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tation de Ntra Sra de la Merced Redencion de Cautivos de la Nueva Espana, Mexico, Imprenta de J R Barbedillo y Cia., 1882,1,

pp. 513-514; II, p. 220.

39 Adalberto A. Esteva,

Mexico Pintoresco. Antologia de articu­

los descriptivos del pais,

Mexico, Tip. y Lit. “La Europea” de J. Aguilar y Compania, 1905, pp. 43-55.

lar en sus lecturas como para los predicadores y los moralistas en los casos de conciencia que ca­ da dia se ofrecen, asi en los confesionarios como en consultas particulares, que para eso tenia la di­ cha libreria de todo, aunque en poca cantidad de libros entonces, aunque despues se ha ido aumen- tando con muchos y selectos libros de todas facul- tades, no solo con muchos que se han ido com- prando de los que salen de nuevo sino con los que algunos religiosos curiosos y aplicados han adquirido en particular, para gozarlos, con licen- cia de los Prelados, en vida, y despues de muertos se han aplicado para la libreria comun, segun lo dis- ponen nuestras sagradas constituciones.

A l o la r g o d e l s ig lo x v ii la b ib li o t e c a d e lo s m e r c e d a r io s s e e n r i q u e c i o t a m b ie n c o n l o s t e x ­ t o s o r ig in a le s m a n u s c r it o s d e a lg u n o s h o m b r e s d e c i e n c i a d e la o r d e n , a s i c o m o c o n s u s lib r o s e in s tr u m e n t o s c ie n t if ic o s .

No fueron pocos los bibliografos que durante el periodo colonial lograron reunir importantes bibliotecas particulares. Eguiara, que era uno de ellos, dice al respecto:

existen muchisimas e importantes [bibliotecas] ya por el numero de sus volumenes ya por el valor de estos, que pertenecen a los oidores reales, cano- nigos, profesores universitarios, doctores, aboga- dos, medicos y otras personas, en particular a los individuos de las Ordenes religiosas.41

40 Pareja,

op. cit.,

I, pp. 246-247. 41 Eguiara y Eguren,

op. cit.,

pp. 119-120.

38 LOS ORIGENES DE LA CIENCIA

De hecho casi no hubo persona de regular cultura que no poseyera su modesta biblioteca. Entre los profesionales de la jurisprudentia o de la medicina siempre existio una cierta inclina- ci6n a tener buenos libros de su especialidad. A principios del siglo x v i i, Bartolome Gonzalez y

Francisco Alonso de Sosa poseian sendas bi­ bliotecas: el primero de 103 obras y el segundo de 80 que eran basicamente de literatura y juris­ prudentia. Y a finales de esa centuria, un abo- gado, don Francisco Flores de Valdes, poseia, en el ano de 1692, “una libreria que se compone de un mil y seiscientos libros de jurisprudentia y otras facultades”.42 Y estos casos distan mucho de ser ejemplos aislados.

En cuanto a las bibliotecas particulares pre- dominaban los temas cientificos, desde el siglo xvi, existieron medicos y astronomos que forma- ron colecciones de importantia. El doctor Juan de la Fuente, una de las figuras mas relevan­ tes de la medicina novohispana del siglo xvi, ya que desempeno la unica catedra de medicina de su tiempo, formo una buena biblioteca y era un asiduo lector de obras de ciencia europeas, aun­ que lamentablemente no nos ha llegado ningun escrito suyo. En 1573 creyo necesario declarar ante el Santo Oficio que en su haber existian diversas obras prohibidas. En la “Lista” de esos libros que se redacto, al efecto, se dice que po­

42

Osorio Romero,

op. cit.,

45-48; Salvador Cruz, “Un bibliofilo del siglo xvii: el licenciado Francisco Flores de Valdes”, en:

Boletin

se ia las Instituciones Dialecticarum del hetero- doxo frances Petrus Ramus critico de Aristoteles y de la escolastica; el De Miraculis occultis natu­ rae de Levinius Lemnius, obra que, como ya vimos, tambien existia en la biblioteca del Cole­ gio de Tlatelolco, una Biblia que debia ser co- rregida, los Adagios de Erasmo y los Opusculos de Nicolas Leoni.43 Anos despues su nombre vuelve a aparecer en una relacion de libros trai- dos desde Espana por Juan Perez de Aparicio: una de las 51 cajas de este embarque estaba dirigida al doctor De la Fuente, aunque lamenta- blemente no se detallo el contenido de la mis- ma. Otra biblioteca particular fue la de Juan de Luyando, “vecino de la villa de Guazacualco”, quien el 16 de julio de 1585 firmo una Memoria presentada al Santo Oficio donde declaraba los libros que obraban en su poder. Entre los 17 ti­ tulos que componian su biblioteca aparecen la Suma y Recopilacion de Cirugta de Lopez de Hinojosos, un Monardes al cual describe como un “libro de las propiedades de algunas yerbas de esta tierra” y, por ultimo, una Cosmografia de los Tiempos de Jeronimo de Chavez, que proba- blemente era el celebre Reportorio de los Tiem­ pos de este autor.

A estas dos bibliotecas cientificas debemos anadir la del medico Alfonso Nunez, quien a prin­ cipios del siglo x v ii poseia 72 libros de los cua­ les 57 trataba de temas medicos. Entre ellos se

40 LOS ORfGENES DE LA CIENCIA

hallaban obras tan excepcionales como la de Guido de Chauliac, asi como el texto de Andres Laguna sobre la peste y su edition de Diosco- rides. Ademas poseia las obras medicas de Luis Lobera de Avila, Luis Valles y Luis Mercado. En suma era la medicina traditional, tal como se practicaba en Espana en esos anos y se seguiria practicando en Mexico a todo lo largo del siglo xvn.44

A traves de las citas bibliograficas hechas por los cientificos novohispanos que publicaron sus obras entre 1570 y 1620, es posible hacernos una idea de los autores y titulos que contenian sus bibliotecas, ya que los catalogos de las mis- mas, si es que alguna vez existieron, no han lle- gado hasta nosotros. El primer libro de mate­ maticas impreso en el Nuevo Mundo, el celebre Sumario Compendioso de las Quentas de Plata y Oro de Juan Diez Freyle, publicado en Mexico por Juan Pablos en 1556, posee una seccion de algebra que los estudiosos de ese autor han se- nalado como novedosa para su momento45 y que aborda los problemas de las ecuaciones cuadraticas y revela que su autor ya conocia el Ars Magna de Cardano publicada en 1545. De hecho, las obras de este matematico fueron co- nocidas y estudiadas en la Nueva Espana desde

44 O ’Gorman,

op. cit.,

pp. 667-668; Osorio Romero,

op. cit.,

pp. 50-52.

45 David Eugene Smith,

The Sumario Compendioso of brother