La próspera década de 1920: planes urbanos y reglamentos
En 1923, el intendente de la ciudad de Buenos Aires, Carlos M. Noel, creó la Comisión de Estética Edilicia de la Intendencia y le encargó el "Proyecto Orgánico para la Urbanización del Municipio", que fue entregado en 1925.298 Desde los planes presentados en la década de 1900 -ninguno de ellos sancionado- y desde la sanción del Reglamento de 1910, no hubo ningún otro intento de reglamento o plan que abarcase a toda la ciudad.
El "Proyecto Orgánico" no fue sólo un plan de "embellecimiento" urbano que jerarquizaba las áreas centrales de la ciudad. Proponía la división de la ciudad en 6 zonas a partir de los barrios existentes y en base a una clasificación de funciones; establecía para cada una de esas zonas restricciones diferenciales al dominio y proponía reestructurar el interior de las manzanas obligando la creación de los corazones de manzana. Además, reglamentaba el uso de los edificios, el volumen edificable en relación a la superficie del lote, las alturas máximas de edificación y los espacios verdes. De ese modo, el plan de la Comisión de Estética Edilicia pretendía disminuir los volúmenes y las alturas edificables permitidas, desde el centro hacia las zonas de la periferia capitalina, mientras aumentaba en la periferia los espacios verdes requeridos y el tamaño de lo corazones de manzanas. Muchos de estos planteos fueron más tarde retomados por el Reglamento de 1928 y el Código de la Edificación de 1944.
En los barrios proponía la consolidación de centros barriales en la confluencia de algunas de sus vías principales. Planteaba también un sistema de tránsito diferenciado con vías principales y secundarias y la creación de un sistema de parques, equilibrando los espacios verdes de las zonas sur y norte. Tomando algunas de las propuestas que el urbanista francés J.C.N. Forestier había formulado para Buenos Aires en 1924 y proyectos de la Dirección de Paseos, proponía la creación de nuevos espacios verdes, como el parque Bosque en el bajo Flores y la ampliación de otros, como el Avellaneda, Saavedra y de los Irlandeses. Si bien el plan se refería estrictamente al municipio de la Capital, señalaba la necesidad de regular todo el territorio que se estaba ocupando por fuera de sus límites municipales. Planteaba la necesidad de formular un "Plano de Extensión" que abarcase a los municipios adyacentes con la idea que pudieran ser en un futuro anexados a la comuna, del mismo modo como fueron anexados Flores y Belgrano en 1887. Reconocía en los municipios de Avellaneda, La Matanza, Lomas de Zamora, San Martín y Haedo zonas que "están llamadas a compartir su porvenir y (son) en el presente fuentes de abastecimiento y tributarios de los servicios urbanos de la Capital Federal".299
298 La Comisión de Estética Edilicia fue presidida por el Intendente Carlos María Noel y estaba formada por el arquitecto René Karman, representante de la Municipalidad; el arquitecto Carlos Morra, presidente de la Sociedad Central de Arquitectos; el ingeniero Sebastián Ghiglia, ya director de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, y el arquitecto Carlos Martín Noel, presidente de la Comisión Nacional de Bellas Artes. Carlos M. Noel fue nombrado intendente por Marcelo T. de Alvear, quién ejerció la presidencia de la Argentina entre 1922 y 1928, durante uno de los períodos más prósperos del país.
299 El Plan alertaba sobre "el gran número de importantes y progresistas poblaciones que existen en los suburbios de la ciudad...Con el progreso rápido y continuo del país...dentro de pocos años si no se
El Plan contenía detallados proyectos de remodelación para el centro, donde se buscaba una disposición "regular y equilibrada", dejando el "sugestivo de lo imprevisto y pintoresco" para los barrios.300 Proponía varias versiones de remodelación de la plaza de Mayo, donde edificios históricos como el Cabildo, la Casa de Gobierno e incluso la Catedral, eran removidos y reeemplazados para dar lugar a conjuntos monumentales y a vistas hacia el río que el centro nunca volvió a recuperar. Varias avenidas diagonales complementaban, entre la futura avenida Norte-Sur (hoy avenida 9 de Julio) y Leandro Alem, las ya comenzadas diagonales Norte y Sur que partían de la plaza de Mayo. En el proyecto de la avenida transversal Norte- Sur, se preveía un conjunto municipal ubicado en el cruce con la avenida Independencia. Otro conjunto administrativo alojaría oficinas nacionales en la plaza de los Dos Congresos, para la que se establecía una reglamentación de alturas especialmente adecuada al perfil del edificio del Congreso Nacional. En todas las obras de remodelación proyectadas se trataba de ampliar los escasos espacios verdes de la ciudad, insuficientes según las estadísticas y las teorías ubanas de la época.
