2. Introducción
2.1. Antecedentes
3.1.3. Una nueva concepción de educación inicial
Actualmente, se reconoce la educación inicial como un proceso pedagógico intencional que promueve el desarrollo y aprendizaje de los niños y niñas menores de 6 años, contempla actividades de planeación y reflexión las cuales competen no solamente a las maestras y maestros, sino también a la comunidad educativa e instituciones gubernamentales por ser considerada un componente de la atención integral a la primera infancia13, que requiere de acciones articuladas entre instituciones, con la responsabilidad de velar por la garantía de los derechos tales como educación, salud, nutrición, participación, recreación, entre otros. (MEN, 2014).
La educación en la primera infancia parte del reconocimiento de las particularidades de los niños y niñas en el ejercicio de sus derechos, de sus singularidades, intereses y necesidades.
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El MEN, a través de la Dirección de Primera Infancia, en el mes de mayo de 2014, entregó al país la serie de referentes técnicos para la educación de niñas y niños de cero a cinco años, desarrollada para favorecer la calidad de entorno educativo, además de guiar, acompañar y dotar de sentido las prácticas inscritas en la educación inicial.
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La atención integral a la Primera infancia contempla varios componentes como: salud, alimentación, nutrición, recreación, participación y ciudadanía y educación inicial
Por esto es necesario llevar a cabo acciones significativas intencionadas con la utilización adecuada de ambientes enriquecidos que promuevan la participación activa de los niños y niñas de primera infancia. Cada momento de interacción con los niños y niñas debe ser enriquecedor, la ida al baño, el lavado de manos, la hora de la alimentación, el descanso, son situaciones que se convierten en potencializadores del desarrollo y aprendizaje de los mismos.
El MEN, a través de los Referentes técnicos en el marco de la atención integral, da a conocer a nivel nacional el trabajo teórico práctico de la educación inicial, a partir de las
actividades rectoras: juego, exploración del medio, arte y literatura, estas actividades son la base para la planeación de los maestros, de allí se debe considerar la adecuación de los ambientes y del material de trabajo con los niños y niñas y las actividades planeadas que permitan que la interacción constante y la participación activa de los niños y niñas permitiendo un acercamiento a la literatura, a las expresiones artísticas, provocando situaciones en las que los niños y las niñas puedan jugar, inventar, imaginar, relacionarse y comunicarse con sus pares, construir
conocimientos, tomar decisiones, expresar ideas y emociones, es decir se desarrollen integralmente. (MEN, 2014).
En este mismo sentido, corresponde dar una mirada al juego no solo como una actividad rectora de la educación inicial, sino como una experiencia que hace parte de la vida de los niños y las niñas desde su nacimiento y que permite un acercamiento a sus percepciones acerca del mundo. Los referentes técnicos dados por el MEN (2014) consideran el juego como un escenario que permite la participación de los niños y niñas en primera infancia, a partir de este se puede escuchar sus voces, sus experiencias, conocer sus intereses y permitir una interacción entre pares, maestros y familias.
Para Vygotsky (1978) el juego es el espacio donde los niños entran en un mundo ilusorio e imaginario en el que los deseos irrealizables encuentran cabida, así los niños comienzan con una situación imaginaria, sin embargo está más cerca de la recopilación de una situación que ha ocurrido realmente, convirtiéndose en el reflejo de la memoria de acciones vividas. En el juego el pensamiento de los niños se separa de los objetos y las acciones surgen de las ideas más que de las cosas.
Entonces, hablar de juego en la educación inicial es hablar de un reconocimiento de la comprensión de los niños y niñas sobre el mundo que los rodea, sobre sus realidades e
interacciones con los demás, así como la posibilidad de construir sus propios mundos deseables y explorar el lenguaje natural donde puede dar a conocer sus deseos, emociones, sentimientos, necesidades y reconocer al otro jugador como parte de su mundo.
3.1.3.1 Aprendizaje y desarrollo en los primeros años de vida
El cerebro es considerado la maquina encargada del proceso de aprendizaje del ser humano, de igual forma se considera el mecanismo natural que pone ciertos límites en el aprendizaje, esto significa que el cerebro puede determinar o decidir lo que puede o no ser aprendido en determinado momento y la rapidez con la que se adquieren los aprendizajes. A partir de estas ideas se ha dado paso a una serie de investigaciones alrededor de las habilidades y destrezas desarrolladas a nivel cerebral
Anteriormente, se consideraba que los procesos de aprendizaje debían iniciar desde los 6 o 7 años, pues posterior a estos años, el cerebro no se encontraba lo suficientemente preparado para aprender. Sin embargo, los estudios e investigaciones al respecto han demostrado que en la Primera Infancia se producen incrementos significativos en el número de conexiones entre las
células cerebrales creando una gran disposición para al aprendizaje, también se ha considerado este periodo como “critico” lo que indica que las experiencias determinan el desarrollo del cerebro y finalmente la neurobiología comprobó que los entornos enriquecidos ocasionan en el cerebro la formación de más conexiones entre las células cerebrales. (Blakemore y Frith, 2007)
Erikson (2000) expuso que en los primeros años de vida se desarrolla el nivel emocional y social de los seres humanos. Desde el campo de la psicología cognitiva, Vygotsky (1978) reconoció el desarrollo de la mente en un alto porcentaje desde los 0 hasta los 6 años de edad al igual que la apropiación de las normas sociales, el lenguaje y la cultura. De acuerdo con Riviere (1983) a esta edad los niños han realizado, proezas cognitivas de una importancia considerable: dominan varios sistemas generales de representación en activa (imagen mental, juego simbólico), analógica (imagen mental y algo de dibujo, a veces) y analítica (lenguaje oral), y son capaces de utilizar estrategias complejas de razonamiento, indagación y solución de problemas.
Teniendo en cuenta estas consideraciones, la educación inicial parte de la consideración de ser la etapa vital para el desarrollo de habilidades como la inteligencia, desarrollo de
personalidad, vínculos afectivos y generación de conductas sociales. Por esto es necesario llevar a cabo acciones significativas intencionadas con la utilización adecuada de ambientes
enriquecidos que promuevan la participación activa de los niños y niñas de primera infancia. Desde los lineamientos del MEN (2014) se determinan las actividades rectoras juego, arte, literatura y exploración del medio como las bases para la planeación de los maestros, de allí se debe considerar la adecuación de los ambientes, del material de trabajo con los niños y niñas y las actividades planeadas que permitan que su interacción constante y su participación activa a través del acercamiento a la literatura, a las expresiones artísticas, provocando situaciones en las
que estos puedan jugar, inventar, imaginar, relacionarse y comunicarse con sus pares, construir conocimientos, tomar decisiones, expresar ideas y emociones, es decir se desarrollen
integralmente.