2.3 Modelo pedagógico
2.3.2 Tipos de aprendizaje
Teniendo en cuenta los enfoques descritos anteriormente, según
Molina (2014), nacen dos tipos de aprendizajes (colaborativo y
significativo) los cuales se retomaron para este trabajo y se describen a
continuación:
2.3.2.1 Aprendizaje significativo.
Este tipo de aprendizaje propuesto por David Ausubel, quien desde la
época de los sesenta expone sus postulados, basados en investigaciones
acerca de cómo se realiza la actividad intelectual en el ámbito escolar y
junto con algunos de sus seguidores (Ausubel, 1976; Ausubel, Novak y
Hanesian, 1983; Novak y Gowin, 1988), han guiado muchas
experiencias de diseño e intervención educativa, además de marcar los
derroteros de la psicología educativa, en especial del movimiento
37 Tabla 4
Postulados centrales de los enfoques constructivistas.
La tabla 4 muestra un paralelo de los postulados centrales de los enfoques constructivistas. (Tomado de Barriga y Hernández, 2004, p. 3)
A su vez, Ausubel (citado por Arriassecq y Santos, 2017) distingue
tres formas de aprendizaje por asimilación:
Aprendizaje subordinado: puede consistir en una inclusión derivativa donde la nueva información se vincula, y representa, a
un caso particular de una idea supraordenada; o en una inclusión
38 existente, aunque puede ser considerado una extensión,
modificación o limitación del mismo. En este tipo de aprendizaje
se produce un diferenciación progresiva de los conceptos ya
existentes y es, para Ausubel, la principal forma de adquirir conocimiento (Pozo, 1989).
Aprendizaje super ordenado: en este tipo de aprendizaje, ciertos conceptos ya establecidos son considerados como ejemplos
específicos de uno nuevo con el que se relacionan. Este nuevo
concepto se define con un conjunto de atributos de criterio que
abarcan las ideas subordinadas. Es un proceso inverso a la
diferenciación. Se produce una reconciliación integradora entre los
rasgos de una serie de conceptos dando lugar a la formación de un
concepto más general o supraordenado.
Aprendizaje combinatorio: en este caso, el nuevo concepto se relaciona con los ya existentes aunque no de forma jerárquica (no es
más inclusivo ni específico que éstos). Sin embargo, se asume que el
nuevo concepto comparte algunos atributos de criterio con los
preexistentes (pp. 5 - 6).
Desde el componente epistemológico “Ausubel, como otros teóricos cognoscitivistas, postula que el aprendizaje implica una reestructuración
activa de las percepciones, ideas, conceptos y esquemas que el aprendiz
posee en su estructura cognitiva” (Barriga y Hernández, 2004, p. 35), pues es un fenómeno complejo que no se reduce a simples asociaciones
39 este proceso partiendo de las ideas previas que posee cada estudiante y que
luego serán reestructuradas como resultado de la asimilación de la nueva
información, pero para que este proceso se lleve a cabo se deben tener en
cuenta las siguientes condiciones según lo planteado por Barriga y
Hernández (2004):
“La nueva información debe relacionarse de modo no
arbitrario y sustancial con lo que el alumno ya sabe
El docente debe comprender los procesos motivaciones y
afectivos subyacentes al aprendizaje de sus alumnos, así como
de disponer de algunos principios y estrategias efectivos de
aplicación en clase.
El docente debe estar dispuesto, capacitado y motivado para enseñar significativamente, así como tener los conocimientos
y experiencias previas pertinentes tanto como especialista en
su materia como en su calidad de enseñante”. (p. 41)
Los contenidos y materiales de enseñanza deben tener un significado lógico potencial para el alumno.
Teniendo en cuenta lo anterior este mismo autor reitera en diferentes
ocasiones que el aprendizaje significativo ocurre en forma continua y
citando a Shuell (1990), expone las fases de dicho aprendizaje, en donde la
transición entre ellas se da de forma gradual y no inmediata, resumida en la
40 Tabla 5
Fases del aprendizaje significativo.
La tabla 5 muestra las fases del aprendizaje significativo y sus
características. (Shuell, 1990. Tomado de Barriga y Hernández, 2004, p. 46)
Desde el componente socioantropológico, se define al estudiante
como un procesador activo de la información que descubre nuevos hechos,
transforma conceptos, infiere relaciones, genera productos originales,
relacionándose con su entorno y al docente como el organizador y mediador
de la relación del alumno y el conocimiento, que ayuda a sus estudiantes a
41 un momento determinado, su estilo de aprendizaje, lo que lo motiva y
desmotiva, sus hábitos de trabajo, las actitudes y valores que manifiestan
frente al estudio concreto de cada tema, etc. (Barriga y Hernández, 2004)
Aportando a lo anterior se retoma lo expuesto por Arriassecq y
Santos (2017) quienes citan a los siguientes autores, que en sus escritos
resignifican la labor docente.
