• No se han encontrado resultados

Tensión de significado E-inteligible y R-inteligible

4. Lo concebible y lo inconcebible

4.2. Concebilidad y palabras

4.2.6. Tensión de significado E-inteligible y R-inteligible

Hemos visto como suponer que algo exista aunque no pueda ser pensado no es contradictorio desde la filosofía de Hume. También hemos visto que podemos entender la aplicación del principio de la copia de una manera fuerte o de una manera débil. En este sentido, según G. Strawson, la aplicación del principio de la copia de una manera estricta da lugar a lo que él llama una tensión de significado. Una tensión que se produce cuando creemos que una idea que no puede cumplir el principio de la copia, es decir, se da una tensión de significado entre la posición escéptica de Hume y la tendencia de la mente hacia posiciones de un claro talante realista. Así, nos dice G. Strawson:

la oposición entre (1) una cierta interpretación de un estricto empirismo de su teoría de las ideas o del significado, por un lado, y, por otro lado, dos puntos: (2) su escepticismo estrictamente neutral con lo que respecta al conocimiento de aquello que puede o no puede existir y (3) su fuerte tendencia hacia formas realistas de pensamiento y de expresión. (Strawson, 1989, p. 120).

En la filosofía de Hume hay ciertas tensiones. Por ejemplo, en el momento que Hume analiza la posibilidad de la existencia del mundo exterior nos dice que esta es indemostrable desde un punto de vista estrictamente filosófico, tal y como se dice en el aspecto (1). Pero, por otro lado, Hume no niega ni afirma que el mundo exterior exista (2), aunque también se nos dice que la mente tiende a creer que el mundo exterior existe, ya que la supervivencia de la humanidad depende de ello (3). Es decir, por un lado su filosofía nos expone que no podemos tener una idea del mundo exterior y, por otro lado, existe una la creencia natural51 del hombre que nos muestra que existe un mundo exterior y esta creencia es necesaria para nuestra supervivencia.

Pero, la tensión de significado tan solo existiría si tenemos un solo criterio de significado, si tuviéramos dos criterios de significado no tendríamos porque tener esta tensión ya que se podría aplicar un criterio u otro a la hora de definir un término. Esto es lo que ocurre según G. Strawson, pues, no hay en realidad tal tensión de significado entre el primer punto y el tercer punto si aceptamos la diferencia entre lo concebible y lo pensable.

Siguiendo esta separación entre lo concebible y lo pensable, G. Strawson nos introduce una nueva diferenciación a fin de evitar ambigüedades en el lenguaje: la diferencia entre aquello que es e-inteligible y lo que es r-inteligible. Siguiendo este criterio, aquello que es e-inteligible (experiencia-inteligible) es aquello que obedece al principio de la copia en un sentido más estricto, mientras que lo r-inteligible (referencia-inteligible) es aquello que sabemos que significa pero de lo que no tenemos experiencia. (Strawson,

51

Analizaremos la relación entre la identidad personal y la creencia natural en la sección 9.4. De momento baste decir que el término creencia natural no es un término propio de Hume sino que se introduce en la interpretación de Hume en un artículo posterior de N.K. Smith.

92

1989, pp. 127-128) De esta manera, lo e-inteligible lo conocemos a través de la experiencia y por lo tanto cumple el principio de la copia, mientras que lo r-inteligible no cumple el principio de la copia en un sentido estricto, pero, sí que lo cumple en un sentido débil. Si recuperamos la filosofía de Berkeley lo r-inteligible será aquello de lo cual tenemos tan solo una noción, mientras que lo e-inteligible será aquello de lo que tenemos una idea.

Para G. Strawson, la utilización de esta dualidad de criterio de significado rompe la tensión supuesta anteriormente, pues, mientras que lo e-inteligible es aquello que se entiende desde un punto de vista estrictamente empírico, mientras que lo r-inteligible es aquello de lo cual hablamos pero de lo que no tenemos ninguna noción empírica. Así, por ejemplo, aplicamos esta distinción al principio de causalidad, aquello que es e- inteligible es la relación de causa-efecto explicada a través del hábito o costumbre, y aquello que es r-inteligible es aquello que será la relación de causa-efecto independiente del observador y supuestamente real. De esta manera, no importa si pensamos que tal relación “real” de causalidad independiente del observador existe o no existe realmente, pues, para que sea un concepto r-inteligible tan solo tiene que poder ser pensado ya sea para negar la existencia de un correlato independiente de las percepciones o para afirmar que existe tal correlato. Este es el interés de los términos r-inteligibles, que no es necesario que se refieran a nada real sino que tan solo es necesario que sean entendidos. Admito la posibilidad de pensar en ellos aunque:

A lo más que podemos llegar al concebir objetos externos, cuando se suponen

específicamente distintos de nuestras percepciones, es a formarnos una idea relativa a ellos, sin pretender la comprensión de los objetos relacionados. (TNH. 1.2.6.9 SB 68). Por ello, se tiene que admitir la posibilidad de los términos r-inteligibles, aunque luego niegue que tales términos correspondan a algo real52.

52

Aunque para Ayer esto sea imposible: “que es autocontradictorio suponer que una entidad definida como el contenido de una percepción particular puede llevar una existencia propia separada. En resumen, las impresiones son “internas y transitorias” por decisión definicional.” (Ayer, 1988, p. 55)

93

En el caso de Berkeley, se aceptan estos preceptos de manera semejante a como después los aceptará Kant. Para Kant, lo e-inteligible será aquello que puede ser conocido, lo fenoménico, mientras que lo r-inteligible será aquello que puede ser pensado, lo nouménico. Pero, también es evidente que esta diferencia conceptual entre lo e- y lo r- inteligible no está en Hume de manera explícita ni con estos ni con otros términos. Por ello, la cuestión que me planteo es saber si esta diferencia se plantea de forma implícita.

Desde el análisis del principio de la copia y desde un punto de vista estrictamente lógico los términos r-inteligibles han de ser posibles, pues para negar la posibilidad de existencia de alguna cosa hemos de ser capaces de conocerla. No puedo decir que el "mundo real" independiente de las percepciones no exista si no lo puedo concebir, lo mismo ocurre con una "conexión real" o con un "un sujeto de inhesión." Aunque también he de decir que aceptar estos términos no quiere decir que aceptemos la existencia de sus correlatos. Así, admitir que desde la filosofía de Hume se pueda hablar de un mundo exterior no quiere decir que Hume admita la existencia de ese mundo exterior. Lo mismo ocurre con un sujeto de inhesión de las percepciones pues hablar de él no quiere decir que este exista.

Los términos r-inteligibles son importantes para poder hablar de sustancias, identidades, realidades u otros elementos independientes de las percepciones, aunque sea para poderles negar la validez epistemológica, por ello, es necesaria la aceptación aunque sea tácita de estos elementos r-inteligibles aunque sea para poderlos negar.