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Mapa 2. Ubicación de la Riviera Maya en el Estado de Quintana Roo

Fuente: https://www.mexicodestinos.com/blog/2013/04/20-fantasticos-cenotes-en-la-riviera-maya-que-debes-conocer/.

La península de Yucatán también se caracteriza por tener una presencia significativa de la lengua inglesa en sectores concretos, como el del turismo, y en espacios como la Riviera Maya (Véase Mapa 2). La Riviera Maya es un proyecto turístico surgido a principios de los años setentas como

una estrategia para poblar y desarrollar el sureste mexicano, el cual fue encabezado por grupos inversionistas nacionales y extranjeros, junto con el gobierno estatal y federal (Marín, 2010). Ésta se localiza en la costa este del estado de Quintana Roo abarcando los municipios: Benito Juarez, Solidaridad y Tulum. Sin embargo, las opciones turísticas se extienden más allá de esta franja del litoral ya que también se inserta en algunas comunidades en el interior del estado de Quintana Roo y Yucatán (aun que este último en menor proporción) las cuales se encuentran cerca de atractivos turísticos naturales como cenotes, lagunas o centros ceremoniales de la cultura Maya de la península. 33

La lengua inglesa funciona como lengua de comunicación entre los prestadores de servicios y los turistas extranjeros, e incluso entre turistas, lo cual la posiciona como un elemento fundamental en la contratación de personal para las distintas atracciones de este gran mercado. Por supuesto, la cuestión de hablar inglés va de la mano con el tipo de servicio que se ofrece. Por ejemplo, para trabajos específicos como jardinería, cocina, construcción, etc. el inglés no es requerido. Sin embargo, aquellos que aspiran a obtener un trabajo mejor pagado tienen que aprender inglés, el cual es requerido por las empresas contratistas.

Dentro del complejo panorama sobre la posición del inglés en la Península de Yucatán dos factores son esenciales para comprender de qué manera es pensado y vivido por los habitantes de la región: las dinámicas económicas y sociales en donde existe una fuerte presencia de la lengua inglesa y los procesos de retorno de migrantes de la península desde los Estados Unidos. Por un lado, como ya había mencionado, el inglés forma parte de la composición elemental de la industria del turismo y la prestación de servicios en las grandes zonas con atractivos naturales y/o culturales. Sin embargo, me parece que esto cada vez más se va ampliando ya que el inglés ha

A partir de estas dinámicas económicas, también se dieron flujos migratorios del interior del estado de

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Quintana Roo, de Yucatán y de Campeche (así como de otras regiones del país) a los centros urbanos cercanos a los sitios arqueológicos, playas o cenotes de la Riviera Maya, dando como resultado un constante crecimiento poblacional y de su infraestructura. Hoy en día es una de las zonas turísticas más visitadas del país y recibe ingresos de miles de millones de dólares. Se estima que hay más de 20 mil trabajadores de origen maya provenientes de la Península de Yucatán en la industria de servicios y de la construcción. De esta manera, se puede entender cómo la creación de la Riviera Maya ha tenido un impacto significativo en la configuración laboral y económica de la región, así como en los procesos subyacentes a las características regionales como los educativos, de salud, infraestructura y apoyo social. La Riviera Maya alberga cerca de 20 mil trabajadores provenientes principalmente de la Península de Yucatán y el sureste del país, los cuales provienen del sector agrícola. Gran parte de estos trabajadores no se les contratan en los sectores de servicio por ser mayas (hablar maya) y no hablar inglés. A éstos se les incorpora en la industria de la construcción lo que representa un gran flujo migratorio, alto crecimiento poblacional y por tanto, una importante demanda de vivienda y servicios, incluyendo a un sector con muy bajos recursos (Marín, 2010). Sin embargo, la otra cara de la moneda del turismo y el desarrollo local se hace presente ya que, en efecto, se potencian procesos de captación económica pero a costa de estragos ambientales, concentración del capital económico en sólo algunos sectores y el desarrollo desigual de los distintos municipios que conforman la región (Babinguer, 2011).

llegado a lugares turísticos menos conocidos y que son organizados por cooperativas ejidales, 34 es decir, quienes llevan el inglés a las comunidades son los mismos habitantes de la península.

Por otro lado, también se presenta el contexto de los migrantes retornados de Estados Unidos, aunque también de países como Canadá o Belice en donde se habla inglés como lengua oficial, los cuales llevan consigo a sus comunidades de origen la lengua y la transmiten a sus familias. Fox y Rivera-Salgado (2004) describen el panorama general de las dinámicas de migración entre comunidades indígenas mexicanas y algunos centros de agrupación en California (Estados Unidos). Los autores parten de que esta migración es un proceso histórico que data, por lo menos, desde 1950. Además, también comentan que la llegada, permanencia y desarrollo de estas comunidades en Estados Unidos han contribuido a crear estereotipos de la identidad mexicana. Los autores advierten que es necesario analizar esta situación como un proceso “multiétnico” (Ibid: 3) para no generar visiones estáticas y homogéneas de las comunidades provenientes de México.