El Proyecto Orgánico de 1925 no estaba respaldado por una legislación que proveyera los mecanismos necesarios para su aplicación. Sin embargo, su influencia sobre el desarrollo urbano de la Capital fue considerable, en tanto muchas de sus ideas inspiraron varias transformaciones urbanas realizadas en las décadas posteriores y otras ideas fueron retomadas en planes posteriores. Entre ellas figuraba, en primer lugar, la "reconquista del río", para la cual se proponía la creación de la avenida Costanera Norte a continuación del Puerto Nuevo, la complementación del Balneario Municipal en la Costanera Sur, la continuación de los jardines frente a la casa de gobierno (Casa Rosada) y la unificación de la plaza San Martín con la plaza del Retiro.
En 1928 fue sancionado un nuevo Reglamento de Construcciones que tomó como base algunas propuestas planteadas en el Plan de 1925 y tambien el Código de la ciudad de Nueva York. Su alcance se limitaba la Capital Federal.301 La gran mayoría de los partidos del Gran Buenos Aires no contaban aún, ni contarían por mucho tiempo, con reglamento alguno. Dividió a la ciudad en tres grandes zonas: la central, donde se aceptaba una gran densidad, y dos zonas concéntricas de densidades y alturas decrecientes.302 Definió distintas alturas máximas y perfiles de fachadas en relación al ancho de la calle, disminuyendo alturas y aumentando las exigencias de patios y corazones de manzana desde la zona central a las periféricas. Asimismo, reguló las medidas y los perfiles de los patios interiores, por tamaño de lote y por zona. Permitió cuerpos salientes y construcciones en torre por arriba del plano límite
prevén los acontecimientos..Buenos Aires se encontrará prisionera entre suburbios edificados a prisa y en desorden" Comisión de Estética Municipal, 1925, pp 361-362 y 386.
300 Idem, p 293.
301 En 1923 por ordenanza muncipal se creó una Comisión Especial encargada de revisar y proyectar las reformas del Reglamento General de Construcciones vigente, sancionado en 1910. Luego de numerosas postergaciones fue aprobado por el Concejo Deliberante en 1928. "Antecedendes de la sanción del nuevo reglamento General de Construcciones" y Revista de Arquitectura, suplemento de julio de 1928.
302 El sector central estaba delimitado por las calles Brasil, Entre Ríos, Independencia, Jujuy y Pueyrredon y el Río de la Plata. También se incluía en dicho sector los frentes sobre avenidas importantes como Rivadavia, Santa Fé y Cabildo.
y en grandes parcelas. Este reglamento estuvo en vigencia hasta la sanción del Codigo de la Edificación de 1944 y definió el perfil de buena parte de la ciudad. Durante la vigencia del Reglamento de 1928 fueron construidos los primeros rascacielos de la ciudad y una buena cantidad de nuevas casa de renta y edificios de oficinas. Ubicados en la zona central modificaron, con su altura y su nueva imagen arquitectónica moderna, el tradicional paisaje urbano del Buenos Aires finisecular.
