Si hay una figura cuya sombra se cierne sobre El género en disputa más que la de
cualquier otro, es la de Foucault49
. Sin embargo, en la época de Cuerpos que importan los
escritos de Butler son por lo menos igualmente encantados por el fantasma de Derrida, y la
idea de “la performatividad como apelación a la cita”50
, que éste deriva de su lectura radical de Austin. Los efectos de esta alteración en el énfasis se notan en varios ámbitos del pensamiento de Butler, pero sobre todo, en relación con su análisis de la subjetividad. Inicialmente, la discusión de Butler sobre la performatividad del género se encuentra más que todo en el contexto del discurso y, en concreto, en una explicación del discurso que claramente está en deuda con Foucault51
. En pocas palabras, cuando Foucault habla de discurso –por lo menos en sus escritos genealógicos- lo emplea, como señala Kirby, para
referirse al “principio estructurador que rige las creencias y prácticas, “las palabras y las cosas”, de tal manera que produce una determinada red de relaciones materiales”52
. Por lo tanto, el discurso o lo discursivo siempre incluye las instituciones, técnicas y prácticas que generan a los sujetos, entre otras cosas. Además, el discurso y el poder están conectados de
manera inextricable para Foucault. Así, escribe lo siguiente: “el discurso puede, a la vez,
49
El género en disputa suele ser leído como una pieza de la teoría feminista foucaultiana, aunque esto desconoce las
deudas de Butler con otros teóricos; al respecto véase, DEVEAUX, MONIQUE, “Feminism and Empowerment: A Critical Reading of Foucault”, en Feminist Studies, Vol. 20, No. 2, 1994. Recuperado el 15 de febrero de 2011 de la base de datos JSTOR. Para una consideración que refuta una alineación fácil entre Foucault y Butler, véase MILLS, CATHERINE, “Contesting the Political: Butler and Foucault on Power and Resistance”, en The Journal of Political Philosophy, Vol. 11, No. 3, 2003. Recuperado el 20 de octubre de 2010 de la base de datos Wiley Online Library.
50
BUTLER, JUDITH, Cuerpos que importan…, p. 33.
51
Cfr., BUTLER, JUDITH, “For a Careful Reading”, en BENHABIB, SEYLA et alter, Feminist Contentions: A Philosophical Exchange, Routledge, New York, London, 1995, p. 138.
52
KIRBY, VICKY, Judith Butler: Live Theory, Continuum, London, New York, 2006, pp. 100-101. “The structuring principle which governs beliefs and practices, “words and things”, in such a way as to produce a certain network of material relations”. La traducción es mía.
ser instrumento y efecto de poder”53
. El discurso “transporta y produce poder; lo refuerza”54
. Sin embargo, incluso el discurso más hegemónico es, en la versión de Foucault, siempre abierto y polivalente. El discurso no sirve de manera uniforme ni a los intereses del poder, ni de manera uniforme los resiste; es más complejo y volátil que esto pues trabaja a la vez, tanto para consolidar el poder hegemónico, como para oponérsele. El discurso,
además de consolidar el poder, “también lo mina, lo expone, lo torna frágil y permite
detenerlo”55
.
En la réplica de Butler a la crítica de Seyla Benhabib sobre la agencia, la autora
define lo que significa ser constituido de manera performativa, o “constituido por el lenguaje” como “ser producido dentro de una determinada red de poder/discurso”56
. La expresión poder/discurso, un término que influencia la teoría de la performatividad del género de Butler, no es simplemente una corrupción o alteración de la noción foucaultiana de poder/saber, sino una referencia a la relación entre el poder y el discurso que establece el
propio Foucault. Además, al refutar la acusación de Nancy Fraser sobre el “esoterismo”
lingüístico de El género en disputa57
, Butler señala de manera expresa que el discurso “no
es simplemente palabras habladas, sino una noción de significación que no se refiere solamente a cómo ciertos significantes llegan a decir lo que dicen, sino cómo ciertas formas
discursivas articulan objetos y sujetos en su inteligibilidad”58
. La matriz heterosexual en la que se producen los sujetos generizados sólo representa dicha forma discursiva, en la que objetos y sujetos se articulan dentro de un marco culturalmente inteligible; hace eco de la
noción antes mencionada de “principio estructurador”, y captura la generatividad de lo
discursivo como Foucault la presenta. Por tanto, cuando los críticos acusan a Butler de determinismo lingüístico en sus escritos sobre el género, no están haciendo otra cosa que confundir el discurso con el lenguaje. Sin embargo, un cambio pequeño pero significativo
53
FOUCAULT, MICHEL, Op. cit., p. 123.
54
Ibídem.
55
Ibídem.
56
BUTLER, JUDITH, “For a Careful Reading”…, p. 135. “To be constituted by language is to be produced within a given network of power/discourse (…)”. La traducción es mía.
57
Cfr., FRASER, NANCY, “False Antitheses: A Response to Seyla Benhabib and Judith Butler”, en BENHABIB,
SEYLA et alter, Feminist Contentions: A Philosophical Exchange, Routledge, New York, London, 1995, p. 67.
