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3. El terrorismo como hipotético final de la radicalización

3.2. El nuevo terrorismo: la violencia total

3.2.2. El terrorismo como violencia global

Como hemos mencionado, la escala a la que operan los grupos terroristas también ha sido uno de los elementos que han llevado a distinguir entre “nuevos” y “viejos” terrorismos. Cano Paños (2009) subraya que podemos encontrar tres escalas distintas de funcionamiento: nacional, internacional y trasnacional. Los grupos que operan a escala nacional “circunscriben tanto su actividad como sus objetivos políticos dentro del espacio geográfico que comprende un determinado Estado soberano” (ibíd., p. 3). El llamado terrorismo internacional no limita sus actividades a las fronteras de un Estado, aunque los objetivos que motivan sus acciones sí que tienen un carácter nacional; de este modo se busca internacionalizar

el conflicto y atraer a la opinión pública mundial68.

Por último, el terrorismo trasnacional o global actúa de forma descentralizada desde diversos puntos geográficos, es ejercido por personas de diferentes nacionalidades y sus acciones se realizan contra un repertorio heterogéneo de objetivos situados en diferentes países. Esta pluralidad de contextos nacionales en los que se desenvuelven las actividades del grupo lleva a considerar que esta forma de terrorismo “se caracteriza por extenderse por todo el planeta” (Cano Paños,

2009, p. 4). Sin embargo, realizar esta afirmación es, cuanto menos, arriesgado69.

Si tomamos como referencia el Global Terrorism Index70, en 2014 el terro-

rismo internacional afectó a 93 países en todo el mundo (Institute for Economics

68 Casos paradigmáticos de esta forma de acción son la OLP o el GIA argelino.

69 El ejemplo paradigmático clásico de este terrorismo internacional ha sido tradicionalmente

Al-Qaida, que actúa como una red de organizaciones que operan en distintos puntos del mundo. Utilizando los datos de la Global Terrorism Database, durante el siglo XXI los atentados de Al-Qaida, tomando solo como referencia la organización matriz, se han cobrado vidas en Afganistán (89 bajas), Kenia (16 bajas), Pakistán (179 bajas), Somalia (11 bajas), Túnez (21 bajas), Turquía (38 bajas), los Estados Unidos (2996 bajas) y Yemen (18 bajas). Si tenemos en cuenta a otros nodos de Al-Qaida, la lista de países crece y se destacan territorios como Yemen, en el que Al-Qaida de la Península Arábiga se ha cobrado la vida de 3136 personas; o como Irak, en el que Al-Qaida Irak ha causado la muerte de 4248 personas.

70 Un informe elaborado por The Institute for economics and peace a partir de los datos de

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and Peace, 2015). Se trata de la cifra más alta desde que se tienen registros. Si tenemos en cuenta que el índice contempla datos de 162 países y que se construye sobre las víctimas, heridos y daños a la propiedad que haya podido causar la acti- vidad terrorista en los 5 años previos, podemos apreciar cómo la expresión “caracterizarse por extenderse por todo el planeta” es más bien metafórica.

Además, como indican las mismas estadísticas, en el año 2014 el 78% de las víctimas causadas por actos considerados como terroristas se concentraban en 5 países: Iraq, Nigeria, Afganistán, Pakistán y Siria. Este dato no es el resultado puntual de las estadísticas del año 2014, sino que forma parte de una tendencia que se inicia a principios del siglo XXI (National Counter Terrorism Center, 2012).

También es relevante mencionar que, según el Rapport on terrorism71, entre

2006 y 2011, contando solo los casos en los que la religión de la víctima pudo ser constatada, entre el 82% y el 97% de las víctimas del terrorismo en el mundo fueron musulmanes (National Counter Terrorism Center, 2012). Algo explicable porque la mayoría de las acciones terroristas se concentran en países con mayorías, o con amplias minorías, musulmanas.