Los cambios en el distrito central en la década de 1920
Una gran actividad constructiva signó la próspera década de 1920 en la ciudad de Buenos Aires. Su distrito central se renovó y valorizó continuamente, concentrando las cada vez más diversificadas y numerosas funciones centrales de la ciudad. El centro creció en altura y en densidad de construcciones con nuevos negocios, cines, edificios de oficinas, casas de renta y edificios para la administración pública nacional y municipal. El puerto de Buenos Aires, cuyas secciones se extendían desde el Riachuelo, el Dock Sur y Puerto Madero, se amplió con la inauguración en 1918 de las primeras de las cinco dársenas de Puerto Nuevo.303
Los 2.800.000 metros cuadrados de permisos de construcción otorgados por la Municipalidad en 1929, triplicaron los otorgados en 1920. Las nuevas generaciones de arquitectos argentinos graduados en la Escuela de Arquitectura que funcionaba en la Universidad de Buenos Aires y en el extranjero, junto a algunos arquitectos extranjeros, trabajaron a pleno durante la década de 1920 dando forma y estilo a un distrito central ampliado y a algunos alejados, como Belgrano. La valorización de los terrenos y los buenos réditos inmobiliarios, el Reglamento de Construcción de 1910 que permitía un enorme aprovechamiento del terreno y del espacio aéreo, la incorporación de tecnologías importadas, como los ascensores y bombas de agua y nuevos sistemas y materiales de construcción, como el hormigón armado y el hierro, fueron algunos de los factores que auspiciaron la edificación en altura. Se trataba así de alcanzar la modernidad y monumentalidad que se buscaba para Buenos Aires.
El primero de los edificios en altura fue la Galería Güemes, con un pasaje peatonal y negocios en la planta baja, construido en 1915 sobre la calle Florida, en esos años la calle más prestigiosa del centro. Le siguieron dos de los edificios en altura de mejor calidad de la ciudad: el Pasaje Barolo (1921), un gran edificio de oficinas, también con pasaje y negocios en la planta baja, proyectado por el italiano Mario Palanti, cuya amplia fachada y magnífica torre definen la imagen de casi toda la sección oeste de la avenida de Mayo, y el edificio Mihanovich (1929) de departamentos para la alta burguesía, en la esquina de las calle Arroyo y Juncal, cuyo remate escalonado se destacó durante mucho tiempo como un hito en el perfil de la ciudad que divisaban los viajeros desde el río. Otra obra significativa fue el nuevo edificio del Concejo Deliberante (1926-1931) proyectado por Héctor Ayerza. Estaba ubicado en el comienzo de la recién abierta Diagonal Sur y su torre se incorporó al paisaje de la plaza de Mayo.
En algunas avenidas del centro se levantaron edificios de 5 a 7 pisos que utilizaban la altura máxima que permitía el Reglamento de 1910 y luego el de 1928. Comenzaron a formarse asi
303 Puerto Nuevo, ubicado al norte del Puerto Madero, fue licitado en 1908 y comenzado en 1911. Su construcción fue lenta hasta que en 1922 se aceleraron los trabajos y fue habilitado paulatinamente. La terminación de las dársenas y las instalaciones portuarias continuó hasta la década de 1940. ORTIZ, Ricardo M., 1943, pp 19-22. Para una descripción del estado y funcionamiento de los puertos de Buenos Aires en las décadas de 1930 y 1940, ver las ediciones The Mar Year Book, River Plate Shipping Manual.
lo que con el tiempo serían, en algunas calles, frentes compactos con alturas más o menos uniformes. A pesar del tiempo transcurrido ese perfil compacto y uniforme sólo se ha logrado en pocas calles y avenidas de Buenos Aires. Aún hoy, muchas calles y avenidas del centro de Buenos Aires dan la impresión de una obra incompleta y de escasa calidad urbanística como conjunto, al orientarse las nuevas iniciativas edilicias hacia otros distritos urbanos periféricos al centro. La avenida de Mayo adquirió altura y fue compactándose, con casas de renta y edificios de oficinas rematados en las esquinas por cúpulas. También tomaron una altura más o menos uniforme algunos sectores de la avenida Callao y de la avenida Santa Fe, y otros sobre la avenida Corrientes. Estas operaciones inmobiliarias dieron buenas rentas hasta 1943, cuando fueron congelados los alquileres. Los departamentos eran amplios y alojaban familias de ingresos medios, pero las dependencias interiores estaban mal ventiladas e iluminadas. En el barrio Norte y en Palermo Chico continuó, hasta la década de 1940, la construción de "petit hotels" de 2 ó 3 pisos para familias de altos ingresos.
