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Ahora bien, dado este contexto, mostraremos a continuación la forma como se concibieron los ejes temáticos que componen la pregunta investigativa y, por consiguiente, el objetivo de la investigación. De acuerdo con los planteamientos de Claes Et. Al. (2010), los líderes de opinión son aquellos usuarios que tienen gran incidencia para ser escuchados o leídos, imponiendo con ello una agenda comunicativa en torno a los partidos políticos, gobiernos y medios de comunicación; es decir: una agenda ideológica. En contra posición a esta postura, Arcila y Hung (2011) desligan a la ideología y la política del líder social, transformándolos en simples individuos de las redes sociales con un gran impacto, dado el grado de credibilidad dado por sus seguidores. Sin importar el enfoque teórico, la figura de los líderes de opinión se

configura como el conjunto de personas relevantes que inciden en la agenda pública, lo cual está orientado a la transformación social en diversos esquemas y ambientes.

Esta definición de líder dentro del esquema comunicativo social implica el poder dado a diferentes personajes a partir de diferentes esferas sociales y políticas. De acuerdo con los planteamientos de Hornos (2015), el influencer se convierte en líder de opinión a partir del crecimiento de las redes sociales, aumentando su alcance de manera significativa de acuerdo con el concepto, la marca y aquellos patrocinadores que se asocien en la creación. De esta manera, se implementa la creación del líder de opinión como un instrumento de consumo dotado de variables dadas a partir de colectivos que ven en él una forma de autoidentificación y de transmisión de información de manera rápida y fácil. Es importante resaltar que la relevancia mediática de algunos personajes no se asocia con algún grupo social determinado, pero si se instaura dentro del pensamiento colectivo de algún grupo marginado o en contra de un grupo del poder; por lo cual sus ideas y la transmisión de la información están acordes con una intención perlocutiva en la sociedad en la cual se desarrolla.

Desde el campo social, Lazarsfeld (1971) caracteriza a los líderes de opinión como usuarios que poseen un interés específico sobre un tema, son gregarios comunicativos dada la interrelación con la sociedad, poseen habilidades socioafectivas que inciden en el poder de contagio y carisma con la gente, están informados y tienen poder de convencimiento, ocupan un lugar en la sociedad, son radicales en torno a mantener la información que trasmiten y, finalmente, prevalecen sus intereses y opiniones personales. A su vez, el autor expone la necesidad de un equilibrio en la balanza, dando características a los seguidores de los líderes sociales como sujetos maleables y generadores de discusiones (Mattelart, 1997), principalmente con aquellos que no comparten las mismas posturas ideológicas; y se caracterizan por inmiscuirse en temáticas de manera profunda, excediendo con ello las locuciones de los líderes de opinión.

De acuerdo con los planteamientos de Pérez-Curiel y García-Gordillo (2018) en Twitter, los líderes de opinión corresponden a una marca personalizada en la cual interactúan elementos de marketing para reconocer el establecimiento de tácticas discursivas orientadas a desarrollar una identidad política en un espacio virtual. Al momento de convertirse en influencer, no sólo

se posiciona en un sistema comunicativo, sino que, en el ámbito social, se comporta como un altavoz y canalizador de ciertos discursos e ideologías, algunas de estas asociadas con partidos políticos. De esta manera, los usuarios de la red social son productores y consumidores, estableciendo un discurso político unidireccional con el fin de interactuar y generar confianza, cercanía y empatía; pero, sin olvidar el objetivo de generar un liderazgo político individualizado que capta elementos de personalidad y de ideología (Cfr. Claes Et. Al., 2010).

Los espacios de interacción en las redes sociales sobre política configuran un cambio digital sobre el entorno político. Lo anterior corresponde a planteamientos acordes a una comunicación política, donde el discurso emocional y electoral se establecen como los marcos de interacción con la ciudadanía, facilitando con ello el accionar de diferentes actores que interactúan entre sí para exponer sus reclamaciones, críticas y opiniones. De esta manera, la política se desarrolla en el entorno digital con un condicionamiento de interacción orientado a la persuasión, la propaganda, la espectacularización y la desideologización conocido como ciber-política (Pérez-Curiel y García-Gordillo, 2018). Estas orientaciones de las representaciones derivan en la construcción y representación de escenarios políticos sustentados en las narrativas de los líderes de opinión en Twitter.

La ciber-política puede entenderse de dos maneras. En primer lugar, como descripciones o relatos elaborados a partir de una serie de saberes que permiten dar forma a un imaginario a futuro sobre el estado de cosas o situación política (Machado, 2014); tales escenarios políticos pueden ser buscados y construidos de manera estratégica por grupos con fines políticos. En segundo lugar, se puede entender como un lugar de ficción a futuro donde se busca sumergir de forma verosímil a un grupo de personas a través de una narrativa que lo soporta, usualmente insertando elementos de orden dramático para las personas que integran la ficción (Rehermann, 2016). De cualquier manera, los escenarios políticos son representaciones de una situación política en la que se articulan elementos a futuro con los cuales se busca orientar las decisiones y afiliaciones políticas de un grupo de personas.

Ahora bien, los escenarios políticos no son propiamente una categoría científica elaborada y delimitada. Para Machado (2014), estas sirven para adelantar hipótesis acerca del futuro. En la construcción de esta hipótesis la narrativa construida se vale de estadísticas,

vinculaciones creativas entre elementos, extrapolación de contextos, entre otros. Es de señalar que se pueden construir múltiples escenarios políticos con la información y métodos disponibles en determinado momento, puesto que los escenarios se mueven en un ámbito de incertidumbre; no obstante, algunas narrativas tienden a orientar los mismos escenarios políticos adoptando modificaciones diversas en sus narrativas. Estos escenarios recurrentes a veces son muestra de estrategias bien logradas que consolidan visiones sobre el futuro en una narrativa creíble. Para esta investigación se trata de evidenciar el tipo de escenario político que construyen las estrategias discursivas adoptadas por los líderes de opinión sobre las elecciones locales de Bogotá – 2019, de forma que se puedan aproximar el imaginario y representaciones del futuro de Bogotá a partir de las decisiones de los votantes y candidatos en sus programas de gobierno y afiliaciones políticas.

Desde el punto de vista de los líderes de opinión en Twitter, es posible que el líder (a) adopte un escenario construido, (b) modifique o interpele un escenario, (c) refuerce un escenario político y, (d) construya su propio escenario. De lo que se trata es de ver cómo las estrategias discursivas adoptadas por los líderes de opinión construyen, soportan o contradicen unos escenarios políticos abriendo paso a otros (determinados o indeterminados). Para estructurar un escenario político, las narrativas construidas pueden adoptar estrategias discursivas relacionadas con planos estructurales del contexto político: estado, gobierno, políticos, liderazgos, partidos, organizaciones, medios de comunicación (Cfr. Machado, 2014, p. 36-37). A estos se anclan en un plano simbólico-funcional: ideologías políticas, programas políticos, formación política, discursos y textos, anécdotas, estilos, propaganda, publicidad y ciencia política. Por último, también se anclan narrativas que en varios niveles contextuales: internacional, regional y nacional.