Pese a que sí que se puede hablar de una internacionalización del terrorismo en líneas generales, se debe matizar que éste está concentrado principalmente en determinadas áreas del planeta, donde hace más estragos y se cobra más vidas. En consecuencia, se debe matizar que el apelativo “global” –entendido como una referencia a que el terrorismo se torna una amenaza para cualquier habitante del planeta– no es estrictamente correcto. No obstante, esto no impide que, desde el punto de vista de la relación de los estados europeos con el terrorismo, se pueda hablar de una internacionalización del terrorismo en el siglo XXI. De nuevo con la

Global Terrorism Database, si observamos las organizaciones que más bajas han

causado en suelo Europeo nos encontramos con El Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL, por sus siglas en inglés), que con sus atentados sobre suelo francés en 2015 mató a 136 personas, seguido por las brigadas Abu Hasf Al-Masri, una

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organización vinculada a Al-Qaida, que con el atentado del año 2004 en Madrid se cobró 192 vidas72.

Como evidencian estas cifras, las organizaciones que responden al perfil de ese hipotético terrorismo global han operado en Europa causando un gran número de muertes y, en cierto grado, desplazando a las violencias derivadas de conflictos intraeuropeos. Sin embargo, no podemos afirmar que vivamos en un continente que ya superó el uso de la violencia como herramienta para la política interna.

Tomando como referencia los datos desde el año 2000 hasta 2016, pero atendiendo exclusivamente a aquellas organizaciones o conflictos que se han cobrado vidas en los últimos 5 años, tenemos: por una parte, los 62 atentados cometidos desde el año 2000 por individuos sin vinculación a ninguna organización; por otra parte, tenemos 8 bajas y 46 atentados -o conatos de atentados- realizados en Grecia por diferentes organizaciones pertenecientes a tendencias revolucionarias; por último, tenemos el conflicto en Irlanda del Norte que, pese a los acuerdos de Viernes Santo y el consecuente cese el fuego en 2005 del Ejercito Republicano Irlandés Provisional (PIRA), sigue activo tanto para las diferentes escisiones del IRA, que han causado 15 bajas en el periodo observado, como para los diferentes organizaciones unionistas que han asesinado a 13 personas

desde comienzo de siglo73.

A la vista de los datos anteriormente citados y de los que muestra la tabla 2, podemos determinar subdivisiones dentro de esta violencia que se denomina terrorista. En primer lugar, tenemos la violencia ejercida por lo que se consideran “viejos terrorismos”, organizaciones de carácter político o nacionalista que operan dentro de un marco estatal. Entre 2011 y 2016 estas organizaciones se cobraron la vida de 9 personas, una cifra muy baja si la comparamos con las de años previos, por lo que podemos afirmar que existe cierta remisión. En segundo lugar, nos

72 Aunque no forma parte del objeto de la presente tesis, merece la pena mencionar que en tercer

lugar, con 126 muertes causadas, aparece el terrorismo llevado a cabo por individuos ajenos a cualquier organización, esta cifra se debe en gran parte a las 79 personas asesinadas por Anders Breiviken el año 2011 en Noruega. Euskadi Ta Askatasuna queda relegada a una cuarta posición, con 56 asesinatos en lo que va de siglo, cifra que comparte con Al-Qaida en Europa, organización responsable de los atentados de Londres del 7 de junio de 2005.

73 No hay referencia a ETA, porque ETA declaró el alto el fuego, que precedió al desarme, en

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encontramos con los actos realizados por individuos sin vinculación con

organización alguna74. Por último, tenemos esa violencia “global” que ha venido a

denominarse “terrorismo yihadista” en tanto que parece mezclar elementos políticos –externos geográficamente a Europa– y religiosos como justificación y motivación de sus acciones.

Tabla 2: Grupos terroristas con víctimas en Europa

Se puede observar que en Europa siguen activos focos de “terrorismo tradicional” motivado por luchas nacionalistas y políticas internas, pero que estos están en remisión. Mientras, el terrorismo individual mantiene cierto protagonismo que comparte con el más reciente terrorismo yihadista. De estas tres categorías, la más virulenta en número de víctimas es el terrorismo yihadista.