Este tipo individualista y fragmentado de renovación urbana no respondía a un criterio homogéneo de diseño. Incluía, además de comercios y oficinas, viviendas para grupos sociales de ingresos medios y altos. La ley de Propiedad Horizontal (1948) reforzó la función residencial del centro y de algunos barrios adyacentes y constituye hasta hoy, uno de los factores más importantes que han contribuido a preservar la vitalidad del centro de la ciudad de Buenos Aires.
La mayor parte de las construcciones de la década de 1920 eran de estilos eclécticos, algunos ateniéndose estrictamente a los cánones de la composición académica, como el neoborbónico de La Bolsa, proyectado por Alejandro Christophersen y otros alterándolos, como el Pasaje Barolo, o los edificios de la vasta producción de Virginio Colombo, más utilizados por los grupos de ingresos medios en ascenso.304 A pesar de la elección por parte de la mayoría de los arquitectos y comitentes del eclecticismo para resolver edificios importantes y de gobierno, a finales de la década de 1920 y principios de 1930 comenzaron a utilizarse nuevos estilos en los cuales algunos grupos sociales y arquitectos encontraban mayores contenidos de modernización, como el "art decó" y el racionalismo inspirado en las propuestas de Le Corbusier. Estos nuevos estilos entraron en Buenos Aires -y a través de Buenos Aires en el país- en los mismos años que hacían irrupción las vanguardias en la literatura y la pintura que se impondrían, con distinta suerte, en las décadas posteriores.305
304 La impresión que provocaban algunos de estos edificios se evidencia en una publicación de la época que comentaba acerca del estilo del Barolo: "se adopta el gótico-romano ligeramente modificado por el arquitecto Palanti, habiéndose adoptado éste porque es el que mas se presta a las modernas construcciones, que con su aspecto de grandiosa monumentalidad son ligeras y esbeltas". El Diario, Buenos Aires, 14 de septiembre de 1921.
305 El "art decó" es una expresión artística, especialmente decorativa, desarrollada en Francia en las dos primeras décadas del siglo XX. Alcanzó el punto culminamte de su desarrollo en la Exposición de Artes Decorativas de París de 1925, momento a partir del cual comenzó su difusión en muchos paises latinoamericanos y en los Estados Unidos. Ver RAMOS, Jorge, 1986, pp 3-16. Se entiende por racionalismo en arquitectura a aquella producida y desarrollada en Europa entre las dos guerras mundiales. Su pretendida ahistoricidad e internacionalidad se manifestó a través de formas "puras", blancas y despojadas de ornamentación, que contenían espacios contínuos con grandes visuales a un paisaje del que, a su vez, se recortaban claramente. Un documento clave en la producción racionalista fue la codificación dogmática establecida en la Carta de Atenas, redactada durante el 1er Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM) en 1933. Ver DE FUSCO, Renato, 1983, pp 263-350.
Muchos de los nuevos programas de arquitectura como los cines y los garages fueron construídos con el lenguaje "art decó" hasta la década de 1940, entre ellos los cines Broadway y Suipacha (1930) de Jorge Kalnay y el Capitol (1930) de Alejandro Virasoro.306
Otro de los estilos utilizados desde 1915 aproximadamente, fue el neocolonial que inspiraba su lenguaje formal en la arquitectura colonial americana. Muchas veces fue empleado para transmitir significados tradicionales y nacionales, con una clara intención de fijar los parámetros de una expresión nacional en una sociedad altamente cosmopolita y europeizada como era la de Buenos Aires. Edificios como el del diario La Nación, actual Galería Mitre; el Palacio Noel (1922), actual Museo Fernández Blanco, y la Casa de Ricardo Rojas (1928), hoy museo e Instituto de Investigaciones Casa del Maestro, testimonian esa actitud.307 Martín Noel y Angel Guido, autores de los dos últimos ejemplos respectivamente, fueron los más destacados representantes del neocolonial.
