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VII. Análisis general: la construcción de la denuncia ciudadana en el programa

7.4 Las transformaciones de la visibilidad y las nuevas formas de gobernar

Para Thompson (1998) resulta interesante estudiar la transformación de la visibilidad a partir del desarrollo de la comunicación mediática ya que se dinamiza la relación entre gobernantes y gobernados. En Los Media a la Modernidad relata cómo los monarcas eran visibles solamente ante personas distinguidas de la sociedad, y utilizaban los eventos públicos de mayor audiencia para ser vistos y dar muestras de su poder en eventos caracterizados por castigar a personas que habían violado la ley.

Con el desarrollo de los Estados modernos, la gestión de la visibilidad comenzó a representar dicotomías entre pérdidas y ganancias para el gobierno en turno, por lo tanto y retomando la obra de Foucault Vigilar y Castigar (2008), Thompson identifica que el desarrollo de las formas de vigilancia que implementan las instituciones es una nueva forma de ejercer el poder no sólo para disciplinar, sino para gobernar a pesar del uso de derechos alcanzados

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como la libertad de expresión, de prensa y la libre manifestación de ideas, pero que se adscriben a lo que denomina como sociedades panópticas.

Thompson considera que Foucault no se detuvo a analizar el impacto de los medios en estas nuevas sociedades. Desde su punto de vista, estas nuevas formas de ser visible sin ser gobernante contribuyen a que los derechos que reclaman las personas logren amplificación al convertir en noticia un acto de corrupción en los gobiernos, criticar una mala declaración o problematizar la forma en que se gasta el erario público.

En el caso de los programas de denuncia ciudadana, permitir que las audiencias participen para denunciar sus inquietudes, representa el riesgo de permitir que se hable de cualquier cosa, por lo tanto monitorear y mantener vigilados a los medios de comunicación es parte fundamental e indispensable de las nuevas formas de gobernar y mediar con el poder que otorga la visibilidad.

Programas de denuncia como Teléfono Público mantienen comunicación constante con las instituciones debido al aparato de monitoreo en los distintos niveles de gobierno; esta relación se ha desarrollado a lo largo de las últimas tres décadas.

En entrevista con Moisés Mora, periodista y colaborador de oficinas de comunicación social de dependencias públicas en diferentes administraciones municipales y estatales, así como participante en algunas agencias de monitoreo particulares, el monitoreo de medios es un instrumento de registro de lo que ocurre en la esfera pública pero no con fines sociales, sino políticos principalmente: “el monitoreo no tiene fines sociales, se cobra por él. Tiene fines políticos porque lo usa la gente que está en la política”.

A partir de sus declaraciones, se puede entender a grandes rasgos la forma en que se realiza el monitoreo que las empresas privadas y las oficinas de comunicación social llevan a cabo para mantener una buena imagen pública:

Anteriormente eran las oficinas de prensa las que captaban lo que se habla o se dice, no sólo del gobierno, sino de la opinión pública en general, a medida que va habiendo mayor número de medios de comunicación en lo local, se comienza a necesitar más gente

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para que lo haga, llegó un momento en que era un mundo de gente en el gobierno del Estado y los municipales monitoreando, por eso surge el mercado de las empresas de monitoreo, ellos lo hacen por menos dinero.44

El monitoreo como política de vigilancia y medición de la opinión pública implica un gasto; contratar gente para que diariamente esté al tanto de lo que se dice de la función pública en periódicos, televisión, radio e Internet implica una derrama económica que procede del erario público, por lo tanto, dar respuesta a las denuncias que se transmiten en programas especializados como Teléfono Público implica un costo específico.

Tanto Mora como la persona encargada de monitoreo en la Secretaría de Vialidad, afirmaron que no basta con que personal adscrito a oficinas de comunicación social estén atentos a lo que se dice en los medios de comunicación, también es necesario contratar empresas externas de monitoreo porque el personal de estas dependencias no siempre realiza un buen desempeño y se prefiere tener como respaldo a empresas privadas para que lleven a cabo esta actividad a la par.

Mora describió que en el estado de Jalisco actualmente operan por lo menos cinco empresas de monitoreo al servicio del gobierno: Contacto, Antena Informativa, Bimsa, Heurística y Medialog.

