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3. ANTECEDENTES

7.4 Las TIC como herramienta para la enseñanza en contextos inclusivos

A continuación se presenta la síntesis de la última temática tomada como fundamento teórico para la investigación (Ver gráfica 6).

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Para esto, tal como lo mencionan Gros y Silva (2005), es necesario implementar el uso de las tecnologías para facilitar la labor docente y la formación inicial, ya que se crea una relación entre la enseñanza y el aprendizaje tanto en el aula como fuera de ella, en donde los estudiantes tienen la posibilidad de aprender sin estar supeditados a encontrarse todo el tiempo en un aula de clase. Por esta razón es fundamental que en la formación docente se haga hincapié en el diseño de espacios virtuales de aprendizaje que permitan complementar el proceso educativo desde una mirada actualizada y pensando en aquello que atrae la atención de los estudiantes.

Lo anterior, debido a que en la formación inicial de docentes el uso de las TIC no ha sido estudiado con profundidad sino hasta hace muy pocos años, por lo que es una temática emergente que requiere mayores investigaciones en el área con el fin de mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje, dentro o fuera de un aula de clase. Aun cuando los docentes más jóvenes han estado rodeados por el uso de la tecnología durante toda su vida, en el momento de utilizarla para fines pedagógicos existen aspectos novedosos para ellos que en ocasiones conllevan a que no sea utilizada con regularidad, lo que ocasiona consecuencias en términos de la calidad de la educación presentada y de los modelos pedagógicos y didácticos utilizados para la enseñanza, ya que, al menos en Latinoamérica, no existe de manera detallada un reconocimiento de las variaciones y la diversidad de saberes que tienen los docentes en formación inicial siendo esto un factor de desigualdad, así como tampoco se tienen en cuenta durante su proceso formativo, las políticas públicas diseñadas a nivel estatal por lo que no hay lugar para la discusión de estos temas ni de los ciudadanos a formar en la denominada sociedad del conocimiento (Ros et al., 2014).

De acuerdo con lo propuesto por Viquez Barrantez (2014; citado por López M., 2016),

“[…] el desarrollo de proyectos que incorporen la utilización de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) puede facilitar una mejora cualitativa de los procesos de enseñanza y aprendizaje, desarrollar capacidades y competencias, atender a la singularidad y a las necesidades individuales de cada alumno y potenciar motivaciones que den un carácter significativo a los aprendizajes” (p.13).

Es por esto que el uso de las TIC es importante, ya que estas pueden ser incorporadas y adaptadas para las necesidades de cada persona, disminuyendo así la existencia de diferencias en un grupo determinado, y permitiendo que haya acceso a la educación en diferentes formatos y mediante varios medios para que sea posible la construcción del conocimiento en la medida en que la búsqueda de información es diversa y por ende, la comprensión de los contenidos también lo será, asumiendo que cada alumno puede llegar a esto de diferentes maneras, siendo el factor fundamental la planeación desarrollada por el docente y las actividades que proponga para cumplir sus objetivos a nivel conceptual (López, M.V., 2016).

El concepto de accesibilidad es bastante amplio, sin embargo, se adopta la definición dada por la Norma ISO/TC 16027, que la define como “la facilidad de uso de forma eficiente, eficaz y satisfactoria de un producto, servicio, entorno o instrumento por personas que poseen diferentes capacidades” (Norma ISO 9241-9, citado por

Mascaraque, 2009, p.256).

Así, haciendo referencia a la norma anteriormente mencionada, la accesibilidad electrónica se basa en “que los productos y servicios electrónicos puedan ser utilizados por los usuarios con efectividad, eficiencia y satisfacción en un contexto de uso determinado” ((Norma ISO 9241-9, citado por Mascaraque, 2009, p.256). De este modo,

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la accesibilidad a las TIC supone eliminar las barreras de acceso a los productos y servicios ofrecidos por estas tecnologías y no sólo debe estar establecida por las instituciones educativas o los docentes, sino desde el Estado como eje fundamental al desarrollar políticas públicas diseñadas para este fin, hasta los alumnos y usuarios de las mismas, quienes deben participar de manera activa en la interacción con estas durante el proceso educativo y para mejorar su calidad de vida, asegurando que no haya ningún tipo de exclusión en casos donde no haya acceso a internet o que no se presente una alfabetización a nivel digital.