58
BUTLER, JUDITH, “For a Careful Reading”…, p. 138. “Discourse is not merely spoken words, but a notion of signification which concerns not merely how it is that certain signifiers come to mean what they mean, but how certain discursive forms articulate objects and subjects in their intelligibility”. La traducción es mía.
en su argumento comienza a tener lugar cuando Butler aborda de manera más explícita la obra de Derrida. Esto culmina en su desarrollo de una versión lingüística de la subjetivación en Lenguaje, poder e identidad. El punto no es que Butler haya abandonado
toda noción de lo discursivo en general. Se trata más bien de que en Lenguaje, poder e identidad, se concentra principalmente en el papel que desempeña el lenguaje en la
producción del sujeto –aunque Butler siempre considera al lenguaje como un acto corpóreo. Ésta es la tesis que se estudiará a continuación.
Al decir de Butler, la citacionalidad de los actos de habla impugna la noción de sujeto soberano que, a su vez, sostiene la creencia de que las palabras ofensivas son ilocucionarias. Esto lo hace de dos maneras: primero, como se dijo en la sección anterior, pone en duda la eficacia de los actos de habla ilocucionarios debido a su fracaso potencial; y, en segundo lugar, que es el objetivo aquí, problematiza la idea de sujeto soberano en tanto autor y origen del habla ofensiva, que es una idea que se insinúa pero que no se desarrolla en Cuerpos que importan. Ahora bien, ¿cómo funciona este último argumento?
En una movida original, Butler explica la relación entre el habla y la subjetividad al juntar la comprensión de Austin de la ilocución, con la versión de Althusser de la interpelación. ¿Cuál es su objetivo? Exponer las limitaciones de ambos análisis al destacar sus supuestos subrepticios. Teniendo en cuenta que las posiciones de los dos pensadores parecen estar en desacuerdo, ya que Austin da por sentado que el sujeto precede al habla, mientras que Althusser considera que el habla –o más bien, la interpelación de una figura de autoridad (el
“¡Eh, tú!”59
del policía que grita al peatón) inaugura al sujeto, Butler sugiere, por su parte,
que la interpelación que precede y forma al sujeto en Althusser “parece constituir la
condición de posibilidad de esos actos de habla centrados en torno al sujeto que pueblan el
territorio de análisis de Austin”60
. Por tanto, admitir que el lenguaje de odio agrede a aquellos contra quienes va dirigido, no es suficiente para argumentar que el habla ilocucionaria tiene fuerza; también es necesario creer que el habla desempeña una función interpelativa en la constitución del sujeto (la afirmación de Althusser). De lo contrario, la afirmación de que las palabras hieren no tiene sentido.
59
BUTLER, JUDITH, Lenguaje, poder e identidad…, p. 59.
60
Dicho lo anterior, es importante examinar la interpretación que hace Butler de la interpelación. De acuerdo con Althusser, el individuo se convierte en sujeto (de la ideología
en general) cuando se gira en respuesta a la voz que lo llama a gritos. En otras palabras, “se llega a “existir” en virtud de esta dependencia fundamental de la llamada del Otro”61
. A juicio de Butler, puesto que los sujetos son constituidos de manera lingüística, no pueden
“ser” independientes del lenguaje. Sin embargo, según la autora, el sujeto no necesita
realmente girarse para ser interpelado como sujeto. Éste puede ser constituido sin ser consciente de ello62
. Por otra parte, la interpelación puede ocurrir incluso cuando el sujeto se resiste a sus términos, cuando niega que es él quien está siendo nombrado. Por último, la interpelación no requiere necesariamente un hablante real (como el policía de Althusser) para llamar a gritos al individuo que está siendo interpelado. La interpelación opera a través de otras prácticas e instituciones –“formularios burocráticos, en el censo, en los papeles de adopción, o en las solicitudes de empleo”63
-, y así sucesivamente. La razón de esto es que la interpelación, al igual que el habla ilocucionaria, está basada en la convención. Tiene una forma ritual que la precede y la excede, con todas las consecuencias que supone este convencionalismo. Así pues, el poder soberano que se consideraba el fundamento de la interpelación, es en realidad más difuso y, Butler sostendrá, incierto de lo que se pensaba.
Si el nombre es lo que le permite al sujeto “ser”, entonces ser llamado por un nombre degradante también tiene este efecto: “al ser llamado/a por un nombre injurioso,
recibo el ser social”64
. Sin embargo, como Butler lo presenta, todas las interpelaciones –
incluso aquellas que no son ostensiblemente perjudiciales- ofenden así como constituyen. Esto se debe a que los términos que hacen posible el reconocimiento social son ellos mismos convencionales. Éstos excluyen otras posibilidades interpelativas, otros nombres
potenciales. Así que el antes mencionado “es una niña”65
pronunciado en la sala de partos, sirve a la función interpelativa convencional para inaugurar al sujeto femenino. Del mismo modo, la expresión de términos despectivos opera de manera convencional para inaugurar 61 Ibídem, p. 22. 62 Ibídem, p. 61. 63 Ibídem, p. 62. 64
BUTLER, JUDITH, Mecanismos psíquicos del poder…, p. 118.
65
al interlocutor como un sujeto subordinado. De todas maneras, el sujeto es constituido lingüísticamente.