Comenta que en promedio un paquete de monitoreo, en el que se solicita dar seguimiento a una unidad de registro como puede ser el caso del SIAPA, y 15 palabras que conforman una batería de referencias de las que se tiene que presentar informes, tiene un costo estimado entre los 12 y 23 mil pesos, que aumenta tres mil o cuatro mil pesos más si se incluye seguimiento en páginas de Internet.

A este gasto sería pertinente sumar el que se lleva a cabo por mantener personal adscrito al gobierno y que realiza labores de monitoreo, que responde más a comunicación política y estratégica que a lo que se le conoce como “comunicación social”. Según Moisés Mora el personal asignado a esta

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actividad en el total de direcciones, coordinaciones y áreas del gobierno está estimado en 100 personas entre los municipios que conforman la ZMG y alrededor de 80 en el gobierno del estado.

En mayo de 2013 realicé una petición de información a través del Instituto de Transparencia e Información Pública de Jalisco para que se me informara específicamente cuántas personas están adscritas a labores de monitoreo en el Gobierno del Estado y los municipios de la ZMG45 como son: Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco, que se presentan en la siguiente tabla:

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Ver anexo sobre solicitud de información al Instituto de Transparencia e Información Pública de Jalisco.

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Gobiernos municipales y estatal Personal adscrito a labores de monitoreo Zapopan 11 Guadalajara 10 Tonalá 6 Tlaquepaque 5 Tlajomulco 1

Gobierno del Estado de Jalisco 11

Tabla 24. Personal adscrito oficialmente a labores de monitoreo en municipios de la ZMG y Gobierno del Estado.

Dos meses después se logró recibir el total de información que permite conocer, cuántas personas están adscritas oficialmente a labores de monitoreo. Aunque como se puede observar, los números pueden resultar sospechosos, ya que el municipio de Guadalajara, capital del estado, tiene menos personal que Zapopan, y el gobierno del estado de Jalisco reporta que cuenta con la misma cantidad de personal asignado que Zapopan para monitorear lo que se dice de ellos en los medios de comunicación de 126 municipios.

También resulta complicado hacer un análisis de esta información ya que no se tiene acceso a información que permita saber el estimado de gastos que se realizan en el gobierno por concepto de monitoreo. Se puede mostrar un panorama que permite suponer que se trata de una inversión pública cuantiosa, las variables que se deben tomar como ejemplo son:

 Sueldos de personal.

 Inversión en equipamiento para monitoreo por cada uno de estos municipios y Gobierno del Estado.

 El pago a empresas de monitoreo privado.

 Que cada institución tiene un área de comunicación social que monitorea y da respuesta a las denuncias de la audiencia (por ejemplo, IMSS, CFE, SIAPA, etc.).

 Que no se levantó un registro de cuántos prestadores de servicio social y practicantes se tienen como apoyo en labores de monitoreo en cada institución pública, municipios y gobierno estatal.

 Que no existe en ninguna dependencia de gobierno un nombramiento específico para hacer labores de monitoreo, por lo que es posible que lo

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hagan aleatoriamente distintas personas, dependiendo las circunstancias.

Este fenómeno y el impacto que tiene en lo social, económico y político del estado de Jalisco resulta atractivo para ser tratado con mayor profundidad, sin embargo es información que se considera pertinente para llevar a cabo otros posibles temas de investigación ya que merecen problematización y cuidado suficiente como para arrojar conocimiento nuevo y objetivo.

Sin embargo lo que esta información sí permite dilucidar es que, dar seguimiento a lo que se dice del gobierno en los medios de comunicación importa tanto como para asignar un considerable número de personas para llevarlo a cabo; así como invertir grandes sumas de dinero en ellos.

Tomando como objeto de estudio a la televisión, el politólogo italiano Giovanni Sartori denominó esta forma de gobernar como video política, es decir: “uno de los múltiples aspectos del poder del video: su incidencia en los procesos políticos, y con ello una radical transformación de cómo ser políticos y de cómo gestionar la política” (1995, p. 22).

En el caso de esta investigación, no se está estudiando el poder de la aparición mediática en video, pero sí la visibilidad a través de los medios y el monitoreo como una forma de ejercer nuevas estrategias de política y por lo tanto, el poder de los gobernantes que parece funcionar de acuerdo al tiempo que son expuestos mediáticamente durante un día, pero sobre todo por lo que se diga de ellos.