TEORIAS EXPLICATIVAS DEL AUTISMO
2.5 Teoría de la coherencia central
Propuesta por Frith en 1989, en su obra Autism: Explaning the Enigma, plantea que el autismo se caracteriza por un desequilibrio específico en la integración de información a distintos niveles: una característica del procesamiento normal de la información es conectar las diferentes informaciones para construir un significado de más alto nivel dentro de un contexto.
Frith & Happè (1994), consideran dos déficits nucleares del autismo: uno consecuencia de la triada clásica de síntomas (intereses, interacción, comunicación) y otro debido al conjunto de manifestaciones restantes, frecuentemente observadas pero
fuera de la triada clásica. Para ellos, la relación entre los dos grandes déficits es de tipo compensatorio; así, un déficit en los procesamientos más complejos, produce por un mecanismo de plasticidad cerebral, un desarrollo mayor de los módulos perceptivos elementales.
Se considera que en la triada clásica no se incluyen ninguno de los siguientes aspectos, que tampoco pueden explicarse por una falta de mentalismo:
• Repertorio restringido de intereses. • Deseo obsesivo de invarianza. • Islotes de capacidad.
• Capacidades de dito savant.
• Extraordinaria memoria de repetición. • Preocupación por partes de los objetos.
Una característica de esta teoría es que plantea que los islotes de capacidad y las habilidades de savant se consiguen mediante un procesamiento relativamente anormal, y predice que esto puede ponerse de manifiesto en patrones de error anormales. Un ejemplo es el tipo de error cometido en el test de diseño de bloques: la teoría de la coherencia central sugiere que cuando se cometen los errores, se darán cuando se viola el patrón global más que los detalles. (Kimchi & Palmer, 1982). Otro ejemplo, es la habilidad de dibujar con un estilo relativamente desintegrado, que sugiere una anomalía en la organización jerárquica de las partes locales y globales de las figuras.(Mottron & Belleville, 1993).
El planteamiento de que la coherencia central débil puede ser una característica de las personas con Autismo, con independencia de su nivel de teoría de la mente, va contra la primera propuesta de Frith (1989), de que la debilidad en la coherencia central podría explicar por si misma los trastornos mentalistas. Hoy en día, Happè & Frith (Happè, 1997), consideran que se debe mantener la idea de un déficit mentalista modular y específico en la explicación de la triada de alteraciones del autismo, pero que
esa explicación en sí misma, no basta para explicar el autismo de un modo completo y en todas sus manifestaciones:
…..”Nuestra concepción actual nos llevaría a que podrían existir dos características cognitivas bastante diferentes que subyacen en el autismo. Con base en los estudios de Leslie (1987, 1988), mantenemos que el déficit mentalista puede conceptualizarse de forma útil como la alteración de un único sistema modular. Este sistema tiene una base neurológica que puede estar dañada al mismo tiempo que deja otras funciones intactas (por ejemplo, un CI normal). Parece que la capacidad mentalista tiene un valor evolutivo tan importante (Byrn & Whiten, 1988; Whiten, 1991), que solamente un daño en el cerebro es capaz de producir déficits en ésta área. Por el contrario, el procesamiento característico de la coherencia central débil, tal y como se ha explicado anteriormente, ofrece tanto ventajas como desventajas, al igual que pasaría con una coherencia central fuerte. Por lo tanto, es posible pensar que este equilibrio (entre la preferencia por las partes en vez de por el todo), es afín a un estilo cognitivo, que puede variar en la población normal. Sin duda, este estilo podría estar sujeto a influencias ambientales, pero puede tener además, un componente genético. Para buscar el fenotipo del autismo, puede ser por tanto interesante centrarse en los puntos fuertes y débiles del procesamiento de la información en autismo, en términos de central coherencia débil”, (Happè, 1997, p. 9).
Happè (1994), respecto a las funciones ejecutivas opina que la sola expresión de
funciones ejecutivas es un paraguas que cubre una multitud de capacidades cognitivas
superiores y es probable que se solape hasta cierto punto tanto con las concepciones de la coherencia central como con las de la teoría de la mente; para ella, la hipótesis de que las personas con autismo tienen una coherencia central relativamente débil, establece predicciones específicas y distintas incluso dentro del área de la función ejecutiva:
“Por ejemplo, el componente ejecutivo de inhibición de respuestas prepotentes pero
incorrectas” puede estar compuesto por dos elementos independientes: inhibición y
respuesta prepotente sea incorrecta es un cambio de contexto. Si un estímulo es procesado de manera indistinta, independientemente del contexto, puede dar la impresión de un fallo de inhibición. Sin embargo, puede que las personas autistas no tengan ningún problema al inhibir la acción cuando el contexto es irrelevante. Desde luego, puede ser que algunas personas con autismo tengan un trastorno adicional en el control inhibitorio, exactamente igual que tienen deficiencias perceptivas periféricas o problemas específicos del lenguaje”, (Happè, 1994, p. 188).
2.5.1 Consideraciones sobre la Teoría de la Coherencia Central
Los autores de la teoría hacen una crítica bastante fuerte a la teoría de las Funciones Ejecutivas (la consideran una teoría “paraguas”), pero desde una única perspectiva explicativa del Autismo, aspecto que también ha sido insuficiente en las Teorías de la Mente (Baron-Cohen & Hobson), pues no logran una explicación a la variabilidad misma de los Trastornos del Espectro Autista, y desde los Trastornos Generalizados del Desarrollo, tampoco a la variabilidad del Autismo.