Trujillo: La masacre que olvidamos todos

In document Los internos : una propuesta de acercamiento a la memoria desde la ficción (página 43-48)

1. El olvido está lleno de memoria: Un acercamiento a la memoria

1.3 Colombia: Ejemplos del olvido

1.3.2 Trujillo: La masacre que olvidamos todos

Entre 1987 y el 2007 el grupo de Memoria Histórica, grupo establecido por la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación de Colombia, ha establecido un registro de 2505 masacres con 14 660 víctimas en distintos lugares del territorio colombiano. (Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, 2008). La gran mayoría de estas

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Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. Trujillo: Un dolor que no cesa. Primer informe de Memoria Histórica. 2008.

44 masacres han pasado al olvido de los ciudadanos, como si se tratara de una amnesia obligada o de una memoria perdida.

El municipio de Trujillo en el departamento del Valle del Cauca sufrió una de las más grandes masacres en el año de 1988, que se prolongó hasta 1994. Ese lamentable hecho no sólo fue olvidado por la mayor parte de los colombianos sino por sus mismos vecinos regionales y ha causado lo que sus víctimas denominan una desmemoria nacional.

Trujillo es sólo un reflejo de Colombia, los homicidios allí sucedidos, las torturas y las desapariciones forzadas son sólo una parte de lo que ha causado la eterna violencia colombiana. Nosotros, los espectadores lejanos, hemos caído en el silencio, en el olvido, en la amnesia, quizás tratando de evitar lo inevitable o simplemente buscando alguna excusa para no sentir ese dolor como algo nuestro.

Trujillo representa el desarraigo a la tierra, a la cultura y las tradiciones. Retrata el dolor de los desplazados que tuvieron que huir para no perder la vida, el dolor de olvidar su pasado y sus raíces para no sufrir por haberlo perdido casi todo. La masacre de Trujillo no sólo dejó un altísimo número de víctimas mortales y de familias destruidas sino que también acabó con las organizaciones campesinas, con las tradiciones de los sobrevivientes que tuvieron que auto desplazarse y con la vida psicológica de muchos de ellos que después murieron o sufrieron graves enfermedades a causa del dolor. Es por esto que debo poner el ejemplo de la masacre de Trujillo como el más importante y trascendental de todos para estudiar la memoria colectiva de una sociedad y para, más adelante, explicar el papel de los medios en este proceso.

―La reconstrucción de la memoria histórica en escenarios como este cumple una triple función: de esclarecimiento de los hechos, haciendo visibles las impunidades, las complicidades activas y los silencios; de reparación en el plano simbólico al constituirse como espacio de duelo y denuncia para las víctimas; y de reconocimiento del sufrimiento social y de afirmación de los límites éticos y morales que las colectividades deben imponer a la violencia.‖(Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, 2008)).

45 Entre 1988 y 1994, 245 habitantes de Trujillo, Bolívar y Riofrío, Municipios del Departamento del Valle del Cauca, fueron torturados, asesinados o desparecidos forzosamente. Entre los hechos se destacan la desaparición de La Sonora, la desaparición de Los Ebanistas, el asesinato del Sacerdote Tiberio Fernández y la desaparición de sus compañeros, hechos que causaron pánico y temor entre la comunidad vallecaucana.

En esta región del país y en la década de los ochentas se hicieron presentes múltiples actores políticos que causaron el conflicto armado y social. El ELN (Ejército de Liberación Nacional) tenía proyectos expansivos por esta zona del país así como las organizaciones dedicadas al narcotráfico comandadas por Alias ‗Don Diego‘ y por alias ‗El alacrán‘. Así mismo existía el ascendente movimiento campesino, liderado por La Asociación Nacional de Usuarios Campesinos y las famosas pugnas por los tradicionales partidos políticos del país. Debido a las peleas por el territorio surgen alianzas entre diferentes actores del conflicto y se montan grupos paramilitares (autodefensas) que proclaman la limpieza social, limpieza política y limpieza institucional.

La masacre es el modus operandi dominante de violencia contra la población civil en nuestro país ―Su forma extrema, brutal y sanguinaria tiene un enorme impacto social y psicológico que se extiende más allá de la memoria colectiva de las comunidades directamente afectadas… cumple una triple función: es preventiva (garantizar el control de poblaciones, rutas, territorios); es punitiva (castigar ejemplarmente a quien desafíen la hegemonía o el equilibrio) y es simbólica (mostrar que se pueden romper todas las barreras éticas y normativas, incluidas las religiosas).‖ (Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, 2008)

En Trujillo se utilizaron varios instrumentos para torturar a los campesinos: moto sierras para desmembrar a las víctimas cuando aún estaban vivas, hierros candentes introducidos entre los cuerpos, aplicación de sal en las heridas abiertas, asfixias con chorros de agua, martilleo de dedos y levantamiento de las uñas (tal como lo hacían en las dictaduras del cono sur). Estos procedimientos se repiten a lo largo del país y tienen como fin la humillación, el sufrimiento y el dolor de la víctima, más allá del interés por conseguir una información o por simplemente eliminar a la persona.

