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DE LA TRAMA A LA UNIDAD DE AGREGACIÓN CAMPO

Cambios de paradigma: de la sociedad al individuo

En palabras de Alison Smithson, los mat buildings son “susceptibles de personalizar

el anónimo colectivo ofreciendo al individuo nuevas libertades de actuación gracias a un nuevo y cambiante orden basado en las interconexiones”. Con este enunciado

Alison Smithson confirma el desplazamiento desde una concepción determinista de la forma arquitectónica hacia una actitud más libre, más abierta, fundamentada no tanto en la entereza de la forma global sino en cuanto a la intensidad de sus redes internas y sus diferentes niveles de asociación.

El cambio que se opera traspasa las fronteras de la disciplina. Esta nueva actitud de los arquitectos de la posguerra, en oposición a gran parte del reduccionismo y el funcionalismo de la generación anterior, busca respuestas en otras disciplinas para sus nuevas propuestas. Ya se ha señalado múltiples veces la importancia y la influencia del pensamiento estructuralista y del valor atribuido a las estructuras que organizan y fomentan las relaciones entre los elementos. Es precisamente esta noción de estructura la que sustituye a la forma por las relaciones. La arquitectura ya no consiste en la elaboración de una forma, ni en el juego sabio, correcto y magnífico sino en la organización de sus relaciones.

El pensamiento estructuralista pretendía definir las relaciones, tales como sistemas que producen el significado dentro de una cultura. Por ello, buscaron la permanencia y estabilidad de las estructuras que duran y derivan su significado solamente de sí mismas y de sus raíces en una naturaleza humana.

Bajo la influencia del estructuralismo, los Team X introducen una serie de cambios destacables que siguen aún hoy influyendo en una gran parte de la arquitectura contemporánea.

Uno de los cambios más importantes reside en su propio método de trabajo que es pragmático y empírico, en oposición al sistemático y a la voluntad de definir unos objetivos universales y globalizadores característicos de los CIAM. Esto supone dar un giro a las pretensiones universalistas de los CIAM buscando un nuevo método más experimental y empírico. Consideran la arquitectura de la ciudad como una realidad compleja, individual e independiente organizada en el espacio y en el tiempo de forma que no puede ser abarcada por una óptica racional impuesta. Abordan la ciudad desde la multiplicidad de las realidades que viven los entornos urbanos, acogiendo los hechos urbanos que no son estáticos y que generan movimientos y cambios significativos en la actividad de la ciudad. El habitante de la ciudad con sus interrelaciones y sus complejidades, es el generador, el hacedor de la ciudad, haciendo de la ciudad una superposición de ciudades que interactúan entre ellas. Esta idea que contenían los mat buidings de ser tanto ciudad como edificio y por lo tanto su organización interna es tanto estructura como infraestructura,

nace precisamente de este pensamiento estructuralista que intenta mediante la construcción de estructuras lógicas, descubrir las interrelaciones creadoras del sentido y las reglas que constituyen las normas sociales.

Frente a la visión de mundo cualitativo basado en las relaciones humanas y en la creencia del valor de la ciudad como espacio social, vemos hoy un cambio importante en el enfoque y en el valor atribuido a la ciudad y a las prácticas sociales que se desarrollan en ella. Las nuevas socializaciones de tipo virtual, el frenético desarrollo económico al cual estamos continuamente sometidos inducen en continuas micro y macro segregaciones sociales y espaciales. Se ha operado un cambio de pensamiento que inevitablemente ha influido en nuestras ciudades y en nuestra forma de percibir y producir el espacio. Nuestros modernos e hipercomplejos modos de estar en el mundo han transformado nuestra visión y aspiraciones sociales.

Para Danilo Martuccelli1 lo que ha estallado en estos últimos treinta años es la

representación unitaria de la idea de sociedad. Vemos que existe cada vez más un desacuerdo entre experiencias subjetivas y procesos colectivos.