La tecnología facilita los procesos de enseñanza y aprendizaje, ya que hace uso de recursos flexibles que tienen en cuenta la inclusión educativa para que todos los estudiantes puedan realizar las mismas actividades en las mismas condiciones, a partir del uso de programas y software diseñados para satisfacer las necesidades de todos los individuos, aun cuando en ocasiones se requieran complementos adicionales o ajustes, para adecuarlos a necesidades particulares, sin dejar de lado la construcción en conjunto de conocimientos para todos, por ejemplo, mediante lectores de pantalla, netbooks, el uso de cámaras web, entre otros. Así pues, el diseño juega un papel muy importante en términos de la inclusión educativa digital, pues los recursos a utilizar deben ser pensados en términos de desarrollar productos y servicios que tengan las condiciones necesarias para ser utilizados por usuarios con diferentes características (López, M.V., 2016). Además, las TIC han ayudado a mejorar considerablemente las oportunidades de acceso a la información en grupos de poblaciones vulnerables y que eran frecuentemente excluidos, y de allí ha surgido un aumento en la movilidad de dichas personas dentro de la sociedad (García, 2016).

Actualmente, el uso de la tecnología en las prácticas educativas está condicionado por los conocimientos de los docentes y por la importancia que estos le otorgan a los recursos y herramientas tecnológicas a utilizar y por las actitudes que mantienen hacia estas y hacia los procesos innovadores que permiten la modificación y sirven como complemento de las metodologías de enseñanza (Windschitl & Sahl, 2002), así como de las condiciones presentes en las instituciones educativas.

Es por esto que se hace necesario establecer cuáles son las habilidades y actitudes que los docentes deben adquirir en términos del uso de las TIC en el aula, bien sea para planificar o diseñar actividades. Valencia, T. et al (2016) proponen competencias relacionadas con el diseño, la implementación y la evaluación de espacios educativos en los que se haga uso de las TIC. Las primeras, hacen referencia a las habilidades de organización que permiten construir escenarios educativos que promuevan el aprendizaje significativo y una formación integral del estudiante. Las competencias relacionadas con la implementación establecen los parámetros a seguir para construir el diseño y planificación de un escenario educativo. Y las competencias de evaluación, reflejan la manera en que el docente valora la efectividad de los escenarios educativos teniendo presente como objetivo alcanzar un aprendizaje significativo en los estudiantes mediante la incorporación de las TIC en sus prácticas. Sin embargo, estas competencias se pueden evidenciar desde distintos niveles de apropiación con base en la manera en que se utilizan dichos recursos tecnológicos en el aula.

A partir de esto, se proponen también tres niveles de clasificación de la práctica docente apoyada en el uso de las TIC. El primer nivel corresponde a la apropiación (integración) y se refiere al conocimiento del docente sobre la tecnología y sus usos, lo que determina su uso en la práctica educativa y es allí en donde los docentes utilizan las TIC para optimizar

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la presentación de contenidos e información (por ejemplo, haciendo uso de evaluaciones apoyadas en una Learning Management System o LMS), lo que luego servirá como recurso para facilitar la construcción de conocimiento en tanto que la interacción, el dinamismo y las herramientas multimedia, características de las TIC permiten acceder y transformar la información para que el estudiante sea autor de su propio conocimiento, en lo que se representa como el segundo nivel denominado de reorientación, en donde el estudiante juega un papel importante en las actividades diseñadas por el docente a nivel digital (por ejemplo, con el uso de blogs) potenciando el trabajo autónomo; y finalmente, se transforma en herramientas que permiten generar dinámicas que no podrían tener lugar sin el uso de las TIC, en un tercer nivel, de evolución, en donde el docente adopta el papel de intermediario entre el estudiante y el conocimiento con base en el intercambio de información y la comunicación entre ellos, resaltando la importancia de desarrollar pensamiento crítico sobre los temas aprendidos y alcanzando así los objetivos propuestos inicialmente (Valencia et al., 2016). Estos niveles son alcanzados por los docentes en diferentes medidas y para ello se tiene en cuenta qué tanta cercanía tienen con la tecnología y el contexto en que se desarrolla el proceso educativo.

Existen también diversas orientaciones en la formación de docentes de ciencias en ambientes mediados por las TIC relacionadas con cambios en el entorno social, en los estudiantes y la educación, y de acuerdo con García-Martínez et al. (2014), se pueden agrupar en cinco dimensiones: pedagógica, técnica, de gestión, social, ética y legal, y de responsabilidad y desarrollo profesional, que tienen en cuenta aspectos como la planificación de la enseñanza, la creación de ambientes adecuados de aprendizaje, la enseñanza, la evaluación y la reflexión sobre la práctica docente y que resaltan la importancia de la incorporación de las TIC en el desarrollo profesional.

