caPiTalismo aGrario En Un PaÍs
sUBdEsarrollado
12. rEnTa dE la TiErra y caPiTal
la teoría de la renta de la tierra es uno de los aspectos menos estudiados de la teoría de marx, pero de importancia para analizar la distribución del ingreso entre las clases sociales y el desarrollo. a raíz del conflicto que se desarrolló a partir de marzo de 2008 entre el gobierno argentino y el campo, se evidenció la necesidad de precisar, entre otras cuestiones, la categoría de renta agraria y su relación con la ganancia y el interés; el vínculo entre el capital agrario, la propiedad de la tierra y el capital financiero; y la relación de la acumulación en el agro argentino con el desarrollo de la globalización del capital. Empezamos abordando la cues- tión de la renta en la teoría de marx.
GEnEralidadEs y rEnTa diFErEncial i
marx define la renta como todo aquello que paga el arrendatario al terra- teniente como canon por la autorización a explotar la tierra. Básicamente, se origina en dos circunstancias. En primer lugar, en el hecho de que las tierras tienen diferentes fertilidades y ubicaciones geográficas, y por lo tanto varían los costos de producción. En segundo término, en que la tierra es un bien que no puede reproducirse y, por ende, es monopoliza- ble. la manera más sencilla de introducir su mecanismo de formación es a partir de la renta diferencial i, que es la renta que se origina por las diferencias de fertilidad natural de los suelos. lo hacemos con un ejemplo numérico.
supongamos que existen tres tipos de tierra cerealeras, a, B y c, de diferentes niveles de productividad; la a es la de menor productividad, y la c es la de mayor productividad. la demanda de cereal es tal que se necesita la producción de los tres tipos de tierra. supongamos que en las tierras de tipo a por cada $25 de capital invertido se obtiene un rendi- miento de 1 unidad de cereal. suponemos que la tasa de ganancia del capi- tal invertido en el agro –igual a la tasa media de ganancia que prevalece
en el resto de la economía– es del 20%; la ganancia cada $25 de capital invertido es entonces $5. Esto significa que el precio de producción de 1 unidad de cereal es $30. a su vez en la tierra B se producen, cada $25 de capital invertido, 2 unidades de cereal; la ganancia es, lógicamente, $5. El “costo de producción” (entendido aquí como capital invertido más ganancia) de cada unidad de cereal es $15. Por último, si en la tierra c se producen, cada $25 unidades de capital invertido, 3 unidades de cereal, el “costo de producción” de cada unidad de cereal es de $10. En princi- pio, si estas diferencias de productividad ocurrieran en cualquier rama de la economía en la que hubiera libre competencia, se establecería un precio de producción que, en condiciones de equilibrio entre la oferta y la demanda, coincidiría con el de las empresas modales. Pero esto no puede ocurrir en la agricultura, debido a que la tierra no es un bien que se pueda reproducir a voluntad. los propietarios de las tierras de productividad superior, c y B, poseen entonces una ventaja que no puede ser igualada por los propietarios de las tierras a. Esta circunstancia hace que el precio de mercado esté determinado por la peor tierra, en nuestro ejemplo, a. la unidad de cereal se vende por lo tanto a $30; en las tierras B se obtiene un excedente de $30, y en las c de $60. Este excedente es la renta que va al terrateniente. varias cuestiones son importantes de puntualizar.
En primer lugar, hay que distinguir entre la tasa de ganancia y la renta. constituye un error frecuente hablar de la rentabilidad del campo de conjunto, sin distinguir la renta de la ganancia del capital. la renta corresponde al dueño de la tierra en tanto es propietario de un bien no reproducible. La ganancia agraria, en cambio, corresponde al empleo del capital, y se rige por las mismas leyes que gobiernan las tasas de ganan- cia de cualquier otro sector de la economía. En particular, está sometida a la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia que afecta a todas las ramas del capital. Esto significa que cuando la tasa de ganancia en una rama se eleva por encima de los niveles medios, aumenta el flujo de capitales hacia esa rama, llevando la tasa de ganancia de ese sector nue- vamente hacia el nivel medio. En el sistema capitalista, permanentemente hay ramas en expansión que gozan de tasas de ganancia más altas que los promedios, y atraen capitales; y ramas en retroceso en las que sucede lo opuesto. además, dentro de cada rama hay empresas con tecnologías o economías de escala superiores a las modales, que gozan de plusvalías extraordinarias; empresas con escalas y tecnologías modales, que reciben la tasa media de ganancia; y empresas con escalas y tecnologías inferiores a las modales, que no alcanzan la tasa media de ganancia. las plusvalías extraordinarias de los capitales avanzados tecnológicamente tienden a
desaparecer a medida que los cambios tecnológicos se generalizan en la rama. la renta, en cambio, constituye una “súper ganancia”, de la que se apropia de forma permanente el propietario de la tierra. Esta distinción entre ganancia y renta es clave para comprender la especificidad histó- rica del modo capitalista de producción. como señala marx, en tanto en las sociedades precapitalistas la renta es la forma normal que asume el plusproducto –o el plusvalor, si se paga en dinero–, la renta moderna es el excedente que va al terrateniente, por encima de la parte del plusvalor que se apropia el capitalista, bajo la forma de ganancia. lo cual demanda las condiciones modernas de producción, entre ellas el establecimiento de una tasa media de ganancia y precios de producción; esto es, el dominio del capital. Por eso mismo también esta separación entre ganancia y renta es el supuesto del modo de producción capitalista.
