando el dominio de los territorios de los grupos indígenas que se resistían, para facilitar el transporte por el río Magdalena
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y en general la penetración al continente. Muchos de los pobladores, fueron grupos de indígenas subordinados por el poder español que se contaron como habitantes de los pueblos recién fundados10. Posteriormente, luego del abandono de estas tierras, son repobladas por grupos de gente negra o afrodescendientes. Algunos de ellos provenían de rochelas y palenques, otros eran cimarrones que se escaparon de las minas y de su trasporte por el río Magdalena (Friedemann 1979), que posteriormente habitarían estos lugares bajo limitada intervenciones del control colonial que se había concentrado en las actividades comerciales de las zonas costeras. Esto permitió la unión de una población clasificada y caracterizada a partir de múltiples categorías raciales, sobre la cual la iglesia insistía en cuestiones de tipo moral, asociadas al cuerpo y la sexualidad.
Las características geográficas y medio ambientales contribuyeron en la conformación sociocultural de Tamalameque, tanto por su posición, como por el hecho que se constituyeron en fuentes de recursos económicos como la pesca y la agricultura, dando paso a lo que el sociólogo Orlando Fals Borda denominó cultura anfibia (Fals Borda 2002)
Tamalameque, así como otras poblaciones ubicadas a orillas del río Magdalena, tuvo una relación estrecha con el afluente. Parte de los procesos que se desarrollaron en el municipio estuvieron asociadas al río como uno de los principales medios para la comunicación. Esto facilitó la conformación de la subregión sociocultural conocida como la Depresión momposina, zona que comparte similitudes en las prácticas y manifestaciones culturales que se practican, pero que en las últimas décadas han sido cada vez más fragmentadas.
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Iglesia de San Miguel de Tamalameque. Foto Deibys Carrasquilla, 2009.
A mediados del siglo XX, con el incentivo y fortalecimiento de la comunicación terrestre, primero ferroviaria y luego a través de carreteras, las actividades económicas y relaciones con el resto de la región disminuyeron para las poblaciones ribereñas, además de los recursos naturales para la comunicación y subsistencia. El río, debido a la erosión y sedimentación no era apropiado para la navegación y esta última, más la contaminación lo volvieron cada vez menos fértil. La erosión y constantes desbordamientos, hicieron que fuera imposible los cultivos realizados a las orillas, en las playas que se forman durante el verano. Todas estas situaciones influenciaron las transformaciones de las prácticas culturales y relaciones sociales de los pueblos ribereños como el caso de Tamalameque. Estos cambios dejaron como principales fuentes de la economía tamalamequera a la agricultura y ganadería. Sin embargo, el incentivo para la a construcción de carreteras no los benefició debido a las precarias condiciones de las carreteras que dificultaba la comunicación y comercialización de los productos. En la actualidad, la comunicación de Tamalameque con la región es precaria y es quizás una de sus dificultades. En algunas ocasiones el trasporte es realizado por el río, principalmente cuando hay problemas con la carretera. Aunque actualmente se desarrollan trabajos para la pavimentación de las vías que comunican con la troncal del Caribe y con el municipio de El Banco.
Durante las últimas décadas la migración hacia las ciudades principales de la región ha sido una constante regional y nacional, principalmente por los problemas de violencia generados por los grupos paramilitares, guerrillas y el ejército
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nacional. Las personas de Tamalameque migran a diferentes lugares del departamento del Cesar y La Guajira y en menor medida al Magdalena (Santa Marta) y Santander. Las dinámicas poblaciones no muestran tendencias exageradas de aumento o descenso de la población, sino más bien un equilibrio11. Tamalameque ha sido un municipio inmerso en el contexto mencionado arriba. Pese a la descripción anterior, la cercanía física del centro urbano del municipio al río ha sido cada vez más distante debido a diversas inundaciones. La zona poblada del municipio ha ido trasladándose a través del tiempo hasta llegar al lugar en el que se ubica actualmente. El territorio es plano, con pocos contrastes en su altura sobre el nivel del mar y con porcentaje medio de tierras inundables y otro apto para el desarrollo de la actividad agrícola. Sin embargo, la actividad se ha concentrado en la ganadería extensiva llevada a cabo por pequeños terratenientes propietarios de grandes extensiones de tierra. En las últimas décadas, esta tendencia se ha sumado a la invasión que desde los años 50s se ha realizado de las tierras, por parte de grupos de personas provenientes del interior del país, de los departamentos de Santander principalmente a partir de la migración masiva generada por del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán (año 1946). Estas situaciones (concentración de tierras en pocas personas que la han utilizado para la ganadería, invasión de tierras, contaminación y descenso de las actividades en ríos, caños y ciénagas) han marcado las dinámicas de los procesos sociales y económicos del municipio en las últimas décadas. Según Diógenes Pino12, en la entrevista realizada, esto generó un desplazamiento del tamalamequero que habitaba los corregimientos y otras zonas rurales, a la parte urbana y más poblada del municipio, así como su migración a las ciudades como Valledupar, Santa Marta y Barranquilla. En el municipio, luego de vender sus tierras, invirtieron en actividades comerciales que, por circunstancias particulares pero principalmente por su inexperiencia, fracasaron en sus planes ampliando los niveles de pobreza. En los últimos años, la tendencia sigue y preocupa a sus habitantes la compra masiva de tierras a pequeños propietarios para el cultivo a gran escala de la palma africana, así como la llegada de personas del pacífico colombiano, traídos para el trabajo en las plantaciones, en las cuales, los antiguos pequeños propietarios han tenido que volver, pero ahora como campesinos asalariados.