Una educación de calidad se logra por la cualificación permanente de los docentes, sin embargo en la actualidad se presentan inconvenientes relacionados con el manejo de las TIC en cuanto a la práctica docente, la formación docente y el número de maestros calificados, tales como la ausencia del uso de recursos y herramientas tecnológicas en las aulas de clase, la baja disposición docente para el uso de tecnologías de la información, zonas de difícil accesibilidad, entre otros, por lo tanto, la UNESCO considera que estos problemas se pueden solucionar mediante una estrategia integral de métodos de capacitación de manera que se incorporen las TIC en la formación de docentes, apoyando la creación de normas internacionales acerca de las competencias que en cuanto a las TIC deben adquirir los docentes.

Lo anterior, además de ser uno de los enfoques principales del proyecto de investigación que aquí se presenta, refleja la importancia de hacer uso de las TIC; para lo cual se recurre a la incorporación y valoración de estas tecnologías como herramienta para la enseñanza y el aprendizaje de las ciencias en contextos inclusivos; debido al papel fundamental que actualmente tienen frente al cambio de la sociedad, lo que implica también un cambio en el proceso de enseñanza y aprendizaje y por lo tanto un planteamiento de estrategias tecnológicas para que el docente las aplique y use frecuentemente en su labor, ya que hay evidencias de que algunos docentes no tienen conocimiento de las alternativas didácticas que brindan las tecnologías en la enseñanza de las ciencias (Parra, C. 2010).

Con el fin de que se evidencie dicha importancia, es necesario que los docentes se estén capacitando en varios aspectos dentro de los que se incluye el tratamiento de la información, para de esa forma lograr generar conocimiento a partir de las TIC y que este

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no solo se limite al tiempo que se pasa en aula, sino que se trabaje el ambiente virtual de aprendizaje (AVA) por medio del uso de elementos didácticos como por ejemplo, foros, tutoriales, animaciones, entre otros. Con respecto al AVA, para que este sea utilizado en el diseño de unidades didácticas, debe presentar tres ejes; el cognitivo que se basa en el proceso para la apropiación del conocimiento, el afectivo en donde se busca motivar al estudiante y acercarlo a lo cotidiano, con un docente que interactúa, y el ultimo denominado mediación TIC que va dirigida al desarrollo de un modelo pedagógico, donde el estudiante use la información dada y pueda explicarla. Ahora, con lo que se refiere a los OVA estos, incluyen un objetivo, un contenido informativo, una actividad y una evaluación, todo con fines formativos; otro aspecto muy importante que se debe tener en cuenta es la interfaz del materia virtual que se va a presentar, puesto que debe tener una buena fuente, color y disposición en la pantalla, entre otras cosas de tal forma que llame la atención y no aburra al estudiante (García. A., Hernández. R, 2016).

Además es importante recalcar que las TIC mejoran la accesibilidad a la educación, puesto que brindan igualdad en cuanto a las instrucciones, calidad y desarrollo profesional de los docentes, así como una eficiente administración del sistema educativo; esto no quiere que decir que se debe limitar el proceso educativo al uso de las TIC sino que hacer uso de las mismas puede favorecer a organizar mejor los procesos. Además, la UNESCO promociona las TIC en la educación ya que ellas pueden ayudar a subsanar o disminuir los problemas de acceso, integración y calidad como se mencionó anteriormente, siendo abordados por la UNESCO mediante el trabajo conjunto de tres sectores: Comunicación e Información, Educación y Ciencias; por esto la UNESCO para la Utilización de las Tecnologías de la Información en la Educación (ITIE), se hace cargo de integrar las TIC en la educación por medio del intercambio de la información, la investigación y la capacitación, y por otro lado la Oficina de la UNESCO en Bangkok está pendiente del uso de las TIC en la educación, en las regiones de Asia y el Pacífico (UNESCO, 2016).

La diversidad debe estar comprendida dentro de la sociedad de la información en tanto que se requiere la elaboración de propuestas curriculares que permitan alcanzar un aprendizaje interactivo con mayor amplitud y que abarque un mayor rango de individuos, favoreciendo la inclusión en ambientes de aprendizaje no presenciales. Por lo anterior, el diseño de AVA debe estar pensado en un currículo inclusivo que sea heterogéneo y promueva la realización de actividades diferentes que puedan ser realizadas por todas las personas en general, tomando como referencia la autonomía en su manejo y el respeto por los diferentes ritmos de aprendizaje, modificando el papel del docente como un mediador del conocimiento que posibilita una construcción del mismo de manera colectiva, favoreciendo siempre la diversidad. Esta planeación debe tener en cuenta aspectos técnicos y pedagógicos para la construcción de los AVA, entre los que se incluye el contenido problémico, el cual parte de asumir que los estudiantes poseen conocimientos previos que al ser activados, podrán ser modificados para que haya un aprendizaje significativo, por lo que es importante considerar actividades con diversos grados de dificultad y que motiven y despierten la curiosidad de los estudiantes por ampliar sus conocimientos, potenciando sus capacidades. También se deben tener en cuenta diferentes actividades interactivas que le permitan al estudiante elegir la actividad que más se acople a sus necesidades, presentando todas estas el mismo nivel de complejidad y características para su realización, así como actividades que impliquen la presencia de todo el grupo. Otro aspecto a considerar es la evaluación, en la cual cada estudiante puede analizar su propio proceso de aprendizaje y reconocer las transformaciones que ha sufrido durante el mismo de manera reflexiva y crítica (Zwierewicz, M., 2005).

