LA ECONOMÍA DEL DISEÑO
17 Todas las citas de Cul de Sac presentes en este texto pertenecen a una entrevista personal del autor.
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Sectores de la nueva economía 20+20
ECONOMÍA DEL DISEÑO
TATE Modern– generan la ilusión de estar descubriendo un almacén repleto de ideas visionarias. Finalmente, al evento acudieron más de 400 invitados, entre ellos dise- ñadores, periodistas, diseñadores de moda, de producto y galeristas, que pudieron disfrutar de esta experiencia al fin y al cabo muy alejada de las presentaciones del mundo de la automoción. Cul de Sac ha conseguido posicionar Smart como “el coche de una generación que va por delante”; el símbolo de los nuevos visionarios que están reinventando la ciudad de Valencia.
2.3. Pensamiento crítico e innovación
El diseño debe entenderse como una herramienta de cambio, de comunicación y colaboración entre empresas y diseñadores, pero también, y sobre todo, de pensa- miento crítico. Todo esto al final conduce a la innovación y el crecimiento. En el mismo momento en el que esa posibilidad de desarrollo e innovación se admitan como parte fundamental de un modelo económico será mucho más sencillo relacionar el diseño con el crecimiento económico. Existe en todo caso un error fundamental: tratar de justificar la importancia del diseño en la economía a partir de términos numéricos, cuantitativos, que evidentemente dominan la economía de mercado. El diseño lleva (o debería llevar) implícita una mirada que podemos calificar de microeconómica. El papel que juegan los diseñadores y sus objetos a la hora de valorizar el entorno del usuario, lo que nos rodea, desde lo ínfimo (un exprimidor o una aceitera) hasta cuestiones de mayor escala que tienen que ver con la construcción o el urbanismo. El diseño es crucial en el entendimiento de nuestros problemas. Su mayor fuerza reside en su capacidad para entender lo que sucede e introducir cambios significativos para mejorar la vida de la gente. Solamente así el diseño puede verse como una herramienta de cambio y competitividad para cualquier empresa. Y ahí reside el principal problema. Poner dinero público en un área donde conceptos como la productividad o el retorno de lo invertido son difícilmente mensurables es muy complicado. Resulta entonces de suma importancia saber comunicar de manera apropiada el valor del diseño como elemento capaz de aportar valor económico. Creatividad, ideas, buen producto son campos unidos. Espacios de fronteras compartidas que juntos maximizan la productividad. Un ejemplo en el que se aprecia la capacidad y el valor del diseño como herramienta que mejora la productividad y ofrece alternativas variadas se puede ver en el apenas
inaugurado campus de la universidad privada Cunef en Madrid. Para su remodela-
ción se ha contado con Steelcase, una compañía especializada en equipamiento y
optimización de oficinas y espacios educativos que busca con sus propuestas crear lugares flexibles e inteligentes. En Cunef se ha hecho un esfuerzo por lograr un espa- cio donde pedagogía y tecnología buscan el éxito de los estudiantes. Ante un futuro profesional incierto, en el que habrá trabajos que aún no han sido creados, se hacen
necesarios entornos educativos que adapten sus instalaciones a un nuevo sistema de aprendizaje activo tanto dentro como fuera del aula (afirmación igualmente válida para cualquier entorno laboral). En Cunef, las aulas están concebidas para que los estudiantes aprendan de forma activa. La diversidad en el contenido y el método de enseñanza se ha tenido muy en cuenta a la hora de diseñar las aulas. Hay algunas que se centran principalmente en las demandas de densidad, mientras que en otras han primado los criterios de la colaboración y del aprendizaje interactivo. Pero en todo caso, lo que sí ha resultado prioritario en el proyecto es que todos los estudiantes tengan el mejor sitio de clase, una perfecta visibilidad y la posibilidad de compartir sus dudas y conocimiento de la misma manera, algo que no ocurre siempre en las configuraciones actuales de las aulas. Según los estudios realizados por Steelcase, el 90% del aprendizaje surge fuera de las aulas, también dentro de la propia escuela, en espacios informales, donde el estudiante repasa sus apuntes, trabaja con sus compa- ñeros o habla con el profesor. Estas zonas son fundamentales para el entorno global de un centro porque permiten al estudiante aprender de forma autodidacta. De esta forma, el mismo espíritu de diseño aplicado en las aulas ha servido para las áreas de descanso y de paso de la Universidad, véase pasillos, recibidores, etc., además de la biblioteca. Todas estas zonas han sido equipadas con un sistema de mobiliario que
permite el uso de dispositivos electrónicos (ordenadores, tablets…) en aras de fomen-
tar la colaboración entre los estudiantes, pero también de favorecer la concentración individual. Estas zonas son fundamentales para el entorno global de una universidad porque permiten al estudiante aprender de forma autodidacta.
2.4. La Santísima Trinidad: fabricación, comunicación y distribución
¿Y actualmente? ¿A qué retos debe enfrentarse el diseño si aspira a convertirse en un
referente económico a corto plazo? Álvaro Catalán de Ocón, uno de los diseñadores
industriales más destacados del panorama nacional, opina que el diseño no debe
ocuparse solo de dar forma a los objetos, sino que “debe ser la chispa que encienda todo el proceso para su fabricación, comunicación y distribución. Las decisiones del diseñador afectan a todo el ciclo de vida de un producto más allá de su mera fabrica- ción: desde su ideación, a la venta y su futuro reciclaje. Considerarlo desde el principio supone una ventaja competitiva que afecta a todos los sectores de la economía, tanto el primario de materias primas, como al secundario (industria) y terciario (servicios como el comercio, cultura, marketing…)”18. Es evidente pues que las decisiones que
toma un diseñador afectan a todos estos sectores y que creador y empresario son los