Durante la década de 1920, las obras públicas en el centro fueron pocas. Entre ellas se cuenta la continuación de la apertura de la Diagonal Norte hasta plaza Lavalle, la apertura de la explanada de la plaza San Martín en Retiro y la construcción de la plaza de los Dos Congresos, frente al Congreso Nacional, que remataba la avenida de Mayo hacia el oeste. Fuera del centro se abrieron algunos parques barriales importantes, como el Parque Avellaneda (en la vieja quinta de Olivera), el Parque Rivadavia (en terrenos de Lezica) y se comenzaron obras de nivel metropolitano como la transformación del primitivo Balneario Municipal y la prolongación de la avenida Costanera Sur. Esta avenida que, con sus pérgolas, faroles, monumentos, edificios para bares y restaurantes fue el paseo predilecto del público porteño durante décadas, en la actualidad ha quedado alejada del río por las obras de relleno donde se instaló la Reserva Ecológica.
Otras intervenciones de escala metropolitana fueron realizadas durante aquella década. En 1929 Obras Sanitarias de la Nación comenzó una obra de infraestructura de gran impacto en la expansión de la ciudad: el entubamiento del arroyo Maldonado que hasta entonces había dividido a la ciudad en dos partes. Una vez concluída su pavimentación, diez años más tarde y convertido ya en la avenida Juan B. Justo, la zona se valorizó y fue rápidamente ocupada. El desarrollo de las ideas urbanísticas en las décadas de 1930 y 1940
En la década del 30 se produjo un gran desarrollo del urbanismo "científico". Trascendiendo los criterios estrictamente estéticos, intentaba desarrollar un estudio sistemático y estadístico de las condiciones urbanas existentes y planteaba soluciones de conjunto para el tráfico y el "zoning". Hubo mucha participación de arquitectos nacionales, como Ernesto Vautier y Fermín Beretervide; de urbanistas extranjeros, como Jaussely y Hegeman, y también nacionales formados en el exterior. En 1932 se creó la Oficina Técnica del Plan de Urbanización transformada en 1934 y hasta 1943 en la Dirección del Plan de Urbanización y Extensión. Fue dirigida por Carlos M. della Paolera y encaró un estudio sistematizado sobre las condiciones geográficas, climáticas, históricas, sanitarias, de comunicaciones y de abastecimiento de la ciudad y sus alrededores. Trabajó sobre documentación existente, encuestas y trabajos de
306 Destacado arquitecto, constructor y empresario autor también de la Casa del Teatro (1927), del banco El Hogar Argentino (1926, hoy Banco Santander) y del edificio de la Compañía La Equitativa del Plata (1929), entre otras obras.
campo y sistematizó estadísticamente el material recopilado.308
En 1932 tuvo lugar la Primer Exposición Municipal de Urbanismo y años más tarde, en 1935, el Primer Congreso Nacional de Urbanismo en Buenos Aires. Se crearon sendas cátedras de urbanismo en la Universidad Nacional del Litoral en Rosario en 1929 y en 1933 en la entonces Escuela de Arquitectura, ambas con Della Paolera como Profesor Titular. El urbanismo tuvo mucha presencia en la prensa, debatiéndose allí los grandes problemas de la ciudad a través de los trabajos de difusión de los profesionales mencionados y de otros. Los problemas derivados de la rápida e incontrolada conurbación de Buenos Aires eran señalados ya por especialistas como Della Paolera, desde la década de 1920 y especialmente en las décadas de 1930 y 1940, al tiempo que se iba consolidando el Area Metropolitana. En 1936 Della Paolera estimaba que la aglomeración metropolitana cubría 50.000 hectáreas -de las cuales sólo cerca de 16.000 correspondían a la Capital- y se extendía en un radio de 30 kilometros, incluyendo en el extremo de sus ejes de expansión localidades como Tigre al norte, Ituzaingó al oeste, y Burzaco y Quilmes al sur.309 Trece años más tarde, en 1949, el mismo Della Paolera estimaba que la extensión de los ejes principales de la conurbación (sur, oeste y norte) llegaban ya a 50km de la plaza Congreso. La gravedad de este desarrollo incontrolado era denunciada frecuentemente. Cerca de 1950 Della Paolera decía: "La desorganización integral del 'Gran Buenos Aires' actual proviene del monstruoso desarrollo de la aglomeración y del uso indiscriminado de la tierra para toda clase de funciones, que han convertido a los alrededores de la Capital Federal en un verdadero caos que es cada día más difícil de ordenar. El desarrrollo incontrolado de la edificación ha creado extensas barriadas en las que