Thomas F Purcell
TEORÍA DEL VALOR, RENTA DE LA TIERRA Y CAPITALISMO RENTISTA
Cuando la capacidad de la moneda nacional para representar la ri- queza social es mayor en el mercado doméstico que en el mercado mundial, se la puede considerar sobrevaluada (Iñigo Carrera, 2007). Esta distorsión en el poder real de compra de una moneda tiene dos implicaciones básicas para el valor de los bienes que se importan y se exportan a través de un tipo de cambio sobrevaluado. En primer lugar, los exportadores se ven forzados a vender las divisas adquiridas en los mercados globales por debajo de su valor: la pérdida de una parte del precio de exportación solo puede sostenerse porque “una ganancia excedente —la renta de la tierra para el caso de las mercancías prima- rias— llega a materializarse en el precio de los productos exportados”
(Grinberg, 2013: 456)11. Por consiguiente, para un Estado rico en pe-
tróleo como Venezuela, el valor total que ingresa en las esferas nacio- nales de acumulación en intercambio por la exportación de petróleo es superior a sus costos de producción (incluidas las ganancias nor- males). Marx (1981: 799-800) denomina a estas ganancias excedentes como “un falso valor social”, dado que en los recursos naturales “el
11 Esto implica que los costos de producción del capital invertido en tierras de dife- rentes calidades —que buscan valorizarse según las tasas normales de ganancia— se encuentran incluidos ya dentro de la renta de la tierra cobrada por el terrateniente.
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LA CUESTIÓN AGRARIA Y LOS GOBIERNOS DE IZQUIERDA EN AMÉRICA LATINA
valor de mercado está siempre por encima del precio total de produc- ción de la cantidad global producida”. En segundo lugar, el acceso local a divisas baratas reduce el costo real de las importaciones. Esto implica que las importaciones financiadas con divisas extranjeras que ingresan al país son externamente dependientes de la plusvalía captu- rada por los capitales y la clase trabajadora en los países importadores (Iñigo Carrera, 2007).
Sobre esta base, es posible entender la renta de la tierra como una categoría derivada de un nivel de abstracción más bajo que la producción de plusvalía por la fuerza de trabajo (el origen global de todas las transferencias de valor), pero a un nivel de abstracción por encima de las operaciones institucionales específicas y de los entornos de la política del capitalismo rentista. Así, la existencia de la renta de la tierra como un “falso valor social” es la premisa necesaria para una comprensión concreta del capitalismo rentista y de la forma en que se valorizan las transferencias internacionales de plusvalía. Iñigo Carrera (2007) identifica este proceso como la acumulación de capital a través de la apropiación de renta de la tierra en economías basadas en recursos naturales, un proceso singular que está mediado todo el tiempo por una combinación de políticas estatales directas e indirec- tas, las cuales transfieren el excedente hacia otros sectores de la eco-
nomía12. El rol de las transferencias directas e indirectas ha llamado
también la atención de académicos que estudian la relación entre ex- cedentes agrícolas y desarrollo industrial. Estas transferencias, como ha señalado Kay (2002: 1091), pueden ser consideradas “directas” cuando afectan el nivel de precios de las mercancías agrícolas (los términos domésticos de intercambio), a través de mecanismos como el control de precios y los impuestos a la exportación e importación; mientras que las transferencias indirectas involucran políticas macro- económicas que resultan en una sobrevaluación del tipo de cambio real (deprimiendo los términos externos de intercambio de las mer- cancías). Mientras que estas políticas pueden crear sesgos contra la
12 Iñigo Carrera (2007: 17-21) introduce el análisis de las políticas estatales di- rectas (tales como impuestos de exportación y de importación, control de precios) y políticas indirectas (sobrevaluación de la moneda, subsidios), las cuales reflejan las formas contradictorias mediante las cuales puede ser apropiada la renta de la tierra en economías basadas en los recursos naturales. Estrictamente hablando, si la transferencia de la renta de la tierra no da lugar a la reproducción ampliada del capital al interior del mercado doméstico, sería más preciso considerar la captura de la renta como una apropiación directa que no genera efectos de acumulación en cadena. Esto es relevante para el análisis que se presenta a continuación, el cual aborda la caída de la producción, la escasez y la apropiación directa (fraudulenta) de la renta de la tierra.
Thomas F. Purcell
agricultura, cuando los “excedentes” se derivan de la minería antes que de la producción agrícola, también pueden constituir la base de transferencias intersectoriales en la dirección opuesta mientras conti- núan deprimiendo los términos externos de intercambio (debido a la sobrevaluación) (Grinberg y Starosta, 2009).
El control directo de precios y la venta indirecta de dólar estadou- nidense barato, han sido mecanismos centrales en la distribución de la renta petrolera por parte del Estado de Venezuela (Mommer, 1998: 20). Esta logra mantenerse siempre que el administrador de divisa, el banco central, posea un flujo permanente de riqueza social adicio- nal para compensar por la venta de moneda extranjera por debajo de su valor (Iñigo Carrera, 2007: 18-21). La actividad no petrolera en Venezuela genera un porcentaje magro de 4% de las divisas que in- gresan al país, lo que significa que la riqueza social que sostiene la sobrevaluación es la renta petrolera generada en la forma de dólares por la compañía petrolera estatal PDVSA. Esta inmensa dependencia externa significa que el 96% de las divisas adquiridas por el Estado se vende posteriormente por debajo de su valor real para financiar las importaciones. Los precios altos del petróleo sostienen a la moneda sobrevaluada; empero, si los precios declinan, el gobierno puede deva- luar la moneda y generar más moneda nacional para la venta de petró- leo o puede imprimir dinero, expandiendo la oferta, y generar deuda a través de herramientas como bonos de petróleo y préstamos externos como una medida de corto plazo para financiar el gasto público. Sin embargo, si la expansión de la base monetaria no ha sido “esterili- zada” o respaldada con incrementos en la producción doméstica, la base inorgánica expandida para continuar con la venta de divisa por debajo de su valor, puede llevar a la inflación. Como se demuestra en la siguiente sección, estas dinámicas de la acumulación capitalista rentista tienen un peso directo en las contradicciones que se expresan a través de las políticas de trasformación agraria y provisión de ali- mentos impulsadas por el Estado.
CAPITALISMO RENTISTA Y MANIPULACIÓN