Cornejo-Portugal y Fortuny-Loret de Mola documentan una bibliografía extensa sobre los trabajos realizados sobre migración transnacional desde esta región, y que dan cuenta de la historicidad de estos procesos. Los autores comentan que es desde la década de 1990 que la migración se intensificó y se hizo más visible no sólo hacia el extranjero sino a nivel interestatal (2012: 77). Además, Cornejo-Portugal y Fortuny-Loret de Mola demuestran que la gran mayoría de los migrantes cuentan con un perfil sociodemográfico distintivo de las comunidades urbanas de clase baja, pero principalmente de comunidades rurales-indígenas dedicadas a la producción agrícola (Ibid: 78).

Un elemento más se incluye como factor que propicia la presencia estable del inglés en la península: cada vez más crece el número de extranjeros que radican en lugares turísticos como Cancún, Tulum, Mérida o Playa del Carmen debido al desarrollo de negocios o lazos sentimentales. En una nota en Novedades Quintana Roo (Pat, 2017), con base en los datos del INEGI, Quintana Roo se figura como la 5º entidad federativa con más extranjeros que radican permanentemente, con un total de 23,614 extranjeros contabilizados en 2015 los cuales significan un 1.6% del total de habitantes del estado.

En una visita a la Laguna de Chichancanab (a 50 km al norte de la cabecera municipal José María

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Morelos) tuve la oportunidad de platicar con uno de los tres guías de turistas que viven en la comunidad de Dziuché. Él me comentó que ahora muchas comunidades con atractivos turísticos están trabajando como organizaciones ejidales. A su vez, me afirmó que él, junto con otro compañero, son los únicos que hablan “un poco de inglés” en la comunidad ya que han llegado turistas extranjeros a visitar los atractivos de la localidad. Me comentó que para él es importante que sus hijos aprendan inglés para contribuir al desarrollo de su comunidad a través del turismo (Diario de campo,28 de agosto de 2015).

Los estudios sobre actitudes lingüísticas aportan insumos relevantes para el estudio de la posición social de las lenguas y sus valores asignados por grupos sociales concretos. Esta valoración y posición social le otorga a las lenguas posibilidades de ser reproducidas y difundidas mediante procesos de educación formal e informal, o bien pueden contribuir en los procesos de desplazamiento lingüístico y desuso en los ámbitos familiares y comunitarios (Terborg y García, 2011). En el contexto de la Península de Yucatán y la lengua maya de la península, los trabajos de Canché, Pfeiler y Carrillo (2010) y de Sima Lozano (2011) ayudan a mostrar el panorama general en que la lengua maya y el español conviven y son valorados por los habitantes de la península. De manera general, en estos estudios se puede observar un panorama similar a la situación nacional de las demás lenguas indígenas de México, en donde la lengua maya cuenta con valoraciones negativas por parte de monolingües del español relacionadas a estereotipos raciales, étnicos y de clase social. Por el contrario, el español goza de un prestigio tácito consensuado respecto a la lengua maya por su uso común en las interacciones económicas, laborales y educativas, así como por el legado histórico/colonial del ciudadano moderno.

No obstante, Sima, Perales y Be (2014) encuentran algunos cambios generacionales en las actitudes hacia a los monolingües del español y los propios hablantes bilingües de español y maya. Los autores comentan que actualmente las valoraciones negativas hacia la lengua maya por parte de los monolingües del español están relacionadas principalmente a los marcadores étnicos, raciales y de clase social que se mantienen en las actitudes derivadas de los procesos históricos. Por otro lado, la lengua maya es vista como una lengua con un valor inherente y como un elemento de lo cultural que debería ser procurado. Por lo tanto, se puede observar una disociación abstracta entre lo que representa la lengua maya, como un sistema lingüístico en un marco cultural particular, y la identidad de los hablantes de esta lengua. Por su parte, los bilingües de español y maya comentan que si bien hoy en día la lengua maya se puede encontrar en los medios de comunicación, regionales principalmente, (diarios, televisión, radio, medios digitales, etc.), es cierto que hay otros que consideran que la lengua ha perdido espacios importantes como el ámbito familiar, el cual es percibido como el lugar fundamental para el aprendizaje de esta lengua. Los autores comentan que este cambio a nivel institucional en el uso de las lenguas se debe a la incidencia de políticas públicas creadas a partir de la visibilización de los movimientos indígenas en México (iniciado por el EZLN) y el interés de los medios de comunicación respecto “al fenómeno mediático mundial generado por el fin del Baktún, en 2012” (Ibid: 172).