Novak (1988, 1998) plantea la necesidad de negociar significados
entre alumnos y docentes durante el proceso educativo en el que se
pretende un aprendizaje significativo. Gowin (1981) destaca la
importancia de comprobar el significado que los alumnos han
construido en el contexto del aula, mediante la interacción personal
entre el docente y los alumnos con el objetivo de compartir
significados. Moreira (2000 c) plantea que un aprendizaje
significativo crítico se propicia a través de preguntas relevantes y que
las respuestas surgen en el intercambio y negociación de significados
que los alumnos realizan entre sí y, fundamentalmente, con el
docente (p. 7).
En esta clase de aprendizaje también interviene el aprendizaje
problémico como un sistema didáctico de enseñanza en el que el profesor no
le entrega a sus estudiantes los conceptos elaborados, sino que el estudiante
es quien debe apropiarse del conocimiento y desarrollar su intelecto, por
medio de actividades similares a los métodos utilizados en el desarrollo de
42 En el proceso pedagógico el estudiante aprende diferentes elementos
del conocimiento (conceptos, principios, reglas, leyes) que forman
parte del contenido y a la vez se apropia en un proceso activo,
mediante la interacción con el docente y con el resto de los
estudiantes, de los procedimientos necesarios para la aplicación de
sus conocimientos en la vida (Ortiz, 2009, p. 48).
2.3.2.2 Aprendizaje colaborativo.
Desde esta perspectiva es posible describir el aprendizaje como un
proceso que se da dentro de una sociedad y no de forma individual como se
ha venido haciendo, por esta razón muchos autores se atrevieron a proponer
este como una alternativa para el proceso cognitivo, como es el caso de
Vygotsky (citado por Delgado, 2015)
…quien propone la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) como el espacio cognitivo en donde cada persona en su condición de
individuo, puede cumplir con determinadas tareas con ayuda de otros
que pueden ser sus pares (compañeros de estudio) o los docentes”. De esta manera se puede entender que el conocimiento no es solo de
una persona, sino que está distribuido en todos los seres humanos,
permitiendo que exista una inteligencia distribuida (p. 31).
Por otra parte, Pineda (2008) considera que el aprendizaje
colaborativo es una estrategia que favorece el proceso de aprendizaje de los
estudiantes fortaleciendo el desarrollo de competencias colaborativas e
43 conjunto, hasta aprender a compartir espacios con otras personas y a
respetar sus opiniones. Este autor también define al profesor como un
facilitador del proceso de aprendizaje de sus estudiantes, que construye la
experiencia de aprendizaje desde su creación, desarrollo, seguimiento y
evaluación, concepción con la que concuerda Cabrera (2008), quien además
explica “cómo la formación en competencias como nuevo paradigma en la educación, nace de la necesidad de dar respuesta al cambio de metodologías
tradicionales de enseñanza- aprendizaje” (p. 106). Otro de los autores
retomados en este trabajo es Morrison (2005), que expone “la importancia de ayudar a los estudiantes a aplicar lo que aprenden en la escuela a las
situaciones de trabajo de la vida real” (p.321).
2.3.2.3 Aprendizaje situado.
Teniendo en cuenta todos los desafíos a los que se enfrentan las
personas una vez salen de la universidad y la poca capacidad que estos
tienen para resolver asertivamente los problemas que presenta su entorno,
ha sido necesario que los modelos pedagógicos orienten sus prácticas de
forma diferente apuntándole a tres objetivos esenciales que según
Sagástegui (2004) fundamentan el aprendizaje situado:
Trascender las prácticas tradicionales educativas centradas en la exposición de informaciones fragmentadas;
Centrar el logro escolar en el desarrollo de competencias más que en la adquisición de conocimientos
44 incidir sobre problemas de entornos sociales cada vez más
desiguales, lábiles e inciertos (p. 31).
La autora define este tipo de aprendizaje como una forma de crear
significado desde las actividades cotidianas de la vida diaria, donde el
conocimiento se relaciona con el contexto donde se produce, lejos de
pensar que este es externo al proceso educativo y donde el estudiante
desempeña un papel reactivo frente a las circunstancias que se presentan
en su entorno. Sagástegui (2004)