En los últimos treinta años, lo que ha estallado es una representación unitaria de la idea de sociedad. El término clave es el “desfase”. Es decir, el desacuerdo entre experiencias subjetivas y procesos colectivos. La idea de sociedad, ese gran contenedor de prácticas sociales, es cada vez menos percibido como el elemento fundamental de la representación que los sociólogos tenemos de la realidad. Y a partir de allí se comenzó a dar el Big Bang, es decir, aparecieron nuevas maneras de describir y sobre todo apareció la necesidad de abordar con nuevos enfoques y con más legitimidad el nivel del individuo. El individuo ya no podía más ser simplemente abordado a partir de un enfoque centrado exclusivamente en su posición social. Es desde esta “crisis” que se abre pues el espacio analítico que conduce a la sociología del individuo.2

En el periodo de la generación del Team X, el actor social se caracterizaba por una fuerte lealtad moral hacia la sociedad y las exigencias de su rol. El modelo del personaje social tal como fue concebido en el pasado ha sufrido profundas transformaciones. Los cambios sociales son de una amplitud tal que ya no es más posible seguir razonando de manera habitual. Tal como lo explica Martuccelli, el eje de la sociología pasa de la sociedad hacia el individuo, implicando que se le acuerde una mayor atención a las experiencias interindividuales.

Estamos en una sociedad donde cada vez menos las organizaciones, las instituciones, nos dan el programa de acción y donde cada vez más se nos confronta a situaciones inéditas que exigen un suplemento permanente de reflexividad de la parte de los individuos para orientarse en la vida social. Es pues este conjunto de

1 Danilo Martuccelli nacido en Lima en 1964 es actualmente profesor docente de sociología en la Universidad de Lille 3 (Francia) y director del laboratorio CeRIES. Ha cursado estudios de filosofía en la Universidad de Buenos Aires donde posteriormente obtiene el grado de Doctor en Ciencias Sociales, y en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales en París. Para mayor información véase: Martucelli, Danilo. De Singly, François. “Las sociologías del Individuo”, LOM, Chile, 2010. 2 Martuccelli, Danilo. “Lecciones de sociología del individuo”, Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Véase la web www.pucp.edu.pe\.

transformaciones estructurales lo que obliga a la sociología a cambiar radicalmente su manera de pensar los fenómenos sociales.

(…) En una sociedad moldeada, empírica y analíticamente, a través de la idea de sociedad, la homogeneidad es de rigor. A partir de la segunda modernidad se hace cada vez más necesario la necesidad de estudios que tomen en cuenta de manera creciente las trayectorias individuales. La intimidad, se convierte en un objeto de estudio sociológico – lo que exige distinguir entre diferentes tipos e intensidades de intimidad. Es en esta representación del individuo que crece la conciencia de las dimensiones relacionales del individuo.

(…)El individuo es considerado como profundamente inacabado. A la diferencia de lo que pensó el funcionalismo o el marxismo, donde siempre se suponía que el actor alcanzaba una fase final y sólida de socialización, las sociologías del individuo subrayan que el proceso de socialización es constante, inacabado, siempre abierto, por lo cual los actores son más un proceso que un producto.3

(…) lo importante es describir la modernidad a partir del cúmulo disímil de experiencias a las cuales ésta confronta los individuos. Nace con la ciudad, la metrópolis, el aislamiento, la soledad, la interacción con los extranjeros, la circulación del dinero, la aceleración de la vida. Estamos en una sociología en donde la modernidad quiere decir una producción estructural de experiencias diferentes.4

Existe por lo tanto una conciencia progresiva del carácter plural de las representaciones que poseemos de cada período o sociedad. Esta noción del individuo inacabado y de la pluralidad de modelos, representaciones y acciones que ocurren simultáneamente en las ciudades sin duda han influido en las formas de percibir y engendrar los nuevos espacios de las interrelaciones, y podemos encontrar muchos paralelismos con los propósitos y los procesos de campos espaciales expuestos anteriormente.