Para el caso de la enseñanza del inglés, Terborg y Velázquez (2005) comentan que la presencia de ideologías, imaginarios y prácticas en lenguas extranjeras dentro de comunidades en un

contexto de diglosia, podrían estar influyendo en el interés de las nuevas generaciones por aprender y desarrollar la lengua materna/indígena. Los autores argumentan que esto se debe a la relación estrecha que perciben los jóvenes entre la lengua inglesa y el bienestar económico y la falta de este valor en su lengua materna/indígena. Al tener en cuenta el complejo contexto sociolingüístico, la UIMQROO tendría que propiciar un espacio de aprendizaje del inglés que, por lo menos, no presente prácticas y discursos en detrimento de otras lenguas.

Sima y Perales, con su investigación sobre actitudes lingüísticas de jóvenes monolingües del español sobre el aprendizaje de una segunda lengua, ahondan más al respecto. Los autores parten de que las lenguas se afectan directa e indirectamente las unas a las otras (2015: 122). Esto puede referirse a que en la Península de Yucatán las lenguas maya, española e inglesa forman parte del universo simbólico y material de sus habitantes. Por lo tanto, la posición que goza cada una de ellas afecta en la posición de las demás.

En términos generales, las actitudes hacia la lengua maya son positivas y relacionadas con elementos afectivos e identitarios propios de las dinámicas sociales de la península. No obstante, los autores también encontraron que la lengua maya cuenta con un valor instrumental en el campo laboral respecto a su uso como atractivo turístico y su importancia en las transacciones y negocios generados en comunidades principalmente monolingües del maya. Finalmente, esta lengua cuenta una valoración positiva local debido a su prestigio como sistema lingüístico en otros espacios (como el académico) y en el extranjero.

Por su parte, las actitudes hacia el inglés son positivas, como se mencionó anteriormente, y están relacionadas a su valor comercial y la producción de expectativas profesionales. Un elemento interesante de este estudio fue justamente la interacción entre las actitudes hacia el inglés y el maya, y su incidencia en la elección por aprender una u otra. Los autores comentan que las presiones ejercidas en el ámbito académico, laboral e internacional favorecen la difusión del inglés en la región (Ibid: 134). Sin embargo, los autores señalan que a pesar de que la demanda de esta lengua puede incidir en los procesos de desuso de la lengua maya y en el interés de los jóvenes (mayas o no) por aprenderla, es notable que no implica un desprecio apriori por la lengua maya. Algunas ideas que se encuentran en la sociedad (como la facilidad del aprendizaje del inglés al saber maya o viceversa) sirven “como un detonador de actitudes positivas hacia la maya en su relación con ella y en una situación de bilingüismo” (Ibid: 136).

A partir de estos estudios sobre las actitudes lingüísticas se puede observar la influencia que ejercen estas valoraciones a la posición y uso de las lenguas en el ámbito social, político y educativo. En el caso de la presente investigación, los estudiantes de la UIMQROO,

principalmente bilingües del español y maya, vienen de procesos de castellanización en el contexto educativo y de desuso de la lengua maya en espacios familiares, comunitarios y sociales debido a la influencia del español y de otras lenguas (como el inglés). También se ven reflejadas en las prácticas culturales de los jóvenes en el campo tecnológico, societal y de ocio.

En este contexto, los habitantes de la península construyen actitudes, prejuicios e imaginarios lingüísticos que orientan los usos de las lenguas y la asignación de valores y significados. Cru (2010) comenta al contrario de lo que pasa con la lengua inglesa, la lengua maya se encuentra en un proceso de pérdida de la lengua debido su relación con el valor económico que provee su uso. Sin embargo, esto no se da de manera homogénea. Inclusive, Cru menciona que el dejar de hablar la lengua maya no siempre significa evitar cuestiones como la discriminación, la inclusión y la movilidad social. La Península de Yucatán parece un espacio propicio para investigar cómo se presenta este contexto sociolingüístico complejo en el campo educativo.

2.1.3. José María Morelos y la UIMQROO

La UIMQROO se encuentra en el extremo noreste del estado de Quintana Roo, en la cabecera municipal José María Morelos, del municipio que lleva el mismo nombre. En esta comunidad se encuentra el poder político del municipio y es considerada como un punto de referencia importante dentro de las vías de comunicación entre Yucatán y Quintana Roo, específicamente entre las capitales de ambos estados. El municipio José María Morelos, en el lado oriente, colinda con los municipios Othón P. Blanco y con Felipe Carrillo Puerto, mientras que en el lado occidente colinda colinda con el estado de Campeche y Yucatán.

De los siete municipios que forman el estado, José María Morelos es el tercero que concentra más hablantes de maya y también de personas que se identifican como tales. Según datos del INEGI (2016), este municipio cuenta con uno de los índices más altos de población joven en el estado de Quintana Roo y además es uno de los municipios con menos población. José María Morelos es un municipio con un alto nivel de bilingüismo maya-español. En él hay 36,179 habitantes de los cuales el 56% son hablantes de lengua indígena (Canché, 2014: 51) (Véase Mapa 3).