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Para el desarrollo de Objetos Virtuales de Aprendizaje (OVA) de calidad al interior de un AVA es necesario tener en cuenta una serie de aspectos relacionados con su diseño y construcción. Inicialmente, debe tenerse en cuenta los requerimientos del OVA para su correcto funcionamiento, entre los que se encuentran la elección del tema, los objetivos de enseñanza y aprendizaje, la necesidad a satisfacer, el tiempo estimado de duración, el público al que será presentado, el contexto educativo en que se encuentra y requerimientos técnicos como el sistema operativo, el navegador, su aplicación en dispositivos móviles, el uso de pluggins, la resolución y si requiere conexión a internet, a la cámara web o al micrófono. Luego, se deben tener en cuenta los requerimientos propios del OVA, como el contenido jerárquico a abordar, las actividades de trabajo a realizar, la retroalimentación, el equipo de trabajo para su desarrollo. A continuación, tiene lugar el diseño del OVA, que tiene en cuenta la organización de la información, la planeación de evaluaciones y una revisión de la propiedad intelectual del contenido del OVA y sus correspondientes referencias bibliográficas. Así entonces es posible pasar a desarrollar el OVA, teniendo en cuenta el uso de herramientas informáticas y finalmente, se realiza una evaluación del mismo tomando como criterios la pertinencia y veracidad de los contenidos, el diseño estético y funcional y las competencias que puede llegar a desarrollar (Monsalve, 2012).

Con respecto a los elementos a incluir en los AVA se deben tener en cuenta los postulados de accesibilidad ya mencionados. Sin embargo, de manera general se puede establecer elementos multimedia como imágenes, videos, sonidos, hipertexto y herramientas interactivas que sean compatibles con diversas plataformas (García & Hernández, 2016). Como primera medida, las imágenes son una herramienta sencilla que permite dar a conocer al estudiante un determinado suceso o fenómeno, por lo cual deben ser adecuadas para la explicación, deben ser claras, tener buena resolución y contraste, además, deben presentar una descripción de apoyo (en texto y audio) que dé cuenta del contenido de la imagen y se deben presentar de forma independiente aun cuando se encuentren en el mismo OVA. Los videos, también deben tener una buena resolución y contraste de colores para su visualización adecuada, y es necesario insertar descripción en audio de lo que está ocurriendo en el video o de aspectos importantes a resaltar, así como subtítulos o lenguaje de señas, aunque este último requiere de un conocimiento profundo del lenguaje de señas local.

En cuanto al uso de simuladores, estos permiten afianzar los conocimientos ya impartidos mediante la resolución de problemas enfocados en una temática en particular fortaleciendo el proceso formativo, sin embargo, el desarrollo de los mismos no es tan sencillo en términos de accesibilidad, ya que se requiere también el uso de descripciones en audio, subtítulos y descripciones en texto para facilitar su uso, lo que complica un poco un desarrollo idóneo de estos, por lo que se pueden considerar otras actividades alternas. Las actividades de evaluación también son de gran importancia en el proceso de enseñanza y aprendizaje ya que dan cuenta del desarrollo que ha tenido el estudiante durante su formación, por lo que los LMS incluyen opciones variadas de diseño y presentación de las evaluaciones así como del tipo de respuesta que se quiere obtener, de acuerdo con los objetivos del docente y de los contenidos abordados por este (García & Hernández, 2016).

Por otro lado, la enseñanza de las ciencias, específicamente de la química, mediada por las TIC ofrece muchos recursos para hacer de los AVA herramientas de gran interés en los estudiantes, como lo son: simular procesos y prácticas de laboratorio, modelización y representar gráficamente diferentes fenómenos (moléculas, reacciones, y todo aquello

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relacionado con el comportamiento de la naturaleza) e intercambio de información. Además de esto, las aplicaciones de las TIC en la educación científica son, tutoriales interactivos, enciclopedias multimedia, simulaciones y laboratorios asistidos por ordenador, así como tutores inteligentes, sistemas adaptativos multimedia (Almenara, J. C. (2007), en donde generalmente hay opciones de accesibilidad para personas con