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Testimonio y novela – algunos elementos fundamentales 116

3.   Novela y testimonio en la escritura de Sergio Ramírez Hacia una búsqueda de la

3.1.   Testimonio y novela – algunos elementos fundamentales 116

Por su parecido con otros géneros (autobiografía, historia oral, periodismo, etc.), la

escritura testimonial durante mucho tiempo ha sido una literatura ambigua, debido, sobre todo, a que la mayoría de las veces el discurso del testigo lo redactaba un intermediario letrado, que por pertenecer a otra clase social y tener un nivel intelectual superior utilizaba los componentes lingüísticos y narrativos más propios de otras técnicas literarias. Así, al acercarse a otros géneros, por el método comparativo, los teóricos del testimonio describen los conceptos formales,

pragmáticos y temáticos del testimonio además de distinguir entre las varias facetas o modos testimoniales.

Entre los teóricos más importantes que hablan sobre el testimonio, ya destacamos la figura de Miguel Barnet quien nunca se refiere al testimonio como género literario sino a la novela- testimonio. Barnet, al hablar de ella, expone una comparación implícita entre lo testimonial y la novela – género complejo relativamente nuevo para el cual todavía no existe una definición precisa. Y es que la novela se define por asimilar a todos los otros géneros literarios. Sus

principales teóricos, Bakhtin y Lukács concretan el género novelesco al compararlo con la épica. Bakhtin en su libro The Dialogic Imagination: Four Essays demuestra que la novela es “a genre in-the-making, one in the vanguard of all modern literary development” (11) y ubica este género en el presente en contraste con la épica que pertenece al pasado ya que el lector no se identifica con los héroes de dicho género. Según Bakhtin, las características más importantes de la novela son la heteroglosia63 de la cual resulta el carácter dialógico de la novela y la hibridación por la                                                                                                                

cual el teórico explica que la novela abarca otros géneros. Por su parte, Lukács desarrolla su teoría de la novela partiendo de Hegel quien consideraba que la novela era la épica de la

burguesía. Para Lukács, el carácter fundamental de la novela es su aspecto de totalidad, esto es, “the novel seeks, by giving form, to uncover and construct the concealed totality of life” (60). De esta manera, el héroe de la novela es un buscador (60) mientras el héroe épico se representa como parte del destino de la comunidad y nunca es un individuo (66) sino que personifica una característica. Finalmente, Lukács considera la estética como elemento fundamental de la novela (72). Ambos teóricos concuerdan que la novela es un género que está en un constante proceso de transformación y se ubica en el presente. Al referirse al Quijote, Bakhtin concluye que “great novelistic images continue to grow and develop even after the moment of their creation; they are capable of being creatively transformed in different eras, far distant form the day and hour of their original birth” (422).

De esta manera, vemos que ni la novela ni lo testimonial tienen definiciones fijas y ambos se establecen al ser comparados con otros géneros literarios. El término novela-testimonio acuñado por Barnet refleja la dificultad para definir el testimonio sin el marco del entramado novelesco. Como consecuencia de este acercamiento a lo testimonial, Miguel Barnet publica Biografía de un cimarrón (1966) libro que recibió el premio que Casa de las Américas estableció en 1970, específicamente para la novela testimonial.

Por su parte Margaret Randall en su artículo “¿Qué es, y cómo se hace un testimonio?” (1979 delimita la relación entre el testimonio (enfatizo que Randall usa el término testimonio y no novela testimonial, usado originalmente por Miguel Barnet, fundador de este género) y la historia, haciendo énfasis en la historia oral. Randall subraya que la historia siempre fue escrita por la clase dominante, con el fin de apoyar sus propios intereses. Profundizando aún más hace

referencia a la verdad implícita en la historia y en el testimonio. Desde su punto de vista, “[e]l testimonio es también esto: la posibilidad de reconstruir la verdad” (29, énfasis de la autora). Este punto fue sistemáticamente ignorado por los teóricos posteriores y también por el promotor del género, Miguel Barnet; y fue Randall quien problematizó por primera vez el concepto de la verdad en el testimonio: no se trataba de aspirar a una verdad universal, sino de reconstruir la verdad desde la otra perspectiva, la de los marginados y aceptar que hay por lo menos dos visiones sobre cualquier acontecimiento histórico de urgencia (guerra, revolución, dictadura, etc.). Randall en 1979 reconoce la “parcialidad” como componente de la ‘verdad’ relativa, pero su idea es ignorada por los críticos que teorizan inmediatamente después de ella. Los teóricos

empezaron a debatir tarde sobre el concepto de verdad con el libro de Rigoberta Menchú64 por el

hecho de que la testigo declara tener secretos y no decir todo lo que sabe. Randall incluye naturalmente el testimonio en la literatura y subraya la necesidad de emplear lo estético para mantener alerta a los lectores. Por lo tanto, vemos que Barnet y Randall coinciden en la

insistencia sobre la importancia de lo estético en las obras testimoniales siendo lo estético parte integral de la construcción de una novela. No obstante, el testimonio incluye una declaración de verdad que confirma los hechos contados por el referente. Esta declaración de verdad implica que la memoria que el testigo participante presenta es precisa y fija, lo que apunta hacia una memoria fidedigna.

A continuación veremos cómo funcionan los conceptos de la verdad y de la memoria y cómo los elementos formales, pragmáticos y temáticos del testimonio a la manera tradicional se mezclan con los elementos novelescos en la escritura de Sergio Ramírez.