46 La masacre de Trujillo nos permite reconocer un alto grado de ―profesionalización‖ del torturador en aquella década en Colombia, como también nos permite dar fe de las ‗Escuelas de la muerte‘. Según Martha Huggins, la profesionalización ―permite al victimario despersonalizar la responsabilidad de los hechos: el sujeto actúa en tanto parte de una misión; las acciones que ejecuta cobran sentido dentro de una estrategia mayor‖ (2000). El victimario se libraba de toda culpa al obligar a la víctima a confesar, si no confesaba moría y era una decisión solamente suya.

La mayoría de las víctimas fueron hombres (91,4 %) que oscilaban entre los 18 y 45 años de edad. Más del 50 % eran campesinos o jornaleros y el 16% eran pequeños comerciantes. Las mujeres que allí murieron tenían vínculos de consanguinidad o relación cercana con hombres que habían sido eliminados anteriormente. La persecución política, pues según sus victimarios eran seguidores del ELN, fue la causa principal de la masacre, así como la eliminación de testigos.

―El abordaje de la Masacre de Trujillo tiene como uno de sus objetivos hacer visible una violencia que queda opacada por hechos de violencia de alto impacto que concentran la atención de los medios de comunicación y la opinión publica nacional: magnicidios, atentados terroristas y masacres.‖ (Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, 2008).

Es importante recordar que los hechos de Trujillo se desencadenaron en medio de la guerra del narcotráfico contra el Estado en la que murieron grandes líderes como Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro y en una época en la que Pablo Escobar hacía estallar bombas en centros comerciales y sitios muy concurridos de las ciudades más importantes del país.

― La Masacre de Trujillo devela el rostro de la mayoría de las víctimas del conflicto armado. Las víctimas anónimas para la opinión pública y los medios de comunicación como los campesinos, los jornaleros, los educadores, los motoristas, los inspectores de Policía, los comerciantes y los tenderos. Víctimas anónimas por su papel, que aunque silencioso es importante en el engranaje de la vida cotidiana comunitaria, y a la vez

47 porque son los nodos que conectan e integran las redes sociales en el nivel local.‖(Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, 2008).

Tras la masacre y, antes de crear este grupo de Memoria Histórica y de publicar el informe de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, la sociedad había tratado de hacer, por medio de pequeños actos y monumentos, que el país recordara a las víctimas y pusiera sus ojos en un municipio pequeño del Valle del Cauca. Entre lo que se había realizado se destaca lo siguiente:

1995: Se realizó la primera peregrinación para conmemorar los 5 años del asesinato del Padre Tiberio y a ella asistieron 2000 personas.

2002: la peregrinación llevó los restos de 90 víctimas.

2001: Se inicia la creación de un Parque Monumento a la Memoria de Trujillo. Hoy sigue inconcluso y ha sufrido 4 atentados (2 veces ha sido incendiado y le han disparado).

En el parque se pusieron placas en alto relieve que representan el oficio que hacía cada una de las más de 250 víctimas. Al lado del Monumento está la casa del Padre Tiberio, donde hay objetos suyos y el libro ―¡Tiberio vive hoy!.

2003: La peregrinación llevó los restos del Padre Tiberio.

2004: Sembraron plantas como símbolo de vida, durante la peregrinación. 2005: Conmemoraron los 15 años de la masacre.

Todos estos esfuerzos de un pueblo son, quizás, la forma de mantener vivo el recuerdo de una tragedia que no quieren repetir y que pretenden aprender a perdonar. Pero ante todo es una forma de que el mundo los oiga y recuerde a todas sus víctimas.

Es importante aclarar que la masacre de Trujillo no ha sido la única que ha sufrido nuestro país y que hay muchos ejemplos similares que han terminado con la vida de muchas personas. La masacre de Bojayá, la masacre de El Nilo, la masacre de Mapiripán, masacre de El Chengue, entre otras, son tragedias que el pueblo colombiano no quiere repetir pero que debe estudiar para llegar a crear memoria, a reparar y a reconciliar a las familias de las víctimas. En esta investigación tomamos sólo algunas de las masacres más aterradoras.

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