En segundo término, la renta no es el “ingreso que recibe el factor de producción tierra”, como se la presenta en la literatura burguesa habi- tual, sino la plusvalía remanente sobre la ganancia media del capital. la propiedad privada de la tierra no es su fuente, sino la que permite apropiarse de una parte de la plusvalía bajo la forma de renta. la mayor fertilidad relativa de las tierras B y c no genera más valor, sino posibilita que la misma cantidad de trabajo humano se exprese en más cantidad de valores de uso; y dado que el precio del producto está determinado por la tierra A, es lógico que surja la renta. Es como si el trabajo aplicado en B y c fuera trabajo potenciado, generador de más valor que el aplicado en a. El valor es una categoría social; su magnitud depende del tiempo de trabajo socialmente necesario, y este está determinado tanto por la pro- ductividad del trabajo que determina el precio de producción (en nuestro ejemplo, la productividad del trabajo en a), como por la necesidad social del producto (esto es, el tiempo de trabajo que se está dispuesto a entregar a cambio).
En tercer lugar, es claro que si por cualquier causa baja el precio del cereal, salen de producción las tierras marginales, y las tierras que le siguen en la escala ascendente de la productividad pasan a ser ahora las reguladoras. Esto es importante a tener en cuenta cuando se estu- dia el efecto bajista sobre los precios que tienen las retenciones a las exportaciones sobre los precios de los granos, carne y otros productos del agro.
En cuarto lugar, la apropiación de la renta diferencial por parte del Estado no modifica el precio del grano (si consideramos el precio mun- dial). Esto porque, como se ha visto, la renta no contribuye a la formación de los precios. En otras palabras, el cereal no es caro porque se paga una
renta, sino que se paga una renta porque el cereal es caro. Por lo cual es incorrecto afirmar que si baja la renta se abaratan los precios de los cereales u oleaginosas. sí modifica el precio interno una variación de las retenciones, ya que lo desconecta, parcialmente, del precio en el merca- do mundial. Pero, naturalmente, el precio en el mercado mundial no se modifica por esto; simplemente se trata de un procedimiento por el cual el Estado se puede apropiar de una parte de la renta, dada la diferencia entre el precio interno y el precio mundial. Por supuesto también, si se modifica el tipo de cambio variará la renta de la que puede apropiarse el terrateniente, ya que se modifica el precio interno del producto agrícola (véase el interludio 1 para una discusión del tema).
Por último, subrayamos que la renta depende de las productividades relativas. Esto significa, en primer lugar, que no depende del tamaño de la tierra; una parcela pequeña puede dar una renta relativamente más grande que una parcela mayor. Por eso en la zona pampeana extensiones de tierra no muy grandes –dadas las escalas productivas– pueden sin embargo generar importantes rentas. y zonas extensas en tierras peores dan poca renta relativa. En segundo término, se desprende que ricardo se equivocaba cuando pensaba que la renta siempre aumentaba con la suba de los precios del grano, y viceversa. de hecho, la productividad total puede estar aumentando, de manera que bajen los precios de los granos, en tanto aumenta la renta.
PrEcio dE la TiErra y caPiTal FicTicio
debido a que la tierra no es producto del trabajo, no puede tener valor. Pero es una mercancía –en la medida en que es apropiable– y por lo tanto tiene precio. se plantea entonces la cuestión de cómo se determina el precio de la tierra. la respuesta de marx es que se hace por el principio de la capitali- zación de la renta con una tasa de interés determinada.1 se trata del mismo
principio que se aplica actualmente en la “superficie” de la sociedad capi- talista, solo que en marx el “rendimiento” de la tierra se explica a partir de la explotación del trabajo. supongamos, por ejemplo, que la tasa de interés de referencia de un país es el 6%; supongamos que una unidad de tierra da $200 de renta anual. Pues bien, se puede suponer que esa renta corresponde al “rendimiento” de un capital ficticio –en este caso la tierra– cuyo precio
1 “El precio de la tierra no es otra cosa que la renta capitalizada, y por ende anticipada”