Simultáneamente autónomo y conectado

En las obras analizadas de Mansilla & Tuñón, de Sou Fujimoto y en los últimos casos basados en sistemas computacionales, vemos a la vez una gran defensa de la autonomía de la conceptualización abstracta en arquitectura y una atención constante en obtener procesos que intentan acoger para cada situación la mayor multiplicidad de interacciones y condiciones posibles. Todas estas obras nacen de una unidad abstracta que en un primer tiempo es ajena al lugar y al programa. La forma de abordar y arrancar la arquitectura es en todos estos ejemplos un conocimiento por derecho propio. La finalidad de estas experiencias no tiene que ser solo una experiencia arquitectónica en el espacio construido sino también la concepción de nuevas palabras y la creación de nuevos conceptos y vínculos posibles. Existe en todos estos proyectos una gran importancia otorgada a la idea

3 Martuccelli, Danilo. “Lecciones de sociología del individuo”, Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Véase la web www.pucp.edu.pe\.

4 Entrevista a Danilo Martuccelli extraída de “La sociología en los tiempos del individuo”, en la revista digital Doble Vínculo, n°1, 2010, p.17. Recogida en la web www.doblevinculo.worldpress.com\.

de una arquitectura que pueda interactuar con las personas, pero a diferencia de la generación Team X cuyas metas eran ante todo sociales, en la actualidad lo que se defiende es la máxima autonomía y libertad del sujeto. El interés está puesto en el individuo y son precisamente las capacidades formales y espaciales propias a la arquitectura las que hacen posible nuevos patrones de relación e interacción entre los individuos. Los arquitectos de la generación Team X se centraron en proponer nuevos espacios más humanos y sociales con la idea de fomentar un ciudadano más libre y participativo. En la actualidad no se trata de definir nuevos espacios para las interacciones sociales sino, a modo metafórico y citando a Peter Sloterdijk, de generar un mundo de esferas, burbujas y espumas que tejen, traman y protegen la intimidad del hombre. Para Sloterdijk, el ser humano vive siempre es un espacio conformado y experimentado por esferas, un espacio que abarca desde nuestra más cercana intimidad hasta la lejanía cósmica. El “ser-en-esferas” es una relación que debe afirmarse y reconstruirse en cada momento frente a los conflictos externos.

No somos más que seres mediados que provenimos de un espacio interior íntimo y por tanto, más tarde o temprano, estamos destinados a crear nuestros propios espacios para buscar cobijo frente a la exterioridad a la que somos arrojados. Nunca estamos solos, formamos parte de una intimidad consubjetiva. (…) Los hombres se blindan contra los horrores de un espacio sin límite, ampliado hasta el infinito, mediante la construcción, pragmática y utópica al mismo tiempo, de un invernadero universal que les garantice un habitáculo para la nueva forma moderna de vida al descubierto.5

Asimismo vemos como todas estas nuevas configuraciones basadas en unidades espaciales se forman a partir de sistemas geométricos independientes y es en el proceso de elaboración formal que se van creando nuevos vínculos.

La arquitectura se convierte en la producción de un sistema a la vez autónomo y enlazado que genera espacios simultáneamente separados y conectados. Las propuestas analizadas son demostrativas de este cambio. La trama actuaba como soporte y elemento organizador de todo el conjunto con esa idea implícita de que existía un bien común y que la arquitectura debía proponer nuevos espacios que recuperasen las prácticas sociales que el funcionalismo había en cierta forma eliminado. En la actualidad existe una conciencia mucho mayor de la importancia de la autonomía que tiene cada individuo y que si bien es necesario fomentar espacios para las interrelaciones esto solo puede hacerse en el respecto de las individualidades de cada uno.

El individuo está cada vez más sujeto a una diversidad de experiencias que le permiten situarse en cualquier punto intermedio del flujo y jugar un papel más activo, en una relación abierta, dinámica y desjerarquizada.

5 Vásquez Rocca, Adolfo. Artículo “Peter Sloterdijk: Esferas, flujos, sistemas metafísicos de inmunidad y complejidad extrahumana”, extraído de Nómadas, nº 17, U.C.M., Madrid, 2008.

Adolfo Vásquez Rocca es Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB.